Archivo de agosto, 2021

Día del orgullo hetero

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

 

¿Quién le da la vuelta al cole?

Por Julián Guerra (@JulenWar)

 

Con el inicio del curso escolar volvemos a reflexionar sobre las carencias del sistema educativo, y entre ellas, las que se dan en el tratamiento de la diversidad afectivo-sexual. Para muchos, estos temas han pasado a cuarto o quinto lugar de importancia por entender que los protocolos anti-Covid deben ser prioritarios. Pero no olvidemos que la falta de atención a esta diversidad en los centros educativos también arrebata vidas y que, sin ningunear a la originaria de Wuhan, la LGTBfobia ha de ser considerada también una pandemia.
Los enfermos de este mal los encontramos en todo el mundo y su poder de contagio parece que aumenta. En España hay variantes muy peligrosas, como la de las tres letras verdes o la de cierta Consejera de Estado, y cuyo peligro ninguna autoridad parece advertir.

Pero seguimos iniciando cursos con esas carencias. El profesorado no aborda, salvo excepciones heroicas, estos temas, bien porque en el diseño curricular de su Comunidad no aparezcan, bien porque, apareciendo, ninguna administración educativa se preocupe de cerciorarse de que se llevan a cabo. O por miedo a padres contagiados de la variante de tres letras verdes; y es comprensible, porque el sistema no parece protegerles, no les invita de forma rotunda a tratar la diversidad afectivo-sexual de manera habitual. No debe seguir siendo este un “tema transversal” del que se habla “si se da la ocasión”, sino que debe formar parte de la rutina escolar.

Estamos tan acostumbrados a decir “sistema educativo” como un sintagma cerrado que llegamos a perder la noción de lo que significa la palabra sistema. En un sistema todos los elementos están relacionados entre sí y contribuyen a alcanzar un objetivo común. Por eso es inútil que existan personas o acciones aisladas en un centro, o en un país, que se esfuercen en incluir esta educación. Desde el Ministerio hasta el último conserje de colegio, pasando por consejeros, delegados, inspectores, directivas, profesores y AMPAS forman parte del sistema educativo y la labor de cada uno de ellos debe perseguir los mismos fines, entre ellos el de la educación en diversidad, de forma coordinada y coherente.

Entonces, ¿qué debe cambiar en los centros educativos respecto a este tema para que no tengan carencias? Para empezar, se debe informar a los profesores -y no solo tutores- sobre su obligación de incorporar estos conocimientos de diversidad, impartan lengua o matemáticas. Y, consiguientemente, se debe formar a estos profesionales en esta materia.

Asimismo, las personas al cargo del Departamento de Orientación deben poseer la capacidad necesaria para atender al alumnado en todo lo relativo a estos asuntos. Los profesores del colectivo empezamos a estar hartos de que estas personas nos envíen alumnos, alumnas, e incluso alumnes, porque no están preparadas para comprenderles. Que ayudamos encantados, pero no es nuestro cometido, y en muchas ocasiones nos colocan en situaciones de peligro.

Aparte de esto, ya es hora de que la Administración vele por el cumplimiento de las leyes revisando lo que los libros de texto -la gran mayoría en manos de editoriales filocatólicas- incluyen en sus páginas. ¿Por qué siempre tengo que sumar los caramelos que a Antoñito le da su padre y los que le da su madre? ¿No puede Antoñito tener dos madres alguna vez? ¿Por qué no hay ilustraciones o fotografías que retraten a parejas o familias diversas? ¿Son menos buenas?

Por otro lado, todos los agentes de la comunidad educativa deben estar formados en la legislación. No puede ocurrir que quien debe iniciar el protocolo trans, por ejemplo, espere a informarse de qué es “el protocolo trans” cuando llegan los padres a solicitarlo. No puede ocurrir que se tema al “pin parental” desconociendo su ilegalidad.

Y por último, toda la documentación –física o digital- que emane del centro (formularios, cartas, carteles…) debe incluir a todas las personas receptoras posibles. Las familias homoparentales no queremos seguir teniendo que tachar “padre” o “madre” cuando nuestros hijos nos traen papelitos del cole, y, sobre todo, no queremos que ellos perciban esa falta de consideración para con su modelo de familia.

Adoptar estas medidas no es tan difícil. Hay algunos centros estupendos, todavía muy pocos, donde se hace y bien, aunque tengan poca colaboración institucional. Pero no podemos conformarnos con las excepciones, porque eso se diluye en algo tan grande como un sistema. Necesitamos que se generalicen estas actuaciones, para que todo el alumnado pueda estar protegido frente a esta pandemia. Porque la educación también es una vacuna.

 

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El orden de las cosas

Juan Andrés Teno (@jateno_)

 

Hace ya varios años que se ha abierto una brecha ideológica (conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.) insalvable entre una parte del feminismo español y el movimiento LGTBI.

Tras un periodo convulso en el que se intentó descabalgar a las mujeres lesbianas del movimiento feminista llegaron unos años de armonía en que estos dos motores sociales caminaban al unísono y compartían luchas en las intersecciones por las que pudieran deambular.

El problema surge en la anterior legislatura cuando se estaba trabajando un borrador de ley estatal LGTBI en el Congreso y desde la Comisión de Igualdad del Congreso, presidida por el PSOE, se empezaron a poner trabas primero, zancadillas después y puñales en la espalda como broche final. Su principal objetivo era sacar de la futura norma la regulación de los derechos de las personas trans y con ello impedir su libre autodeterminación.

Los procesos de negociación fueron deliberadamente retrasados por las filas socialistas y terminó la legislatura sin haber elevado el borrador de ley ante el pleno del Congreso por lo que el proyecto decayó y hubo que empezar de nuevo el proceso en la legislatura actual.
Con el nuevo gobierno las políticas LGTBI cayeron en manos de Unidas Podemos y desde el Ministerio el Ministerio de Igualdad (que tuvo la habilidad de fichar a activistas LGTBI de gran valía profesional) se negoció un nuevo borrador parta otorgar a la población LGTBI los mismos derechos que a la heterosexual y así blindar sus dignidades. Por segunda vez en la historia (tras la aprobación del matrimonio igualitario) las distintas entidades LGTBI del país hicieron frente común. Se redactaron dos proyectos, uno específico para el colectivo trans y el otro para las personas LGB. La parte socialista del gobierno impone y consigue que las dos normas se fundan en una sola. Aun así, el Ministerio de Igualdad no logra que el Consejo de Ministros eleve el texto al poder legislativo, alargándose de nuevo los plazos. Inesperadamente el Presidente del Gobierno hace una remodelación ministerial y cae del ejecutivo Carmen Calvo. Hay que recordar que es ella una de las firmantes de un argumentario interno de PSOE en el que se afirmada que el denominado “derecho a la libre determinación de la identidad sexual” o “derecho a la autodeterminación sexual” carece de racionalidad jurídica.

Seguidamente se hace público que el texto pasará por La Moncloa con motivo de la conmemoración del Día del Orgullo LGTBI. Pareciera que la primera batalla estaba ganada, pero esta historia promete ser muy larga y el final es imposible vislumbrarlo en estos momentos.
Paralelamente a todo este proceso administrativo una parte del feminismo patrio (vinculada en mayor o menor medida al partido socialista) emprende una titánica batalla contra esta ley a cuenta de las realidades trans. Niegan la autodeterminación de esta parte de la ciudadanía y lanzan mensajes contaminados del contenido de la futura norma que nada tienen que ver con lo redactado y que discurren espléndidamente dentro de los cauces del populismo y la difusión de bulos (fake news) en publicaciones generalistas y especializadas, además de en las redes sociales. Son las denominadas TERFS (acrónimo para Trans-Exclusionary Radical Feminist).
Sería curioso averiguar las verdaderas razones por las que una sección de un movimiento ideológico y social de vanguardia y progresista, de repente, y sin previo aviso, airea posiciones en contra de los derechos fundamentales de algunas mujeres, alineándose de este modo con los sectores más reaccionarios del país.

Desde un principio argumentaron que el movimiento LGTBI había sido secuestrado por la denominada Teoría Queer. Ellas, ajenas a la realidad asociativa, no sólo desconocen lo que predica esta corriente político-filosófica, si no que ignoran la permeabilidad de lo queer en el colectivo, que no es precisamente muy importante.

Uno que es observador (o al menos cree serlo) estima que hay una parte de la mujeres feministas de este país, las de más edad, que, tras el avance social que supuso el 15M y las multitudinarias acciones de calle llevadas a cabo por una nueva generación en torno a los derechos de la mujer, veían peligrar su liderazgo y se amarraron a la transfobia en un acto desesperado. De sus bocas han salido todo tipo de afirmaciones y calificativos hacia el colectivo de mujeres trans que harían sonrojar a cualquier demócrata. Se han despachado a gusto. Han hecho daño y han socavado dignidades. Pareciera el rugir insoportable de una fiera salvaje a que, sabiéndose herida de muerte, quiere acabar con todo lo que se mueva a su alrededor.

El problema de esta transfobia revestida de feminismo es que sus ideólogas son mujeres altamente inteligentes, que saben que están lanzado bulos y mentiras para no perder el cetro de las políticas de igualdad. Y esta carnaza la sirven en platos calientes a un conjunto de seguidoras que la digieren sin pensar y la vomitan a lo largo y ancho del territorio nacional.
Frente a este espectáculo alucinante y surrealista, entidades y activistas LGTBI han respondido con una sola voz y se muestran determinadas a no dar un paso atrás, haciendo suyo un lema, precisamente feminista, si nos tocan a una nos tocan a todas.

En esta algarabía de falsos fuegos artificiales algunas y algunos advertían que esta transfobia escondía algo más, que primero serían las mujeres trans, luego los hombres trans y después alcanzaría gais, lesbianas y bisexuales, en una suerte de movimiento reaccionario que igualaba sus postulados con las ideologías políticas más reaccionarias.

Y parece ser que tenían razón. La primera carta sobre la mesa la ha puesto Doña Amelia Valcárcel Bernardo de Quirós, mujer con un amplio curriculum e integrante del Consejo de Estado del Reino de España. La señora Valcárcel forma parte de los consejeros electivos que son nombrados por Real Decreto.

Valcárcel Bernardo de Quirón lanzó un órdago hace unos días con un mensaje en una red social en la que negaba que los homosexuales pudieran estar perseguidos en el Afganistán reconquistado por los talibanes, para, seguidamente dejar caer de una manera sibilina y artera un paralelismo entre homosexualidad y pederastia. Es el viejo argumento de la derecha no democrática ahora apropiado por una feminista insigne.

Había sido lanzado el primer cañonazo por parte del feminismo ilustrado contra los hombres gais, tras esparcir bombas de racimo sobre las mujeres trans.

Además de las miles de reacciones en redes sociales ante este salvaje mensaje, del rechazo individual y colectivo de activistas LGTBI y de que la red social le suspendiera la cuenta a esta señora, no se ha producido ninguna reacción de la oficialidad de este país. No hay que olvidar que la mencionada forma parte de la esfera más alta de la administración del estado. Silencio, como en las primera horas de las una tarde de verano en la que sólo se escucha el soporífero canto de la chicharra.

Está meridianamente claro que ese alejamiento entre un feminismo ajado y el movimiento LGTBI se irá agrandando en los próximos meses. En unos días se reanudará el trabajo en la cámara baja y tienen que caldear el ambiente hasta que sea sofocante.

Por fortuna deambulo por espacios en el que mujeres feministas se han alejado de estos histrionismos transexcluyentes y que son no solo el presente si no el futuro de una sociedad que prefiere el amor al odio, la diversidad a la uniformidad y la libertad a las cadenas.
La mayor esperanza de todas aquellas personas que habitamos en las siglas LGTBI es que esta ley salga adelante sin vetos ni censuras, pero el horizonte se muestra turbio, en algunas ocasiones descorazonador.

Enfrente estaremos las mujeres, los hombres y las personas no binarias con orientaciones sexuales e identidades de género no normativas. Estamos más que acostumbrados a sufrir ataques verbales y físicos a lo largo de nuestras vidas individuales y colectivas y resultado de ello es una sorprende capacidad de resiliencia. Que no lo olvida nadie, somos el ave fénix de la sociedad y estaremos siempre atentos a establecer el orden de la cosas en un estado democrático.

JUAN ANDRÉS TENO

Periodista y activista LGTBI especializado en Diversidad Familiar

Cuenta en Twitter: @jateno_ 

Blog: https://familiasdecolores.wordpress.com/

 

 

 

Presunción de heterosexualidad

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

 

The Vacunator contra la variante Delta

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

 

Hoy recomendamos ‘Cuéntalo’, thriller legal de una nueva voz trans

Redacción 1 de cada 10 (@1decada10)

 

«Con este thriller legal he querido explorar temas de carácter social, y educar, en cierta forma, a una audiencia amplia que no está familiarizada con lo que significa ser trans. El sistema judicial no es suficiente; el poder importa demasiado, y eso es injusto para la gente que no dispone de recursos. Es una novela, pero los problemas que trato son reales».

—Robyn Gigl

 

El sello Motus, de Trini Vergara Ediciones, acaba de incorporar a su catálogo un thriller legal sobre temática trans. Cuéntalo es la primera entrega de una serie protagonizada por Erin McCabe, abogada transgénero que acepta un complejo caso: defender a una prostituta de 19 años, de raza negra, también trans, acusada de asesinar al hijo de un senador de Nueva Jersey. 

Robyn Gigl, su autora, es también abogada, con más de 40 años de carrera, y reconocida por la Unión Americana de Libertades Civiles de Nueva Jersey (ACLU-NJ) por su trabajo con la comunidad LGBTQIA, a la que pertenece. Gigl hizo su propia transición a los 50 años.

Desde una perspectiva femenina, Cuéntalo aborda la vulneración de los derechos de las personas trans, situación que se agrava cuando entran en juego prácticas racistas. Es lo que le ocurre a una de las protagonistas de la novela, Sharise Barnes, con la que su abogada defensora, Erin McCabe, empatiza desde el principio haciendo valer en todo momento tanto su identidad de género, como la de su representada ante la sinrazón de jueces y fiscales. Para ello llega a arriesgar su propia vida, e incluso, se sumerge en el barro de la política local corrupta.

Robyn Gigl, autora de esta novela, es una abogada y actvista trans que escribe esta impactante historia tras haber experimentado su propia transición. Sus vivencias le proporcionan autoridad a la hora de analizar los problemas de aceptación que sufren las personas trans. En este libro también aborda la vulneración de sus derechos, situación que se agrava cuando entran en juego prácticas racistas.

McCabe empatiza desde el principio con su representada y hace valer en todo momento su identidad de género ante la sinrazón de jueces y fiscales, llegando a arriesgar su propia vida, incluso, al sumergirse en el barro de la policía local corrupta. Gigl se sirve de su valentía y arrojo para cautivar al lector hasta la última página llevándole a un terreno al que nunca imaginó llegar.

Sobre Cuéntalo se ha dicho:

«Robyn Gigl nos ofrece un thriller legal tan adictivo como una droga, uno de esos libros que de “solo un capítulo más” te mantienen leyendo hasta altas horas de la noche. De actualidad y de ritmo rápido».

–Kevin O’Brien, autor bestseller de The New York Times

«En su primera novela, Robyn Gigl hace un trabajo notablemente eficaz al combinar un emocionante thriller con la historia personal de su protagonista: muestra lo bueno y lo malo que viene con la transición de género. Es uno de los mejores thrillers del año».

—Jay Roberts, Mystery Scene

 

Desmontando prejuicios sobre las personas LGTBI+

Por Charo Alises (@viborillapicara)

 

El rechazo a las personas LGTBI tiene su raíz en los prejuicios que anidan todavía en el imaginario colectivo . Desmontar esos prejuicios es fundamental para erradicar la discriminación por orientación sexual e identidad o expresión de género y garantizar el respeto a la diversidad.

– La homosexualidad no es natural
Se ha comprobado científicamente que más de 1.500 especies realizan actividades homosexuales con diferentes fines de supervivencia.  Entre ellos están los delfines, los leones, gusanos, patos, peces, osos, pingüinos, monos, etc. La homosexualidad ha existido siempre en el reino animal. Además, se van descubriendo nuevos comportamientos entre las especies y existen estudios sobre ellos desde hace muchos años.

– La homosexualidad es una enfermedad y se puede curar
El 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la excluyó de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. Este avance fue el fruto de una larga lucha de los colectivos por los derechos de las personas homosexuales, que ya en 1973 habían logrado que la Asociación Norteamericana de Psiquiatría retirase la homosexualidad como trastorno de la sección Desviaciones sexuales de la segunda edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-II)

– La homosexualidad es un fenómeno occidental.
Existen personas LGTBI en todas partes, en todos los países y todos los grupos étnicos, en todas las comunidades y en todos los niveles socioeconómicos. – Privar a las personas LGTBI de sus derechos humanos puede estar justificado por motivos de religión, cultura o tradición. La discriminación por razón de orientación sexual o identidad de género no puede justificarse por ningún motivo. Los derechos humanos son universales. Todos los seres humanos tienen los mismos derechos independientemente de cualquier circunstancia personal o social. La historia la religión y la cultura son muy importantes pero todos los Estados, tienen la obligación de garantizar el respeto a los derechos humanos de las personas LGTBI.

– La homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad, son modas actuales.
Existe documentación que acredita la existencia de personas con comportamientos asimilables a la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad en diferentes momentos históricos.

– La relación con personas LGTBI o el acceso a información sobre diversidad sexual y de género, pone en peligro el bienestar de los niños y niñas.
Conocer y pasar tiempo con personas LGTBI y acceder a información sobre diversidad sexual y de género no influencia la orientación ni la identidad sexual de niños y niñas ni perjudica su bienestar.

– Las personas homosexuales no pueden tener relaciones estables.
Quienes no creen en la homosexualidad, piensan que estas parejas no durarían juntas el mismo tiempo que una pareja formada por un hombre y una mujer. Un psicólogo de la Universidad de Washington, John Gottam, realizó un estudio para desmentir este mito. Se realizó una entrevista a 42 parejas, las cuales fueron previamente estudiadas durante 12 años (21 parejas de gais y 21 parejas de lesbianas). Luego de los años de ser estudiados, fue solo el 20% que rompieron durante ese lapso. Con esto se pudo comprobar que esta famosa frase es solo un estereotipo más sobre los homosexuales.

– En las parejas del mismo sexo una de las personas hace de hombre y otra de mujer.
En una relación de pareja entre dos hombres o dos mujeres hay dos hombres y dos mujeres. Las relaciones entre personas del mismo sexo no son imitaciones de las parejas heterosexuales.

– Todos los homosexuales son afeminados y las lesbianas masculinas.
La expresión de género de una persona, esto es, sus actitudes y comportamientos, pueden coincidir con su orientación sexual o no. Esto significa, que un hombre con comportamientos que, socialmente, se asocian a la masculinidad, puede ser heterosexual o gay y que un hombre con comportamientos que, socialmente se asocian a la feminidad puede ser heterosexual o gay. Igualmente, el hecho de que una mujer tenga comportamientos que se asocien a lo femenino no significa que sea heterosexual. De la misma forma, una mujer que tenga comportamientos vinculados a la masculinidad puede ser heterosexual o lesbiana.

– Las lesbianas no tienen una sexualidad completa.
El principal falso mito en la sexualidad femenina es que la relación sexual entre dos mujeres es incompleta, ya que no se produce el coito (sin tener en cuenta los accesorios con los que sí puede darse la penetración). Un informe publicado en los Archives of Sexual Behaviour, realizado por las universidades de Indiana, Chapman y Claremont Graduate, en Estados Unidos, reveló que si bien los diferentes comportamientos de las parejas pueden tener una influencia fundamental en la frecuencia de los orgasmos, la heterosexualidad no es factor determinante para garantizar este hecho. – Las lesbianas se sienten atraídas por todas las mujeres y los gais se sienten atraídos por todos los hombres. Al igual que las personas heterosexuales, las mujeres lesbianas y los hombres gais tienen sus preferencias y sienten atracción por las personas que sean de su agrado, no por todas las personas de su mismo sexo.

– Las personas bisexuales son unas viciosas.
La bisexualidad es una orientación sexual tan válida como las demás. Las personas bisexuales pueden sentirse atraídas por personas de ambos sexos sin que esto sea sinónimo de vicio, promiscuidad o necesidad de tener relaciones, como también se dice, inexactamente.

– Cambio de sexo
Habitual e incorrectamente, se dice que las personas transexuales realizan un cambio de sexo, cuando en realidad no cambian de sexo. Son del sexo que sienten, no del que se le atribuye cuando nacen. Por lo tanto, lo único que hacen es adaptar su cuerpo mediante hormonas y cirugías para que se asemeje a su sexo sentido. El término correcto sería reasignación de sexo.

– Asociar la transexualidad con la prostitución.
Esto es debido a que las personas transexuales, en concreto las mujeres, han tenido un difícil acceso al mercado laboral. Ante esta barrera, algunas de ellas han tenido que recurrir al trabajo sexual. También han tenido que recurrir a ello para poder costear las operaciones cuando aún no las cubría la Seguridad Social.

– La transexualidad es una enfermedad mental.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha excluido la transexualidad de su lista de trastornos mentales publicada en junio de 2018. La transexualidad ha pasado a formar parte de un epígrafe nuevo. Lo ha hecho en la nueva actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) denominado condiciones relativas a la salud sexual. La transexualidad se ha conceptuado como incongruencia de género. Sin embargo, la meta es que la transexualidad desaparezca completamente de la lista de enfermedades y las personas trans tengan la misma cobertura sanitaria que las mujeres embarazadas.

– Las personas trans son extravagantes y les gusta llamar la atención.
Cada persona es un mundo, y las personas trans no son una excepción. Del mismo modo que no todas las personas trans trabajan en el mundo del espectáculo, la extravagancia no es una característica común a todas las personas trans. También hay personas cisexuales que son extravagantes.

– La transexualidad es lo mismo que la intersexualidad.
Las personas intersexuales son aquellas cuyos genitales no se han formado de una manera estándar, mientras que las personas trans sí tienen desarrollados sus genitales de manera estándar pero no se corresponden

– Todas las personas trans son heterosexuales.
La orientación sexual y la identidad de género son conceptos distintos. Una persona cisexual puede ser lesbiana, gay o bisexual. De la misma forma una persona transexual puede ser lesbiana, gay o bisexual.

 

Lo indispensable de Alison Bechdel

Por Nieves Gascón, (@nigasniluznina), la cuentista de nuestro refugio

 

En esta ocasión queremos recomendar una autora esencial que toda biblioteca de diversidad debe incluir: Alison Bechdel y en concreto Fun Home, a family tragicomic, novela gráfica y Lo indispensable de unas lesbianas de cuidado, recopilación de tiras gráficas independientes y publicadas de forma sucesiva con anterioridad.

Fun Home, una familia tragicómica, publicada originalmente en inglés en 2006, es traducida por Rocío de la Maya y editada en castellano en 2008 por Reservoir Books, Penguin Random House Grupo Editorial. Se trata de una novela autobiográfica en la que Alison nos relata la historia de su familia, ambientada en los Estados Unidos de la década de los años setenta, y el paralelismo de esta con la de Ulises (1922) de James Joyce.

Su padre y su madre son profesores de literatura inglesa, además el padre lleva una funeraria como negocio familiar heredado, donde Alison y sus dos hermanos desde la infancia se relacionan con la muerte y la entienden como algo natural.

En definitiva, se trata del relato de una familia diferente, de artistas con múltiples talentos y aficiones, sobre todo la lectura, también el teatro, la música, que, aunque viven juntos, cada integrante se mantiene en su burbuja de forma autónoma, en cierto aislamiento afectivo, bajo el mismo techo de una casa victoriana del siglo XIX, reconstruida y decorada hasta el último detalle por el padre. Esta es la idea del diseño e imagen de portada de la autora, en llamativo tono naranja fosforito y negro.

Esta novela contiene constantes referentes literarios a Albert Camus y sus obras, La Muerte Feliz (1971), El mito de Sísifo (1942), autor con el que identifica al padre, que igualmente lo compara con Fitzgerald, por que este personaje lee ávidamente la autobiografía del escritor en A este lado del Paraíso (1920), y sus novelas como la más mítica, El Gran Gatsby (1925).

A la madre la identifica con personajes del escritor Henry James, e incluso menciona como ésta interpreta a la perfección a la protagonista de la película de William Wyler, (1949) La Heredera (1949), basada en Washington Square de H. James (1881).

El padre y la madre se conocen representando la obra de teatro La Fierecilla Domada (S. XVII, William Shakespeare) en la universidad y Alison relaciona el conflicto de los personajes de esta trama y los de Retrato de una dama (1881,Henry James), como premonitorios de las constantes peleas y la frialdad en la relación de pareja entre su padre y su madre.

Igualmente establece un paralelismo entre el juicio al autor Oscar Wild (1854/1900), acusado de ser homosexual, con un juicio por el que pasa el padre por ofrecer alcohol y subir en su coche a un menor, pero con la connotación innombrable de un posible abuso sexual. El padre es condenado a acudir a tratamiento psiquiátrico durante un tiempo.

Alison describe su salida del armario en la universidad con ayuda de la lectura de Paraiso Terrenal de Colette (1968, biografía de la escritora y artista Sidonie-Gabrielle Colette), que le regala su padre, y posteriormente encuentra en la biblioteca y lee Volando (traducido como: En pleno vuelo, 1974) de Kate Millett, que describe como feminista radical y moderna Colette, lectura que luego comparte con su padre.

Desde la universidad escribe a su familia comunicando que es lesbiana y es cuando su madre le revela que su padre es homosexual. Nuestra protagonista comienza a entender mejor al padre y se establece un vínculo especial e identificación entre ambos hasta el entrañable final de esta historia, del que no pretendemos hacer spolier.

Esta novela gráfica tras su publicación, fue finalista del Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro, ganó el premio Eisner, el Stonewall Book Award, el Premio Literario Lambda, Publishing Triangel-Judy Grahn Nonfiction Award y el GLAAD Media Awards, galardones de Estados Unidos. La revista Time la reconoce como uno de los mejores libros de 2006.

Y pasemos a nuestra segunda recomendación: Lo indispensable de unas lesbianas de cuidado, de 2008, título de una recopilación de cómics de tres décadas desde los años ochenta, publicado en castellano en 2014, igualmente traducido por Rocío de la Maya y editado por Reservoir Books, Penguin Random House Grupo Editorial, con ilustraciones a color de la autora y de sus personajes, en su grande, brillante y original portada amarilla de tapa blanda.

Estos cómics narran en tono de humor la cotidianeidad y relación de un grupo de amigas y en concreto de Mo, posiblemente alter ego de su creadora, Lois, Malika, Sparrow, Toni, Ginger, Clarice y muchos más secundarios que son parejas, amistades, familiares, compañeras y compañeros de trabajo. Se trata de un grupo de mujeres activistas, concienciadas y hasta contraculturales, preocupadas por los derechos humanos, la política belicista norteamericana, el feminismo o el cambio climático, adelantadas a las actuales reivindicaciones sociales y políticas. Mujeres comprometidas que en tono desenfadado y con un inteligente sentido del humor nos hablan de muchos temas, desde lo más íntimo como su identidad sexual, de género, o relaciones de pareja, familiares, como madres en familias diversas, diferentes, y como integrantes de una comunidad y sobre todo una cultura lésbica estadounidense posicionada en el compromiso personal, político y social.

Cabe mencionar que algún crítico ha comparado esta recopilación con la exitosa serie televisiva Friends. Dejando al margen odiosas comparaciones, debemos decir que este libro es sin la menor duda, uno de los mejores y todo un clásico referencial en el mundo del cómic contemporáneo. Un enorme trabajo por descubrir y recomendar a partir de la edad adolescente en adelante para todas personas con ganas de pensar y disfrutar.

Una vez más recomendamos leer, disfrutar y descansar durante las vacaciones.

¡Hasta pronto!

Estereotipos de género

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)