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Un cuento corriente Un cuento corriente

Se llama a la Economía (más aún en estos tiempos de crisis) la "ciencia lúgubre". Aquí trato de mostrar que además es una de nuestras mejores herramientas para lograr un mundo mejor

La banca europea ha aumentado su solvencia, sí, pero a costa de restringir el crédito

Los grandes bancos europeos han llevado a cabo unos gigantescos (sin precedentes) saneamientos de sus balances en los últimos años de crisis económica. Las cada vez más exigentes exigencias regulatorias han obligado a aumentar en más de 80.000 millones de euros la cantidad de capital de máxima calidad de las entidades sistémicas, tal como acaba de publicar la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

Deutsche Bank

Deutsche Bank

Este incremento del capital regulatorio (el llamado Core tier 1, aquel que tiene mayor liquidez) se ha logrado por varias vías: por un lado, cargando contra los resultados de negocio de las entidades, que durante estos años han presentado pérdidas o menores resultados y han visto penalizado estos saneamientos con fuertes caídas en Bolsa. Además, la ratio de solvencia se ha logrado mediante la reducción del activo en balance, alrededor de un 10% en el conjunto de la banca europea, según un informe de Deutsche Bank.

Es decir, que el aumento de la solvencia de los bancos ha sido a costa de restringir el crédito a familias y empresas. Así, se me antoja extraño cuando las autoridades proclaman que gracias unas nuevas exigencias de capital, o gracias a las pruebas de resistencia de 2014 se reabrirá el crédito de nuevo. Es justo al contrario. Al exigir mayores provisiones el crédito se contraerá más aún.  Así que o damos por buena la actual solvencia de los bancos y las incentivamos para que concedan créditos o, al contrario, asumimos que durante unos años tocará seguir con la ventana de la financiación cerrada para lograr un sistema financiero más sólido.

 

2 comentarios

  1. Dice ser la contaminación mata y mucho dinero pervierte

    Qué mundo de tan altas torred de acero y cristal, de hormigón los muros, chimeneas dragones contaminantes. Qué grande la miseria humana cuando se separa tanto de modos de pensar más positivos para con su especie.
    ¿Puede crearse un mundo más sano, limpio?
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    17 Diciembre 2013 | 12:15

  2. Hubo un tiempo, añorado hoy por los conservadores más melancólicos, en que los manuales de urbanidad nos enseñaban la obligación de ceder el asiento a los mayores en los autobuses. Y en los botes salvavidas a las mujeres y los niños en los casos de naufragio. Pero los tiempos cambian y las normas se hacen mucho menos rígidas. Sobre todo ahora que los expertos en buenos modales a sueldo de cualquier think tank neocons parecen haber llegado a un consenso para reducir las normas de buenas maneras a una sola regla: los ricos primero.

    La norma, por otra parte, no es más que la aplicación estricta de aquella otra ley no escrita que dictaminaba que quien paga manda. Nos lo recordaba estos días el profesor de Filosofía Política de Harvard, Michel J. Sandel, al advertirnos de los perversos efectos que la creciente desigualdad tiene en la democracia. Y es que las salas VIP de los aeropuertos comienzan a ser un inocente recuerdo ahora que los clientes que pueden permitirse asumir el sobrecoste pueden experimentar el placer de acceder sin colas a la sala de embarque, ni listas de espera, viajando siempre en primera. Pero la priorización de los adinerados no se reduce a las agencias de viaje. De hecho, fue Marx quien hace ya bastantes décadas alertó de que con el capitalismo todo tiende a convertirse en mercancía. La diferencia está en que hoy se perdió el pudor por la compraventa de algunos productos cuya adquisición antaño sonrojaba.

    Así, hoy es posible contaminar más de lo permitido por el módico precio de pagar 13 euros la tonelada de dióxido de carbono. Y en el presidio de Santa Ana, en California, el reo tiene la oportunidad de pernoctar en celdas de lujo por el módico precio de 82 dólares la noche, una oferta sin duda atractiva para ser implantada en España con la que se podría hacer más llevadera la breve estancia en prisión de tanto prevaricador, corrupto y malversador mientras espera el indulto gubernamental. Por faltar no faltan ni las ofertas de amigos de alquiler gestionados, sin duda, por las más serias y competitivas empresas.

    Todo ello le lleva a preguntarse a Sandel sobre dónde está el límite a la total mercantilización de nuestra cotidianidad y nuestras necesidades. La disquisición tampoco es nada nueva si pensamos que mientras la ética protestante trabajaba de firme para sentar las bases del capitalismo, el catolicismo realmente existente en la época hacía sus pinitos, mucho antes de poner en marcha el Banco Vaticano, con la venta al por mayor de aquellas acciones preferentes para el Paraíso a base de bulas y misas de difunto.

    Así pues no resulta extraño que España se sume a las nuevas modas. O Catalunya. Por lo pronto, los trabajadores del Hospital Sant Pau de Barcelona denunciaban la pasada semana que la dirección del centro priorizó la intervención quirúrgica de un paciente privado de pago a una urgencia de un enfermo perteneciente al sistema público de salud. Pues eso, lo dicho, los ricos primero convertido en norma única de urbanidad. Aunque con excepciones, claro. Ahí está, por ejemplo, la nueva legislación de seguridad ciudadana que quiere aprobar el PP y sus planes para privatizar el orden público. Seguro que, en este caso, las dos primeras hostias de un segurata no se las va a llevar Amancio Ortega.

    por José Manuel Rambla | Periodista
    nuevatribuna.es | 13 Diciembre 2013

    18 Diciembre 2013 | 21:21

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