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El curioso origen de llamar ‘carroza’ a una persona mayor o anticuada

El curioso origen de llamar ‘carroza’ a una persona mayor o anticuada

Es muy común escuchar o utilizar el término ‘carroza’ para referirse a una persona mayor e incluso para indicarle a alguien que se está haciendo ‘viejo’ o está ‘anticuado’.

Como bien es sabido, una carroza es un coche de caballos, normalmente grande y ricamente adornado (tal y como indica el diccionario de la RAE en su primera acepción).

Muchos son los que opinan que el que se compare  una persona mayor con una carroza se debía al balanceo al andar que recordaba al vaivén de los coches de caballos e incluso al recargamiento en las vestimentas de los ancianos.

Y aunque esa referencia tiene que ver con los carruajes, en realidad se originó de una manera la mar de curiosa: en los ambientes de prostitución callejera, a partir de mediados del siglo XVIII, en los que los clientes (que solían ser de una edad adulta) acudían a recoger a las jóvenes prostitutas montados en sus elegantes coches de caballos; de ahí que cuando entre las meretrices se referían a sus clientes lo hacían con alusión al carruaje: ‘Por ahí viene a recogerme mi carroza’. Con el tiempo quedó asociado el término ‘carroza’ con el de hombre mayor y asiduo a los servicios de prostitución.

Cabe destacar que algunos son los que apuntan que si bien esa referencia se originó en dichos ambientes, no lo hizo con las prostitutas femeninas sino con los jóvenes prostitutos (comúnmente conocidos como ‘chaperos’). De hecho, en su Diccionario cheli, Francisco Umbral hacía la siguiente definición de carroza:

Dícese del homosexual de edad que todavía pretende aparentar; dícese por extensión, de toda persona de edad que desea aparentar; dícese, ya por inflación del término, de toda persona de edad.

El término lo acuñan los homosexuales jóvenes de alquiler o putos para referirse despectivamente al viejo que viene a alquilarles, y es el equivalente de los viejos verdes de las meretrices. Ajeno a estas connotaciones, el burgués de edad se llama ya carroza a sí mismo: Yo soy ya mayor, hija, estoy hecho un carroza. Esta metáfora sugiere, con ese cruce de vejez y enlucido de las carrozas, al viejo homosexual atildado. Carroza es halagüeño por lo nobiliario, y mortificante por lo vetusto.

 

 

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Post realizado a raíz de la consulta realizada por Javier Moreno a través del apartado de contacto de este blog
Fuente de la imagen: pixabay

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