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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Entradas etiquetadas como ‘cuaresma’

Media docena de curiosas expresiones relacionadas con la Semana Santa

Media docena de curiosas expresiones relacionadas con la Semana Santa

Nuestro lenguaje cotidiano está lleno de frases hechas que las utilizamos comúnmente para referirnos a innumerables situaciones.

Las hay de todo tipo: relacionadas con la meteorología, la agricultura, los distintos oficios, el santoral, de hechos históricos, religiosos… y es que de estos últimos hay un buen puñado que están relacionados (directa o indirectamente) con la Semana Santa. Aquí tenéis media docena:

 

‘Estar pasando un calvario’

Proviene del monte en el que fue crucificado Jesús, llamado Monte Calvario (calvarium en latín quiere decir calavera) ya que en aquel lugar era donde se amontonaban las calaveras de todos aquellos condenados que habían sido ejecutados.

En referencia al sufrimiento de Jesús en la cruz, se utiliza la expresión ‘estar pasando un calvario’ para referirse a las penurias y desgracias por las que atraviesa una persona.

 

‘Hacer una barrabasada’

La expresión tiene relación con Barrabás, un personaje que, según los evangelios, estaba preso a la espera de ser ejecutado en la cruz. Cuando Jesús fue apresado, Poncio Pilatos (jefe militar de la provincia romana de Judea) dio a elegir a la multitud a quién querían que indultase y la multitud eligió a Barrabás, por lo que Jesús acabó crucificado.

De esa toma de decisión desacertada surgió el término ‘barrabasada’ como  aquel acto que provoca un gran daño o perjuicio.

 

‘Ser un tonto de capirote’

El capirote es el gorro en forma de cucurucho invertido que portan sobre la cabeza los nazarenos.

Antes de ser usado por  los penitentes que desfilan en las procesiones de Semana Santa, el capirote lo utilizó la Santa Inquisición para colocárselo (a modo de escarnio público) en la cabeza a todo aquel al que acusaba de algún delito, pecado o herejía. Esto provocaba que el ‘populacho’ hiciera burla del reo, llamándole entro otras cosas ‘tonto’.

Durante las primeras procesiones religiosas (en la Edad Media) era muy común que algunos de los penitentes que en ellas desfilaban fuesen los presos mencionados en el párrafo anterior, quienes, arrepentidos de sus actos, querían arrepentirse de sus pecados, motivo por el que se incorporó esta pieza a este recorrido religioso.

 

‘La procesión va por dentro’

Muchas son las ocasiones en las que una procesión no ha podido realizarse por las calles de una población a causa de inclemencias meteorológicas, algo que compungía y llenaba de tristeza a todos los miembros de la cofradía.

Por tal motivo dicha procesión terminaba realizándose dando vueltas por el interior o claustro de los conventos y templos religiosos donde se guardaban las imágenes.

Este acto, que solía ser de gran pena para los procesionarios que participaban en el acto y que llevaban todo el año esperando la llegada de ese día es lo que dio origen a la expresión ‘La procesión va por dentro’ con la que se señala aquel que a pesar de estar pasando por un mal momento lo disimula y no exterioriza el dolor.

 

‘No ser nada del otro jueves’

La tradición católica marcaba que durante la Cuaresma y Semana Santa, los viernes debía llevarse a cabo lo que es conocido como ‘abstinencia’ y que consistía en no poder comer carne y ciertos alimentos durante esa jornada. Eso llevó a que, aquellos que se lo podían permitir, el día anterior (el jueves) comieran opíparamente.

Esto era muy común en el Jueves Santo, ya que al día siguiente no solo debía realizarse la abstinencia sino que también se tenía que hacer ayuno de cualquier alimento (estar todo el Viernes Santo sin comer, a excepción de pequeñas porciones de dulces que le aportaran energía.

Pero no todos los jueves podían realizarse un banquete de exquisiteces, habiendo algunos jueves en el que el menú no era mucho más abundante o sabroso que otros. De ahí que surgiera la expresión ‘No ser nada del otro jueves’, al no haber diferencia entre uno y otro día.

 

‘Llorar como una Magdalena’

Algunas personas erróneamente pronuncian esta expresión diciendo ‘llorar como una madalena’, pero no, nada tiene que ver ese pequeño y redondeado bollo de repostería con la expresión original.

La Magdalena a la que se refiere el dicho es ‘María Magdalena’, personaje bíblico salvada por Jesús de ser lapidada cuando la acusaron de adultera (según el evangelio de Juan) y que estuvo presente durante la crucifixión, llorando amargamente la muerte del Mesías.

Este hecho es el que dio origen a la expresión para referirse a aquella persona que llora mucho y desconsoladamente.

 

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Sabías que el acto de poner en cuarentena no se originó por motivos médicos sino religiosos?

¿Sabías que el acto de poner en cuarentena no se originó por motivos médicos sino religiosos?

Conocemos como ‘cuarentena’ al periodo de aislamiento preventivo al que se somete a una persona, lugar o animal por razones sanitarias. Se le llama de tal modo debido a que en sus orígenes ese periodo de tiempo correspondía a 40 días.

Los motivos por los que se decide poner a alguien o algo en aislamiento son variados, pero es común encontrar que se realiza tras producirse una infección (ya sea por algún virus o bacteria) y con el fin de que no se extienda o contagie el resto de la población.

Se conoce también como cuarentena al periodo inmediatamente posterior al parto, necesario para que la mujer se recupere totalmente tras el alumbramiento y vuelva a su estado anterior al de la gestación. Este espacio de tiempo es también llamado ‘puerperio’.

Pero, tal y como ha avanzado la medicina en los últimos siglos, es de sobras sabido que tanto para el aislamiento por infección/enfermedad o tras el alumbramiento no es exactamente necesarios que sean cuarenta días los que debe durar esas cuarentenas, ya que cada patología o situación tiene su propio tiempo de recuperación.

El hecho de acuñar con el término cuarentena a ese espacio de tiempo (a partir de la palabra ‘Quaranta giorni’ -cuarenta días-) proviene de la Edad Media, cuando hicieron aparición varios brotes epidémicos (como la  ‘peste’) y los médicos de la época tuvieron que decidir aislar a los afectados para evitar que se contagiase el resto de la población (era muy común hacer pasar esa cuarentena a los barcos y pasajeros que llegaban de largos viajes transoceánicos).

Pero el motivo de que ese tiempo de aislamiento o recuperación esté vinculado al número cuarenta no fue originalmente por motivos médicos sino totalmente religiosos.

Desde la antigüedad el número cuarenta ha estado vinculado a muchos episodios que quedaron reflejados en los libros sagrados. De hecho, en la antiquísima Ley Mosaica (o de Moisés), en la que posteriormente se basan muchas otras religiones modernas, son continuas las referencias que se hace al 40: los años en que Moisés vivió como pastor en Madián; los días en el que, también Moisés, permaneció en el Monte Sinaí antes de bajar (según las Sagradas Escrituras) con las tablas de los Diez Mandamientos; los años a los que los hebreos fueron castigados a vagar por el desierto; o los días (y noches) que Jesucristo pasó de ayuno en el desierto y vivió el episodio en el que fue tentado por el diablo (por citar unos pocos ejemplos).

Esta devoción religiosa por el número cuarenta también es la responsable de la duración del tiempo de Cuaresma (periodo comprendido entre el final del Carnaval e inicio de la Semana Santa).

Pero también el tiempo de cuarentena para una mujer tras el parto proviene directamente de motivos religiosos y fue heredada dicha tradición desde la Ley Mosaica, tal y como recoge el Levítico 12:1-8 (uno de los libros bíblicos del Antiguo Testamento) en el que indica:

[…]Si una mujer da a luz a un varón, ella quedará impura por siete días, como cuando tiene su menstruación. Al octavo día se le hará al niño la circuncisión, y después la mujer debe permanecer treinta y tres días purificándose de su flujo de sangre. Ella no debe tocar nada consagrado ni entrar en el santuario hasta que se haya completado su período de purificación[…] […]Cuando se complete el período de purificación, una vez que haya dado a luz a un niño o a una niña, llevará un cordero de un año de edad como sacrificio que debe quemarse completamente, y una paloma joven o una tórtola como sacrificio por el pecado. Los llevará al sacerdote a la entrada de la carpa del encuentro. Luego el sacerdote la presentará ante el SEÑOR y la purificará completamente. Así quedará purificada de su flujo de sangre. Esta es la ley para la mujer que dé a luz. Si no puede pagar el precio del cordero, entonces llevará dos pichones o dos tórtolas; una como sacrificio que debe quemarse completamente y otra como sacrificio por el pecado, y así el sacerdote la purificará[…]

Y este hecho se refleja en los cuarenta días que tuvo que esperar la Virgen María tras dar a luz a Jesús para presentarlo a los sacerdotes del Templo de Jerusalén. De hecho, muchos son los lugares que celebran el 2 de febrero la Fiesta de la Candelaria con el que se da fin al ‘ciclo de las fiestas navideñas’, ya que, según la costumbre cristiana, esta fecha cae en los 40 días posteriores a los del nacimiento del Mesías.

Así pues, debido a la antigua y religiosa costumbre de utilizar los periodos que comprendía el cuarenta, y a la alta religiosidad que por entonces se profesaba, los médicos establecieron que ese era un buen número de cara al tiempo necesario para realizar un aislamiento preventivo.

Hoy en día, a pesar de que seguimos utilizando el término ‘cuarentena’, el periodo de tiempo varía según la patología y ya nada tiene que ver con el cumplimiento de plazos religiosos.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

El Padre Putas y la tradición del Lunes de Aguas en Salamanca

El Padre Putas y la tradición del Lunes de Aguas en Salamanca

Actualmente el Lunes de Aguas es una tradicional y popular fiesta que reúne a familias y grupos de amigos de Salamanca que realizan una salida al campo donde allí hacen una merendola a base del típico hornazo (empanada que suele ir rellena de jamón, chorizo, lomo, huevo…), cantan, ríen y pasan una agradable y lúdica jornada.

Este día se celebra el lunes siguiente al Lunes de Pascua y sus orígenes se remontan a mediados del siglo XVI, pero por aquel entonces nada tenía que ver la celebración ni sentido de ésta con la que se realiza hoy en día.

Por aquel entonces lo que comenzó a celebrarse ese día fue una jornada de desmadre (sobre todo sexual) con motivo de la finalización del periodo de Cuaresma y la Semana Santa y el regreso a la ciudad de las prostitutas que habían permanecido alejadas de ésta desde el Miércoles de Ceniza (inicio de la Cuaresma).

Todo esto se inició a partir de 1543, cuando Felipe II llegó a Salamanca para contraer matrimonio y comprobó el desmadrado modo de vida que llevaban muchos de los estudiantes de la universidad (se calcula que por aquel tiempo el número de universitarios en Salamanca era de 8.000 –todos varones-).

A pesar de la corta edad del monarca (16 años) era profundamente religioso y no vio con buenos ojos es desmán continuo de los jóvenes estudiantes, por lo que decretó un edicto en el cual obligaba a abandonar la población a todas las prostitutas durante todo el periodo que durase la Cuaresma y Semana Santa y podrían regresar la semana siguiente a la Pascua de Resurrección.

Durante todo ese tiempo las prostitutas estarían alojadas en una mancebía al otro lado del río Tormes y custodiadas por un sacerdote, quien no tardó en recibir el sobre nombre de ‘Padre Putas’ (algunas fuentes indican que su verdadero nombre era Padre Lucas, pero no hay demasiada información fiable alrededor de la identidad de este personaje).

El Padre Putas velaba por las meretrices durante todo ese tiempo, dándoles consejo espiritual y confesión durante los casi dos meses que permanecían allí.

Pero cuando llegaba el lunes siguiente al término de la Semana Santa centenares eran los jóvenes estudiantes (y habitantes de Salamanca) que acudían entusiasmados a recibir a las prostitutas en la otra orilla del río Tormes, lugar donde se celebraba una gran fiesta y había todo tipo de desmanes.

Con el transcurrir de los siglos, esa jornada que fue bautizada como ‘Lunes de Aguas’ fue transformándose poco a poco en la celebración de carácter familiar y lúdica que hoy en día conocemos y que poco tiene que ver con todos aquellos desmanes licenciosos que la originaron (aunque algunos aprovechan para desmadrarse un poco).

 

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Fuente de la imagen: Captura Youtube

¿De dónde proviene el término ‘carnaval’?

¿De dónde proviene el término ‘carnaval’?

El carnaval es una de las fiestas más populares y que se celebra en un gran número de lugares de todo el planeta.

Aunque el concepto de celebrar festejos utilizando disfraces y máscaras es antiquísimo, el origen del término con el que se acabó designando a esta popular celebración debemos situarlo en la Edad Media, tras ser impuesto por el cristianismo un periodo obligado de penitencia, recogimiento, ayuno y oración que duraba cuarenta días (de ahí el término Cuaresma) y llegaba hasta el Domingo de Resurrección (Semana Santa).

Y es que los tres días previos a dar inicio a la Cuaresma se celebraban haciendo una despedida a la carne (ya que esta estaba prohibida consumirla) y se bautizó bajo el término ‘carnaval’ cuya etimología proviene del término italiano  ‘carnevale’  y éste a su vez del latín ‘carnem levare’ cuyo significado literal es ‘quitar la carne’ (carnem: carne – levare: quitar).

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

Que no te engañen, la luna llena de anoche no era de color azul

Que no te engañen, la luna llena de esta noche no es de color azul

Numerosos son los medios, blogs y publicaciones en las redes sociales que informan sobre la llamada ‘luna azul’ que ha tenido lugar la pasada noche (31 de julio 2015). Mucha de esa información habla, con gran desconocimiento, de aspectos pseudocientíficos respecto a este fenómeno, pero en realidad no deja de ser una doble luna llena dentro de un mismo mes, algo que no ocurre todos los años, sino que es aleatorio (puede ser cada dos, tres o cuatro años), pero nada tiene que ver con catástrofes o con aspectos esotéricos.

Esta es una luna llena como la de cualquier otro ciclo, pero con la particularidad de que en un mes (como ha sido este julio) el plenilunio ha caído en sus primeros días (el 1 o el 2) y que la siguiente luna llena (transcurrido el ciclo correspondiente) cae justo al finalizar el mismo mes. Este es todo el misterio que tiene el asunto.

El motivo por el que se conoce como ‘luna azul’ es muy sencillo: al castellano llegó desde el término inglés ‘blue Moon’, que a su vez era una deformación del acuñado durante la Edad Media ‘betrayer Moon’, cuya traducción literal es ‘luna traidora’ (originalmente el término betrayer en inglés antiguo era belewe).

No se sabe por qué pero con el transcurrir del tiempo el lenguaje popular transformó el vocablo belewe/betrayer en blue por lo que esa luna pasó de ser conocida como traidora a llamarla azul.

La razón por la que se le comenzó a llamar ‘traidora’ era porque aparecía en cuatro ocasiones en una misma estación (o sea, había un mes en el que salía dos veces) algo que antiguamente desconcertaba a los habitantes sin suficientes conocimientos astronómicos (que eran muchos) y decían que esa luna había salido ‘a traición’. Pero sobre todo el término se le daba cuando el fenómeno ocurría durante el tiempo de Cuaresma, ya que esto obligaba a alargar el ayuno que se practicaba durante esa época.

Cabe destacar que pasó a llamarse luna azul a las dos lunas llenas en un mismo mes (y no a las cuatro de una misma estación, como era originalmente) debido a un error en un artículo publicado en 1946 en la revista Sky and Telescopes.

Eso sí, si esta noche te asomas a mirar la luna llena y ves que es de color azul, ten en cuenta que será a causa de la zona en la que te encuentres debido a la contaminación tanto lumínica como de polución (nubes conteniendo ceniza pueden llegar a provocar un efecto en el que parece que la luna toma un aspecto azulado).

 

 

Lee y descubre en este blog más historias como esta en el apartado ‘Destripando Mitos, Leyendas Urbanas y Supersticiones’ y otras curiosidades de ciencia

 

 

Fuentes de consulta y más info: skyandtelescope / science.nasa / lanasa.net
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Un puñado de palabras relacionadas con la Semana Santa y que quizás no sabías su significado

Un puñado de palabras relacionadas con la Semana Santa y que quizás no sabías su significado

A pesar de que España es un país aconfesional (laico prefieren decir algunos), la Semana Santa sigue siendo uno de los eventos más importantes que se celebran en toda la geografía y en el que, a pesar del carácter profundamente religioso de la celebración, aglutina a millones de personas que se sienten atraídas por los actos que se realizan a lo largo de esos días, siendo los más populares las procesiones.

Evidentemente, cada vez más son las personas que ven en estos días una excusa perfecta para descansar e irse de vacaciones sin tener apego alguno a la religiosidad de la fecha.

Pero la Semana Santa y toda su liturgia está llena de actos y términos que en muchas ocasiones su significado es ajeno a muchas personas que no conocen la terminología, por este motivo en este post os traigo un puñado de palabras relacionadas con la Semana Santa y que quizás no sabíais su significado:

La Cuaresma es el periodo de ‘cuarenta días’ que preceden a la Semana Santa. Abarca desde el Miércoles de Ceniza (último día de Carnaval) hasta el Jueves Santo. El origen etimológico de Cuaresma es el término en latín ‘quadragésima’ cuyo significado es ‘cuadragésimo día’.

Otro término muy utilizado en Semana Santa es Pascua. Este vocablo, tras evolucionar y pasar por varios idiomas (latín, griego y hebreo), fue acuñado para referirse al final del periodo de ayuno que se realiza durante la Cuaresma. Se celebra a partir del Domingo de Resurrección y marca el final de la Semana Santa (de ahí que el resto de días lleven acompañados la palabra ‘Santo’ –Jueves Santo, Viernes Santo…- y a partir de ahí se le adjunte la palabra ‘Pascua’ –Domingo de Pascua, Lunes de Pascua…)

Pero sin lugar a dudas, tal y como os indicaba en el primer párrafo de este post, uno de los actos más populares y que aglutina a más personas son las ‘procesiones’. El nombre a esa marcha o desfile religioso en el que participan numerosas personas proviene del término en latín ‘procedere’ cuyo significado es ‘marchar/andar hacia adelante’.

En cualquier procesión hay una serie de actos que tienen su nombre específico: ‘Cruz de guía’: es la cruz que encabeza la marcha. El ‘encuentro’: el Domingo de Resurrección salen distintas procesiones, unas portan un Cristo y otras una Virgen, van recorriendo diferentes calles hasta que en un punto se encuentran ambas imágenes. Una ‘imagen’ es una estatua, efigie o pintura de una divinidad o de un personaje sagrado.

Los ‘pasos’ son diferentes imágenes que son sacadas en procesión y que escenifican y representan diferentes momentos de los últimos días de Cristo y su resurrección.

Varios términos relacionados con los pasos y sus significados son:

Andas: Tablero sujeto con dos varas paralelas horizontales sobre el que se ponen las imágenes que se sacan en procesión. Baquetón: Moldura que se sitúa encima de la parihuela. Candelabro de guardabrisas: Candelero de varios brazos con tulipas para proteger las velas del aire y evitar que se apaguen. Faldón: Tela de terciopelo con la que se cubre la parihuela del paso. Gloria: Medallón que suele llevar el palio en la cara inferior, en el que se representa al Espíritu Santo o a la Inmaculada Concepción. Hachón: Cada uno de los cuatro cirios que, por regla general, están situados en las esquinas del paso. Llamador o martillo: Aldaba de metal situada en la parte delantera de los pasos, tallada habitualmente con formas que representan algún motivo simbólico y religioso. El capataz lo utiliza para dar algunas de las órdenes a los costaleros. Palio: Especie de dosel colocado sobre cuatro o más varas largas, bajo el cual se lleva procesionalmente el Santísimo Sacramento, o una imagen. Parihuela: Estructura (de hierro o madera) sobre la que se dispone el resto de los elementos que componen el paso y que se cubre con los faldones. Respiradero: Celosía que rodea el paso para que los costaleros puedan respirar. Trabajaderas: Listones de madera bajo los que se colocan los costaleros para levantar el paso. Simpecado: Insignia que en las procesiones sevillanas abre marcha en la sección de cofradías de la Virgen, y que ostenta el lema sine labe concepta. El nombre procede de la expresión sin pecado concebida, fórmula religiosa que hace referencia a la inmaculada concepción de la Virgen María.

Algunos términos relacionados con las personas y sus vestimentas que forman parte en las procesiones y sus significados son:

Un puñado de palabras relacionadas con la Semana Santa y que quizás no sabías su significadoAspado: Término que se aplica a quien por penitencia (sobre todo la que se hacía en Semana Santa) llevaba los brazos extendidos en forma de cruz, atados por la espalda a una barra de hierro, espada, madero o algo similar. Esta costumbre se ha conservado en algunas localidades donde estas personas reciben el nombre de empalaos. Azotado: disciplinante. Camarera: Mujer que se encarga de cuidar el altar y las imágenes, y de vestir la imagen con el hábito y el manto con el que desfilará. Suelen acompañar a la virgen, a veces con mantilla y peineta. Capataz: Jefe de los costaleros y el que los guía en la procesión. Capirote: Cucurucho de cartón o rejilla que se cubre con el capuchón. Capuchón: Tela con la que se cubren la cabeza, que deja al descubierto solo los ojos. Cíngulo: Cordón con una borla a cada extremo que se ata a la cintura para ceñirse la túnica. Cargador, costalero, hermano de carga o portador: Persona que lleva el paso cargándolo sobre el costal o sobre las cervicales, protegidas por una almohadilla denominada costal. También se le conoce como cargador, portador o hermano de carga. Cofrade, nazareno o penitente: Miembro de una cofradía; también recibe el nombre de nazareno y penitente. Cofradía: Congregación o hermandad que forman algunos devotos, con autorización competente, para ejercitarse en obras de piedad. La archicofradía es la cofradía más antigua o que tiene mayores privilegios que otras. Contraguía: Ayudante del capataz; suele haber más de uno y se sitúan en las esquinas traseras o en los laterales del paso. Disciplinante o flagelante: Persona que se disciplina en las procesiones de Semana Santa, es decir, que se flagela la espalda como penitencia. También recibe el nombre de azotado o flagelante. Antes se los denominaba disciplinantes de sangre para diferenciarlos de los disciplinantes de luz, que eran los que alumbraban con hachas y cirios a los que se disciplinaban. Escapulario: Dos trozos de tela o cartón unidos por dos cintas largas, en los que se puede encontrar el escudo de la hermandad y una imagen. Se cuelga del cuello y las piezas quedan una sobre el pecho y la otra en la espalda. Manolas: Nombre que reciben en algunos lugares las mujeres que visten de negro, con mantilla y peineta; en las procesiones del Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo la mantilla y la peineta son negras, mientras que el Domingo de Resurrección suelen ser blancas.

 

 

Lee y descubre en este blog más curiosidades relacionadas con la Semana Santa

 

 

Fuentes de consulta: profesoresdeele / fundeu (pdf) / etimologias.dechile / Diccionario de la RAE
Fuentes de las imágenes: garrellmillhouse (Flickr)pixabay

¿De dónde surge el hecho de disfrazarse durante el carnaval?

¿De dónde surge el hecho de disfrazarse durante el carnaval?

Para la mayoría de personas el término carnaval va asociado con el hecho de disfrazarse y pasar unos días de fiesta y jolgorio, pero esta celebración que lleva tantísimos siglos realizándose no siempre estuvo vinculada al hecho de ponerse un disfraz sino que es el resultado de una mezcolanza de fiestas y tradiciones, provenientes de distintas culturas, que en un punto de la Historia fueron unificándose para acabar siendo el festejo que hoy en día conocemos.

Por un lado, existen evidencias de que los sumerios ya se divertían pintarrajeándose o colocándose máscaras alrededor de una hoguera para ahuyentar a los malos espíritus y tener buenas cosechas y pedir a los dioses que sus tierras fuesen fértiles.

Otras civilizaciones posteriores como los griegos o los egipcios también practicaron el hecho de disfrazarse en sus homenajes a sus deidades o incluso las Saturnales que celebraban los romanos que es la primera semilla de lo que hoy en día es el carnaval tal y como lo conocemos. Unos días en los que se conmemoraba a Saturno, el dios de la agricultura y en los que estaban permitidos todo tipo de excesos y desmadres, por lo que algunos eran los que optaban por camuflarse bajo máscaras y otras ropas para preservar sus identidades.

Tal y como explicaba en el post que publiqué en 2014 sobre por qué el carnaval cae cada año en una fecha distinta, a partir del siglo IV, la imposición del catolicismo como única religión válida a raíz de la decadencia del Imperio Romano, hizo que las saturnales dejasen de ser una fiesta pagana para convertirse en una celebración previa a la Cuaresma que precedía a la Semana Santa, por lo que eran los últimos días en los que se podía comer carne (de ahí la etimología de ‘carnaval’: quitar la carne) antes del  ayuno y abstinencia obligados durante los cuarenta días que llevaban hasta la celebración religiosa. Desde entonces el carnaval empieza el ‘Jueves lardero’ y termina el siguiente Miércoles de Ceniza con el ‘entierro de la sardina’.

Evidentemente, durante un buen puñado de siglos los festejos más relacionados con el desmadre dejaron de realizarse públicamente, ante el temor de sufrir represalias por parte de los jerarcas eclesiásticos, pasando a ser una celebración de carácter familiar y religiosa que se hacía en el campo y donde se compartían distintas viandas. Aquellos que se atrevían a continuar haciéndolo como jolgorio preferían asegurarse que sus identidades quedaban en el anonimato, hecho que propició que los disfraces y máscaras cogieran un significativo protagonismo.

Pero si debemos destacar cuándo y dónde el carnaval tuvo su momento culminante de eclosión ese fue durante la Edad Media en Venecia, en el que la ciudad italiana se convirtió en el centro social, cultural y artístico de Europa y donde la aristocracia de la época acudía con asiduidad. El hecho de colocarse máscaras y disfraces y poder mezclarse con la gente llana del pueblo, camuflándose entre ella como uno más, sin ser reconocidos, es lo que dio un empuje definitivo a los carnavales siendo rápidamente exportados hacia un gran número de poblaciones de todo el continente.

A lo largo de los siguientes siglos la celebración del carnaval sufrió varios altibajos, siendo festejados mayoritariamente en entornos privados donde cada vez fue cogiendo más protagonismo el hecho de preservar la identidad.

 

 

Fuente de la imagen: pixabay

¿Cuál es el origen de la expresión ‘el truco del almendruco’?

¿Cuál es el origen de la expresión ‘el truco del almendruco’?Días atrás, a través de un mensaje DM de twitter, mi compañero y amigo Juan Revenga (*) me preguntó sobre el origen de la expresión ‘el truco del almendruco’.

Casualmente este es un tema que había estado investigando tiempo atrás y que dejé aparcado a la espera de encontrar la ocasión para publicarlo. La consulta del amigo Juan me brinda dicha oportunidad para hablar del tema.

Cabe destacar que, en realidad, el origen de la expresión queda algo confuso y no hay datos que den una fiabilidad al 100% sobre la procedencia de este dicho. Tras realizar una exhaustiva búsqueda y consultar a varios amigos historiadores y expertos en orígenes etimológicos a continuación os presento la conclusión a la que he llegado.

Como bien sabréis, se suele utilizar la expresión ‘el truco del almendruco’ para referirse al método simple y fácil de llegar a la resolución de algún problema (por ejemplo: ‘mi truco del almendruco para que no se me corte la mayonesa es añadirle unas gotas de agua caliente’).

El almendruco es el fruto del almendro cuando todavía está verde y tierno (inmaduro) y que acabará convirtiéndose en la rica y muy saludable almendra.

Y es precisamente el motivo de ese punto de inmadurez de la almendra (cuando todavía es un almendruco) lo que nos da la pista del que podría ser el origen: famosa es la leche de almendras que se elabora de una manera sencilla tras dejar las almendras en remojo con agua unas cuantas horas (con el fin de que se ablanden) y posteriormente pasarlas por una licuadora hasta encontrar el punto líquido que la convierte en leche.

La leche de almendras ya era conocida durante la Edad Media y muy utilizada para elaborar un buen número de platos culinarios (sobre todo postres y dulces). La época en la que más se echaba mano de ese tipo de leche era durante la ‘Cuaresma’,  días del obligado cumplimiento de los actos de penitencia y sacrificio conocidos como ‘ayuno’ y ‘abstinencia’ y  en los que se consumían dulces (como aporte energético) procurando que no fuesen de origen animal (en este caso la leche de almendras).

Pero por aquel entonces su elaboración no era tan rápida y sencilla como lo es hoy en día, por lo que un buen ‘truco’ para quitarle dificultad a la hora de elaborarla era utilizando las almendras cuando todavía no estaban maduras (almendrucos), esto hacía que la leche resultante fuese algo amarga pero se solucionaba fácilmente añadiéndole un poco de miel.

Así pues, todo parece indicar que esa pequeña trampa a la hora de elaborar la leche de almendras es la que dio origen y fue conocido como ‘truco del almendruco’, aunque podemos encontrarnos que hay quien apunta la posibilidad de que también podría tratarse de un rico dulce de origen mediterráneo, llamado ‘almendruco’ y en el que se realiza una pasta, parecida al turrón de Jijona, con almendra, clara de huevo, azúcar y miel y con la que se elabora unas pequeñas piezas que emulan a una almendra, siendo recubiertas por una oblea crujiente que hace la función de cáscara.

 

 

Lee y descubre el curioso origen de otras conocidas palabras y expresiones

 

(*)Juan Revenga (@juan_revenga) es autor del fantástico blog ‘El nutricionista de la general’  del que ya os hablé en un post tiempo atrás y del muy recomendado libro ‘Con las manos en la mesa’.

 

 

Fuente de la imagen: jeltovski (morguefile)

¿Por qué el carnaval cae cada año en una fecha distinta?

¿Por qué el carnaval cada año cae en una fecha distinta?

Existe una estrecha relación entre la fecha en la que cae la Semana Santa y los días en los que se celebrará el carnaval ese mismo año, aunque esta sea una fiesta pagana y se realice con anterioridad a la celebración religiosa. Conociendo cuándo es Semana Santa un año podremos saber qué día empieza el carnaval. Entre ambas fechas pasan exactamente cuarenta días, que es el periodo conocido popularmente como ‘Cuaresma’. Para saber por qué es así, voy a hacer un poco de historia…

El hecho de disfrazarse y celebrar una fiesta a lo largo de varios días, es una continuidad de los antiguos Saturnales, los festejos romanos que se realizaban en honor al Dios Saturno.

Fue a partir del siglo IV, durante la decadencia del Imperio Romano, cuando la iglesia católica tomó el control de la mayor parte de las celebraciones paganas que se realizaban, anulándolas y/o reconvirtiéndolas en fiestas religiosas (entre ellas las mencionadas Saturnales y las del ‘Sol Invictus’ del 25 de diciembre, las cuales reconvirtieron en lo que hoy en día conocemos como Navidad o incluso el Día de San Valentín). Con ello también vino el reubicar en el calendario otra de las grandes fiestas de la iglesia: la Semana Santa, como conmemoración de la ‘última cena’ celebrada por Jesucristo con sus apóstoles, su captura, crucifixión y resurrección, pero también otra celebración muy vinculada con los orígenes del cristianismo: la Pascua judía, que se celebraba el 14 de Nisán.

Para especificar la fecha el emperador romano Constantino el Grande estableció, en el primer Concilio de Nicea (año 325 d.C.),  una fórmula por la cual se determinaría cuándo caería la celebración de la Semana Santa y ésta sería siempre en el domingo siguiente a la primera luna llena tras la entrada de la primavera (Domingo de resurrección).

Se acordó que a la Semana Santa le precedería un espacio de cuarenta días (la Cuaresma) en los que, obligatoriamente, se debía realizar unos actos de sacrificio y penitencia, entre ellos el  ayuno y abstinencia. Este periodo comenzaba el Miércoles de ceniza, por lo que esta era la fecha límite (en los siguientes cuarenta días) para poder comer de todo, divertirse y celebrar cualquier tipo de festejo, motivo por el que se popularizó una celebración durante los tres días previos al inicio de la Cuaresma, trasladándose la fiesta y jolgorio de las Saturnales a esa fecha (para así no hacerla coincidir en diciembre con la Navidad). A esta celebración se le llamó carnaval cuya etimología proviene del término italiano  ‘carnevale’  y éste a su vez del latín ‘carnem levare’ cuyo significado es carnem (carne) y levare  (quitar): quitar la carne.

Esos tres días de fiesta y jolgorio (donde casi todo estaba permitido) dio lugar a ir disfrazado y taparse el rostro con el fin de salvaguardar el anonimato. Hoy en día, esta celebración se ha alargado una semana, comenzando en la mayoría de lugares el Jueves Lardero.

Así que ya sabéis, si queréis saber cuándo va a caer el carnaval simplemente tenéis que saber en qué fecha hay la primera luna llena tras la entrada de la primavera, iros al domingo siguiente y contar desde ahí y hacia atrás cuarenta y siete días en el calendario (los 7 de la Semana Santa más los 40 de la Cuaresma) ¿un poquito enrevesado, verdad?  Tranquilos, en el siguiente enlace podréis calcularlo automática e indefinidamente para cualquier año: CALCULADOR DE LAS FECHAS DE CARNAVAL, CUARESMA Y SEMANA SANTA.

 

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Fuente de la imagen: Rickydavid (Flickr)

 

¿Por qué durante la Cuaresma y Semana Santa se comen tantos dulces?

¿Por qué en Semana Santa se comen tantos dulces?

Durante los días de Semana Santa es muy típico el consumo de diferentes dulces de nuestra variadísima gastronomía. Quizás el dulce más famoso de estas fechas son las ‘torrijas’, de las que se tiene constancia que ya se realizaban durante la Edad Media y su nombre proviene de la palabra torrar y ésta del latín torrēre, que significa tostar.

Si recorriésemos la península de un extremo al otro, podríamos comprobar cómo en cada provincia nos encontramos con diferentes dulces que se realizan durante estas fechas (torrijas, buñuelos de Cuaresma, arroz con leche, pestiños…) todos de un gran aporte calórico.

Pero el consumo masivo de dulces durante estos días no era algo específico y exclusivo de la Semana Santa sino de la Cuaresma (el periodo de cuarenta días que van desde el Miércoles de Ceniza al Domingo de Ramos) en el que siglos atrás era de obligado cumplimiento realizar durante el mismo los actos de sacrificio y penitencia conocidos como  ‘ayuno’ y ‘abstinencia’.

El ayuno consistía en tomar a lo largo de toda la Cuaresma (exceptuando los domingos) una sola comida principal al día y estaban obligadas a hacerlo todas aquellas personas que hubiesen cumplido los siete años (actualmente es a partir de los 14) hasta los 59. También quedaban exentos los enfermos y las parturientas.

Por su parte, la abstinencia marcaba la prohibición de comer carne ningún viernes durante toda la duración de la Cuaresma. El Miércoles de Ceniza y Viernes Santo eran los días en el que se debía practicar conjuntamente el ayuno y la abstinencia.

Durante esos días sí que se permitía ingerir algunas pequeñas porciones de alimentos que estuvieran elaborados con huevos, leche (que solía ser de almendras, para así no tener origen animal), harina o miel, y se hacía como aporte energético, sobre todo para aquellos trabajadores que debían soportar unas largas jornadas laborales (que por entonces duraban de sol a sol) con una sola comida principal en el cuerpo.

Cabe destacar que, durante las últimas décadas, las propias Diócesis y Conferencias Episcopales de los diferentes países han ido flexibilizando las normas que marcaban el ayuno y la abstinencia que debía realizarse.

Hoy en día, a pesar de que las personas que realizan dicho sacrificio y penitencia son una minoría (en comparación a antaño) y no se necesita ese aporte extra de energía y/o calorías para aguantar todo el día sin comer, la costumbre de preparar los ricos dulces caseros se ha convertido en una característica tradición de la Semana Santa.

 

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Fuente de la imagen: BocaDorada (Flickr)