Con este post quiero dar la bienvenida a todos los lectores al blog que llegan desde los Estados Unidos a través del recién estrenado site www.20minutos.com. He de reconocer que soy un gran admirador de la cultura norteamericana y que desde el viaje que realicé a Nueva York, en el verano de 2008, quedé enamorado de ese país, siendo uno de mis sueños el poder trasladarme a vivir allí durante una larga temporada. Tanto es así, que en este blog podéis encontrar una sección dedicada exclusivamente a Curiosidades de Nueva York, con más de una veintena de entradas publicadas.
Y ahora al grano…
Tal y como indica el título del post, hoy voy a explicar el porqué se escogió el 20 de enero para ser el día en el que toma posesión de su cargo, tras las elecciones celebradas en el mes de noviembre, el nuevo Presidente de los Estados Unidos.
Este 2013, al caer el 20 de enero en domingo, se ha realizado en la Casa Blanca una ceremonia privada con el juramento y toma de posesión del segundo mandato de Barack Obama y se han trasladado los actos públicos ante los ciudadanos al lunes 21.
Pero esta fecha no se había movido desde que se instauró en 1937 (2ª toma de posesión de Franklin D. Roosevelt), a excepción de cuatro ocasiones: el fallecimiento del propio Roosevelt (12 de abril de 1945), la segunda investidura de Dwight D. Eisenhower en 1957 que también cayó en domingo, el asesinato de John F. Kennedy (22 de noviembre de 1963) y tras la dimisión de Richard M. Nixon, salpicado por el escándalo del caso Watergate (9 de agosto de 1974).
Hasta 1933, la fecha en la que se realizaba el solemne acto de investidura presidencial siempre fue el día 4 de marzo (a excepción de la toma de posesión de George Washington, primer presidente de los EEUU, que fue el 30 de abril de 1789 y algunas muertes antes de acabar el mandato (en los siglos XVIII y XIX) y que resultaría lago largo de explicar en este post).
Esa primaveral fecha se escogió a partir del segundo mandato de G. Washington, siendo este día el elegido para celebrar la conmemoración del 4 de marzo de 1789, día en el que se reunió, por primera vez en la historia, el Congreso de los Estados Unidos.
Se dispuso que tras la celebración de las elecciones, el plazo de 4 meses era el idóneo para arreglar todos los asuntos concerniente al traspaso de poderes, creación y preparación del nuevo gobierno que debía tomar posesión.
Pero esperar tanto tiempo entre las elecciones, la composición del nuevo Congreso y la toma de posesión del presidente era lógico en los siglos XVIII y XIX, pero excesivo para el XX, creándose en múltiples ocasiones una desestabilización política, sobre todo en aquellos casos en los que el presidente saliente y el electo eran de diferentes partidos políticos.
Aunque este último no fue el caso, la importantísima crisis por la Gran Depresión con la que se encontró en su periodo de reelección el presidente Roosevelt, hizo que éste no pudiese aplicar las medidas oportunas durante esos meses de transición, por lo que se buscó la urgente solución a través de una petición realizada unos años atrás por el senador George Norris, quien había propuesto realizar una enmienda que solucionase y acortase esos plazos.
En 1933 fue aprobada y ratificada la Vigésima Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, por la que se establecía que, tras las elecciones presidenciales, el nuevo Congreso se constituiría recién estrenado el año (el 3 de enero) y el presidente tomaría posesión de su cargo el 20 de enero, como viene realizándose desde entonces .

Estrenamos nuevo año y el 2012 ya queda atrás. Pero a través de los 12 meses que han trascurrido, cada mes ha tenido un post que ha sido el más leído y compartido en las redes sociales por vosotros.
El Puente de Brooklyn fue inaugurado por el presidente de los Estados Unidos Chester Alan Arthur el jueves 24 de mayo de 1883 a las 2 de la tarde.
Roebling trabajó en la idea de construir un puente colgante que uniese ambas ciudades (por aquel entonces Brooklyn no era un distrito perteneciente a Nueva York) y aunque falleció justo en el momento de comenzar las obras, éstas fueron supervisadas por su hijo Washington.
El día de su inauguración los primeros en cruzar el puente fueron el presidente Chester A. Arthur y el alcalde de Nueva York Franklin Edson. Al otro lado los esperaba el edil de Brooklyn, Seth Low.


El 17 de marzo de 1930 comenzó la construcción del uno de los edificios más emblemáticos del mundo y símbolo universal de la ciudad de Nueva York: el Empire State Building.
Más de tres mil obreros trabajaron en la construcción, con un promedio de cuatro pisos y medio alzados por semana. En total se invirtieron 7 millones de horas en mano de obra y 60.000 toneladas de acero para la estructura. Si calculásemos su peso total, éste podría estar sobre las 365.000 toneladas (aproximadamente).
En 1933 fue utilizado por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en el film King Kong, donde el gorila gigante trepa por él. Esta escena se ha convertido en un icono en la historia del cine. Frecuentemente el edificio es utilizado para múltiples rodajes tanto de publicidad como cinematográficos.
El mayor desastre ocurrido en el Empire State Building fue el acaecido el sábado 28 de julio de 1945, cuando a las 9:40 horas un bombardero B25 Mitchell pilotado por el Teniente Coronel William F. Smith Jr se estrelló en el lado norte del edificio entre los pisos 79 y 80. La causa del accidente fue la densa niebla con la que había amanecido aquella mañana la ciudad. 14 fueron las víctimas mortales y los daños ocasionados se valoraron en 1 millón de dólares.
Uno de los elementos característicos del Empire Estate Building son sus focos, que fueron añadidos en 1964 para iluminar la parte superior del rascacielos.
Tras la consecución del Mundial de Sudáfrica 2010 por parte de la Selección Española, el Empire State Building se iluminó con los colores de la bandera nacional.











En las casas, pisos y oficinas de Nueva York no hay calderas para la calefacción o agua caliente, sino que ésta proviene de una empresa llamada Consolidated Edison que manda a cada edificio vapor para los radiadores. El subsuelo de Nueva York está totalmente canalizado y las tuberías cruzan la ciudad de norte a sur y de este a oeste.


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