Archivo de marzo, 2023

La chica danesa

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#CineLGTBI

 

Basada en la novela homónima de David Ebeshoff, La chica danesa (The Danish Girl), es una película británica-estadounidense dirigida en 2015 por Tom Hopper (Los miserables, El discurso del rey) y protagonizada por Eddy Redmayne, Alicia Vikander, Amber Heard y Matthias Schoenaerts. La cinta cuenta la histora real de Lili Elbe, pintora danesa que fue la primera mujer trans en someterse a una cirugía de reasignación.

Corría el año 1929 cuando un día la pintora danesa Gerda Wegener (Alicia Vikander, ganadora de un Óscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación) le pide a su marido, el también pintor Einer Weigene (Eddie Redmayne) que pose para ella ya que su modelo habitual no había llegado esa tarde. El acto de posar como figura femenina hace que Einar descubra su identidad sexual que había reprimido durante años y gracias a esa experiencia se reafirma como Lili. En Paris, los retratos que Gerda hace de Lili llaman la atención de los marchantes. La película refleja el periplo que recorre la pintora danesa para vivir plenamente conforme a su identidad , camino que le llevará a someterse a una cirugía de resignación que mermará su salud hasta causarle la muerte.

El director utiliza un tono contenido para contar la historia de Lili. Los recursos narrativos consiguen transmitir la sensación de desasosiego de la pintora trans como el hecho de que Lili pueda ser retratada y sin embargo, no sea capaz de reconocerse ante un espejo. A lo largo de la película observamos ,a través de pequeños detallas, como la mirada de Lili se dirige hacia las mujeres pero no con deseo sino con la admiración al identificarse con quienes observa. La interpretación de Redmayne, que obtuvo una nominación al Óscar por este papel, nos permite sentir como Lili va asumiendo su identidad. En este camino la artista tendrá el apoyo de Greta, que la acompañará a diferentes médicos para tratar de encontrar repuesta a una realidad aún muy desconocida en la época en la que transcurre la acción. En el periplo médico de Lili encontramos diferentes perspectivas sobre la transexualidad; como, por ejemplo, el terrible diagnóstico de perversión o el absurdo tratamiento de radiación para curar el mal que acecha a Einar.

Lili se convierte en una exploradora de su propio cuerpo. Es consciente de que solo ella puede afirmar su identidad y recibe el apoyo de Greta y de un médico investigador que le proporciona confianza y afecto.

Al final Lili resplandece tras la plena aceptación de su identidad y observa a las mujeres no con la admiración del principio, sino con la mirada de quien se sabe igual a ellas. Porque la pintora ya se reconoce como una mujer plena. Lili representa la angustia de saberse perdida y, a la vez, la valentía de asumirse a sin limitaciones.

En cuanto a los aspectos estilísticos de la película, el film tiene una factura visual notable. Hopper se aleja de amarillismos visuales y construye un diseño pictórico muy cuidado. Filma la cinta como si se tratase de un cuadro, enfatizando la profundidad de campo y buscando la tridimensionalidad. Con planos impecables, el director incluye en la historia cuestiones como la culpa y la moral.

Eddie Redmayne declaró sobre su papel, que se equivocó al dar vida a una mujer trans. En una entrevista para The Sunday Times Redmayne dijo: Hice la película con las mejores intenciones, pero creo que fue un error. El actor aseguró que su interpretación en el filme pudo ayudar a que la historia de Lili llegara al gran público pero señaló que su posición como hombre cisgénero y heterosexual fue clave para que pudiese interpretar el papel en lugar que se eligiese a una persona trans para dar vida a la pintora danesa. Al respecto, afirmó: La mayor discusión sobre las frustraciones en el casting vienen de que mucha gente no tiene un sitio en la mesa. Debe haber un equilibrio. Si no, vamos a seguir manteniendo estos debates. 

Que el fin del mundo nos encuentre bailando

Redacción 1 de cada 10

 

Ediciones La Cúpula publica Que el fin del mundo nos encuentre bailando, la nueva novela gráfica de Sebas Martín.

Barcelona, noviembre de 1935. La Segunda República se encuentra en compulsivo apogeo. Federico García Lorca visita la ciudad, el mítico Paralelo aún no ha entrado en decadencia y los locales del Barrio Chino gozan de tal fama que aparecen en la prensa internacional, y se frecuentan tanto por obreros como por burgueses y aristócratas de toda Europa, ávidos de emociones.

Será en este ambiente donde Tomás, un joven meritorio en un taller textil del Poblenou —barrio que se ha ganado el título del “Mánchester catalán”—, conocerá a Basilio, curtido y eterno aspirante a boxeador profesional que se gana la vida con los más diversos trabajos. Ambos vivirán una aventura contada desde su propia voz, la del pueblo llano, la de los currantes que se desloman de sol a sol por un escueto sueldo.

Esta no es una historia sobre un señorito que da rienda suelta a sus fantasías con un “inferior”, ni una crónica del lumpen y los bajos fondos, sino el relato de personas sencillas que sobrellevaron sus sentimientos como les fue posible, en una época en la que su amor no constituía un delito, pero tampoco estaba socialmente aceptado. Todo ello sucedió mucho antes de que se acuñaran vocablos como “gay”, “queer” o “LGTBI”, y sin saber que, meses después, su entorno cambiaría por completo… a peor.

Sebas Martín, ganador de los premios Casal Lamda de cómic (1999) y Serra i Moret (2000) ha colaborado en El Observador, Nois, Zero, Shangay, Gay Barcelona, Destinos o Toyland. Como caballero de cierta edad, aunque todavía no solvente, tiene en su haber un montón de novelas gráficas publicadas entre las que destaca la tetralogía Estoy en ello, Aún estoy en ello, Los chulos pasan pero las hermanas quedan, Yo lo vi primero, No debía enrollarme con una moderna y Demasiado guapo, publicadas en Ediciones La Cúpula.

 

Diseño de personajes

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

 

Baile ‘Tradicional Galego’ para la diversidad sexual y de género

Redacción 1 de cada 10

 

“Creemos firmemente en la diversidad dentro de nuestra tradición, lo que supone un impulso para romper con los estereotipos y roles impuestos, construyendo un modelo más inclusivo y accesible, sin las barreras que pivotan entre el binarismo censurador y los límites a nuestros cuerpos” 

 

Bajo el nombre de Foliando con Orgullo, se inicia el proyecto DIVERTRADI, un taller de iniciación al baile tradicional galego donde se mostrará la diversidad dentro de la tradición. El taller se llevará a cabo a lo largo de cuatro mañanas de sábado de abril y mayo en el Centro Cívico del Castrillón.

En cada una de estas sesiones se explorará la etnografía y ciertos elementos (costumbres, traje, sonidos, movimientos, etc.) que sostienen el baile tradicional hasta el día de hoy, desde la parte teórica y la práctica.

Somos conscientes de que el baile se transmitió de generación en generación como una herramienta fundamental de divertimiento, socialización en fiestas o momentos de paro en el trabajo. […] Las personas portadoras de este bien cultural no desaparecieron, pero dejaron de relacionarse y divertirse a través de esos códigos, cortando, de este modo, la transmisión natural. El estudio y recopilación del baile comienza en la segunda mitad del s. XIX de la mano del folclorismo […] que “engloba ideas, actitudes y valores que enaltecen la cultura popular y las manifestaciones en ella inspiradas”. […] El protagonismo de este proceso lo tendrán grupos burgueses, quienes comienzan a transmitir el baile y la música de raíz a través de espectáculos adaptados a los gustos, prejuicios y convencionalismos de la sociedad burguesa del momento. La transmisión, que en este momento deja de ser natural y pasa a ser reglada, se llevará a cabo a partir de conceptualizar el baile como un producto cultural identitario, enseñándolo formalmente a través de pautas basadas en la representación y en el espectáculo. Esta transmisión que comienza a finales do s. XIX, continuará a comienzos del s. XX […]. (CAMPO MARTÍNEZ, Carme; CARAMÉS AGRA, Chus; ADRA 2021).

Con estas primeras frases de la mano de buenas referentes y conocedoras de la tradición gallega como son Carme Campo Martínez e Chus Agra Caramés y su proyecto Andar cos Tempos es donde comienza nuestra pequeña historia.

Como bien podemos observar el cis-heteropatriarcado como política normalizadora no sólo reproduce (entre otras funciones) un sistema binario y patriarcal en el mundo urbano, sino que, si acaso bajo diferentes mecanismos, también opera en el mundo rural, dejando huella de estereotipos de género. Esto influyó también en nuestras danzas y bailes, definiendo los roles, movimientos y estéticas que llegaron hasta nuestros días.

Divertradi es una propuesta para acercarse al baile tradicional que sale de participantes de este patrimonio que aprendieron a bailar en diferentes agrupaciones folclóricas, y lo viven y comparten en lo cotidiano, sin dedicarse a él profesionalmente. En este recorrido fuimos experimentando como las propias escuelas o agrupaciones – las cuales tuvieron la función crucial de conservación de dicho patrimonio – pueden también presentar una dificultosa accesibilidad a la diversidad, más allá de lo establecido como normativo (diversidad funcional, neurodivergencia, etc.) debido a las perspectivas tomadas.

Además de ser parte de esta cadena de trasmisión cultural también somos consideradas disidencias sexuales y de género, las cuales saben muy bien lo que supone luchar por conquistar espacios. Esos espacios que les fueron arrebatados por, precisamente, al igual que sucedió en el baile, desnaturalizar y prejuiciar nuestro modo de ser. Fuimos quienes de darnos cuenta – como bailadoras, activistas y feministas – que los códigos que nos enseñaron, la estructura o los diferentes modos de interpretación asociados al baile tradicional gallego están influenciados en mayor o menor medida por los roles diferenciados segundo el género con el que estamos socializadas.

Ante esto, intentamos traer consciencia de los lugares en los que nos movemos y de nuestro impacto en la transmisión de este legado. Con esta propuesta decidimos acercarnos de un modo más inclusivo, desprejuiciado e igualitario al baile tradicional gallego, poniendo en valor toda su riqueza y diversidad.

Divertradi es una invitación a acercarnos al baile tradicional entendiendo su diversidad sexual y de género.

El taller es completamente gratuito, por lo que las plazas están limitadas y se ocuparán por riguroso orden de inscripción. Toda la información en este enlace.

 

Contra el feminismo blanco

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La editorial Continta me tienes publica Contra el feminismo blanco.

Las mujeres blancas de clase media alta han sido las únicas que han ocupado durante mucho tiempo el lugar de «expertas» en feminismo. Han presidido organizaciones feministas multinacionales y han escrito gran parte de lo que consideramos el canon feminista, propugnando la liberación y la satisfacción sexual, la inclusión LGBTQ y la solidaridad racial, todo mientras marcan el lenguaje del movimiento mismo y la agenda de objetivos a cumplir. Una feminista blanca es aquella que se niega a aceptar el papel que la blanquitud y el privilegio racial que lleva aparejado han desempeñado y siguen desempeñando en la universalización de las inquietudes y las convicciones de las feministas blancas como las del feminismo en su totalidad.

Este ensayo, escrito por la abogada y periodista pakistaní Rafia Zakaria, señala a través de ejemplos concretos la complicidad perversa que ha existido entre el imperialismo, el capitalismo y el feminismo blanco, y mira hacia nuevos horizontes libres de racismo.

En palabras de Esther (Mayoko) Ortega Arjonilla, prologuista: «El libro de Zakaria es una obra punzante. […] Zakaria realiza un brillante ejercicio de análisis de la blanquitud feminista y su racismo, y deja una puerta abierta al diálogo, la conversación y el encuentro».

Con traducción de Matilde Pérez.

Sobre la autora
Rafia Zakaria (Karachi, Pakistán)
Columnista habitual de Dawn (Pakistán), Al Jazzera America y The Baffler (EE. UU.), ha sido colaboradora de medios de todo el mundo, como The Hindu, The Calcutta Stateman, China Daily, The Korea Herald y Le Monde. Es la autora de The Upstairs Wife: An Intimate History of Pakistan (Beacon Press, 2015). Ha sido miembro del Consejo de Amnistía Internacional USA entre 2009 y 2015. Disfruta de una beca de investigación en la City University of New York’s Colin Powell School of Global Leadership.

Las palabras correctas

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

Tom de Finlandia

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#CineLGTBI

 

Tom de Finlandia es un biopic del artista homoerótico finlandés Touko Laaksonen. La película, dirigida por Dome Krukoski (El gruñón, La casa de las mariposas negras) está protagonizada por Peeka Streng (Me Rosvolat). Completan el reparto Jakob Oftebro (El último rey, Cuando despierta la bestia), Jessica Grabowsky (8-pallo), Werner Daehn (La vida de los otros, Enemigo a las puertas), Jimmy Shaw (las series El tiempo entre costuras y El Ministerio del Tiempo) y Lauri Tilkanen (Bad Family, El último cowboy) Escrita por Aleksi Bardy, la cinta se estrenó el 27 de enero de 2017 en el Festival de Cine de Gotemburgo y fue seleccionada por Finlandia para competir en la edición número noventa de los Oscars aunque finalmente no fue nominada.

Touko Laaksonen vuelve a su hogar después de una traumática experiencia como combatiente en la Segunda Guerra Mundial. En esa época la homosexualidad estaba proscrita en Finlandia así que el artista se refugia en sus dibujos homoeróticos de hombres musculosos vestidos de cuero que firma bajo el seudónimo de Tom de Finlandia. Su obra terminaría siendo el emblema que avivaría la llama de una revolución homosexual.

Película ejecutada con suavidad, acentúa la sexualidad de los dibujos del artista a través de planos de detalle centrados en el roce del lápiz sobre el papel al dibujar. La homosexualidad plasmada por Tom de Finlandia se acerca a la pornografía recreando un homoerotismo muy masculinizado. Krukoski muestra con delicadeza y cuidado la belleza erótica de las láminas del protagonista a través de las que éste empodera su deseo. Sin embargo, el director omite gran parte de la carnalidad de los dibujos de Laaksone. Si bien muestra las chaquetas de los personajes que traza Tom en el papel, Krukoski esconde los sexos de gran tamaño seña de identidad del autor. Muestra el director de la película, fornidos hombres embutidos en cuero negro pero nunca los enseña desnudos.

Este biopic se aleja de los convencionalismos del género. Comienza con una escena de cruissing militar que se asemeja a una película de espionaje donde el secreto es la homosexualidad de los personajes. Tom desata en el frente su deseo hacia otros hombres. La escena de la confrontación policial y el posterior encuentro con el paracaidista ruso marcaran la fijación erótica del artista con la autoridad y su iconografía. Al Vilppunen, diseñadora de vestuario, crea uniformes hechos a la medida de las fantasías del dibujante.

Tom de Finlandia utilizó su arte para expresar todo lo que sentía y no podía visibilizar por la represión social y legal que le rodeaba y que en el film se acentúa gracias a una fotografía impregnada de oscuridad que nos sumerge en el asfixiante mundo marginal de las disidencias sexuales. La película muestra las vidas que el artista inspiró, la moda que impuso y la estética que consiguió poner en marcha.

El retrato que Krukoski hace de los dibujos de Tom de Finlandia es atractivo, cauteloso , agradable y lo suficientemente descriptivo para mostrar la obra carnosa del artista. Es innegable la influencia del dibujante en una generación de hombres homosexuales que vieron en sus fornidos personajes y sus vestimentas de cuero negro una ventana abierta al erotismo que les estaba vedado. La película muestra como el arte ha sido un vehículo para el empoderamiento de las personas LGTBI cuando se han visto relegadas a los sótanos de la Historia.

 

Hoy recomendamos: El feminismo queer es para todo el mundo

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Gracia Trujillo publica este ensayo con Catarata, sobre el feminismo queer.

¿Qué es “lo queer”? ¿Cuáles son sus orígenes y herramientas teóricas? ¿Cuáles son sus discrepancias con un sector del feminismo que lo considera un caballo de Troya dentro del movimiento? En un momento en que estos debates parecían haber pasado, la reacción del llamado sector trans-excluyente y la ultraderecha los han traído de vuelta, alimentando no pocos malentendidos. “Lo queer” no es un producto neoliberal ni las personas queer eligen su sexo/género/identidad así, sin más. Las teorías queer aportan muchas claves para entender de forma más fluida cuestiones relativas a los géneros, las sexualidades, identidades y corporalidades, más allá de los binarismos. Además, tienen en cuenta cómo se entrecruzan el género, la clase, la sexualidad, la edad, la capacidad, la raza, la etnia, el estatus migratorio… cuestiones clave para cuestionar los propios privilegios de blanquitud, clase o ciudadanía, entre otros.

Gracia Trujillo reivindica también que las pedagogías queer lleguen al ámbito educativo, que se conozcan y valoren los recorridos activistas, las coaliciones entre la lucha feminista y la de los colectivos LGTBI+ y queer. Recuperar estos pactos, centrarse más en objetivos comunes y menos en identidades, adquiere ahora especial relevancia.

Eufemismos

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

Hay que hablar de Chemsex

Pablo Morterero (@pabloMorterero)

 

Ante el anuncio de una charla titulada “Chemsex: algo más que sexo y drogas” organizada por ONG Stop y Adriano Antinoo para el próximo 9 de marzo en Sevilla, un usuario de Instagram expresó lo siguiente:

Pienso que este tipo de charlas lo que hacen es estigmatizar al colectivo, creo que cuando ponéis # tendríais que poner #hetero, x que??? Pues porque el #chemsex los heteros también lo practican … Dejemos de estigmatizar al colectivo lgtb.

Cuando en el seno de la asociación Adriano Antinoo hemos hablado del chemsex hemos sido conscientes de lo “delicado” del tema, y como la unión de sexo gay y drogas puede generar un sin fin de reacciones negativas: desde servir de argumentos a grupos homófobos hasta que los usuarios de esta fórmula de ocio se sientan juzgados y discriminados.

Personalmente no tengo un juicio moral sobre el chemsex. Las personas somos seres sexuales, y a través del sexo no solo aseguramos la continuidad de la especie sino que obtenemos placer más allá de lo puramente sexual. Y que cualquier práctica libremente consensuada entre adultos, nos atraiga más o menos (o nada), merece todo nuestro respeto.

Pero ¿de qué se trata cuando hablamos de chemsex?

Según la definición de David Stuart, el fundador de la clínica de salud sexual para hombres gais de Londres, “55 Dean Street”, Chemsex es el uso de cualquier combinación de medicamentos, incluyendo cristal metanfetamina, mefedrona (y otras catenonas) y/o GHB/GBL, exclusivamente con la finalidad de tener sexo gay.

Es decir, nuestro usuario de Instagram yerra al opinar que los heteros también practica la chemsex, ya que un requisito para su definición es que se trate de sexo entre hombres.

Pero es que además, como escribe con mucho humor el psicólogo, escritor y activista Gabriel J. Martín en su obra “Gay Sex”, si estás follando con tres gintonics encima, una raya de coca y compartís un porro, eso no es chemsex, eso es una “fiesta de toda la vida” en la que acabáis echando un polvo.

Estas drogas, además. continúa diciendo Martín, no se consumen en cualquier sitio sino en espacios privados a los que acuden otros hombres gais y en los que se oye música, los llamados “chills”. La forma de contactar, al menos inicialmente, suele ser a través de apps de cruising aunque, cuando ya os conocéis, puedes estar en un grupo de Whatsapp donde te vayan informando de los próximos encuentros.

Chemsex y chills son, por lo tanto, formas distintas de conocer a gente, consumir drogas con fines recreativos y tener sexo en grupo.

Pero es cierto que según se va extendiendo este tipo de prácticas, vamos descubriendo efectos colaterales no deseados. Como afirma Jorge Garrido, director de Apoyo Positivo, lo que hay debajo [del chemsex] es un fenómeno estructural que viene derivado de cómo se ha configurado nuestro modelo de ocio y que está, además, muy relacionado con aspectos emocionales como la soledad.

No se trata de estigmatizar al colectivo lgtbi (bueno, solo al colectivo de hombres que tienen sexo con hombres), pero usuarios de las chemsex terminan buscando ayuda, pero no con un problema de drogas o un problema de «adicción»; en su mayoría buscan solución a las consecuencias para la salud sexual de su uso de las drogas […] para estos hombres, no es un problema de drogas, sino un problema de sexo gay.

Y la respuesta que da el terapeuta británico es que la mejor manera de reducir los daños de chemsex es desarrollar una comprensión sólida de cómo queremos que sea nuestra vida sexual y romántica, tener algunas metas y límites en torno a ello, y tener la capacidad de concienciación y de comunicación para alcanzar estas metas/proteger esos límites.

Por eso es tan importante la afirmación de Gabriel J. Martín: Cuando la sexualidad viene a cubrir vacíos de tu vida (al estilo de la bulimia, siguiendo nuestra analogía con la “buena relación con la alimentación”), no hay droga suficiente para tapar ese hueco porque, mientras sigas con la herida abierta o con la carencia sin satisfacer, todo lo que hagas para enmascarar vacíos, ausencias o daños, no servirá más que para crearte nuevos problemas. Por eso, la primera consideración que deberíamos hacer sobre el chemsex es “-¿Estoy enmascarando algo con este consumo?

Es decir, el problema del chemsex no proviene de su uso, sino de las razones que nos llevan a ello, en un ciclo definido como soledad y vacío, búsqueda de conexión, conexión sexual, conexión por medio del chemsex, problemas con el chemsex y impacto grave en la salud.

Por eso es tan importante hablar del chemsex, a despecho de que sea utilizado por los homófobos para reafirmar sus ataques, y de provoque el enfado de los hombres que tienen sexo con hombres al sentirse señalados. Porque solo hablando, debatiendo y sabiendo sobre el chemsex podemos conseguir que una forma más de ocio no se convierta en una trampa mortal para los nuestros.