Por Nieves Gascón (@nigasniluznina)

Imagen de Virginia Woolf de niña
“Les dije suavemente que bebieran vino y tuvieran una habitación propia”
Virginia Woolf, 1929
Virginia Woolf, escritora e icono del pensamiento feminista, también fue niña en algún momento, y en su mundo infantil se basa y recrea el relato que escogemos en marzo, mes de reivindicación y lucha por los derechos de las mujeres: Virgina Woolf. La escritora de lo invisible, edición bilingüe de Hotel Papel (2008)
La protagonista es una niña de una familia numerosa que, inmersa desde su nacimiento en un largo mutismo, tarda en pronunciar de corrido sus primeras palabras una mañana con tres años de edad. Lo hace al despertar y ver las nubes a través de su ventana para comenzar a discutir con su hermana sobre sus formas.
Seducida por las palabras que no se dicen, las pesca con su red de seda transparente, antes de que escapen y desaparezcan para siempre. Las apunta, construye historias y las comparte con sus hermanas y hermanos, antes de dormir o mientras comen huevos fritos con beicon, su comida favorita.
Una “cuentista” que recrea su espacio personal para escribir a finales del siglo IXX y principios del XX, en el que las mujeres no tienen ese cuarto (o habitación) propia para dar rienda suelta a la creatividad y a su necesidad de refugio en el estudio, la lectura y escritura. Para Virginia las palabras quedan atrapadas y van construyendo historias, de su mano al papel y para tiempos presentes, futuros e infinitos.
El relato resulta muy accesible y tiene un amable tono mágico y musical. Un gran texto junto a grandes ilustraciones, con colores y geometrías de líneas rectas, circulares y ondulantes que con dinamismo sirven para sumergirnos en el mundo de Virginia, sus inquietudes y creación literaria. Una historia relatada con un lenguaje cercano para que los y las más pequeñas, entiendan, se inquieten y compartan. Imágenes que flotan en la historia, palabras atadas por una red de seda y la sensación de experimentar la libertad más íntima a la que toda mujer ha de tener derecho a disfrutar. Una demanda social por la autonomía y autodeterminación femenina.
Virginia Woolf fue, en todos los aspectos, adelantada para su tiempo: perteneció al Círculo de Bloomsbury formado por intelectuales, se casó con un hombre y parece que también amó a una mujer, pudo vivir con holgura y como quiso por su pertenencia a una clase social media-alta y fue privilegiada por recibir una asignación mensual que le dejó de por vida, y como herencia, una persona de su familia. Así lo relata en su ensayo, Una habitación propia (1929) que llegó a mis manos a través de las de Eva Mayor Cutillas, amiga y compañera, que me lo regaló en una preciosa reedición de 2003 (Un cuarto propio, traducción de Mª Milagros Rivera Garretas, de horas y HORAS la editorial). Muy recomendable y a su criterio, “título imprescindible” en toda biblioteca con perspectiva de género.
Volviendo a nuestro libro, este relata como Virginia fascinada por la biblioteca de su padre, la observa a través de la cerradura para adivinar sus títulos, hasta que un día éste le regala la llave y le invita a disfrutarla. Una gran lectora que no fue a la escuela, aunque se educó en casa y en un ambiente intelectual. Sin embargo, era invitada para hablar y ser escuchada en las universidades de Reino Unido, su país, por su reconocida calidad oratoria.
De frágil salud mental, murió ahogándose en las aguas de un río tras poner piedras en los bolsillos de su abrigo, aunque a este desenlace no llega nuestro libro. Un destino fatal como resultado de su verdadera asfixia en vida, a consecuencia de graves depresiones y un trastorno bipolar. No pudo más, quizás porque veía y sentía más allá.
Hemos tenido la suerte de leerla, comprender y sentir a esta autora, que en su novela Orlando (1928) cuenta las aventuras de un hombre que se convierte en mujer tras un sueño profundo, atravesando las estrictas barreras de género y sexualidad de la sociedad y moral victoriana de comienzos del siglo XX.
Nuestro libro y álbum ilustrado, Virginia Woolf. La escritora de lo invisible brinda la oportunidad a lectores y lectoras de tomar contacto con la infancia y con la obra de tan importante creadora, a cualquier edad. ¡Disfruten y lean!
Ya saben que de una obra literaria a otra, traspasamos la frontera de nuestra propia existencia para llegar a otras vidas, épocas y personajes llenos de matices y posibilidades. No se pierdan la experiencia de ver el mundo a través de los ojos de la pequeña Virginia.
¡Hasta muy pronto!