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Un disgusto que duró quince años [Anécdota]

Un disgusto que duró quince años [Anécdota]La superproducción ‘Lo que el viento se llevó’ contó con un multitudinario casting que duró dos años (1936-1937), costó cien mil dólares y al que se presentaron para interpretar el papel protagonista femenino más de 1.400 candidatas, entre las que se encontraban las actrices y jóvenes promesas más importantes de la época.

Las audiciones del casting tenían lugar en los estudios de la productora Selznick International Pictures, donde el propio David O. Selznick se encargaba de supervisar las pruebas y daba el visto bueno a aquellas que debían pasar a una segunda ronda o se deshacía con total indiferencia de las actrices que no veía cualificadas para ningún papel en la película.

A modo de deferencia, a aquellas actrices que ya comenzaban a tener cierto nombre en Hollywood las recibía y realizaba la audición en el despacho que tenía David O. Selznick en los estudios.

Lucille Ball fue una de esas jóvenes actrices que comenzaba a hacerse un hueco en el mundo del cine y que decidió presentarse al casting. Por aquel entonces tenía 25 años y una prometedora carrera como actriz, algo que no supo advertir ni valorar en su momento el productor.

El día que estaba citada para el casting cayó una tormenta sobre la ciudad de Los Ángeles, algo que provocó que Lucille llegase empapada a la prueba y mientras esperaba en el despacho de Selznick a que éste llegase se arrodilló frente a la chimenea que había con el fin de secarse.

Y fue en esa postura, y sin darse cuenta de que lo estaba haciendo de ese modo, como Lucille Ball leyó el pequeño texto escogido para hacer el casting, algo que no le favoreció en su actuación y que hizo que el productor la rechazase de inmediato para cualquiera de los papeles femeninos de la película.

Esa falta de sensibilidad por parte de Selznick molestó sobremanera a la joven actriz, marchándose con un importante berrinche de allí.

Parece ser que el disgusto por lo sucedido le duró largo tiempo a Lucille Ball y quice años después, cuando ya era una de las actrices más famosas, conocidas y cotizadas de Hollywood decidió comprar los estudios de la Selznick International Pictures para reconvertirlos en su propia productora ‘Desilu Productions’ que había creado junto a su esposo, el cubano Desi Arnaz, para rodar la serie de televisión ‘I Love Lucy’.

Como podréis imaginar, Lucille Ball optó por quedarse para ella el despacho que había ocupado David O. Selznick y en el que realizó aquel casting que tan mal recuerdo le traía.

 

 

Lee y disfruta de más anécdotas e historias curiosas como esta en el apartado Anecdotario de este blog

 

Fuentes de consulta:Movie Anecdotes de Peter Hay
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

1 comentario

  1. No conocía estas anécdotas, ¡qué buenas! jejeje 🙂

    19 Octubre 2014 | 21:55

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