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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Archivo de la categoría ‘Curiosidades Científicas’

¿Por qué en algunos países al bolígrafo se le llama birome?

¿Por qué en algunos países al bolígrafo se le llama birome?

En algunos países de Hispanoamérica (entre ellos Argentina, Paraguay y Uruguay) los bolígrafos son conocidos por el nombre de birome.

¿Por qué en algunos países al bolígrafo se le llama birome?En realidad birome no es el nombre de los bolígrafos, sino de la empresa que los comercializó por primera vez. El término surge como acrónimo de los apellidos de los hermanos LázlóGeorg Biró y Juan Jorge Meyne (BiroMe), socios fundadores de la empresa que comercializó los primeros bolígrafos inventados por Biró.

Lázló Biró, verdadero artífice e inventor, fue un judío de origen húngaro que tuvo que huir de la persecución de los nazis, instalándose a vivir en la próspera Argentina, donde comercializó su inventó.

Fue tal la fama alcanzada por esos bolígrafos que ya se quedó con dicho nombre a lo largo del tiempo.

Cabe destacar que son varios los países europeos e incluso de Oceanía en los que, a los bolígrafos, se les conoce como ‘Biro’.

 

 

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Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoro

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoro

Solemos tener asociado el concepto de inodoro con el de bacterias, suciedad y posibilidad de contraer alguna infección (evidentemente, cuando éste está en un establecimiento público) y por tal motivo tomamos todas las precauciones posibles para que ninguna parte de nuestro cuerpo toque o roce en él.

Pero no solemos ser conscientes que son muchas las ocasiones en que esos servicios en establecimientos públicos suelen ser limpiados y desinfectados a conciencia varias veces a lo largo del día pudiendo ser incluso mucho más higiénico que algunos de los objetos que a diario tocamos y que, verdaderamente, sí tienen una gran cantidad de bacterias que podrían ser altamente perjudiciales para nuestra salud.

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroPosiblemente, una de las cosas que más riesgo nos podría ocasionar es el dinero. Las monedas y billetes que a diario manejamos, con las que pagamos y nos devuelven el cambio han pasado (en la inmensa mayoría de casos) por miles de manos diferentes antes de llegar a nosotros. Manos que pueden estar sucias por infinidad de motivos e incluso haber pasado –antes de llegar a nosotros- por las manos de alguna persona enferma (incluso aquejada de cualquier patología infecciosa). De ahí que no sea nada aconsejable el ir toqueteando el dinero que llevamos en los bolsillos y debemos procurar lavarnos las manos después de haberlo tocado. Afortunadamente, hoy en día son muchos los comercios que tienen a una persona manejando el dinero diferente a la que sirve la comida o alimentos, aunque todavía hay lugares donde lo realiza el mismo trabajador.

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroPero no solo el dinero en metálico es un foco de bacterias, también lo son los cajeros automáticos a los que acudimos a sacarlo. Estos aparatos dispensan billetes día y noche, muchos suelen estar a la intemperie y al alcance de cualquier tipo de persona que toca el teclado o la pantalla para introducir la clave y la operación que desea realizar, convirtiéndose en un peligroso cultivo bacteriológico.

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroOtro elemento de uso cotidiano y en el que podemos encontrarnos con un gran número de bacterias son los carritos del supermercado. Son tocados y llevados por infinidad de personas, pero no solo la barra con la que se empuja está llena de esos indeseables microorganismos, sino la cesta donde depositamos los alimentos que después vamos a ingerir. Muchos son los progenitores que acuden a realizar la compra con sus hijos y lo más cómodo para ellos es colocar al pequeño dentro de la cesta, sin tener presente que los zapatos de éstos están sucios (pudiendo haber pisado cualquier desperdicio) y cuyas suelas tocan la parte donde después irá depositada la compra. También cabe destacar que en algunas ocasiones queda abandonado algún tipo de resto alimentario en el carro (por ejemplo una hoja de lechuga) y que puede acabar descomponiéndose allí durante varios días sin ser retirado ni limpiado, sobre todo en las grandes superficies en los que hay cientos de carros dispersados por un área muy grande y no son limpiados a diario.

Pero no todos los peligros bacteriológicos están fuera de nuestro hogar. En nuestra propia casa hay tres que se podrían llevar la palma:

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroEl mando a distancia. Un objeto que es utilizado a diario por todos los miembros de la familia (o personas que convivan en la misma casa), sin mirar si uno tiene las manos limpias, lo usa mientras está comiendo e incluso estando enfermo (que es uno de los momento en los que más tiempo se mira más la tele desde la cama o el sofá). Tampoco nos preocupamos demasiado si se nos cae al suelo o nuestra mascota lo lame… no solemos limpiarlo al momento, sino que le damos con el paño de tanto en tanto, cuando toca quitar el polvo. También debemos tener en cuenta los mandos a distancia que utilizamos cuando nos alojamos en un hotel, los cuales no siempre están limpios y desinfectados como otros objetos de la habitación (sobre todo aquellos mandos que están depositados en la recepción y que no son limpiados a diario en el momento que lo hace el servicio de habitaciones).

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroLa tabla de cortar los alimentos que tenemos en la cocina es otro importantísimo foco de bacterias si no tomamos las adecuadas precauciones. Muchas son las personas que tras usarlo solo le pasan un paño húmedo o bajo el chorro del grifo, pero que no lo limpian en profundidad y a conciencia. En ocasiones quedan pequeñísimos rastros de alimentos que acaban descomponiéndose. Esto es posible porque se quedan dentro de pequeños cortes que se ha hecho en la superficie de la tabla con el uso continuado. Es recomendable que, tras cada uso de la tabla, se deje sumergido en remojo con unas gotas de detergente –a poder ser bacteriológico e incluso lejía- y después frotar o rascar la superficie. Aclarar y secar bien antes de guardar (para que no aparezca moho).

Media docena de objetos que tocamos a diario con más bacterias que un inodoroPor último, en esta lista con media docena de objetos con bacterias, nos encontramos con el teclado del ordenador. Al igual que ocurre con el anteriormente mencionado mando a distancia, el teclado del ordenador es un foco de microorganismos y que utilizamos a menudo sin tener presente si nos hemos lavado las manos correctamente e incluso habiendo comido algo mientras lo usamos, dejando algunos restos. Evidentemente el riesgo del teclado de nuestra casa es ínfimamente pequeño al lado de los que se encuentran en lugares públicos, como puede ser en un cibercafé, locutorio o el hall de un hotel donde son usados por docenas de personas diferentes.

 

 

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El hombre que logró popularizar el uso del casco entre los motociclistas

El hombre que logró popularizar el uso del casco entre los motociclistas

Thomas Edward Lawrence ha pasado a la Historia por su destacadísimo papel en la Primera Guerra Mundial, sobre todo durante la revuelta árabe contra el Imperio Otomano.

Más conocido con el sobrenombre de Lawrence de Arabia, este intrépido escritor, militar y arqueólogo que vivió docenas de aventuras, encontró la muerte de la manera más absurda, debido a que tuvo un accidente de moto cuando iba conduciendo tranquilamente de camino a su casa y se le cruzaron dos niños en bicicleta. Con el fin de no atropellarlos intentó esquivarlos, saliendo despedido de la motocicleta y cayendo al suelo, donde se dio un fatal golpe en la cabeza. Tras seis días en coma falleció el 19 de mayo de 1935.

Hugh Cairns fue uno de los neurocirujanos que atendió a Lawrence en el hospital y quedó enormemente afectado por el fallecimiento de ese admirable aventurero. Era consciente de que éste hubiese podido salvar su vida de haber llevado la cabeza protegida, por lo que se puso a trabajar en concienciar a los motociclistas para que usasen un casco. Para ello recurrió al invento de Eric Gardner, quien había diseñado un casco específico para motociclista y presentado en una carrera celebrada en la Isla de Man en 1914.

Cairns puso todo su empeño para popularizar el uso del casco entre los motociclistas, logrando que en la Segunda Guerra Mundial la mayoría de soldados motorizados del Ejército Británico lo llevasen. Poco a poco fue extendiéndose la costumbre, aunque no fue llevada por todos los motociclistas hasta que su uso fue obligatorio.

 

 

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¿Sabías que por el dibujo que hay en la base del corcho puedes saber qué tipo de cava estás bebiendo?

¿Sabías que por el dibujo que hay en la base del corcho puedes saber qué tipo de cava estás bebiendo?

Normalmente, a la hora de comprar una botella de cava o que nos la sirvan en un restaurante, nos fijamos en qué tipo es: Cava, Cava Reserva o Cava Gran Reserva (dependiendo del tiempo de crianza) y dentro de éstos la variedad a la que pertenece, según la cantidad de gramos de azúcar por litro que se le ha añadido al final del proceso de elaboración: Brut, Brut Nauture, Extra, Extra Seco, Seco, Semiseco y Dulce.

En la inmensa mayoría de ocasiones esa es toda la información que consultamos directamente de la etiqueta. Ahí también podremos encontrar todo tipo de info referente a la variedad de uva utilizada.

Pero no todos los cavas son ni saben igual y mucho menos algunos ‘vinos espumosos’ que en ocasiones nos sirven y/o venden como tal.

Para averiguar realmente qué tipo de elaboración ha tenido el espumoso que nos vamos a beber tan solo tenemos que observar, una vez descorchado, la base del tapón y dependiendo del dibujo que nos encontremos lo sabremos.

En la mayoría de corchos aparece una estrella de cuatro puntas (de 7 mm), lo cual nos está indicando que efectivamente se trata de cava y que ha sido elaborado respetando el método champagnoise.

Pero si lo que encontramos no es la mencionada estrella sino un rectángulo (de 7×2 milímetros) entonces nos hallamos frente a un espumoso que ha sido fermentado directamente en la botella.

Cuando es un círculo (de 7 mm de diámetro) lo que aparece, entonces se trata de ‘Granvas’, nombre que recibe el vino espumoso cuya segunda fermentación ha sido realizada en un depósito de cierre hermético, durante al menos tres semanas, y que posteriormente se transvasa a botellas para su comercialización.

Por último, si lo que hay dibujado en la base del corcho es un triángulo equilátero (7 milímetros por lado) de lo que se trata es de un vino espumoso, de calidad media y al que se le ha añadido el gas carbónico de forma artificial.

¿Sabías que por el dibujo que hay en la base del corcho puedes saber qué tipo de cava estás bebiendo? (tipos de corchos)

 

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Fuentes de consulta: institutdelcava / Consejo Regulador del Cava / diccionariogastronomico / protocolo.org / vinosalacarta
Fuente de las imágenes:  Wikimedia commons

Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

Llega la novena entrega de la serie de post dedicados a traer al blog un buen número (de docena en docena) de cosas que quizás no sabíais cómo se llamaban en realidad o que conocías con otro nombre muy distinto.

Espero que la selección de palabras que he hecho en esta ocasión sea de vuestro agrado, al igual que ha ocurrido con las veces anteriores.

Oblito - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Oblito: En más de una ocasión hemos leído alguna noticia relacionada con una intervención quirúrgica en la que el cirujano se ha dejado olvidado algún elemento (gasa, pinzas…) en el interior del cuerpo del paciente. Ese elemento olvidado es el que recibe el nombre de ‘oblito’.

 

Erina - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Erina: Continuamos con las operaciones quirúrgicas, porque se conoce como ‘erina’ a cada uno de los ganchos que utilizan los cirujanos para separar los tejidos (y no se toquen entre si) durante una intervención (también usado por anatomistas y forenses).

 

Gulusmear - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Gulusmear: Se conoce como ‘gulusmear’ a la acción de ir olisqueando y probando todo lo que se está cocinando, con intención de saber el punto de cocción, sal o por el simple gusto de probar la comida y saber qué se está guisando. Está compuesto por la unión de los término ‘gula’ y ‘husmear’.

 

Résped - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Résped: Así es como se llama la característica lengua de las serpientes (o cualquier tipo de víbora y culebra).

 

 

Espantagustos - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Espantagustos: Con este término es como se conoce al típico ‘aguafiestas’. Aquella persona que con su agrio y mal carácter se dedica a interrumpir los momentos de alegría y animación de los demás.

 

Lechuguino - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Lechuguino: Este curioso vocablo, que proviene de principios del siglo XIX, se comenzó a utilizar para referirse a aquellos jóvenes presumidos, a los que le gustaba ir a la moda (en su origen francesa). Posteriormente también se usó el término para señalar a aquellos muchachos (todavía en la adolescencia e imberbes) que querían aparentar ser ya hombres  hechos y derechos para galantear con mujeres mayores que ellos. El término ‘lechuguino’ proviene de la moda de vestir totalmente de verde (siguiendo la moda francesa) de aquellos jóvenes partidarios de la invasión napoleónica (conocidos comúnmente como ‘afrancesados’).

 

Rompegalas - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Rompegalas: Se conoce como ‘rompegalas’ a aquella persona que se presenta en cualquier evento o lugar mal peinada, desaliñada y con ropas que no son adecuadas para la ocasión. Debemos tener en cuenta que el término ‘gala’ no solo significa fiesta o evento, sino que también hace referencia a los trajes y vestidos elegantes que se visten en ocasiones especiales.

 

Ñáñara - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Ñáñara: Modo coloquial de decir que alguien padece de flojedad y pereza, proviniendo este término de ‘ñoño’ (cosa o persona de poca sustancia, apocada y sin fuerza). Curiosamente el vocablo ‘ñoño’ proviene del latín ‘nonnus’ cuyo significado literal era ‘anciano’.

 

Pisaverde - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Pisaverde: Actualmente está prácticamente en desuso este término, pero antiguamente se utilizaba para señalar a aquel hombre, con ademanes afeminados, que se acicalaba y perfumaba exageradamente y se dedicaba a pasear para que lo contemplaran, dijeran piropos y galanterías.

 

Vespertilio - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Vespertilio: Modo como se le llamaba también a los murciélagos, debido a que estos quirópteros son nocturnos y salían de los escondrijos donde habitan al atardecer, ‘vesper’ en latín.

 

 

Caire - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Caire: Con este término se referían, siglos atrás, al dinero ganado a través de la prostitución (ya fueran las propias prostitutas como los proxenetas). Proviene de una antigua moneda de ínfimo valor. Este vocablo está prácticamente en desuso actualmente y era utilizado antiguamente de forma jergal por individuos pertenecientes a las germanías (delincuentes y rufianes).

 

Arborecer - Una docena de cosas que quizás no sabías cómo se llamaban [9]

 

Arborecer: Proceso en el que una pequeña planta crece para hacerse árbol.

 

 

 

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El curioso origen de llamar ‘enfermedad venérea’ a las infecciones de transmisión sexual

El curioso origen de llamar ‘enfermedad venérea’ a las infecciones de transmisión sexual

Se conoce como enfermedad venérea a aquellas infecciones que son transmitidas y contagiadas a través del contacto sexual.

El término ‘venérea’ (o su forma masculina ‘venéreo’) en su origen se utilizaba para referirse al placer y deleite del acto sexual y etimológicamente provenía del nombre en latín ‘Venus’, Diosa romana del amor y la fertilidad (el significado de venéreo era ‘lo que Venus emana’). Esto hizo que frecuentemente estuviera referenciada y relacionada con todo lo que tenía que ver con el deseo carnal y el acto sexual.

Posteriormente, tras expandirse el Cristianismo como principal religión en occidente, la Iglesia Católica señaló como pecado las conductas libidinosas,  el acto sexual fuera del propósito de procrear dentro del matrimonio y todas aquellas conductas lascivas e indecorosas relacionadas con el sexo.

A pesar de que las enfermedades de transmisión sexual ya se conocían desde muchísimo tiempo antes, en la Edad Media se empezó a llamarlas ‘venéreas’ debido a que éstas se contraían a través del deleite sexual pero, sobre todo, culpabilizando a las mujeres de ello, ya que éstas (según la Iglesia Católica) eran las responsables de infectar a los hombres por culpa de su lujuria la cual emanaba de la diosa pagana Venus.

Así fue como desde la religión se tergiversó y utilizó un término que había sido originalmente concebido para referirse al deleite del placer carnal del sexo y el amor y lo convirtió en un vocablo relacionado con las enfermedades contraídas a través de los ‘actos impuros’.

 

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Nuevo canal en YouTube con las curiosidades de Alfred López (Ya está el listo que todo lo sabe)

Nuevo canal en Youtube con las curiosidades de Alfred López (Ya está el listo que todo lo sabe)

Tras once años al frente de este blog de curiosidades y un lustro dedicándome profesionalmente a divulgarlas (a través de múltiples colaboraciones en otros blogs, radio y televisión, además de la publicación de mis dos libros) ya ha llegado el momento para dar un paso más y empezar con algo que llevan mucho tiempo reclamando los seguidores de este blog: crear un canal de videos en Youtube.

Pues bien, esto ya se ha hecho realidad y desde hace unos días he empezado a colgar vídeos en los que explico de un modo sencillo y rápido curiosidades, anécdotas, historias, etimologías y todo aquello que creo que podrá ser de interés y saciará vuestra curiosidad: www.youtube.com/c/AlfredLópez
Muchos de los vídeos serán grabados desde el despacho en el que trabajo diariamente, pero mi intención es salir e ir a grabar a lugares donde tienen alguna relación directa con la curiosidad que voy a explicar en esa ocasión (cómo fue el caso del primero que colgué relacionado con la Mona de Pascua y que lo realicé frente al escaparate de una pastelería de Palamós).

Evidentemente queda mucho aún por mejorar y aprender, os agradezco de antemano vuestra comprensión y aquellos consejos que sabiamente me podáis dar para que cada día salgan un poco mejor.

A continuación podréis ver el vídeo que sirve de bienvenida y debajo los que he publicado hasta este momento en el que explico curiosidades sobre el origen de la Mona de Pascua, de dónde surge regalar una rosa y un libro en Sant Jordi, por qué decimos que algo es solo la punta del iceberg o el curioso pasado culturista, durante sus años de juventud, de Santiago Ramón y Cajal.

Os invito a visionarlos y, si son de vuestro agrado, a suscribiros al canal, darle a ‘me gusta’ y compartir en vuestras redes sociales.




¿Por qué no escuchamos los latidos de nuestro propio corazón?

¿Por qué no escuchamos los latidos de nuestro propio corazón?

Salvo contadas excepciones o algunos momentos muy puntuales, no escuchamos los latidos producidos por nuestro propio corazón, cuando por norma general con solo acercar nuestro oído al pecho de otra persona somos capaces de oír el suyo con nitidez ¿por qué el que está en otro cuerpo sí y sin embargo el nuestro no lo oímos?

Pues por una sencillísima razón: para que nuestro cerebro no se vuelva loco ante el sonido continuo de dichos latidos, que se producen continuamente a lo largo de las 24 horas del día (evidentemente en unos momentos acelerado y en otros más pausado).

Un corazón sano late aproximadamente unas cien mil veces al día (cogiendo como media 70 latidos por minuto). Para evitar ese continuo pum-pum del músculo cardiaco el cerebro se encarga de enviar una señal a nuestro sistema auditivo para que quede bloqueado dicho sonido.

Con ello se pretende no padecer la continua molestia de oír todo el rato el latido además de facilitarnos que escuchemos, sin que nada nos interfiera, los sonidos que provienen de nuestro exterior, en muchos casos vitales para nuestra supervivencia.

Tal y como indico al inicio del post, hay momentos puntuales o contadas ocasiones en las que una persona pueda escuchar los latidos de su propio corazón, estos pueden ser en el momento de acostarse y apoyar la cabeza en la almohada (que desaparece, normalmente, al cambiar de postura), en momentos de tensión e incluso de sobreesfuerzo (debido a que nuestro cerebro al detectar los latidos acelerados sospecha que estamos viviendo un momento fuera de lo normal y quita el bloqueo auditivo) o porque se padece algún tipo de acúfeno (sensación auditiva no provocada por un sonido exterior) llamado en este caso ‘tinnitus pulsátil’.

 

 

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Fuente de la imagen: clanlife (Flickr)

¿De dónde surge el mito que indica que el ‘alma’ pesa 21 gramos?

¿De dónde surge el mito que indica que el ‘alma’ pesa 21 gramos?Existe la creencia de que el peso del alma es de 21 gramos. Al menos así lo señalan aquellos defensores de esta teoría, asegurando que esos gramos son los que exactamente se pierden en el momento posterior al fallecimiento.

Evidentemente se trata de una teoría avalada mayoritariamente por aquellas personas, colectivos y religiones que defienden que todo ser humano está constituido por un cuerpo y una esencia inmortal (llamada alma o espíritu) y que está sale del organismo una vez llegada la muerte del individuo.

A pesar de tratarse de un supuesto pseudocientífico ampliamente refutado, este es uno de los mitos en los que más personas creen en él, existiendo la errónea convicción de que el alma pesa 21 gramos. De hecho está tan incorporada en la cultura popular que incluso se filmó una película en el año 2003 que llevaba por título ’21 gramos’ y que fue dirigida por Alejandro González Iñárritu.

Para encontrar de dónde surge este mito hemos de trasladarnos hasta principios del siglo XX, época en la que el médico estadounidense Duncan MacDougall, doctor en biología, realizó una serie de experimentos con seis personas moribundas a las que pesó e inmediatamente después del fallecimiento de éstas anotó lo que pesaban.

Con todo lo anotado hizo una sencilla operación matemática con la que le salió la media de 21 gramos (por lo que no todos los fallecidos dieron el mismo resultado).

Una vez determinado que cada persona perdía como media esa cantidad de gramos el siguiente paso era averiguar cuál era la causa, a lo que el doctor MacDougall en lugar de buscar respuestas científicas y pruebas que demostrasen que podía ser debido a la pérdida de fluidos corporales, incluso del aire o gases contenido en el organismo una vez exhalado, prefirió tirar por el camino de la creencia religiosa y avalar la teoría de que los seres humanos poseemos alma.

Cabe destacar que finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX fue una época en la que tuvo una gran influencia el espiritismo y todo lo relacionado con los temas paranormales sobre almas, muerte y el más allá.

El doctor Duncan MacDougall dio a conocer sus conclusiones a través de un comunicado a la prensa a principios de 1907, por lo que  The New York Times publicó un artículo titulado ‘Soul has weight, physician thinks’ (El alma tiene peso, el facultativo piensa) el 11 de marzo de aquel mismo año, haciéndose eco del ‘descubrimiento’ del médico. El 11 de mayo en el ‘Journal of the American Society for Psychical Research’ (publicación de la organización de parapsicología de la que formaba parte MacDougall) publicó el artículo firmado por el propio médico: ‘Hypothesis concerning soul substance together with experimental evidence of the existence of such substance’ (Hipótesis relativa a la sustancia del alma junto con evidencia experimental de la existencia de tal sustancia).

Desde entonces (y gracias a la gran influencia que tuvo este tipo de temas en la sociedad) se ha tenido la convicción en ciertos sectores de que el alma pesa exactamente 21 gramos.

Como nota curiosa cabe destacar que el propio Duncan MacDougall hizo el experimento con quince perros, a los que pesó antes y después de morir, no dándole apenas variación en el peso, por lo que determinó que los perros no tenían alma, otro de los mitos también ampliamente difundido y rebatido en su día por el también médico Augustus P. Clarke, quien apuntó que las conclusiones de su colega eran erróneas debido a que en el momento de la muerte se produce un repentino incremento de la temperatura corporal a causa de que los pulmones dejan de enfriar la sangre y que el consecuente incremento de la sudoración podría explicar fácilmente los 21 gramos de menos defendido por MacDougall, además de que hay que tener en cuenta que los perros carecen de glándulas sudoríparas por lo que no es de extrañar que el peso de estos animales no sufriera ningún cambio súbito en el momento de morir.

 

 

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Fuentes de consulta: xatakaciencia / cienciadesofa / pseudociencia.wikia / snopes / nytimes (pdf) / diogenesii (pdf)
Fuente de la imagen: pixabay

Destripando mitos: ¿sirve de algo poner un bistec crudo sobre un ojo morado?

Destripando mitos: ¿sirve de algo poner un bistec crudo sobre un ojo morado?

Hoy en día, cuando alguien ha recibido un golpe y le está saliendo un hematoma, uno de los remedios más efectivos y rápidos es ponerse algo frio en la zona golpeada (como una bolsita de gel guardad previamente en el congelador, hielo dentro de una bolsa o envuelto en un paño, guisantes congelados en una bolsa…) y posteriormente aplicar una pomada que contenga ‘pentosano polisulfato’ (comercializada como ‘Thrombocid’), que ayuda a mejorar la irrigación sanguínea de la zona afectada, previniendo la formación de trombos.

Pero muchas son las ocasiones en las que, ya sea a través del cine, la televisión, la literatura e incluso por trasmisión oral, hemos visto que como remedio para bajar el hinchazón y el hematoma (comúnmente de un ojo morado) era colocando un bistec de carne crudo sobre la zona amoratada.

Hoy en día esto tiene poco sentido de hacerlo. Si alivia algo el poner la carne sobre un ojo morado es por el frío del bistec, que es conservado en un frigorífico, pero si realmente se quiere aplicar algo que por su baja temperatura ayude a bajar un hinchazón lo que hay que hacer es usar uno de los productos mencionados al inicio de este post.

El hecho de poner el bistec sobre el moratón fue una costumbre que se popularizó sobre todo a mediados del siglo XX, siendo un recurso frecuente utilizado en innumerables películas y series de la época. Esto es así no por la efectividad del remedio, sino porque visualmente la escena quedaba mucho más impactante de cara al espectador que si se colocaba una bolsa con hielo.

Pero también cabe destacar que no fue un recurso inventado por la ficción cinematográfica, sino que viene de mucho más atrás.

Hoy en día todas las neveras disponen de una parte con congelador donde se produce hielo o se almacenan productos congelados, pero hace varias décadas atrás muchos eran los refrigeradores que tan solo tenían la propiedad de enfriar los alimentos, por lo que era más frecuente tener un bistec guardado ahí que unos cubitos de hielo. Éste solía venderse ambulantemente y en bloques, por lo que salía mucho más barato y fácil utilizar carne para aplicar a un hematoma que hielo.

Pero el hecho de que se pensara que aplicar un bistec era un buen remedio no surgió de la nada y porque fuese uno de los productos más frescos que se tenían, sino que era una costumbre heredada desde la antigüedad.

Muchísimos son los tratados médicos de hace varios siglos en los que se indica que la carne era un buen remedio para aliviar los golpes y, de hecho, durante la Edad Media se realizaba una ‘cataplasma de carne’ en la que se mezclaban varias hierbas medicinales con carne previamente machacada (picada) y que se aplicaba ya no solo en un hematoma, sino sobre heridas, llagas, úlceras, etc.

Actualmente esto estaría totalmente contraindicado, debido a que aplicar carne cruda sobre una herida abierta infectaría ésta de bacterias y, sobre todo, teniendo en cuenta que siglos atrás no existía la higiene de hoy en día.

Esto se hacía no porque la carne estuviera fría (que por aquel entonces no lo estaba) sino porque se había recibido como enseñanza médica desde la época de la Antigua Grecia en la que el médico Hipócrates de Cos (que vivió entre el 460 a.C y el 370 a.C) formuló su ‘Teoría de los humores’ en la que catalogaba la personalidad de cada individuo en cuatro estados: colérico, melancólico, sanguíneo y flemático; cada estado producía un tipo de fluido (humores) y tenía un modo diferente de sanarse.

Los hematomas se englobaban en el ‘sanguíneo’ y el remedio para curarlos era aplicando carne de vacuno, ya que, al ser roja y sangrienta, atraería la hinchazón.

De ahí que durante la mayor parte de la Historia (hasta bien entrado el siglo XIX) la teoría humoral fuese la más extendida y difundida entre los médicos.

En resumida cuentas ¿sirve de algo poner un bistec crudo sobre un ojo morado? Hoy en día tiene poco sentido hacerlo pero si no se tiene nada más a mano y esa carne se saca del frigorífico sí que puede aliviar un poco la hinchazón, pero no porque la carne tenga propiedades curativas, sino por el hecho de aplicar algo frío sobre el golpe. Eso sí, si la herida está abierta es totalmente desaconsejable aplicar un bistec crudo (por las bacterias que contiene éste y la infección que podría causar).

 

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Fuente de la imagen: Captura vídeo dailymotion (episodio ‘The Apology’ -9×09- de la serie ‘Seinfeld’)