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Curiosidades, anécdotas e historias sorprendentes para ser cada día un poco más listos.

Amar en tiempos revueltos [cuatro curiosas historias de amor]

Amar en tiempos revueltos [cuatro curiosas historias de amor]

A pesar de que el título de este post a algunas personas os recuerde a la serie que se emitía en la sobremesa de la La 1 de TVE no tiene nada que ver con la trama o elenco del serial, sino que he aprovechado lo llamativo del titular para encabezar la entrada de hoy en el que voy a explicar cuatro curiosas historias de amor (de las cientos de miles que hay) y que sucedieron en tiempos convulsos, revueltos y llenos de conflictos (guerras, leyes segregacionistas, diferentes religiones y mismo sexo).

  • Elisa Sánchez Loriga y Marcela Gracia Ibeas, el primer matrimonio entre personas del mismo sexo en España (1901)

Elisa Sánchez Loriga y Marcela Gracia Ibeas, el primer matrimonio entre personas del mismo sexo en España (1901)Cada vez son más los países en los que se permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. En España la ley que permitía estas uniones fue aprobada el 3 de julio de 2005 por el gobierno que presidía José Luis Rodríguez Zapatero. Pero si echamos la vista atrás, muchas han sido las parejas homosexuales que han convivido juntas a lo largo de la Historia, aunque, lamentablemente, no podían hacerlo de forma pública ni legal. Entre las muchísimas historias curiosas que existen podemos encontrarnos la que protagonizaron Elisa Sánchez Loriga y Marcela Gracia Ibeas en el año 1901, siendo la primera pareja del mismo sexo en contraer matrimonio en nuestro país. Antes de protagonizar esa boda (que relataré más adelante) vivieron un romance de juventud que fue interrumpido cuando los padres de Marcela se enteraron de la relación homosexual de su hija y la enviaron a estudiar magisterio a Madrid (tenía 18 años de edad).

Unos años después (1901) a su vuelta a Coruña retomaron la relación y decidieron vivir juntas, por lo que una de ellas (Elisa, cinco años mayor que Marcela) decidió travestirse de hombre y se hacía llamar Mario (identidad que era de un primo suyo fallecido poco antes en un naufragio). Se presentaron ante un párroco y le hicieron creer una rocambolesca historia que acabó una boda celebrada en la Iglesia de San Jorge el 8 de junio de 1901. Tiempo después los chismorreos entre vecinos hicieron destapar la verdad, siendo excomulgadas por el religioso y denunciadas ante la autoridad, por lo que decidieron huir y se les perdió el rastro para siempre.

 

  • Edward y Mala: amor en el Campo de concentración de Auschwitz

La de Edward Galinski  y Mala Zimetbaum fue una historia de amor con final trágico que tuvo lugar en un campo de concentración. El joven polaco de 18 años de edad fue a parar a Auschwitz en 1943 y un año después conoció a otra de las internas de aquel lugar, una belga de 25 años de edad llamada Mala. El flechazo entre ambos fue inmediato y tuvieron la suerte de que podían verse con frecuencia gracias a que él realizaba trabajos de mantenimiento en las instalaciones del campo y a ella la utilizaban los guardias como traductora al tener un perfecto dominio de cinco idiomas (polaco, alemán, holandés, francés e italiano). Esto les permitía moverse con soltura por Auschwitz y tener apasionados encuentros a escondidas en cualquier barracón.

Pero no se conformaban con vivir su amor a escondidas (como si de Romeo y Julieta se tratase) y decidieron fugarse de aquel lugar. Lo consiguieron, pero la denuncia a la policía de un tendero al que fueron a venderle una pieza de oro (con el fin de poder subsistir) hizo que fueran detenidos, llevados de nuevo a Auschwitz y quedasen incomunicados a la espera de ser ejecutados. El 15 de septiembre de 1944 Mala se quitó la vida cortándose las venas cuando iba a ser llevada a la horca. Por su parte, Edward (que sí que fue llevado hasta el cadalso) saltó cuando ya tenía la soga puesta al cuello, sin esperar a que la trampilla fuese accionada.

Edward y Mala: amor en el Campo de concentración de Auschwitz

 

  • El amor interracial de Richard y Mildred Loving

En 1958 Richard Loving y Mildred Jeter se casaron en Washington DC, uno de los pocos lugares que, por aquel entonces, estaba autorizado el matrimonio interracial. Provenían del sureño Condado de Caroline, en el Estado de Virginia, lugar donde deseaban seguir viviendo, crear su familia y criar a sus hijos. El inconveniente de residir en ese Estado estaba en que violaban la Ley de Integridad Racial que llevaba en vigor desde 1924 y por la cual estaban prohibidas las uniones sentimentales entre personas de diferente piel de color. Esto les provocó múltiples problemas, entre ellos el ser juzgados y llevados a prisión durante un año. Decidieron recurrir a dicha ley a través del fiscal del Estado Robert Kennedy y el 12 de junio de 1967 la Corte Suprema les dio la razón, dictaminando que la ley de 1924 era anticonstitucional. Su caso fue mundialmente conocido como ‘Loving vs Virginia’ y a partir de entonces sirvió como precedente a miles de recursos que presentaron otras parejas en su misma situación.

Os hablé de esta historia en mi post ‘12 de junio Loving Day, día del amor interracial’.

El amor interracial de Richard y Mildred Loving

 

  • Amor más allá de la muerte entre una católica y un protestante

En 1842, envueltos en un gran escándalo, contraía matrimonio el coronel de caballería Van Gorcum (de 33 años de edad) con Josephine una joven de 22 años y heredera de la familia Van Aefferden, una de las más insignes de los Países Bajos. El problema no era la diferencia de edad (algo muy común en la época) sino las diferentes confesiones religiosas de cada uno: él protestante y ella católica. Esto los llevó a ser señalados continuamente, a ser repudiados por sus propias familias y a vivir envueltos de continuos conflictos. Pero el amor que se profesaban ambos estaba muy por encima de lo que pensasen todos los demás, aunque ninguno de los dos quiso renunciar a sus creencias, por lo que vivieron el resto de sus vidas cada uno acogido a su confesión.

Pero llegó el día en el que Van Gorcum falleció (en 1880) y tuvo que ser enterrado y como su tradición y creencia religiosa debía hacerlo en el lugar reservado para los protestantes en el cementerio de Roermond. Pero una idea ingeniosa haría que, a pesar de cavar enterrados en distintas partes del cementerio, pudiesen estar juntos para toda la eternidad: comprando dos parcelas que estuvieran en paralelo a uno y otro lado del muro que separaba el área de los protestantes y el de los católicos. Así fue como en 1888, tras fallecer Josephine, ésta fue enterrada justo al lado de du amado y añorado esposo, siendo levantado un monumento fúnebre a cada lado que quedaba unido sobre la pared con dos manos que se entrelazaban.

Amor más allá de la muerte entre una católica y un protestante

 

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Fuentes de las imágenes: Wikipedia / Wikimedia commons / episodesfromauschwitz / Wikimedia commons / todaunaamalgama / Wikimedia commons

1 comentario

  1. Dice ser universo

    cuantas historias y relatos, en http://blog.universoerotico.com/

    18 Junio 2016 | 16:15

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