Entradas etiquetadas como ‘Subalternidad’

¿Quién teme a lo queer? – Devenir Hulka

Por Victor Mora (@Victor_Mora_G ‏)

 

Tú no, tú no, tú no, tú no… tú sí.

La Veneno

She-Hulk by Michael Golden, licensed under CC BY-NC-SA 2.0

La norma nos dice tú sí y tú no, tú depende, tú con condiciones, tú no estás bien, tú te pasas, demasiado jodida, demasiado lejos, demasiado rara, yo no te creo, a ti no, tú necesitas tutela, acreditación, papeles. Tú demuéstramelo. La norma sabe que tu cuerpo no encaja, que es un error o está en el borde. La norma es un estrecho cubo de ansiedad que nos recuerda de manera constante que hay algo en nosotres que está mal. Desde el complejo más pequeño hasta la peor de las violencias, la norma nos atraviesa y determina precariedades, inseguridad y descrédito.

 La norma es el texto que traduce la lectura de nuestro cuerpo en el mapa de la convivencia. La norma es un capricho totalitario de apariencia consensuada que hace ver como capricho molesto todo lo que no encaja. La norma es un devenir que preexiste al cuerpo, una fuerza de sometimiento que se cuela y articula el modo, el lugar de aterrizaje y el comportamiento. La norma es la tensión permanente que nos exige semejanza y a la vez nos expulsa por la diferencia. La norma es la pauta que marca la distancia con el patrón original, con el modelo al que debemos obediencia. La norma es el centro y la producción de periferias. La norma demanda pertenencia y adaptación, pone condiciones, pide explicaciones y siempre sospecha de nosotres. La norma produce sujetos y subalternidades e instala un pequeño policía en cada una de sus producciones. La norma es el texto vigilante que señala cuerpos peligrosos, copias en mal estado, imperfecciones, deformidades y lejanías. Copia, copia, copia y error. No eres lo bastante hombre ni lo bastante mujer o lo eres demasiado, plumera, loca, butch, putón. Por exceso o por defecto: intruse. Lee el resto de la entrada »

¿Quién teme a lo queer? – Intimidad y sexo: un conjunto de órganos fragmentados

Por Victor Mora (@Victor_Mora_G ‏)

Foto: “Lulú // Louise Brooks Duplicada” por Chema Ayuso @xemasanayu

Eva Illouz habla del sexteo como una exposición fraccionada, “la visualización y la sexualización del cuerpo, entonces, disocian al cuerpo del yo para someterlo a una mirada rápida e instantánea, dentro de una interacción cuyo objeto se reduce a un órgano”. Somos, en Illouz, un conjunto de órganos fragmentados y, en la práctica del sexteo, reducimos nuestro cuerpo a una fracción cosificada que, a la vez, cosifica. El sexteo invita a leernos (y a leer los fragmentos de otre) como pedazos desapegados no sólo del resto del cuerpo, sino de cualquier otra condición, virtud o fuente relativa a la identidad social.

Como conjunto de órganos fragmentados que ha practicado y practica el sexteo, con mayor o menor frecuencia, no tengo nada que decir en contra, faltaría más. Por más que uno siempre habite la crítica y la sospecha, a veces gusta de meterse en estructuras cosificadoras y en las lógicas mercantilistas del cuerpo, “una tiene sus locas vanidades”, que nos diría Woolf.  Entre esas críticas, claro está, se encuentra el ser consciente de que entrar y salir de una práctica cosificadora del propio cuerpo (más o menos) a voluntad, es fruto de un privilegio y una agencia que, al menos, me sirve para decirme a mí mismo que soy yo quien decide fragmentarse un órgano de vez en cuando, por mucho que, quizá, sea resultado de un autoengaño y la práctica fagocite más esferas de las que creo. Lee el resto de la entrada »