¿Cómo ayudar desde la Psicología a quienes sufren la transfobia?

Por María Prieto Piédrola, psicóloga  e ilustradora, acaba de terminar su TFG sobre “Intervención psicológica en transgénero y transexualidad desde el modelo ecológico de Bronfenbrenner”

Foto: Ted Eytan

Dentro del colectivo trans* es muy común que aparezcan síntomas de ansiedad o de depresión. Esto no es por el hecho de pertenecer al colectivo, no por nacer transgénero o transexual se tienen más problemas de salud mental que naciendo cis. Esto es debido a la transfobia y el rechazo general por parte de la sociedad.

Entonces, ¿cómo se puede ayudar desde la psicología a una persona trans*? Pues de muchísimas maneras, algunas más sencillas que otras.

Bronfenbrenner propone el modelo ecológico que sirve para estudiar muchísimas realidades. Mi Trabajo de Fin de Grado de Psicología (Intervención psicológica en transgénero y transexualidad desde el modelo ecológico de Bronfenbrenner) se centra en el colectivo trans*.

¿En qué consiste esta forma de analizar? Bronfenbrenner propone ir por niveles, es decir, no centrarnos en una única manera de intervenir, sino tener en cuenta el contexto y la gente que convive con la persona a la que queramos ayudar. Por supuesto, dentro del modelo existe una intervención individual, directamente con la persona, pero también con su contexto más cercano (es lo que en el TFG está nombrado como microsistema). Esto es su familia, sus amigos, sus compañeros y compañeras de clase o del trabajo…

Pero es que a una persona no solo le influye la gente con la que convive diariamente. Por ejemplo, si el ámbito laboral de la familia de una niña trans* tuviese unas actitudes muy tránsfobas, indirectamente le afectaría a ella. O si la Dirección de su centro educativo formara en temas de diversidad al profesorado, aunque no trate directamente con el alumnado trans*, va a generar un cambio en su vida. Esto es lo que se llama exosistema, serían todas las personas o estructuras que influyen en los microsistemas de la persona, y por lo tanto indirectamente en ella.

Y por supuesto, está todo el imaginario de la sociedad: las normas, la cultura, el lenguaje… Las estructuras de cada comunidad o nación que determinan la vida en sociedad. Es la manera más amplia de influencia, porque es la que la gente tiene más arraigada y la más difícil de cambiar, la llamada macrosistema.

Por último, está lo que este autor llama mesosistemas que son todas las relaciones entre cualquiera de los grupos nombrados. Puede ser la relación entre el centro educativo y la familia, la del/la terapeuta con diferentes asociaciones… Cualquier relación que también pueda tener una repercusión en la persona de la que se está hablando. Si las relaciones son positivas, y desde ambos lados hay una buena comunicación y se trata de hacer el camino más fácil a la persona indicada, será de mucha ayuda. En cambio, si la relación no es buena, o al menos una de las partes no está dispuesta a ayudar, suele tener una repercusión negativa.

A una persona le afectan muchísimas cosas, personas y actitudes de su contexto, y para poder ayudarla y acompañarla  hay que tenerlo todo en cuenta. El método que he seguido en el trabajo ha sido buscar, para cada uno de los niveles, qué han estudiado otras personas que puede ayudar y qué no. Por ejemplo, tener una familia que te apoya desde que naces, que sabe que existen personas trans* y que desde el principio solo pone facilidades, ayuda mucho. En cambio, ir a un centro educativo que nunca ha oído hablar de la realidad trans* y no interviene si hay algún problema entre el alumnado, empeora la situación.

Estos se llaman factores de protección (los que favorecen un buen desarrollo) y factores de riesgo (los contrarios, los que aumentan la probabilidad de que la persona indicada tenga problemas de salud mental), y se pueden observar en cada uno de los niveles propuestos por Bronfenbrenner.

La manera de intervenir de la psicología sería tratar de aumentar y fomentar los factores de protección, y reducir al máximo posible los de riesgo. La intervención individual es muy importante, porque se ayuda a la persona a entender su estado de ansiedad y ver cuál es la mejor manera para cuidarse a sí misma. Dar las herramientas a una persona para que pueda lidiar con las circunstancias que le vayan pasando es un gran factor de protección. Pero todo esto no sería necesario muchas veces si no hubiese de base un rechazo generalizadoEl mayor cambio se generaría transformando la forma de pensar de la sociedad, la transfobia arraigada.

Esto muchas veces viene ligado a la asunción de los roles de género, que aprendemos desde que nacemos y que todo el mundo da por hecho. Por eso, aunque sea el cambio que más impacto tendría, es también el más difícil de conseguir, porque no depende de una sola persona.

Con todos los niveles pasa este efecto de bola de nieve. Si se consigue cambiar algo de uno de los niveles más amplios, los factores de riesgo de los niveles más bajos desaparecen o se suavizan. Siguiendo el ejemplo que dábamos antes en el nivel exosistémico (lo que influye indirectamente a la persona) al formar desde el centro educativo al profesorado sobre cómo intervenir si hay casos de bullying en sus aulas, este segundo problema sería tratado directamente en el colegio. Así no haría falta una intervención terapéutica individual.

También hay mucho que cambiar en España en temas legislativos que impiden en muchas ocasiones que las personas trans* puedan decidir por sí mismas qué caminos quieren tomar en cada momento. Estos impedimentos legales (como, por ejemplo, la necesidad de tener un diagnóstico clínico para poder acceder a diferentes procesos como la cirugía de reasignación genital, junto con otros requisitos), si se modificaran, reducirían los síntomas de ansiedad de muchas de estas personas.

Si además hablamos de situaciones que se encuentran fuera de nuestras fronteras, queda muchísimo trabajo que hacer. Y no para cambiar a las personas transexuales y transgénero, sino buscando el cambio en la sociedad, en las maneras de relacionarnos y en las actitudes que dificultan que las personas trans* puedan vivir libremente

Ya se ha visto que el cambio que realmente genera impacto es en el que se necesitan más manos, más mentes pensantes y más corazones con ganas de mover y movilizar. Yo me sumo a tratar de cambiarlo.

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