
El primer listín telefónico del que se tiene conocimiento se publicó en el año 1878 en New Haven, Estados Unidos, y apenas contenía cincuenta nombres… ¡sin números de teléfono!
El listín sólo servía para saber si la persona con la que queríamos contactar tenía o no tenía teléfono. En caso afirmativo y si deseábamos contactar con ella, había que llamar a la telefonista y darle el nombre de esa persona. Era ella la que marcaba el número.


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