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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de la categoría ‘Miscelanea de Curiosidades’

La curiosa y reparadora ‘siesta del carnero’

La curiosa y reparadora ‘siesta del carnero’

Solemos tener asimilado que una siesta es aquella cabezada que se hace después de comer, la cual es aconsejable realizar siempre y cuando no sobrepase los 20 minutos o media hora y se convierte en algo que nos ayuda a reponer fuerzas para seguir con nuestra rutina durante el resto del día.

Como ya expliqué en otro post, el término siesta viene de ‘sextear’ o ‘sexta hora’, ya que la ‘Regla de San Benito’ (escrita por el monje Benito de Nursia en el siglo VI) indicaba la norma de guardar reposo y silencio después de la sexta hora que era la de más calor. Esta sexta hora eran las 12 del mediodía, teniendo en cuenta que los monjes empezaban su jornada a las seis de la mañana.

Pues bien, ese reposo que se hacía al mediodía se producía inicialmente antes de comer, aunque con el paso de los años se adaptó a después de la comida principal (llamada almuerzo en muchos lugares).

Pero hoy en día todavía hay muchas personas que tienen la posibilidad de echar una cabezadita justo antes de la hora de comer, siendo conocida comúnmente como ‘siesta del carnero’, aunque es común llamarla de otros modos como siesta del borrego, del burro, del gorrino, del perro… (y así con infinidad de animales, ya que parece ser que estos suelen tener la costumbre de dormir antes de comer). Parece ser que la más famosa es la del carnero ya que era muy habitual hacerla entre los pastores cuando sacaban a pastar a sus carneros, quedando sentados a la sombra de un árbol y aprovechando para descansar un rato antes de ponerse a comer.

También podemos encontrar que es llamada ‘siesta canóniga’ o ‘siesta del canónigo’, debido a que era frecuente que estos eclesiásticos echaran una cabezadita disimuladamente durante los rezos que se realizaban al mediodía.

Según indican algunos expertos, la ‘siesta del carnero’ que se produce antes de comer suele ser más reparadora que la que se hace después, ya que no solo ayuda a reponer fuerzas (sobre todo si se ha tenido una mañana cansada o ajetreada de trabajo) sino que hace que se coma con menor ansia.

 

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¿Quién pone nombre a las operaciones policiales?

¿Quién pone nombre a las operaciones policiales?

Días atrás recibía un mensaje a través del apartado de contacto en el que Lario Turmo me realizaba la siguiente consulta: No sé si podrías averiguar quién pone nombre a las operaciones policiales (como la operación Lezo), y en qué se basan para poner estos nombres.

Cuando un cuerpo de seguridad (ya sea la Policía Nacional, Guardia Civil o de las distintas policías autonómicas de nuestro país) inicia la investigación de un caso que, de antemano, se prevé que va a requerir invertir numeroso tiempo y efectivos (ya sea un caso de corrupción, narcotráfico, trata de blancas, pedofilia o pederastia, terrorista o banda organizada –por citar unos pocos ejemplos) se activa un protocolo por el cual se debe delimitar al máximo la información e intercambio de datos que se van a producir con la intención de evitar que se produzcan filtraciones (ya sea a la prensa o a los propios implicados), por lo que se busca un nombre en clave para bautizar a dicha operación.

Normalmente quienes están al mando de una operación son los encargados en bautizarla con el nombre en clave, aunque hay algunos departamentos policiales que ya disponen de algún responsable de prensa que ayuda a buscar la denominación perfecta que reúna los requisitos de ayudar a mantener en secreto la operación y una vez dada a conocer a los medios consiga relevancia e impacte.

Para encontrar el nombre adecuado a cada operación se barajan varias cuestiones: la primera y primordial es que no dé pista alguna sobre la investigación y en segundo lugar que tenga una relación directa con alguno de los encausados (ya sea con el apellido, apodo, lugar de nacimiento…), de ahí que nombres llamativos de operaciones que en apariencia parece que nada tienen que ver con el caso sí que están relacionados.

Por ejemplo la ‘Operación Lezo’, que cita el lector del blog que me ha hecho llegar la consulta, proviene del apellido de ‘Blas de Lezo’, uno de los más prestigiosos almirantes en la Historia de la Armada española… y ¿cuál es la relación de Blas de Lezo con Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid y cerebro de la trama de corrupción que se investigaba? pues resulta que Ignacio González fue espiado durante uno de sus viajes oficiales a Cartagena de Indias, el mismo lugar que Blas de Lezo defendió del asedio de los ingleses en el siglo XVIII.

Todos los nombres de las operaciones policiales están rebuscados pero siempre tienen alguna vinculación directa o indirecta con la causa.

Otros nombres curiosos de operaciones policiales que se hicieron famosos son: el ‘Caso Gürtel’ (sobre la presunta red de corrupción política vinculada al Partido Popular, actualmente celebrándose el juicio) tiene como uno de sus principales acusados a Francisco Correa y es precisamente su apellido traducido al idioma alemán lo que da nombre a esta famosa operación. La ‘Operación Candy’ con la que se atrapó al conocido como ‘pederasta de Ciudad Lineal’ (Antonio Ortiz) tras haber abusado de varias niñas pequeñas, recibió ese nombre debido a que candy es el modo de referirse en inglés a las golosinas, ya que el mencionado pederasta regalaba uno de esos dulces a las víctimas de las que abusaba sexualmente. La ‘Operación Púnica’ se trata de una trama de corrupción en la que está implicado Francisco Granados y se le puso esta definición en base al nombre en latín del árbol que da el fruto de la granada ‘Punica granatum’ (como clara referencia al apellido del principal implicado en el caso).

 

 

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Fuentes de consulta: 20minutos / abc / elpaís / bbc
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¿Cuál es el origen del eslogan ‘Hacienda somos todos’?

¿Cuál es el origen del eslogan ‘Hacienda somos todos’?El mes de junio no solo es sinónimo de buen tiempo y llegada del verano, también es el periodo en el que hay que presentar la declaración de la Renta a Hacienda (evidentemente, aquellas personas obligadas a ello).

Desde hace unos años la fecha de inicio de presentación de la Renta se ha avanzado unos meses (a partir de principios de abril) y se lanza desde la Agencia Tributaria (organismo público dependiente de la Secretaría de Estado de Hacienda creado en 1992) encargada de la gestión de recaudar y gestionar los impuestos, diferentes campañas publicitarias con las que concienciar a los contribuyentes de la obligación y necesidad de tributar.

De todas esas campañas que se han llevado a cabo en todos estos años, sin lugar a dudas, la más recordada y que más impactó tuvo entre la población (y cuyo eslogan todavía es recordado) es el que decía ‘Hacienda somos todos’.

En realidad el lema completo era el siguiente: ‘Ahora, Hacienda somos todos. No nos engañemos’ y apareció a finales del mes de mayo de 1978 en una campaña publicitaria promovida desde el Ministerio de Hacienda (encabezado en aquel momento por Francisco Fernández Ordóñez) y con la que se pretendía que todos los ciudadanos españoles por igual presentasen la declaración de la Renta y, además, lo hicieran sin defraudar. Hasta entonces había sido práctica habitual el no presentarla o hacerlo poniendo datos falsos.

Es común atribuir la paternidad de dicho eslogan al creativo publicitario Stanley Bendelac, quien creo y gestionó la campaña de publicidad desde la Agencia Delvico, por encargo de Francisco Fernández Ordóñez.

Hay quien indica que fue el ministro quien dio el eslogan a Bendelac para que a partir de esa frase montara toda la campaña publicitaria y no era algo de extrañar debido a que el propio Fernández Ordoñez proporcionó diversas frases lapidarias a la prensa durante sus intervenciones y que después se convirtieron en famosos lemas, como es el caso de ‘Aquí paga hasta el rey’.

Pero en la historia sobre el origen de la frase ‘Hacienda somos todos’ nos encontramos que hay una tercera persona que se atribuye la paternidad del famoso eslogan. Se trata de Aurelio Ayala Tomás, sociólogo y en aquel momento funcionario del Ministerio de Hacienda que asegura ser la persona que le dijo al ministro dicha frase para que esta fuera utilizada no como eslogan publicitario sino dentro de uno de sus discursos (Aurelio Ayala ocupaba el cargo de jefe del gabinete técnico de la Subsecretaría de Hacienda y formaba parte del equipo de expertos que confeccionaban los discursos y declaraciones del ministro).

Pero Aurelio Ayala reconoce que no fue un lema de su propia invención, sino que la tomó de uno de los discursos ofrecidos a mediados del siglo XIX por Juan Bravo Murillo (Ministro de Hacienda en tres periodos distintos entre 1849 y 1852 y posteriormente Presidente del Consejo de Ministros) durante la presentación de los Presupuestos y el que pronunció la frase:

‘[…] porque desengáñense Señorías, Hacienda somos todos […]’

A Fernández Ordóñez le entusiasmó tanto la frase que no solo la utilizó en sus discursos sino que pidió a la agencia de Stanley Bendelac que creasen toda la campaña publicitaria alrededor de ella.

Han pasado cuatro décadas desde entonces y la frase ‘Hacienda somos todos’ sigue siendo uno de los eslóganes más famosos de la publicidad en España.

 

 

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Fuentes de consulta: archivodeinalbis /  hemeroteca.abc / graffica.info / ideal.es / La Sexta Noticias / Hemeroteca La Vanguardia
Fuente de la imagen: Hemeroteca La Vanguardia

El histórico origen de la expresión ‘dar las cuentas del Gran Capitán’

El histórico origen de la expresión ‘dar las cuentas del Gran Capitán’

Gonzalo Fernández de Córdoba fue un noble militar que conquistó para la España de los Reyes Católicos el Reino de Nápoles. Sus triunfos en las batallas en las que participó hicieron que fuese conocido como Gran Capitán surgiendo un sinfín de leyendas a su alrededor.

Una de ellas es la que apunta que, tras su regreso de Nápoles, Fernando de Aragón le solicitó las cuentas detalladas de todo lo que había supuesto el gasto de la guerra en tierras italianas, algo que ofendió de manera sobresaliente al insigne militar, quien presentó al monarca (según dice la leyenda que está sin confirmar) las siguientes cuentas:

«Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados; por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados; por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados; por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados; y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados»

Desde entonces, la expresión ‘dar las cuentas del Gran Capitán’ se convirtió en sinónimo de tener que dar explicaciones de mala gana y para ello uno se inventa los conceptos y cantidades, justificando gastos incoherentes y desorbitados.

 

 

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Portada Vuelve el listo que todo lo sabe

 

Curiosidad que forma parte del libro “Vuelve el listo que todo lo sabe” de Alfred López publicado por Editorial Léeme Libros.
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¿Sabías que los cacahuetes no son frutos secos sino una legumbre?

¿Sabías que los cacahuetes no son frutos secos sino una legumbre?

A pesar de que la mayoría de personas los identifican como frutos secos, en realidad los cacahuetes (también conocidos como maní) pertenecen a la familia de las leguminosas y más concretamente a la familia de los guisantes, siendo uno de los snakcs (aperitivos) más utilizados para consumir entre horas (viendo tranquilamente la televisión, acompañando a una cerveza en un bar o mientras se disfruta de un evento deportivo en el estadio).

Por muy raro que parezca y diferentes que sean los guisantes y los cacahuetes, estos son primos hermanos.

Es habitual incluirlos en el grupo de los frutos secos por el hecho de servirlos como snack al igual que se hace con las almendras, avellanas, anacardos, pistachos… además de ser un producto altamente perjudicial para aquellas personas que son alérgicas a los frutos secos, de ahí que también se le asocie tan estrechamente.

También cabe destacar que los cacahuetes no crecen como fruto de un árbol, al igual que la mayoría de frutos secos que conocemos, sino bajo tierra.

 

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El curioso e histórico origen del término ‘Mamotreto’

El curioso e histórico origen del término ‘Mamotreto’

Suele utilizarse el término ‘mamotreto’ para referirse a algo (armatoste) que resulta un estorbo debido a su gran tamaño y peso, además de la poca utilidad que se le puede dar (habitualmente a cierto tipos de libros muy voluminosos pero insustanciales en su contenido). Algunos ejemplos de expresiones en los que se puede usar este vocablo son: ‘A ver cuándo me quitas este mamotreto de enmedio que no nos podemos ni mover’, ‘El último libro que me he comprado además de aburrido es un mamotreto que no me cabe en ningún estante del mueble’.

En su origen este término nada tenía que ver con objetos o libros sino con personas: aquellos niños que crecían grandes y rollizos. Y es que se tenía la convicción de que este tipo de niños salían así porque habían sido criados por sus abuelas o, mejor dicho, malcriados, pues se creía que aquellas que se ocupaban a la crianza de sus nietos les daban excesivamente de comer (de ahí que estuvieran regordetes) y les permitían todo tipo de caprichos (por lo que solían salir bastante vagos e inservibles para cierto tipo de labores cuando se hacían adultos).

Durante la Edad Media hubo una gran producción literaria en la que se escribieron libros que tenían una larga extensión y eran de gran volumen, motivo por el que se les acabó llamando mamotreto.

Este término se acuñó en la Antigua Grecia a raíz del vocablo ‘mammóthreptos’ (μαμμόθρεπτος) cuyo significado literal era ‘criado/alimentado por su abuela’ (mámme: abuela – thretos: criar). De ahí pasó al latín tardío ‘mammothreptus’ y posteriormente se extendió a otros idiomas con influencia latina.

En castellano la palabra mamotreto se registró por primera vez en el Diccionario de Autoridades de 1734 y donde se le dio como única acepción a este término: ‘El libro o quaderno que sirve para apuntar y annotar las cosas, que se necessitan tener presentes para ordenarlas después’.

 

 

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Fuentes de consulta: Diccionario de Autoridades de 1734 / Fundeu / etimologias.dechile / Rae
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¿De dónde surge la creencia de que a los conejos les gusta comer zanahorias?

¿De dónde surge la creencia de que a los conejos les gusta comer zanahorias?

Bugs BunnySi pedimos a cualquier persona que asocie qué tipo de comida le gusta comer a los conejos, un tanto muy elevado de individuos contestaran, sin pensárselo dos veces, que se trata de la zanahoria.

Y en realidad esto no es así, sino un mito (como tantísimos que hay) que proviene del mundo del cine y la televisión ya que éste nació del personaje de dibujos animados ‘Bugs Bunny’.

Fue a raíz de la popularización de Bugs Bunny en la década de los años ’40. Su creador, Tex Avery, se inspiró en una escena de la película ‘Sucedió una noche’ (de 1934) en la que el protagonista masculino (interpretado por Clark Gable) saca una zanahoria del bolsillo de su gabardina y comienza a comérsela.

Sucedió una nocheTal y como indican los expertos en veterinaria, a lo conejos les gusta más las hojas verdes que hay sobre la zanahoria que la hortaliza naranja en sí.

Evidentemente, si no tiene otra cosa que comer y tiene hambre se la zampará sin pensárselo dos veces, pero si le damos a elegir entre varios alimentos (como lechuga, espinacas o zanahoria) el último que escogería sería, con toda probabilidad, la mencionada hortaliza naranja.

No se debe descartar la zanahoria de la dieta de un conejo, pero no tiene que ser parte de su alimentación principal, sobre todo porque es un alimento demasiado dulce para estos animales, lo cual provocaría que engordase más de lo deseado y abusar de él le podría producir algún daño en el hígado e intestinos.

 

 

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Fuentes de consulta: howstuffworks / tcm / cracked / strambotic / misanimales
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Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoro

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoro

Solemos tener asociado el concepto de inodoro con el de bacterias, suciedad y posibilidad de contraer alguna infección (evidentemente, cuando éste está en un establecimiento público) y por tal motivo tomamos todas las precauciones posibles para que ninguna parte de nuestro cuerpo toque o roce en él.

Pero no solemos ser conscientes que son muchas las ocasiones en que esos servicios en establecimientos públicos suelen ser limpiados y desinfectados a conciencia varias veces a lo largo del día pudiendo ser incluso mucho más higiénico que algunos de los objetos que a diario tocamos y que, verdaderamente, sí tienen una gran cantidad de bacterias que podrían ser altamente perjudiciales para nuestra salud.

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroPosiblemente, una de las cosas que más riesgo nos podría ocasionar es el dinero. Las monedas y billetes que a diario manejamos, con las que pagamos y nos devuelven el cambio han pasado (en la inmensa mayoría de casos) por miles de manos diferentes antes de llegar a nosotros. Manos que pueden estar sucias por infinidad de motivos e incluso haber pasado –antes de llegar a nosotros- por las manos de alguna persona enferma (incluso aquejada de cualquier patología infecciosa). De ahí que no sea nada aconsejable el ir toqueteando el dinero que llevamos en los bolsillos y debemos procurar lavarnos las manos después de haberlo tocado. Afortunadamente, hoy en día son muchos los comercios que tienen a una persona manejando el dinero diferente a la que sirve la comida o alimentos, aunque todavía hay lugares donde lo realiza el mismo trabajador.

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroPero no solo el dinero en metálico es un foco de bacterias, también lo son los cajeros automáticos a los que acudimos a sacarlo. Estos aparatos dispensan billetes día y noche, muchos suelen estar a la intemperie y al alcance de cualquier tipo de persona que toca el teclado o la pantalla para introducir la clave y la operación que desea realizar, convirtiéndose en un peligroso cultivo bacteriológico.

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroOtro elemento de uso cotidiano y en el que podemos encontrarnos con un gran número de bacterias son los carritos del supermercado. Son tocados y llevados por infinidad de personas, pero no solo la barra con la que se empuja está llena de esos indeseables microorganismos, sino la cesta donde depositamos los alimentos que después vamos a ingerir. Muchos son los progenitores que acuden a realizar la compra con sus hijos y lo más cómodo para ellos es colocar al pequeño dentro de la cesta, sin tener presente que los zapatos de éstos están sucios (pudiendo haber pisado cualquier desperdicio) y cuyas suelas tocan la parte donde después irá depositada la compra. También cabe destacar que en algunas ocasiones queda abandonado algún tipo de resto alimentario en el carro (por ejemplo una hoja de lechuga) y que puede acabar descomponiéndose allí durante varios días sin ser retirado ni limpiado, sobre todo en las grandes superficies en los que hay cientos de carros dispersados por un área muy grande y no son limpiados a diario.

Pero no todos los peligros bacteriológicos están fuera de nuestro hogar. En nuestra propia casa hay tres que se podrían llevar la palma:

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroEl mando a distancia. Un objeto que es utilizado a diario por todos los miembros de la familia (o personas que convivan en la misma casa), sin mirar si uno tiene las manos limpias, lo usa mientras está comiendo e incluso estando enfermo (que es uno de los momento en los que más tiempo se mira más la tele desde la cama o el sofá). Tampoco nos preocupamos demasiado si se nos cae al suelo o nuestra mascota lo lame… no solemos limpiarlo al momento, sino que le damos con el paño de tanto en tanto, cuando toca quitar el polvo. También debemos tener en cuenta los mandos a distancia que utilizamos cuando nos alojamos en un hotel, los cuales no siempre están limpios y desinfectados como otros objetos de la habitación (sobre todo aquellos mandos que están depositados en la recepción y que no son limpiados a diario en el momento que lo hace el servicio de habitaciones).

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroLa tabla de cortar los alimentos que tenemos en la cocina es otro importantísimo foco de bacterias si no tomamos las adecuadas precauciones. Muchas son las personas que tras usarlo solo le pasan un paño húmedo o bajo el chorro del grifo, pero que no lo limpian en profundidad y a conciencia. En ocasiones quedan pequeñísimos rastros de alimentos que acaban descomponiéndose. Esto es posible porque se quedan dentro de pequeños cortes que se ha hecho en la superficie de la tabla con el uso continuado. Es recomendable que, tras cada uso de la tabla, se deje sumergido en remojo con unas gotas de detergente –a poder ser bacteriológico e incluso lejía- y después frotar o rascar la superficie. Aclarar y secar bien antes de guardar (para que no aparezca moho).

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroPor último, en esta lista con media docena de objetos con bacterias, nos encontramos con el teclado del ordenador. Al igual que ocurre con el anteriormente mencionado mando a distancia, el teclado del ordenador es un foco de microorganismos y que utilizamos a menudo sin tener presente si nos hemos lavado las manos correctamente e incluso habiendo comido algo mientras lo usamos, dejando algunos restos. Evidentemente el riesgo del teclado de nuestra casa es ínfimamente pequeño al lado de los que se encuentran en lugares públicos, como puede ser en un cibercafé, locutorio o el hall de un hotel donde son usados por docenas de personas diferentes.

 

 

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El hombre que logró popularizar el uso del casco entre los motociclistas

El hombre que logró popularizar el uso del casco entre los motociclistas

Thomas Edward Lawrence ha pasado a la Historia por su destacadísimo papel en la Primera Guerra Mundial, sobre todo durante la revuelta árabe contra el Imperio Otomano.

Más conocido con el sobrenombre de Lawrence de Arabia, este intrépido escritor, militar y arqueólogo que vivió docenas de aventuras, encontró la muerte de la manera más absurda, debido a que tuvo un accidente de moto cuando iba conduciendo tranquilamente de camino a su casa y se le cruzaron dos niños en bicicleta. Con el fin de no atropellarlos intentó esquivarlos, saliendo despedido de la motocicleta y cayendo al suelo, donde se dio un fatal golpe en la cabeza. Tras seis días en coma falleció el 19 de mayo de 1935.

Hugh Cairns fue uno de los neurocirujanos que atendió a Lawrence en el hospital y quedó enormemente afectado por el fallecimiento de ese admirable aventurero. Era consciente de que éste hubiese podido salvar su vida de haber llevado la cabeza protegida, por lo que se puso a trabajar en concienciar a los motociclistas para que usasen un casco. Para ello recurrió al invento de Eric Gardner, quien había diseñado un casco específico para motociclista y presentado en una carrera celebrada en la Isla de Man en 1914.

Cairns puso todo su empeño para popularizar el uso del casco entre los motociclistas, logrando que en la Segunda Guerra Mundial la mayoría de soldados motorizados del Ejército Británico lo llevasen. Poco a poco fue extendiéndose la costumbre, aunque no fue llevada por todos los motociclistas hasta que su uso fue obligatorio.

 

 

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