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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de la categoría ‘Curiosidades sobre sexo’

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

La del ‘misionero’ es, posiblemente, una de las posturas más conocidas y utilizadas a la hora de tener relaciones sexuales y que consiste en que la persona que es penetrada se sitúa tumbada boca arriba con las piernas entreabiertas mientras que quien penetra se coloca encima (sobre ésta) cara a cara.

Es común encontrar numerosas publicaciones que explican que el origen de llamar de ese modo a esta postura sexual proviene de los tiempos en los que, aprovechando la colonización de nuevos lugares del planeta, se evangelizaba a la población autóctona y se les indicaba que ese era el modo correcto de colocarse para mantener relaciones sexuales. Como estas explicaciones eran dadas por misioneros los nativos comenzaron a llamar de ese modo a la posición sexual.

Hay quien ubica esto durante la colonización, por parte de los europeos, de América en los siglos XVI y XVII (españoles, portugueses, británicos, franceses y holandeses) pero otros lo sitúan en uno de los viajes que realizó el explorador británico James Cook por las islas del Pacífico Sur (siglo XVIII).

Cabe destacar que dicha postura y modo de mantener relaciones ya era realizada por las antiguas culturas y civilizaciones, existiendo numerosos grabados realizados en la época de la Antigua Roma, Griega, China milenaria e incluso en el Imperio Inca precolombino (por citar unos pocos ejemplos).

Posteriormente desde la Iglesia Católica fue ampliamente recomendada realizar únicamente esta postura (considerándola la más ‘casta’ y efectiva para procrear, evidentemente dentro del matrimonio) y fue el teólogo Tomás de Aquino, en el siglo XIII, uno de los personajes que más se encargó en promulgarla.

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?Pero esta postura nunca fue llamada ni conocida como ‘postura del misionero’ (de hecho no hay ni una sola constancia escrita de que se le llamara de ese modo antes de mediados del siglo XX) y la forma de referirse a ella solía ser la ‘postura angelical o de la serpiente’, tal y como explica el doctor en antropología Robert J. Priest en su artículo ‘Missionary Positions: Christian, Modernist, Postmodernist’, publicado en febrero de 2001.

En realidad la denominación ‘postura del misionero’ aparece por primera vez en el libro ‘Sexual Behavior in the Human Male’ escrito en 1948 por Alfred Kinsey (mundialmente famoso por el ‘Informe Kinsey’ sobre comportamiento sexual de los seres humanos) tratándose de una mala interpretación que hizo a la hora de referirse a una anotación extraída del libro ‘The Sexual Life of Savages in North-Western Melanesia. An Ethnographic Account of Courtship, Marriage, and Family Life Among the Natives of the Trobriand Islands, British New Guinea’ publicado en 1929 por el experto en antropología Bronislaw Malinowski.

¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

Única referencia a la postura del misionero que aparece en el libro de Alfred Kinsey

Pero realmente en ningún momento de su obra Malinowski utiliza la expresión ‘postura del misionero’ (missionary position) y fue el error de interpretación cometido por Kinsey (y la posterior popularidad que obtuvo su ‘Informe Kinsey’) lo que hizo que esa postura comenzase a ser denominada de ese modo, sobre todo a partir de finales de la década de 1960 y gran parte de 1970 (consideradas como las de la ‘liberación sexual’) en las que sus libros se vendieron como rosquillas y su trabajo fue ampliamente difundido.

Así pues, la autoría de acuñar el término ‘postura del misionero’ se la debemos a Alfred Kinsey y no a ningún colonizador, evangelizador o explorador de nuevas tierras.

 

 

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Enlaces a las fuentes de consulta: National Center for Biotechnology Information (NCBI) / Archive.org / Google Books / sexomandamiento / straightdope / nomada.gt / overthinkingit
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El curioso origen del término ‘proxeneta’

El curioso origen del término ‘proxeneta’

Se utiliza hoy en día el término ‘proxeneta’ para referirse a aquel hombre o mujer que obtiene algún beneficio económico a través de la prostitución ejercida por otra persona.

Para encontrar el origen del término (que no de la acepción, ya que ésta es relativamente moderna) debemos ir hacia atrás hasta los tiempos de la Antigua Grecia en el que se conocía como ‘proxenētēs’ a aquel que mediaba en algún asunto o negocio, sobre todo que tenía que ver con personas extranjeras. Venía a ser como una especie de cónsul encargado de intermediar. También se le llamaba de ese modo a algunos de los comerciantes o comisionistas dedicados al negocio de la esclavitud.

En la Antigua Roma también se llamó ‘proxenēta’ al que se llevaba una comisión por realizar trabajos de mediación entre personas que necesitaban cerrar un negocio o acuerdo.

A partir de la Edad Media los proxenetas ampliaron sus negocios, siendo también intermediarios en arreglar casamientos. No aparecía con tal acepción en el Diccionario de autoridades, donde se usaba el término para dar significado a la palabra ‘corredor’ (en relación al que se dedica a la compra y venta de todo género de cosas).

No fue hasta 1788 cuando apareció por primera vez el término ‘proxeneta’ en un diccionario (concretamente en el de Esteban de Terreros y Pando) y lo hacía dándole el significado de ‘especie de oficio en la antigüedad romana, casamentero o intérprete. Intermediario para ventas, compras y casamientos’.

De hecho fue a partir de 1895 (en el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana de Elías Zerolo) cuando aparece por primera vez únicamente con el significado de ‘alcahuete’.

Ya en el siglo XX, se comenzó a señalar como proxenetas a aquellos que se dedicaban no solo a intermediar entre quienes estaban interesados en contraer matrimonio sino también entre quienes ejercían la prostitución y sus clientes, desapareciendo la acepción de ‘casamentero y alcahuete’ en el Diccionario de la RAE y dándole únicamente el significado: ‘Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona’.

 

 

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¿De dónde proviene el término ‘tabú’ para referirse a algo ‘prohibido’?

¿De dónde proviene el término ‘tabú’ para referirse a algo ‘prohibido’?

Si buscamos el término ‘prohibición’ en un diccionario de sinónimos una de las acepciones que nos da como respuesta es la palabra ‘tabú’, la cual suele utilizarse para hacer referencia a todo aquello que está prohibido hacer o decir, ya sea por convicción o convención personal, religiosa, psicológica e incluso social.

Lo que para algunas sociedades o culturas pueda ser algo admitido con naturalidad es sin embargo para otras motivo de rechazo y prohibición. Incluso en el más estricto ámbito de lo personal alguien puede decir que de cierto asunto no quiere hablar porque se trata de un ‘tema tabú’ para él.

El término tabú es frecuentemente relacionado con ciertos aspectos y prácticas que tienen que ver con el sexo.

Para encontrar la etimología del término primero tenemos que tener en cuenta que llega al castellano desde el vocablo inglés ‘taboo’, debido a que fue introducido en Europa, en el último cuarto del siglo XVIII, por el navegante y explorador británico James Cook, quien lo escuchó por primera vez en su viaje a la Polinesia en la forma de ‘tapu’.

Los polinesios utilizaban dicho término para referirse a lo que estaba prohibido, no se podía tocar, nombrar, comer o realizar en el aspecto más sagrado de sus convicciones religiosas. Aquel que se saltaba la norma y rompía el ‘tapu’ era castigado severamente.

 

 

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¿De dónde surge llamar ‘incesto’ a las relaciones sexuales entre miembros de una misma familia?

¿De dónde surge llamar ‘incesto’ a las relaciones sexuales entre miembros de una misma familia?

Se conoce como ‘incesto’ a la ‘relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio’ (tal y como está descrito en el Diccionario de la RAE).

El término incesto proviene del latín ‘incestus’, formado por el prefijo de negación ‘in’ (no) y ‘castus’ (casto, puro) dándole el significado literal de ‘no casto’/‘impuro’, aplicándose a toda aquel tipo de relación que no estaba bien vista: adulterio, relaciones no consentidas, a través de la prostitución, con miembros de la misma familia, quedando con el tiempo el vocablo para definir únicamente esta última acepción.

Hay que tener en cuenta que a lo largo de la historia innumerables son los casos en los que miembros consanguíneos han mantenido algún tipo de relación carnal (y ya no solo por el hecho de la cuestión sexual, sino que muchos de ellos con el propósito de contraer matrimonio). Múltiples son las bodas realizadas en la realeza entre miembros de un mismo clan familiar. También se han dado muchísimos casos entre las clases más bajas, quienes se casaban entre parientes cercanos con el fin de no tener que aportar una dote.

A pesar de los muchos casos relatados en la Biblia en los que aparecen flagrantes casos de ‘incesto’, en la Edad Media la Iglesia presionó para legislar y poner coto a los matrimonios entre familiares y que fue conocido como ‘Impedimento matrimonial de consanguinidad’ (de ahí los grados en que está prohibido el matrimonio mencionado en el primer párrafo) definiéndose en los siguientes grados de parentesco:

Línea recta: abuelos con nietos, padres con hijos (así hasta el infinito, o sea, entre todos los ascendientes y descendientes de una misma familia), o en línea colateral: entre hermanos, entre tíos con sobrinos, entre primos-hermanos, etc. Tan solo el obispo del lugar era el que podía dispensar el matrimonio entre primos-hermanos (siendo éste el grado de parentesco más cercano que se permitía para casarse entre si). Debemos tener en cuenta que los vínculos familiares abarcan la consanguinidad y la adopción.

Cabe destacar que hoy en día en un gran número de países el incesto está despenalizado (siempre y cuando no se incurra en una ilegalidad, por ejemplo mantener relaciones no deseadas o con menores) permitiéndose que parientes consanguíneos puedan mantener una relación sentimental/sexual entre ellos, pero no permitiéndoseles contraer matrimonio (paradojas de las leyes).

 

 

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¿De dónde surge el término ‘sadomasoquismo’?

¿De dónde surge el término ‘sadomasoquismo’?

Se conoce como ‘sadomasoquismo’ a la práctica sexual en la que se alcanza placer a través de causar y recibir dolor y/o humillación. Esta parafilia de comportamiento sexual (a la que el Diccionario de la RAE acuña como ‘perversión’), tiene una antigüedad que se pierde en el tiempo (nuestros ancestros ya disfrutaban dando o recibiendo algún tipo de daño).

Pero el término sadomasoquismo, con el que lo conocemos, en realidad está compuesto de dos vocablos (sado/sadismo y masoquismo) que corresponden a dos famosos escritores: el primero a Donatien Alphonse François, comúnmente conocido como ‘marqués de Sade’, quien introdujo en algunas de sus obras a personajes que encontraban excitación y placer sexual al provocar dolor y humillación en otras personas. El propio marqués de Sade disfrutaba con este tipo de prácticas.

Por otro lado nos encontramos con el escritor de origen austriaco Leopold von Sacher-Masoch, quien en algunas de sus obras introdujo situaciones en las que alguno de sus personajes disfrutaban y alcanzaban el clímax sexual al verse humillado o maltratado por otra persona.

Fue en el año 1890 cuando el psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing publicó un tratado sobre la psicopatología de la conducta sexual y en él señalaba que el patrón de comportamiento se ciertos individuos que sentían placer sexual a través del dolor y/o humillación (ya fuese dando como recibiendo) se asemejaba a lo descrito tanto por el marqués de Sade (los que infligen dolor) como por Leopold von Sacher-Masoch (los que lo reciben).

Así fue como acuñó ambos comportamientos con la distinción nominal de ambos ‘Sadismo’ por el marqués de Sade y ‘Masoquismo’ derivado de Masoch y de la unión de ambos surgió ‘Sadomasoquismo‘.

Cabe puntualizar que una persona que es sometida al sadismo no tiene porque sentir placer de esa práctica (el que lo siente es quien produce el dolor) ni en el caso del masoquismo ser la persona que lo inflige (pues el placer lo disfruta quien recibe el castigo).

 

Parte de esta curiosidad es una de las que expliqué la pasada madrugada en el programa ‘Contigo dentro’ de la Cadena SER en la fantástica entrevista que me realizó Celia Blanco (@Latanace).
Puedes escuchar mi intervención en el siguiente enlace:

 

 

Fuente de la imagen: Wikimedia commons (1) / Wikimedia commons (2)

‘Efecto Coolidge’, el fenómeno de comportamiento sexual que tomó su nombre del presidente de los EEUU

‘Efecto Coolidge’, el fenómeno de comportamiento sexual que tomó su nombre del presidente de los EEUU

Calvin Coolidge, trigésimo Presidente de los Estados Unidos (1923-1929), fue conocido por ser un hombre de pocas palabras y de trato difícil con los demás debido a su peculiar y reservada forma de ser. Sin embargo, a la hora de gobernar y legislar tenía mano dura y no dudaba ni un segundo en aplicar leyes impopulares, si estaba convencido que con ellas se solucionaría un problema, a pesar que eso le reportase ganar enemigos y perder votos.

A pesar de esta reservada forma de ser y proceder, al señor Coolidge se le atribuye, junto a su esposa Grace Goodhue, una divertida anécdota (más leyenda que historia) que dos décadas después sirvió para dar nombre a un curioso fenómeno sobre el comportamiento sexual en los mamíferos.

Pero primero vamos con una breve explicación sobre este fenómeno y finalizaremos el post con la curiosa anécdota…

El ‘Efecto Coolidge’, descrito en psicología y biología, hace referencia al comportamiento y respuesta de un mamífero ante sus relaciones sexuales con una o varias parejas y cómo el ‘periodo refractario’  (tiempo de recuperación entre una y otra relación sexual) puede aumentar o disminuir dependiendo de si va a repetir el acto con una nueva pareja o con la misma. Según los expertos, en los humanos esto afecta más a los hombres que a las mujeres.

Por poner un ejemplo… En condiciones normales, un hombre tras realizar el acto sexual necesita de ese periodo de recuperación para volver a ponerse en el asunto. Evidentemente, ese tiempo puede ser mayor o menor dependiendo del individuo, edad y otras circunstancias.

‘Efecto Coolidge’, el fenómeno de comportamiento sexual que tomó su nombre del presidente de los EEUUA través del bautizado como Efecto Coolidge se determinó que el tiempo de recuperación suele ser muchísimo menor cuando es con otra pareja con quien se va a realizar el acto y se retarda el periodo refractario post-eyaculatorio si por el contrario se trata de volverlo a hacer con la misma pareja.

Este fenómeno se debe a que ante una nueva pareja/relación sexual los niveles de dopamina se incrementan, como si de un nuevo reto/premio se tratase, lo que nos condiciona a estar activos mucho más rápido y con más ganas de satisfacer a esa nueva pareja sexual. Por el contrario, nuestro sistema límbico no recibe ese subidón de estímulos emocionales tan rápidamente cuando es con la misma pareja con la que queremos repetir el encuentro sexual, alargándose el mencionado periodo refractario que necesitamos para ponernos de nuevo en marcha.

Se ha determinado que en el caso de las mujeres el Efecto Coolidge es irregular y no todas se comportan del mismo modo ante situaciones en las que debe tener un encuentro sexual múltiple con una misma pareja o diferentes, sin embargo este patrón no suele fallar cuando se trata de un hombre el que tiene que tener ración extra de sexo.

Volviendo a Calvin Coolidge, con quien encabezaba el post  y sobre el porqué a ese fenómeno se le bautizó con su apellido, cabe destacar que todo se debe a una anécdota explicada (a modo de chascarrillo) por Frank A. Beach, famoso etólogo co-autor del estudio ‘Patrones de comportamiento sexual’, durante una conferencia ofrecida en 1955…

Resulta que el matrimonio Coolidge realizó una visita oficial a una granja experimental de gallinas y les mostraban por separado las diferentes áreas de aquellas instalaciones. En una de esas salas se encontraban varios gallos manteniendo relaciones sexuales sin parar, algo que llamó la atención de la señora Coolidge quien preguntó al encargado de la visita por la frecuencia de los apareamientos entre los gallos y las gallinas, siendo contestada que eran de una docena de veces al día aproximadamente. Sorprendida por la respuesta, la Primera Dama dijo:

«Cuénteselo al presidente cuando pase por aquí»

Cuando llegó el turno de Calvin Coolidge de pasar por aquella sala y tras explicarle la frecuencia con la que los gallos se apareaban, el presidente preguntó si esa docena de veces lo hacían con la misma gallina todo el rato y la respuesta de la persona que le estaba atendiendo fue que evidentemente no, que lo hacía con diferentes gallinas, a lo que Coolidge dijo categóricamente:

«Pues entonces cuénteselo a la señora Coolidge»

Evidentemente no hay constancia alguna de la veracidad de esta anécdota que más bien puede tratarse de un chiste que surgió a raíz del carácter reservado, áspero y taciturno del presidente y sobre todo a su profunda religiosidad.

 

 

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Parte de este post forma parte de una colaboración que escribí para Naukas, el 8 de septiembre de 2014, con el título ‘El presidente estadounidense que dio nombre a un curioso fenómeno de comportamiento sexual’

¿De dónde proviene la expresión ‘Me suda la polla’ para contestar groseramente a alguien?

¿De dónde proviene la expresión ‘Me suda la polla’ para contestar groseramente a alguien?Reconozco que finalmente esto va a acabar siendo una saga de posts (de momento es una trilogía), debido a que sois muchos los que vais preguntando nuevas dudas que tenéis a raíz de posts que voy publicando. Empecé con la entrada ‘¿Sabías que la expresión ‘sudar como un cerdo’ no se refiere al animal?’ y de esta salió otro post titulado ‘¿De dónde proviene la expresión ‘sudar como un pollo’?’, pues bien, éste ha originado que varios de vosotros me preguntarais sobre el origen de la expresión ‘Me suda la polla’ que algunas personas utilizan como respuesta (a modo grosero y contundente) para decir que algo le es completamente indiferente.

Muchas y muy diversas son las respuestas que se pueden encontrar en la red en las que pretenden explicar el origen de esta expresión (y a cuál más inverosímil) entre las que encontramos una posible patología médica (la hiperhidrosis genital o sudoración excesiva de la entrepierna) tal y como apuntan en Yorokobu (aunque como trastorno existe no hay ninguna evidencia que la vincule con la expresión y/o su origen). También podemos encontrar que se viralizó una explicación totalmente falsa que fue inventada por el autor del blog Emitologías y que mezcla a Hipócrates, Sócrates y la sudoración de la parte genital (cabe destacar que esta es una página que se dedicaba a inventarse orígenes de expresiones y de la que escribí un post sobre ello hace un par de años).

Para encontrar el origen debemos partir de la premisa de que la expresión ‘me suda la polla’ en sí no surge de ningún momento concreto de la Historia (día, anécdota, personaje…) sino como una evolución en el lenguaje coloquial para indicar que algo es indiferente o no le importa absolutamente para nada a aquel que lo utiliza.

Todo parece indicar que surgió como una variante al ‘eso me resbala’ (aunque hay quien sostiene que es a la inversa) y cuyo significado viene a ser el mismo. Como bien es sabido algo que suda (secreta sudor o un líquido por sus poros) resbala y no hay nada más ‘resbaladizo’ como la indiferencia hacia un asunto, pero si encima (y con propósito de enfatizar más la contestación) le añadimos a la expresión el miembro sexual masculino en su forma más vulgar conseguimos resaltar el grado de desinterés hacia el asunto.

Un gran número son las diferentes expresiones que pueden utilizarse para decir que algo nos es completamente indiferente: me la suda, me la trae al pairo, me la refanfinfla, me la trae floja o la mencionada ‘me suda la polla’ y después un sinfín de locuciones en las que de coletilla se le añade algún elemento: me importa una polla, me importa un bledo, me importa un pimiento, me importa un pito, me importa un huevo, me importa dos cojones

Así pues, la expresión que nos trae hoy, surge del lenguaje popular y sin poderse determinar en qué momento se originó y que se utiliza con la intención (malintencionadamente y con desprecio) de recalcar la poca importancia que sentimos hacia un asunto.

 

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El curioso origen de llamar ‘carroza’ a una persona mayor o anticuada

El curioso origen de llamar ‘carroza’ a una persona mayor o anticuada

Es muy común escuchar o utilizar el término ‘carroza’ para referirse a una persona mayor e incluso para indicarle a alguien que se está haciendo ‘viejo’ o está ‘anticuado’.

Como bien es sabido, una carroza es un coche de caballos, normalmente grande y ricamente adornado (tal y como indica el diccionario de la RAE en su primera acepción).

Muchos son los que opinan que el que se compare  una persona mayor con una carroza se debía al balanceo al andar que recordaba al vaivén de los coches de caballos e incluso al recargamiento en las vestimentas de los ancianos.

Y aunque esa referencia tiene que ver con los carruajes, en realidad se originó de una manera la mar de curiosa: en los ambientes de prostitución callejera, a partir de mediados del siglo XVIII, en los que los clientes (que solían ser de una edad adulta) acudían a recoger a las jóvenes prostitutas montados en sus elegantes coches de caballos; de ahí que cuando entre las meretrices se referían a sus clientes lo hacían con alusión al carruaje: ‘Por ahí viene a recogerme mi carroza’. Con el tiempo quedó asociado el término ‘carroza’ con el de hombre mayor y asiduo a los servicios de prostitución.

Cabe destacar que algunos son los que apuntan que si bien esa referencia se originó en dichos ambientes, no lo hizo con las prostitutas femeninas sino con los jóvenes prostitutos (comúnmente conocidos como ‘chaperos’). De hecho, en su Diccionario cheli, Francisco Umbral hacía la siguiente definición de carroza:

Dícese del homosexual de edad que todavía pretende aparentar; dícese por extensión, de toda persona de edad que desea aparentar; dícese, ya por inflación del término, de toda persona de edad.

El término lo acuñan los homosexuales jóvenes de alquiler o putos para referirse despectivamente al viejo que viene a alquilarles, y es el equivalente de los viejos verdes de las meretrices. Ajeno a estas connotaciones, el burgués de edad se llama ya carroza a sí mismo: Yo soy ya mayor, hija, estoy hecho un carroza. Esta metáfora sugiere, con ese cruce de vejez y enlucido de las carrozas, al viejo homosexual atildado. Carroza es halagüeño por lo nobiliario, y mortificante por lo vetusto.

 

 

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Post realizado a raíz de la consulta realizada por Javier Moreno a través del apartado de contacto de este blog
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El Padre Putas y la tradición del Lunes de Aguas en Salamanca

El Padre Putas y la tradición del Lunes de Aguas en Salamanca

Actualmente el Lunes de Aguas es una tradicional y popular fiesta que reúne a familias y grupos de amigos de Salamanca que realizan una salida al campo donde allí hacen una merendola a base del típico hornazo (empanada que suele ir rellena de jamón, chorizo, lomo, huevo…), cantan, ríen y pasan una agradable y lúdica jornada.

Este día se celebra el lunes siguiente al Lunes de Pascua y sus orígenes se remontan a mediados del siglo XVI, pero por aquel entonces nada tenía que ver la celebración ni sentido de ésta con la que se realiza hoy en día.

Por aquel entonces lo que comenzó a celebrarse ese día fue una jornada de desmadre (sobre todo sexual) con motivo de la finalización del periodo de Cuaresma y la Semana Santa y el regreso a la ciudad de las prostitutas que habían permanecido alejadas de ésta desde el Miércoles de Ceniza (inicio de la Cuaresma).

Todo esto se inició a partir de 1543, cuando Felipe II llegó a Salamanca para contraer matrimonio y comprobó el desmadrado modo de vida que llevaban muchos de los estudiantes de la universidad (se calcula que por aquel tiempo el número de universitarios en Salamanca era de 8.000 –todos varones-).

A pesar de la corta edad del monarca (16 años) era profundamente religioso y no vio con buenos ojos es desmán continuo de los jóvenes estudiantes, por lo que decretó un edicto en el cual obligaba a abandonar la población a todas las prostitutas durante todo el periodo que durase la Cuaresma y Semana Santa y podrían regresar la semana siguiente a la Pascua de Resurrección.

Durante todo ese tiempo las prostitutas estarían alojadas en una mancebía al otro lado del río Tormes y custodiadas por un sacerdote, quien no tardó en recibir el sobre nombre de ‘Padre Putas’ (algunas fuentes indican que su verdadero nombre era Padre Lucas, pero no hay demasiada información fiable alrededor de la identidad de este personaje).

El Padre Putas velaba por las meretrices durante todo ese tiempo, dándoles consejo espiritual y confesión durante los casi dos meses que permanecían allí.

Pero cuando llegaba el lunes siguiente al término de la Semana Santa centenares eran los jóvenes estudiantes (y habitantes de Salamanca) que acudían entusiasmados a recibir a las prostitutas en la otra orilla del río Tormes, lugar donde se celebraba una gran fiesta y había todo tipo de desmanes.

Con el transcurrir de los siglos, esa jornada que fue bautizada como ‘Lunes de Aguas’ fue transformándose poco a poco en la celebración de carácter familiar y lúdica que hoy en día conocemos y que poco tiene que ver con todos aquellos desmanes licenciosos que la originaron (aunque algunos aprovechan para desmadrarse un poco).

 

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¿De dónde surge la famosa expresión de ‘El coño de la Bernarda’?

¿De dónde surge la famosa expresión de ‘El coño de la Bernarda’?Suele utilizarse expresiones como ‘Eso parece el coño de la Bernarda’ o ‘Esto es como el coño de la Bernarda’ para referirse a un lugar o suceso de mucho barullo y personas e incluso donde cada uno opina una cosa diferente.

Y es que esta expresión, fiel a su significado, también tiene un buen barullo detrás para poder encontrar cuál es su verdadero origen. Debo reconocer que, en los diez años que llevo escribiendo este blog, este es uno de los posts que más tiempo me ha tenido entretenido buscando y rebuscando sobre el origen de esta famosísima expresión debido a que son muchísimas las fuentes e historias que corren por ahí, siendo la mayoría de ellas simples invenciones, ya sea porque se encuentran en alguna página de humor, forme parte de una novela de ficción o simplemente quien la escribió mezcló contenidos de varios sitios, haciendo finalmente un batiburrillo de informaciones (la mayoría de ellas inexactas o erróneas).

Cabe destacar que, tras una exhaustiva búsqueda de información, no se puede asegurar que la mencionada ‘Bernarda’ existiera en realidad, ya que parece ser más fruto de antiguas leyendas e historias que muy posiblemente se fueron transmitiendo oralmente y, sobre todo, no se sabe con certeza dónde surgió ya que según cada fuente se la ubica en un lugar diferente.

Nos podemos encontrar que hay quien señala que la tal Bernarda vivió en Granada (unos dicen que en Atarfe y otros en la ficticia Artefa) durante el siglo XVI y que se ganaba la vida como ‘santera’, siendo capaz de conseguir curar múltiples dolencias con el solo hecho de introducir la mano dentro de su vagina. Según esta historia, parece ser que había una gran peregrinación y muchos eran los que la visitaban para sanarse.

También hay quien la sitúa en Ciudad Real (en los alrededores de Sierra Morena), coincide en siglo y profesión (santera), pero en lugar de curar personas sanaba animales de los pastores y lo hacía, también, dejándose tocar su sexo (lo que no se especifica es quién tocaba dichas partes, si los pastores o los animales).

Algunos de los relatos sobre el posible origen de esa mujer habla sobre la aparición milagrosa de ‘San Isidro labrador’, en unos casos a la propia Bernarda y en otros en sueños a un tal Aurelio del Alto Otero (personaje del que no he encontrado referencia alguna que no esté vinculada con esta historia).

Según esta leyenda, tras el fallecimiento de Bernarda, tiempo después fue desenterrada y lo único que quedaba intacto de ella era su ‘santo coño’, por lo que fue llevado hasta la iglesia del pueblo y lo colocaron dentro de una urna de oro para que fuese venerado por todos los peregrinos que hasta allí acudiesen. Evidentemente todo esto tiene más apariencia de ser un mito que algo que pueda haber sucedido realmente.

Entre la amalgama de posibles orígenes algunos son los que dicen que Bernarda era morisca y otros directamente musulmana. Incluso podemos encontrar quién asegura que era hija de un rey musulmán llamado Aben Humeya.

¿De dónde surge la famosa expresión de ‘El coño de la Bernarda’?

También nos encontramos quienes defienden la hipótesis de que Bernarda no fuese ninguna curandera sino una prostituta muy popular y solicitada; tanto que sus partes íntimas apenas tenían descanso, pues atendía a un cliente tras otro. Sinceramente, para mi esta posibilidad es la que parece que puede acercarse más a una posible procedencia del personaje y la famosa expresión.

En este sentido la ubican por un lado hacia el final de la Guerra del Rif (septiembre de 1925) a una prostituta llamada de ese modo que viajó hasta Marruecos para ganarse un buen dinero mientras atendía las fogosidades de los soldados habían participado en el desembarco militar de Alhucemas.  Parece ser que la tropa se entretuvo con Bernarda durante todo el largo tiempo que esperaron órdenes para continuar con el avance (el cual se prolongó hasta la primavera de 1926).

Otras fuentes, manteniendo la misma profesión de prostituta, sitúan a Bernarda ejerciendo en la Sierra Sur de Sevilla, siendo también muy solicitada y sin dejar descanso alguno a su vagina.

Para finalizar, destacar que gran parte de toda la información que circula alrededor del personaje de la Bernarda o está vinculada a ella, a su famoso coño, a la población de Artefa  y como santera del siglo XVI está extraída de la novela La parábola de Carmen la Reina’ publicada en 1992 por el escritor granadino Manuel Talens (fallecido el pasado julio de 2015) siendo ficción. Lo único que está claro es que la expresión ya existía y se usaba desde mucho antes de haberse publicado la mencionada novela.

 

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Varias han sido las personas que me han hecho llegar sus consultas respecto al origen del ‘coño de la Bernarda’ entre ellas: @melisatuya, @alexherreradiaz, @Beatrizhll, @luiseduardodejo, Juan Carlos Pérez y Maricarmen Sainz
Fuentes de consulta: manueltalens.com / granadahoy / ideal.es / cosasdeandalucia / elpimo (pdf) / yorokobu / elventano / grupotortuga / kendocrinologia / ‘Con dos huevos’ de David Sánchez y Héloïse Guerrier / laalacenadelasideas
Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / grupotortuga