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¿Cuál es el origen de las agencias de viaje?

¿Cuál es el origen de las agencias de viaje?

Hoy en día, gracias a internet, muchas son las personas que organizan y contratan las vacaciones y viajes por su cuenta, pero hasta hace relativamente poco tiempo rara era la ocasión en la que no se realizara todos esos trámites a través de alguna agencia de viajes.

El origen de estas empresas dedicadas a organizar, contratar y hacer de intermediario entre el viajero y los distintos servicios que necesita (transporte, alojamiento…) surgió de una forma casual en Inglaterra cuando, el 5 de julio de 1841, Thomas Cook, un emprendedor y ferviente religioso de la Iglesia Bautista, quiso ayudar a un colectivo de personas con problemas de alcoholismo y organizó para éstos (para 540 individuos) una viaje en tren entre las poblaciones de Leicester y Loughborough con motivo de asistir a una importante reunión del ‘movimiento por la templanza’ al que pertenecía y hacer pasar un día de campo y diversión a todas esas personas (la mayoría familias desestructuradas por culpa de los problemas con el alcohol de algunos de sus miembros).

La organización del viaje fue todo un éxito, algo que lo motivó a repetir la experiencia durante los siguientes años, pero cambiando los destinos (dentro de Inglaterra). A inicios de la década de 1850 varios eran los destinos y miles las personas que viajaban, ya no solo para acudir a reuniones del movimiento de la templanza o la Iglesia Bautista sino con carácter de ocio y turístico.

Así nacía la considerada como la primera agencia de viajes de la Historia  y cuyos destinos ya eran incluso internacionales: Egipto, Estados Unidos, Europa continental… Durante la segunda mitad del siglo XIX otras muchas empezaron a crearse y en 1865 Thomas Cook abría el primer local del negocio en pleno Londres.

Ese mismo año su hijo John Mason Cook comenzó a trabajar junto a él y en 1871 la agencia de viajes pasaría a llamarse ‘Thomas Cook & Son’; nombre que mantuvo durante un siglo, hasta que en 1974 la compañía lo cambió por el de ‘Thomas Cook Group’ que a día de hoy aún conserva.

 

 

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Fuentes de consulta: thomascookgroup / arqhys / franciscojaviertostado
Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Conoces el afamado ‘Mile High Club’? [el club de los que han tenido sexo en un avión]

 

¿Conoces el afamado ‘Mile High Club’? [el club de los que han tenido sexo en un avión]

Para formar parte del ‘Mile High Club’ (Club de la Milla de Altura) no hace falta ser piloto, pasar una rigurosa entrevista o sacarse el carnet de ninguna asociación. Para pertenece a tan selecto club tan solo es necesario haber mantenido relaciones sexuales en un avión durante el vuelo, siempre que haya sido a más de una milla de altitud (1609,3m), de ahí su nombre. Pero no esperes formar parte de una lista VIP o recibir una credencial, es tan solo un club ficticio… no hay ningún organismo oficialmente constituido donde puedas hacerte miembro; aunque sí existe una página web donde se pueden encontrar hasta las instrucciones para ingresar en el club y una tienda con camisetas, tazas, pegatinas…

La leyenda dice que Lawrence Burst Sperry (inventor del piloto automático en 1914), fue el primer miembro en ingresar y de hecho se considera su fundador. Al parecer le estaba enseñando el funcionamiento de su invento a una celebridad local, Cynthia Polk, cuando su avión se estrello en el agua mientras… ‘inauguraba el club’, debido a que desconectó el piloto automático accidentalmente.

Según comentan los que han disfrutado de tal experiencia la menor presión atmosférica en la cabina de vuelo y la continua vibración mejora los orgasmos, evidentemente también hay que añadir el factor riesgo y la emoción de hacer algo prohibido.

El lugar más frecuente para mantener relaciones sexuales en un avión suele ser en los lavabos, aunque cada vez son más aquellos intrépidos viajeros y viajeras que lo realizan en sus butacas (sobre todo en vuelos nocturnos). Según los datos que ofrecen las fuentes consultadas, el personal de aviación suele ser quienes más practican el sexo durante el vuelo, siendo muy superior al de los pasajeros que se arriesgan a hacerlo.

Cabe destacar que el hecho de practicar sexo en un avión está prohibido por la inmensa mayoría de aerolíneas y aquellos pasajeros que son pillados ‘infraganti’ suelen ser multados e incluso puestos a disposición de la autoridad.

Por si estáis interesados, es incluso posible contratar un vuelo para llevar a cabo tal fin: la empresa británica Mile High Flights ofrece tal posibilidad desde el módico precio de 640 libras por media hora de pasión (el paquete básico), a partir de aquí todo es posible, incluso contratar la asistencia de un tercer pasajero por 125 libras más.

 

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Fuentes de consulta: milehighclub / milehighflights / theatlantic / thrillist / viajero-astuto / wikipedia
Fuente de la imagen: Captura Youtube    

¿Cuál es el asiento favorito de los pasajeros al viajar en avión?

¿A la hora de volar, escoges cuidadosamente el asiento dónde vas a viajar o lo dejas al azar? ¿Prefieres ventanilla o pasillo? ¿Te gustan las últimas filas o las primeras? ¿Buscas estar cerca de la salida de emergencia, evitas la fila 13, te sitúas lejos de las alas porque te tapan la vista? ¿Eliges según tu número favorito?

Según un estudio de Skyscanner (portal para la búsqueda de vuelos) se ha puesto de manifiesto que el asiento favorito de los pasajeros (excluyendo los asientos con espacio extra en las alas) en un avión estándar es el 6A, es decir en el lado izquierdo junto a la ventanilla.

Esta encuesta realizada a más de 1000 pasajeros confirma estudios anteriores que señalaban la preferencia por las 6 primeras filas, con un 45% de los votos. La compañía Easyjet por ejemplo cobra 8 euros por reservar asientos en estas filas en vez de los 3 habituales para cualquier otra parte del avión.

Indiscutiblemente el asiento de ventana es el más solicitado con un 60%, aunque no hay tanta preferencia sobre el de pasillo como podía pensarse, el cual es demandado en el 39% de los casos, el restante 1% prefiere el asiento central.

El patito feo de la ecuación es el 31E, asiento en el centro de la parte final del avión, nadie quiere sentarse en él.

Eliana Gómez, responsable de Skyscanner para el mercado español opina que:

“(…) algunos pasajeros parecen optar por la sección central cerca de las alas donde es menos probable que se sienten turbulencias, mientras que otros quieren estar cerca del frente para poder bajarse antes del avión, oír menos el ruido del motor o incluso para obtener una mejor elección de los alimentos disponibles. La ventana parece una opción popular para aquellos que buscan dormir, especialmente para vuelos de larga distancia, mientras que aquellos que van más veces al baño prefieren el pasillo para no molestar a otros pasajeros, el pasillo también es muy popular para los pasajeros altos que tratan de estirar sus piernas. Los pasajeros frecuentes también han dicho que el lado izquierdo del avión es mejor, ya que las ventanas no están en el centro, permitiendo un mayor espacio para apoyar la cabeza si se quiere dormir”.

Así que ya sabéis, estas vacaciones habrá que probar el asiento 6A y comprobar qué es lo que tiene de especial.
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Fuente de consulta: skyscanner

¿Por qué los registradores de vuelo se conocen como ‘Caja negra’?

Cuando ocurre un accidente aéreo estamos acostumbrados a escuchar que se sabrá el motivo de dicho siniestro en cuanto se localice la caja negra del avión.

Una caja negra es el registrador de vuelo, el aparato en el que se graban y registran todas las conversaciones y maniobras que efectúa la nave durante todo el tiempo en el que está en marcha.

Los primeros registradores de vuelo se empezaron a usar a finales de los años 1950 y se les llamó cajas negras, denominación que perduró incluso después de que se pintasen de un llamativo color naranja claro para facilitar su localización tras un accidente.

La denominación de cajas negras proviene, al igual que en otras situaciones (como día negro) de que en el momento que las cajas negras se hacen necesarias, es porque ha sucedido un accidente aéreo.

Este objeto, al que se le otorga la virtud de la indestructibilidad, en realidad son tres cajas pintadas de vivos colores para facilitar su hallazgo tras un accidente. Se trata de un complejo mecanismo formado por una grabadora de conversaciones situada en la parte delantera del aparato, una unidad de adquisición de datos técnicos colocada en la cola del avión y que registra hasta 60 parámetros de vuelo (desde la altura que ha alcanzado a su velocidad, pasando por temperaturas, turbulencias, etc.), y una unidad grabadora en la que se registran estos datos.

Los registradores actuales emplean microcircuitos de memoria flash, capaces de almacenar datos durante varios años sin alimentación de energía. Los mejores registradores de estado sólido pueden guardar del orden de 80 MB, mucho menos que la memoria de la mayoría de los ordenadores personales, pero suficiente para almacenar unas dos horas de grabaciones de voces de cabina o un día completo de lecturas de los instrumentos del avión. Las más recientes cajas negras, graban el sonido de voz de toda la cabina de los pasajeros, aparte de la de los pilotos.

Gracias a ellas se sabe que cerca del 38% de los accidentes de aviación se produce durante la maniobra de despegue, mientras que otro 26% ocurre durante el momento del aterrizaje. El 75% obedece a fallos humanos, el 11%, a averías y el 5%, a condiciones meteorológicas adversas.

 

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¿Llevan limpiaparabrisas los aviones?

En el post titulado «¿Se mojan los aviones al cruzar una nube?» Mariana la Aldeana, una de las más fieles de mis lectoras, me dejó un comentario con la siguiente consulta:
Te parecerá una tontería, pero durante un tiempo estuve preguntándome el por qué los aviones no tenían limpiaparabrisas.
Y me lo sigo preguntando.

Me puse en contacto con Belén Oterino del Centro de Documentación y Publicaciones de Aena (quien ya había colaborado anteriormente con este blog en la entrada «¿Por qué se atenúan las luces de cabina en los aviones al despegar o al aterrizar?»).
Muy amablemente me hizo llegar la respuesta a la consulta:

¿Llevan limpiaparabrisas los aviones?
Los aviones sí tienen limpiaparabrisas, pero sólo los utilizan en tierra; probablemente la pregunta vendrá motivada por el hecho de que normalmente no se ven y esto es porque van camuflados en el fuselaje puesto que sino obstaculizarían la aerodinámica del avión, además de salir despedidos por la fuerza del viento.

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¿Se mojan los aviones al cruzar una nube?

, porque las nubes contienen agua y cristales de hielo. El grado de humedad que adquiere el avión depende de la densidad de las masas nubosas y de la velocidad  del vuelo –un jet es tan rápido que el líquido sale disparado de su superficie–.

Al atravesar una nube con grandes goterones, estos golpean el avión con tanta fuerza que dejan el parabrisas empapado y su sonido retumba en la cabina del piloto. Los radares de los aviones detectan el tamaño de las gotas para que los pilotos eviten las nubes más densas, que se sostienen gracias a fuertes corrientes de aire muy turbulentas.

 

 

(Fuente: Muy Interesante)

¿Por qué los pilotos suelen subir por el lado izquierdo al avión?

La costumbre de que los pilotos (normalmente) se suban por el lado izquierdo al avión proviene de los tiempos de las Caballerías.

En los albores de la aviación, a comienzos del siglo XX, los primeros pilotos militares procedían mayoritariamente del ejército, donde jefes y oficiales de caballería mantenían la costumbre de subir al caballo por la izquierda.

Los jinetes subían a sus monturas por la izquierda porque sus espadas colgaban del lado izquierdo de las ropas que vestían. Como consecuencia, era más fácil para ellos montar a caballo por este lado. Una vez sobre la montura, la mano derecha extraía la espada de su vaina para luchar y la izquierda llevaba las riendas.

Éste hábito se trasladó de modo inconsciente al diseño de los aparatos militares de aviación y a la producción de aviones comerciales.

 

 

(A raíz de una apunte encontrado en Muy Interesante)

¿Por qué se atenúan las luces de cabina en los aviones al despegar o al aterrizar?

Es un procedimiento que se realiza después del ocaso. Según normativa de seguridad internacional, las luces interiores de la cabina deben bajar de intensidad durante una aproximación o despegue para que los pasajeros puedan acomodar su visión y en caso de situación de emergencia o evacuación, puedan ser capaces de ver y actuar con mayor celeridad sin que se produzca un contraste luminoso o destello de luz que tendría lugar al pasar de una luz mayor a la oscuridad.

 

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Fuentes de la información: Belén Oterino Navales (Centro de Documentación y Publicaciones de AENA) / Belén Alonso López (U. Comunicación Interna de IBERIA LAE)

¿Por qué en los aviones te dan un salvavidas en vez de un paracaídas?

¿Por qué en los aviones te dan un salvavidas en vez de un paracaídas?
La razón principal, por la que en un avión te dan un salvavidas en lugar de un paracaídas, es porque en caso de estrellarse el avión éste lo haría con más posibilidad sobre el agua que en tierra firme. En numerosos trayectos de líneas regulares, los pilotos trazan sus rutas bordeando al máximo las costas.

Evidentemente, si tienen que volar entre dos puntos que se encuentran en el interior de un país lo hacen sobre tierra firme. Pero hay que tener en cuenta que, habitualmente, los aviones vuelan a una altura de 15.000 metros, donde la temperatura exterior ronda los 50 grados bajo cero, lo que imposibilita cualquier intento de salto sin trajes especiales (la muerte por congelación sería segura).

Otro de los puntos a tener en cuenta es que hay que saber utilizar el paracaídas. La tensión acumulada para una persona no habituada a ello, ante la posibilidad de tener que lanzarse desde un avión en peligro, ponerse el paracaídas, saltar y abrirlo en el momento indicado, hace que sea muy probable que fallezca de un paro cardiaco.

Por ultimo añadir que, suponiendo que una persona sobreviva a un accidente o aterrizaje forzoso, el llevar el chaleco hinchado puede ayudar a protegerlo de golpes y salvarle la vida en caso de caer al agua.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons