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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de la categoría ‘Curiosidades de París’

¿Sabías que Salvador Dalí y Harpo Marx formaron una pareja artística?

¿Sabías que Salvador Dalí y Harpo Marx formaron una pareja artística?El propósito no era actuar en salas de teatro, como si de un dúo cómico se tratara, sino que decidieron unir sus talentos intelectuales para escribir guiones cinematográficos y rodar películas surrealistas.

A mediados de la década de 1930 Salvador Dalí quedó maravillado por las películas de los famosos Hermanos Marx, pero sobre todo por los personajes que interpretaba Harpo Marx, a quien tuvo oportunidad de conocer en una fiesta privada celebrada en París, pudiendo quedar fascinado del arte musical y la maestría con que ejecutaba el arpa, motivo por el que el genio ampurdanés quiso tener un encuentro personal con el actor y pintarle un retrato.

La agenda de Harpo hacía imposible un encuentro entre ambos (en aquellos momentos los Hermanos Marx eran los artistas más solicitados en cine y teatros), por lo que Dalí tuvo que esperar varios meses para poder encontrarse con Harpo en Estados Unidos, tras contactar a inicios de 1937 con Jo Forrestal (amigo en común de ambos) y éste le hizo llegar al actor sus deseos de tener el esperado encuentro.

Harpo envió el siguiente mensaje a Dalí:

«Estimado Salvador Dalí: he recibido un telegrama de Jo Forrestal diciendo que usted está interesado en mí como víctima. Emocionado ante la idea. El rodaje actual acabará dentro de seis semanas. Si viene al Oeste, estaré encantado de ser pintarrajeado por usted. Tengo una contrapropuesta: ¿Posaría para mí mientras yo poso para usted? Feliz año nuevo de un gran admirador de La persistencia de la memoria»

Ese mismo año, mientras Harpo Marx estaba rodando junto a sus hermanos la película Un día en las carreras’ Dalí se trasladó hasta Los Ángeles y pudo finalmente encontrarse con el actor. Llevaba con él un original arpa realizado con cucharillas y cuerdas  de alambre de espino que regaló a Harpo.

¿Sabías que Salvador Dalí y Harpo Marx formaron una pareja artística?El flechazo entre ambos fue inmediato y tras unas horas conversando se dieron cuenta que ambos tenían una visión muy similar sobre el arte y el surrealismo, motivo por el que decidieron reunirse durante los descansos en los rodajes de la película que estaba filmando para escribir conjuntamente un guion que titularon ‘Jirafas en ensalada de lomos de caballo’.

Presentaron el guion del mediometraje de media hora de duración (al que posteriormente le cambiaron el título por ‘La mujer surrealista’) pero no consiguieron convencer a ningún productor de la compañía Metro-Goldwyn-Mayer para la que trabajaba en exclusiva Harpo Marx.

Finalmente, al no encontrar el soporte económico que necesitaban para ponerla en marcha, Salvador Dalí y Harpo Marx decidieron dejar en el olvido este proyecto y seguir con sus respectivas carreras. Pero de aquellos encuentros quedó no solo el fallido proyecto cinematográfico (que acabo guardado en un cajón durante medio siglo) sino un buen puñado de fotografías de ambos artistas, dibujos y bocetos.

 

 

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Fuentes de la info e imágenes: salvador-dali.org /  marx-brothers.org / Cuaderno de Historias

¿Es verdad que la Torre Eiffel pudo estar en Barcelona?

¿Es verdad que la Torre Eiffel pudo estar en Barcelona?

Esta es, muy posiblemente, una más de las muchas leyendas urbanas que las redes sociales y blogs se han encargado de expandir en los últimos años y que cada cierto tiempo va apareciendo de nuevo. Si escribes en cualquier buscador de internet las palabras Eiffel y Barcelona aparecerán cientos de miles de resultados, en los que, en su gran mayoría, explican cómo el Ayuntamiento de Barcelona rechazó el proyecto de Gustave Eiffel de construir en la Ciudad Condal la famosa torre metálica de cara a la Exposición Universal que se celebraría allí el año 1888. La inmensa mayoría de esas entradas no dejan de ser simples ‘copia y pega’, pero que no aportan ni una sola fuente o enlace fiable que demuestre la veracidad de tal historia. Afortunadamente, cada vez son más las páginas que lo desmienten.

Pero, aparte de que no hay publicado ni un solo documento oficial que verifique ese dato (o al menos que se haya hecho público), la casi totalidad de enlaces que hablan sobre la historia y construcción de la Torre Eiffel en París señalan que los representantes de la Ciudad de la Luz y el ingeniero francés llegaron a un acuerdo para construirla el 30 de marzo de 1885, mientras que las autoridades municipales de la ciudad de Barcelona no tuvieron constancia de que la población acogería la sede de la Exposición Universal hasta el 18 de junio de ese mismo año (dos meses y medio después).

A todo esto hemos de sumarle que, con los años que han pasado y la era digitalizada en la que nos encontramos, si fuera cierta la hipótesis de que Gustave Eiffel (o algún representante de su equipo de arquitectos) presentó el proyecto de construcción de su famosa torre en Barcelona ya se habría hecho público dicho documento o, al menos, existiría constancia de ello en las hemerotecas de los diarios de la época ¿no creéis?

Torre Lapierre y Torre CondalLo que sí realmente consta son los proyectos presentados por el también ingeniero francés J. Lapierre y el arquitecto catalán Pere Falqués para levantar unas torres (Torre Lapierre y Torre Condal), pero ambos fueron rechazados debido a la falta de presupuesto y en favor del Arc del Triomf diseñado por Josep Vilaseca i Casanovas.

Cabe destacar que parte de la confusión sobre el hipotético proyecto de Eiffel en la Barcelona de la Exposición Universal pueda deberse al hecho de que en 1929, durante la Exposición Internacional que se celebró en la Ciudad Condal, se levantó la conocida como ‘Torre Jorba’ (financiada por los grandes almacenes Jorba) en la entrada a la montaña de Montjuïc frente al parque de atracciones de la Foixarda y que representaba una réplica de la torre Eiffel, de 50 metros de altura, pero realizada con las letras que componían el nombre del mencionado comercio, tal y como puede observarse en la imagen inferior. Fue desmantelada a principios de la década de 1930, una vez clausurada la exposición.

Torre Jorba (Exposición internacional de Barcelona 1929)

 

 

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Fuentes de consulta: Lluís Permanyer (La Vanguardia) / hemeroteca.lavanguardia.com (pdf) / Barcelofilia
Fuentes de las imágenes: Amio Cajander (Flickr) / Wikimedia commons / Barcelofilia (Arxiu Albert Bastardas)

¿Por qué a París se la conoce como ‘la ciudad de la luz’?

¿Por qué a París se la conoce como ‘la ciudad de la luz’?

El origen del alumbrado público de las calles y plazas viene de lejos y muchas son las civilizaciones que ya hace muchos siglos colocaban algún tipo de antorcha para facilitar a los viandantes el poder transitar en las noches más oscuras sin tropezar ni tener ningún percance. Esa iluminación callejera era colocada por los propios ciudadanos, quienes las ponían en una ventana o puerta de sus propias casas.

Según consta, fue el 2 de septiembre de 1667, bajo el reinado de Luis XIV, el Rey Sol, cuando se inauguró en París el primer alumbrado público que estaba gestionado por las autoridades locales y que no dependía de los propios vecinos, ya que había un servicio municipal que se encargaba de encenderlas al anochecer y apagarlas al amanecer.

Este sistema era un tramado de luces que recorrían las principales vías de la capital francesa y que cambió por completo la estética de la ciudad al llegar la noche al estar iluminada por completo. Fue a partir de entonces que París comenzase a ser llamada ‘la ciudad de la luz‘.

 

 

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Fuente de la imagen: pixabay

Cuando Louis Pasteur probó por primera vez en un humano (y con éxito) la vacuna contra la rabia

Cuando Louis Pasteur probó por primera vez en un humano (y con éxito) la vacuna contra la rabia

La década de 1880 fue muy prolífica para el químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur, quien se encontraba inmerso en su trabajo de laboratorio tratando de buscar diferentes vacunas que pudiesen salvar la vida a miles de ciudadanos que morían a diario a causa de múltiples infecciones y enfermedades.

El 6 de julio de 1885 se presentaron, en el pequeño laboratorio que tenía Pasteur en la parisina calle de Ulm, tres personas a las que un perro rabioso había mordido. Entre ellos se encontraba Josef Meister, un niño de nueve años de edad que parecía ser el que se había llevado la peor parte.

El científico, en colaboración con Émile Roux, llevaba tiempo trabajando en el desarrollo de una vacuna contra la rabia pero ésta, hasta el momento, solo había sido probada en algunos animales (sobre todo perros y conejos) por lo que, al no tener la titulación de médico y la vacuna no estar reconocida por el organismo oficial correspondiente, se arriesgaba a tener serios problemas si los trataba y vacunaba con lo que de momento tenía elaborado. Tras consultarlo, y aconsejado por su colega, Pasteur se animó a hacerlo.

De los tres pacientes a los que atendió el único que logró sobrevivir fue el pequeño Josef, a quien estuvo suministrando el compuesto antirrábico durante los siguientes diez días. Pasado este tiempo el investigador vio con satisfacción que había hecho efecto y que el niño estaba totalmente curado y fuera de peligro. Había nacido la vacuna contra la rabia con la que, debido a su éxito, en los siguientes años Pasteur trataría y salvaría la vida a cerca de tres mil personas que habían sido víctimas de mordeduras de perros rabiosos.

Como nota anecdótica cabe destacar que, años más tarde y siendo ya adulto, Josef Meister entró a trabajar en el Instituto Pasteur que se crearía unos años después y allí ejerció de vigilante hasta el día de su muerte, el 16 de junio de 1940, fecha en la que se suicidó tras la entrada en París de los nazis y tras haber intentado impedir que miembros de la Wehrmacht (fuerzas armadas del Tercer Reich) accediesen a la cripta en la que reposaban los restos mortales de Louis Pasteur, fallecido en 1895.

Lo que no queda muy claro en las crónicas de la época, ya que hay mucha información contradictoria, es el motivo real por el que Josef decidió suicidarse. Algunas fuentes señalan que fue tras la impotencia de ver que no había podido impedir el paso a los nazis y otras que indican que fue por la pena de haber enviado a su familia lejos de París, imaginando que éstos acabarían muriendo a manos de los alemanes.

 

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Fuente de la imagen: Wikimedia commons

¿Dónde está el ‘Kilómetro Cero’ en otras capitales del mundo?

¿Dónde está el ‘Kilómetro Cero’ en otras capitales del mundo?

Una de las cosas más típicas que cualquier turista realiza en su viaje a Madrid es visitar la Puerta del Sol y allí tomarse dos fotografías imprescindibles: bajo el monumento de ‘el Oso y el Madroño’ y junto a la placa situada en el suelo (frente al edificio de la Presidencia de la Comunidad Autónoma, donde está colocado el famoso reloj desde donde se despide cada 31 de diciembre el año) que marca el ‘Kilómetro Cero’ o lugar en el que parte toda la red de carreteras radiales de España.

Pero este ‘Km. 0’ no es el único que hay en nuestro planeta y a lo largo y ancho del mismo hay infinidad de países que tienen su propia capital con la correspondiente placa, monolito o monumento que lo representa. Cabe destacar que, curiosamente, muchos de esos kilómetros cero no están ubicados en el punto exacto donde tendrían que estar pero, si lo estuvieron algún día, en cierto momento fue cambiado de lugar (ya sea por unas obras, trasladarlo a un punto más turístico de la ciudad…) y que no todos esos lugares representan el punto de salida de la red de carreteras sino que también puede ser de la red ferroviaria del país e incluso de la red de oficinas postales.

Estos son unos cuantos ejemplos de otras capitales del mundo donde también tienen su correspondiente Kilómetro Cero.

¿Dónde está el ‘Kilómetro Cero’ en otras capitales del mundo?En Francia podemos encontrarnos hasta cinco poblaciones en los que hay una placa señalando el ‘Point zéro’: en la capital, París, se encuentra frente a la entrada de la famosa catedral de Notre Dame; en la plaza Gambetta de Burdeos; en la plaza Bellecour de Lyon; en la confluencia de las avenidas Canebière y Belsunce de Marsella; y en el puente Marius Gontard de Grenoble.

En Roma (Italia) podremos encontrar el ‘Chilometro zero’ en la cima del ‘Campidoglio’, más conocida como Colina Capitolina.

En Suiza el Km. 0 no está en su capital (Berna) sino en la estación de tren de Olten, en el norte del país, el punto desde donde partía la red ferroviaria.

En Londres el Kilómetro Cero del país se encuentra frente a la estación de tren de Charing Cross, una de las más importantes del Reino Unido. Concretamente la placa está colocada en la estatua ecuestre del rey Carlos I de Inglaterra. Pero esta no ha sido la ubicación inicial, ya que a lo largo de la Historia otros puntos de la ciudad también han sido considerados como Km. 0 (el Puente de Londres –en su extremo sur-, iglesia de San Leonardo en Shoreditch, extremo sur del Puente de WestminsterHyde Park Corner o  la iglesia de St Mary Matfelon entre otros lugares).

En Moscú lo podremos encontrar en uno de los puntos más turísticos de la capital de Rusia: frente a la capilla Ibérica, a escasos metros de la plaza Roja.

¿Dónde está el ‘Kilómetro Cero’ en otras capitales del mundo?Si damos un salto al continente americano, podemos encontrarnos con el Kilómetro Cero en la Plaza del Congreso de Buenos Aires (Argentina); en la Plaza de Armas de Santiago de Chile; bajo la cúpula del Capitolio Nacional de La Habana (Cuba); en el puente Martín Sosa de la ciudad de Panamá (capital del país homónimo); en un extremo de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México; en Lima (Perú) lo encontrarás en el cruce de las avenidas Javier Prado con Circunvalación; en la Plaza de Cagancha de Montevideo (Uruguay); curiosamente en Canadá podemos encontrar el Km. 0 o ‘Milla 0’ como allí se llama, en la pequeña ciudad de Dawson Creek, al Oeste del país (en la provincia de la Columbia Británica), concretamente en el punto de donde parte la carretera de Alaska.

En Estados Unidos podemos encontrar un Kilómetro Cero (oficial) en la ciudad de Nueva York, concretamente en la esquina suroeste del Central Park con la avenida de Broadway (en Columbus Circle). Al sur de la Casa Blanca en Washington DC podemos encontrar un pequeño monolito conocido como ‘Zero Milestone’.

¿Dónde está el ‘Kilómetro Cero’ en otras capitales del mundo?Cambiando de continente y trasladándonos a Asia, también podemos encontrar algunos Km. 0. En Tokio (Japón) ese lugar está situado en el famoso barrio de negocios de Nihonbashi punto desde donde partían antiguamente las cinco rutas comerciales más importantes del país; en China se puede encontrar el Kilómetro Cero en la famosísima plaza de Tiananmen de Pekín; en Jerusalén (Israel) está situado en la Puerta de Jaffa (este punto se escogió durante la década de 1920, en el periodo en el que los británicos controlaron la zona. Hasta entonces -y desde tiempos del Imperio Romano- el Km. 0 de Israel se encontraba en un plaza interior de lo que hoy se conoce como Puerta de Damasco); en Bangkok (Tailandia) está en un monumento de la histórica avenida de Ratchadamnoen.

En el continente africano: en El Cairo (capital de Egipto) el Kilómetro Cero está en la oficina de Correos de la plaza Al-Ataba; frente a la catedral ortodoxa de San Jorge en la plaza Menelik de Adís Abeba se encuentra el Km. 0 de Etiopia; en Madagascar lo podremos encontrar frente a la estación de tren de Soarano en Antananarivo.

Y para terminar este post con unos cuantos lugares del planeta en los que se encuentra el Kilómetro Cero vamos a viajar hasta Oceanía, concretamente a Sídney (la ciudad más importante y poblada de Australia) donde en un obelisco en la Macquarie Place nos indica que aquel punto es el Km. 0 del país.

 

 

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El día que Louis Pasteur convenció a los médicos para que se lavaran las manos

El día que Louis Pasteur consiguió que los médicos se lavaran las manos

Desde la antigüedad una gran cantidad de científicos e investigadores estaban convencidos de que la mayoría de las enfermedades, así como muchos de los organismos (como moscas, mosquitos, plantas…) surgían espontáneamente a partir de la materia orgánica (conocido como teoría de la generación espontánea).

El 7 de abril de 1864 Louis Pasteur se presentó ante los académicos de la Universidad de la Sorbona de París y les ofreció una conferencia en la que pudo exponer, argumentar y demostrar, lo muy equivocados que habían estado hasta aquel momento en cuanto al conocimiento de cómo se originaban los microbios y microorganismos.

Utilizó novedosas técnicas para realizar la exposición que dejaron boquiabiertos a la inmensa mayoría de los presentes y les convenció de cómo estaban rodeados de todo tipo de bacterias, instándolos a ser lo más higiénicos posible en sus operaciones y tratamientos con los pacientes con el fin de conseguir quirófanos y consultorios lo más asépticos posibles.

Buena parte de los estudios y pruebas presentadas por Pasteur se basaban en el trabajo realizado durante varias décadas por el médico húngaro Ignác Semmelweis, uno de los primeros en demostrar la necesidad de lavarse las manos y mantener limpios los lugares en los que se realizaban intervenciones quirúrgicas y/o se asistían los partos. A pesar de sus advertencias sus consejos fueron desoídos por la mayoría de sus colegas.

A partir de aquella fecha, gracias al aporte de Pasteur y a las posteriores investigaciones de muchos otros científicos (entre ellos Joseph Lister inventor del antiséptico para desinfectar los quirófanos y que sirvió como base del enjuague bucal) las recomendaciones de Semmelweis se llevaron a cabo por los médicos, quienes tomaron conciencia y empezaron a lavarse las manos antes de cada intervención.

 

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Los pintores que organizaron su propia exposición tras ser rechazadas sus obras [Anécdota]

Los pintores que organizaron su propia exposición tras ser rechazados [Anécdota]El mayor evento del mundo del arte durante los siglos XVIII y XIX fue, sin lugar a dudas, el Salón de París, una exposición organizada por la Academia de Bellas Artes parisina bajo el patrocinio del gobierno francés, que reunía anualmente en el Palais de l’Industrie las obras más significativas y a los artistas más importantes del momento.

Pero como suele ocurrir en este tipo de acontecimientos, tal y como iba adquiriendo más fama el Salón más elitistas se convertían los organizadores y mayor la dificultad  que tenían muchos artistas que veían como sus obras eran rechazadas injustamente.

Tras formular una queja oficial, el propio Napoleón III mandó publicar el 24 de abril de 1863 en ‘Le Moniteur’ (predecesor del ‘Diario Oficial de la República Francesa’), un decreto por el cual facultaba a los artistas rechazados a poder exponer sus obras en una sala anexa a la exposición oficial dentro del Palais de l’Industrie.

Así es como fue conocida aquella exposición alternativa como el ‘Salon des Refusés’ (Salón de los Rechazados) se convirtió en todo un éxito de afluencia de público que asistía en masa para ver aquellas ‘obras menores’ y que, según el criterio del jurado del ‘Salón de París’ no merecían ser expuestas.

Pero quien fue realmente generoso con las obras de aquel ‘Salón de los Rechazados’ fue la prensa y crítica especializada, viendo un gran futuro en muchos de los artistas allí expuestos.

Uno de los pintores que tuvo que exponer en la sala anexa fue Édouard Manet quien presentó los cuadros ‘Le Déjeuner sur l’Herbe’ (rechazado en 1863) y ‘Olympia’ (que corrió la misma suerte en 1865) pero acabó beneficiando ya que a partir de entonces comenzó a tener una meteórica carrera pictórica y se convirtió en una de las mayores influencias para los iniciadores del impresionismo.

 

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El curioso e histórico origen de ‘La Marsellesa’

El curioso e histórico origen de ‘La Marsellesa’

Con motivo de la guerra que Francia había declarado a Austria, el 25 de abril 1792 el alcalde de Estrasburgo, Philippe-Frédéric de Dietrich, organizó en su domicilio una cena a la que acudieron las personalidades más importantes de la región, así como oficiales del ejército galo destinados en aquella zona.

Los presentes sabían de la importancia que tenía el arengar a la tropa y llegaron al acuerdo de que un himno común cantado por los soldados, que tomaran parte en las diferentes batallas que se irían produciendo, ayudaría a levantar la moral de éstos.

El capitán Claude-Joseph Rouget de Lisle, quien además de tener sobrados conocimientos militares, era un virtuoso músico y compositor aficionado, se presentó voluntario para realizar el himno, el cual compuso esa misma noche tras llegar a su domicilio.

Al día siguiente y sin apenas haber dormido volvió a casa del alcalde con la partitura bajo el brazo, interpretando el himno que había compuesto y al que bautizó con el nombre de  ‘Canto de Guerra para el Ejército del Rin’. Todos los presentes quedaron entusiasmados con la composición y se decidió hacer varias copias de la partitura para ser enviadas a los destacamentos que debían entrar en batalla en los siguientes días.

En julio de ese mismo año un batallón procedente de Marsella entró en París mientras todos sus miembros iban cantando el himno que tres meses antes había sido compuesto por Rouget de Lisle. Era tal el ímpetu con el que cantaban que llegaron a contagiar la emoción a los ciudadanos parisinos que habían salido a las calles para recibirlos.

Su melodía y letra pegadiza hizo que en poco tiempo la inmensa mayoría de habitantes de la capital francesa estuvieran canturreando y tarareando el himno de los soldados de Marsella, motivo por el que acabó siendo conocida como ‘La Marsellesa’.

En 1795, tres años después, se convertía en el himno oficial de Francia, aunque cabe destacar que hubo un periodo de tiempo (de los muchos y convulsos que se vivieron en Francia) en el que se prohibió, aunque volvió a recuperarse como himno y desde entonces se ha convertido en el más famoso del mundo y, según los expertos, el que mejor describe al pueblo francés y su lucha por las libertades.

 

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Cuando al célebre compositor Camille Saint-Saëns lo confundieron con un espía en Canarias [Anécdota]

Cuando al célebre compositor Camille Saint-Saëns lo confundieron con un espía en Canarias [Anécdota]Explica Roger Alier en su libro ‘Sotto voce: una historia insólita de la ópera’ una curiosa anécdota sobre el célebre compositor francés Camille Saint-Saëns que tuvo lugar durante uno de los viajes que realizó a Canarias.

Al llegar el invierno, Saint-Saëns intentaba huir del frío de París trasladándose a algún lugar con un clima mucho más agradable y en el que permanecía hasta bien entrada la primavera. Uno de esos destinos eran las Islas Canarias y más concretamente Las Palmas, donde viajó hasta en nueve ocasiones entre 1889 y 1909.

Siempre que podía lo hacía de incógnito y permanecía alojado en algún modesto hotel de la población bajo una identidad falsa. Una de las que utilizó fue la de Charles Sannois, haciéndose pasar por un comisionista de comercio francés.

Tal y como describe Alier, cierto día, tras una agotadora jornada de trabajo en su habitación de un modesto hotel, Saint-Saëns decidió salir a dar un paseo, dejando todas sus notas y partituras a medio escribir sobre la mesa. Cuando entró la mujer de la limpieza para arreglar la estancia, tras ver todas esas hojas de las que no entendía nada de lo que ponía, supuso que eran anotaciones en clave y que el extraño, silencioso y escurridizo personaje que allí se alojaba se trataba de un espía, motivo por el que sin pensárselo dos veces dio aviso de inmediato a las autoridades.

La guardia civil se presentó hasta el hotel y al regreso del huésped lo interceptaron para identificarlo. Una vez descubierta la verdadera identidad del compositor y su deseo de permanecer de incógnito todo quedó aclarado y como una simpática anécdota de las muchas que le ocurrieron a lo largo de su vida.

 

 

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