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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Entradas etiquetadas como ‘ilustración’

Por qué leer a Édouard Louis es un acto de insumisión

Por Enrique Anarte (@enriqueanarte)

Édouard Louis (Foto: Alberto Estevez)

En mi casa, en mi entorno, Francia siempre fue un país de valores ilustrados. Signifiquen lo que signifiquen esas palabras. Esa tierra al norte de los Pirineos era una especie de referente al que los españoles con problemas a la hora de sentirnos españoles, afrancesados contemporáneos, mirábamos en busca de inspiración; a veces hasta con un punto de envidia. Pero, sobre todo, con la ávida sed de una cultura sobre la que, creíamos, al mirar desde esta esquina rezagada de Europa, no pesaban tantas lacras, tantos traumas, tanta amnesia.

Evidentemente, aquello tenía mucha más mitología de lo que uno quiere reconocer. No es que la desmemoria sobre la que se construye la democracia española sea comparable, pero tampoco puede afirmarse que la relación de la Francia con su pasado colonial, por ejemplo, esté exenta de injusticias y crueles olvidos que aún envenenan el presente. Como tampoco puede negarse que, más allá de los rincones más románticos y ostentosos de París, habiten realidades que harían enmudecer al instante a aquellos valores ilustrados. O que pocos llegaron a entender, al menos en un principio, cómo fueron posibles aquellas imágenes en las que el catolicismo más retrógrado, autoproclamado “manifestación para todos” (Manif pour tous) sacaba a pasear a las calles de la República el odio a la igualdad. Ese fundamentalismo católico del que tanto hubiéramos sospechado en tierras ibéricas, pero que creíamos moribundo al otro lado de una frontera que dio refugio a todo tipo de almas libres durante las décadas en que sucumbimos al fascismo. Lee el resto de la entrada »

Leotolda, lo último de Olga de Dios

 

Por Nieves Gascón (@nigasniluznina)

Foto: Olga de Dios, autora de Leotolda (vía Instagram)

 (Hoy Olga de Dios participa en BOOOKIDS. Centro Conde Duque de Madrid)

Me gustaría que Leotolda os ayude a confiar en el poder de vuestra creatividad.

Olga de Dios (2016)

Diciembre es mes de vacaciones escolares, de reuniones familiares, derroches, peladillas, turrón y desenfreno. Pero en medio de esta locura navideña, podemos disfrutar más momentos, compartir con las y los mas pequeños de la casa o la familia, para leer y viajar a mundos de relatos. Y en esta ocasión, os hacemos la mejor de las recomendaciones, Leotolda, último álbum ilustrado de Olga de Dios, recientemente editado por la editorial Silonia y con un precioso diseño de encuadernación e impresión de Grafilur Arte Gráfico, de tapa dura, rugosa casi textil y fondo rosa en portada donde vemos a la y los protagonistas de la historia: Tuto, Catalina y Kasper. Tres personajes diferentes, fuera de toda normatividad estética, de enormes ojos, largas bocas e innumerables dientes. Monstruos o personajes fantásticos que van a casa de su amiga Leotolda, quizá monstruosa también. Como nadie les abre cuando llaman al timbre, entran por la puerta pero no encuentran a su amiga por ningún lugar. Es extraño porque Leotolda es grande y no puede esconderse fácilmente en cualquier rincón sin ser vista. Abren la puerta de un enorme armario rosa, de esos de patas y diseño clásico, donde encuentran a un montón de simpáticos dinosaurios. Leotolda que es enormemente redonda, pasó por allí, pero ya no está. Deciden atravesar el Parque de Dinosaurios a lomos de un gigante y amigable Tyranosaurio, en busca de Leotolda para llegar hasta la Playa de las Sirenas.  Un precioso lugar de arena y mar, donde canta las sirenas con largas colas de pez y desnudos torsos de hombres, barbas, tupé y hasta hay alguna de avanzada edad. Preguntan de nuevo por Leotolda, que canta muy mal. Pasó por allí para ir a una isla, pero ya no está. En su busca se adentran al mar, con flotador y snorquel, guiados por la Sirena tatuada. Recuerdan que Leotolda siempre dice lo que piensa, algo que les gusta mucho en ella. Lee el resto de la entrada »

Flor de Fango: la belleza y la muerte

Por Carolina Laferre (@TSM_es), de Trans·socialmedia – Identidades 3.0,

flor22

La exposición podrá verse en SALA MíNIMA – Espacio Escénico, el próximo 11 de noviembre

La escena de la ilustración en México parece casi tan agitada y diversa como la ciudad misma. Francisco Atl León nos presenta meticulosamente su obra por primera vez en Madrid, un proyecto global que ha planeado y ejecutado sin complejos probablemente, porque la muerte es materia sujeta a una contemporaneidad que no se resiente de una fecha de caducidad.

Francisco León presenta FLOR de FANGO como una iconografía proyectada en una versión moderna de “aquel” escandaloso entorno del círculo del infierno de Dante, representada en mujeres diversas, distraídas, inconvenientes, mujeres inocentes, risueñas, descaradas… TRANS en esencia, en una variedad de situaciones que culminan en forma de soberbio folklore mexicano que resurgen de sus lienzos mientras cobran vida propia bebiendo tequila o pintándose las uñas de los pies, sin dejar de perder en ningún caso, ese glamour arrebatador que sus mujeres fatales merecen. Lee el resto de la entrada »

Ser yo mismo y distinto a los demás

Por Javier Termenón

La identidad es la conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta de las demás.

Son los rasgos propios que definen a un individuo o a una colectividad caracterizándolos frente a los demás.

La identidad, por otro lado es algo inalienable y definitorio de cada persona, único e irrepetible.

Identificarse con un colectivo de personas supone por tanto compartir una serie rasgos con el conjunto de personas que lo forman.

Una parte de mis características personales se funden en forma y fondo con las características de las demás personas que forman ese grupo y ahí comienza la identificación.

Ilustración de Javier Termerón
Ilustración de Javier Termerón

No me identifico con el colectivo LGTB por ser gay. No funciono así. Me identifico porque a causa de alguno de los rasgos de mi identidad me he sentido excluido, minoría y diferente.

Esencialmente no soy activista de este colectivo ni de ningún otro. No creo en los grupos; creo, sí, que pueden fomentar comportamientos compasivos y/o humanitarios, pero también pueden etiquetar y clasificar con crueldad las diferencias y elevar su identidad de grupo a la categoría de dogma.

No creo en las masas, me asustan; sospecho que de entre ellas pueden surgir el enfrentamiento violento, el linchamiento, la lapidación, el acoso y lo que es peor: el anonimato de quienes perpetran y fomentan estos comportamientos y su consecuente impunidad.

Estoy dividido, es un rasgo de mi identidad ser entusiasta y temeroso a un tiempo y cuando me escucho, escucho ambas voces.

Tengo una inquebrantable fe en el ser humano, pero también tengo mis reservas, lamentablemente muy fundadas. Y lo curioso es que esa fe y esas reservas, todo junto, son la verdadera causa de que esté escribiendo esto.

Mis reservas son por todas y cada una de las vulneraciones de derechos documentadas o por documentar que el ser humano protagoniza cada día.

Mi fe en el ser humano me hace creer que un conjunto de personas puede formar un colectivo que haga visible y denuncie cada una de esas vulneraciones, otorgando un rasgo de identidad a la minoría y quitándole a las masas el poder de aplastar.

Falible y descreído, confiado y entusiasta. Esos son algunos de los rasgos de mi identidad, los que pongo en este colectivo. No se me busca y se me quiere en él por amar como amo: mi identificación es haber sentido la exclusión y percibirme sin peso por ser una minoría, haber notado la brutalidad dogmática de un grupo, la etiqueta clasificadora, el linchamiento, la lapidación y el acoso anónimo e impune. Para quienes me han hecho sentir esto no tengo palabras.

Pero sí me gustaría que les quedara claro, a quienes esgrimen una estadística como motivo de descrédito, que la fría tabula rasa de la estadística vendrá a situarnos a todos en otras muchas minorías. La más brutal de todas ellas: que cada persona es única e irrepetible.

Javier Termenón. Fotografía de Laura Ramírez
Javier Termenón. Fotografía de Laura Ramírez