Antiguamente, cuando los barcos navegaban con vela, se utilizaba un rudimentario velocímetro, para medir la velocidad de los mismos. Este aparato de medida consistía en una pequeña barquilla de corredera atada a una cuerda, recogida en un rodillo, que presentaba en toda su longitud mudos, a distancias iguales (uno cada 15,432 m). Cuando se quería medir la velocidad del barco, se lanzaba por la borda la barquilla, la cual era frenada por el agua lo que hacía que el rodillo fuese soltando el cordel. Con la ayuda de un reloj de arena, se determinaba el número de nudos que habían pasado en un determinado tiempo.

Extraído del libro: Fisiquotidianía de Cayetano Gutiérrez Pérez (Licenciado en Ciencias Químicas y Catedrático de Física y Química) con expresa autorización del autor.
Extraído del libro: Fisiquotidianía de


Me gusta esta página, es muy fresca
24 junio 2011 | 15:16