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¿En qué consistía una ‘ordalía’ también conocida como ‘Juicio de Dios’?

14 mayo 2012

Aunque ya se habían llevado a cabo con anterioridad, el potente establecimiento de las jerarquías eclesiásticas en los mandos del poder propició que, durante la Edad Media en Europa, la mayoría de los juicios que se realizaron para comprobar la culpabilidad o inocencia de un acusado fuesen hechos en nombre de Dios, siendo éste el que debía decidir si el condenado era declarado finalmente inocente o culpable.

Para ello se ponían en práctica una serie de torturas, las cuales debían ser superadas por el reo. Si así lo hacía era liberado de toda condena y puesto en libertad.

Las pruebas a las que eran sometidos por este ‘juicio divino’ estaban compuestas por torturas tan terribles como hacerles andar por brasas de fuego, ser marcados con hierros candentes, ser sumergidos bajo el agua, colgarlo boca abajo durante un largo periodo de tiempo o un sinfín de actos que resultaban terriblemente dolorosos.

A aquel acusado que, tras pasar dichas torturas, era capaz de soportarlas y salía con vida se le liberaba de condena alguna, ya que se sobreentendía que Dios lo había considerado inocente.

Curiosamente no solo eran puestas a prueba divina personas, sino que también se les realizó a animales y objetos como libros, cuadros, esculturas….

El término ordalía proviene del sajón ordal, cuyo significado era ‘juicio divino’.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘apretarle a uno las clavijas’?

05 diciembre 2008

¿Cuál es el origen de la expresión 'apretarle a uno las clavijas'?Esta frase, que se utiliza para decir que se le va a exigir o presionar a uno para que cumpla con sus obligaciones, proviene de un antiquísimo instrumento de tortura llamado el “potro” y que  hay constancias de haber sido utilizado en la Antigua Grecia cuando querían sacarle una confesión a un inculpado.

En su día, Cicerón ya describió el funcionamiento del potro en las Disputaciones Tusculanas, en las que explicaba que, este método de tortura, consistía en una rueda a la que ataban con cordeles las extremidades y/o miembros de la persona a torturar con el fin de someterla.

Se iba girando gradualmente, por lo que se tensionaba de tal manera que podía llegar al descoyuntamiento.

Las cuerdas del potro eran tensadas mediante unos clavos de hierro o madera llamados clavijas y de ahí el origen de la expresión ‘apretarle a uno las clavijas’.

 

 

(Fuente de consulta: Muy Interesante)