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Entradas etiquetadas como ‘trabajo’

Universitarios, lo difícil está por llegar

Por Lorena Corona

Universitarios en una clase (Atlas).

Universitarios en una facultad (Atlas).

La parte más difícil para los universitarios no son los exámenes finales o el Trabajo Fin de Grado. En realidad, la parte más difícil viene después de terminar la universidad.

Con el título en mano, lo único que nos queda es sumergirnos al mercado laboral. Para muchos, la búsqueda se nos torna muy complicada.
En los últimos años se ha incrementado el número de graduados que no logramos incorporarnos al mercado laboral. Ante esta situación, muchos acabamos trabajando en grandes multinacionales  a cambio de un sueldo tan pequeño que ni siquiera nos ayuda a cubrir nuestras necesidades básicas. Otros pocos, los que se lo pueden permitir, optan por continuar los estudios de postgrado para así adquirir más conocimientos y ser más competitivos dentro del campo laboral. Porque una carrera ya no es suficiente.

¿Qué hacer cuando nos encontramos en ese limbo que supone no tener la experiencia exigida por las empresas pero tampoco podemos acceder a contratos de prácticas? Conseguir un trabajo en esta época está difícil. Yo creía que con un título universitario sería más fácil trabajar, pero no es así.

Carta al Ayuntamiento de Badalona: “Santificarás las fiestas”

Por Antonio Luis Vicente

Hay gestos en la Historia que han supuesto profundos cambios socioculturales: Moisés rompió las Tablas de la Ley cuando bajó de su retiro en el monte para demostrar que no estaba de acuerdo con lo que Dios había permitido durante su ausencia; Julio César cruzó el Rubicón y su acción fue el principio del fin de la República en Roma; Lutero clavó su tesis en la puerta de una capilla en Wittenberg y los cimientos de la iglesia católica se estremecieron…

José Téllez, tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Badalona, rasgó una sentencia judicial prohibiendo abrir el consistorio en un día festivo (lo de menos es que fuera la Fiesta Nacional) y franqueó la entrada al mismo a los ciudadanos.

Fachada del Ayuntamiento de Badalona (Europa Press).

Fachada del Ayuntamiento de Badalona (Europa Press).

Creo José, que no eres plenamente consciente de la caja de pandora que has abierto con tu gesto. Los ayuntamientos españoles, y en general toda la administración pública, tienen una larga tradición de inoperancia, no ya los días festivos, sino los laborables. Ya lo inmortalizó Mariano José de Larra en su artículo Vuelva usted mañana. Y tú, José, te has atrevido a desafiar esa inercia exhortando al trabajo en un día festivo. ¡Ah, qué bien te hubieras llevado con Lutero y con Calvino! Ellos que nos convencieron de que para “salvarse” en vez de santificar las fiestas había que trabajarlas. Y con Max Weber, que en su obra La ética protestante y espíritu del capitalismo nos decía que si el banquero te oye trabajar a las cinco de la mañana se quedará tranquilo, pero si te ve jugando al billar… Y eso que el mismo Dios reconoció que después de currar seis días creando el mundo, necesitaba un día de asueto. Él, que fue capaz de sacrificar a su propio hijo, no quiso cargase un día festivo.

Pero tu inconsciencia ha ido mucho más allá, José. Has atentado contra algo mucho más sagrado que todo lo que hasta ahora te he mencionado. Porque un día festivo, no laborable, es mucho más que ir o no a trabajar. Es despertarse, no porque haya sonado la alarma del móvil, sino porque el vecino se ha puesto a cortar el césped a las ocho de la mañana (casta), o porque el dueño del bar de abajo (gente que se parece a la gente) ha puesto Paquito el chocolatero en el altavoz que da a la terraza. Es cuando al plantearse saltarse los preliminares con tu mujer (casta) o con tu pareja (gente que se parece a la gente) porque a las nueve empiezan “las motos”, ella en un acto de despiadada maldad te dice: “Déjalo, si de todas formas hay que darle un repaso a la casa, que hoy viene tu madre a comer…”.

Yo, José, comprendo tu indignación ante la orden del juez. Y el acto de rasgarla como un “Moisés” justiciero destruyendo el becerro de oro. ¿Chulería? ¡No, indignación José, indignación! Porque yo también he rasgado las cartas de Hacienda, o las multas de tráfico, en aras de la insumisión al Sistema. Claro que después tenía que recoger los pedazos y pegarlos para llevárselos al gestor (casta) o a mi cuñado (gente que se parece a la gente) para que se ocupara del asunto.

En fin José, qué quieres que te diga, valoro tu gesto, de verdad, pero creo que serás un incomprendido. Tal vez en un futuro…y si no los chinos, mira, esos abren todos los días.

¿Por qué tengo que mandar una foto de cuerpo entero en mi currículum?

Por Anais Albertos

Como una española más, durante estos días me he dedicado a buscar trabajo. ¿Cuál ha sido mi sorpresa? Ver cómo los empresarios se están aprovechando de la crisis. Y sí, digo aprovechando, porque no hay otro nombre.

La oficina del INEM (EUROPA PRESS).

La oficina del INEM (EUROPA PRESS).

Me da vergüenza ver cómo en los anuncios de empleo exigen que los candidatos sean mujeres ubicadas en un rango concreto de edad. Y no contentos con eso, ahora reclaman fotos de cuerpo entero al enviar el currículum. ¿Qué pasa? ¿Si no tengo una talla 36 no me merezco el puesto? O acaso es algo mucho peor, ¿si no cumplo sus cánones de belleza no soy merecedora ni de una entrevista?

De verdad, es repugnante ver cómo cada día se va repitiendo ese número de anuncios y la gente sigue asumiendo que es lo correcto puesto que “no hay nada mejor”. Porque tener un trabajo ahora mismo, es una bendición, pero no. Que les quede claro que, por lo menos yo, no voy a ser participe de su desfachatez.

Pequeños gestos en el día a día… como ceder el asiento a una embarazada

Por Eugenia Peña

Estimado compañero de vagón:

Mujer embarazada (Europa Press)

Mujer embarazada (Europa Press)

Soy esa chica a la que esquivas la mirada cada mañana. Esa cuya tripa de más de 6 meses de embarazada logra incomodarte tan sólo unos segundos antes de finalmente decidir volver a enfrascarte en tu lectura o en el juego de tu móvil.

Me gustaría decirte que con tu gesto la sociedad me decepciona cada día un poco más y me hace preguntarme en qué momento nos hemos vuelto tan insensibles con las embarazadas, los mayores, los niños o las personas con movilidad reducida.

Me levanto a las 6 de la mañana para ir a trabajar, para pagar mis impuestos y para intentar conciliar mi vida profesional con mi faceta de madre, algo cada vez más complicado en la sociedad en la que vivimos.

Por supuesto que tener hijos no es un gesto altruista, sino una elección personal que asumo con total responsabilidad. Sin embargo, sí creo que en uno de los países más envejecidos del mundo, la maternidad y la infancia deberían estar más protegidos.

Siempre dirigimos la mirada a los políticos, y se nos llena la boca al pedir más medidas de conciliación, pero en este caso la responsabilidad empieza por uno mismo, con estos pequeños gestos.

Estimado compañero de vagón, espero volver a verte mañana. No me gustaría tener que pedir la baja antes de tiempo para evitar casi dos horas de trayecto al trabajo de pie. Por favor, no mires para otro lado.

El taxi y la regulación antiUber

Por José Antonio Villacorta

Señora Milagros Avedillo, lo primero agradecer que se hable del sector del taxi, aunque para mal. Es un sector muy peculiar y desconocido por gran parte del público. Dudo mucho que el sector del taxi le cueste 304 millones a los consumidores, esas cifras las tendrá que explicar y justificar, da para muy malas interpretaciones, y los consumidores podrían hasta llegar a pensar que ellos mismos son los que están pagando las licencias y no es así.

Un taxi (Radio Taxi).

Un taxi (Radio Taxi).

Usted habla de millones como si tal cosa, pudiendo dar la voz de alarma sobre este sector como una de las causas de las pérdidas millonarias en tema de transporte público. Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice y cómo se dice porque todo el mundo no es economista y se presta a muchísimas confusiones. Me gustaría que prestara más atención sobre las pérdidas que ocasiona BiciMAD o el mismísimo autobús Airport Express, que no solamente nos hace mucho daño al sector, sino que se está pagando los billetes por debajo de su coste, y eso sí sale del bolsillo de los consumidores.

Le voy a contar la ganga que es ser titular de una licencia de taxi en Madrid y los pagos a los que tengo que hacer frente mensualmente y anualmente:

* 897 Préstamo de la licencia

* 291 Recibo de autónomos

* 350 Préstamo personal inicial

* 174 Otro préstamo personal para hacer frente a los comienzos sin ingresos

* 450 Combustible

* 451 Vehículo nuevo para realizar el servicio (el antiguo con 400.000 kms murió)

Lo que hace un total de 2.613 euros mensuales.

Todo esto sin contar las averías del vehículo, mantenimiento, golpes y paros del vehículo (no hay coche de sustitución) y como no, las multas a las que debemos hacer frente, que también pagamos como todos.

A todo esto el seguro anual, 1.200 euros, declaraciones de IVA trimestrales y regularizaciones anuales, revista anual donde se nos chequea que llevamos toda la documentación en regla, ITV anual de taxímetro y vehículo, gastos de gestoría, necesaria teniendo en cuenta la de controles que pasamos y la de papeles que movemos, aunque no lo parezca.

Bueno ya tenemos todos los gastos más o menos sobre la mesa, ahora nos falta trabajar un poco como usted dice, entre 14 y 16 horas diarias, siete días a la semana de lunes a domingo, para poder hacer frente a todo esto, unas 80 horas semanales digamos, sin contar que pueden ser fiestas o de noche, que en algunos empleos se valorarían más económicamente. ¿Qué le parece? ¿Sigue pensando que somos unos privilegiados?

Los temas de Uber y Cabify son muy buenas opciones, la competencia siempre ha sido buena en cualquier sector que se use. Tengo formación en Comercio y Marketing y hasta ahí llego, pero siempre y cuando la competencia no sea desleal, que todos utilicen los mismos medios para trabajar, las mismas obligaciones y entonces, solo entonces podremos mejorar el sector para todos, también para el consumidor, pero a mí se me regulan las tarifas, los horarios, los días de descanso, las vacaciones, el precio de la licencia….. No jugamos con las mismas armas, le puedo asegurar que los taxis atendemos ya perfectamente la demanda existente, 15.723 licencias en Madrid, con emisoras competentes como Radio Teléfono Taxi, Tele Taxi, La Gremial, y las App existentes como Hailo y MyTaxi, hasta sobramos. Váyase a un aeropuerto, me da igual la terminal que sea, la espera para cargar es de dos horas y media como poco, puede llegar a ser hasta de 4 horas, yo sé de lo que hablo.

Yo no he realizado una inversión, me he comprado mi puesto de trabajo, sencillamente, no tengo ni idea si el precio que he pagado por ello será equivalente al que recibiré cuando me retire, o tal vez ya estén en cero euros porque la Comunidad Europea entonces habrá liberalizado el sector, siendo los taxistas unos dinosaurios en vía de extinción, no lo sé. Que sepa que por cada venta de licencia la hacienda pública se embolsa más del 21%, no está mal. ¿Entonces quién se aprovecha de quién?

En cuanto a la especulación, si yo vendiera no sería una venta, sería una transmisión, por el motivo que sea, en 2 años mínimo no me sería posible adquirir otra, es de las pocas cosas que creo yo que están bien hechas, evitando así la especulación pura y dura.

Me gustaría que ustedes, los economistas que tanto entienden de economía general, tuviesen en cuenta que la economía de un país empieza aquí abajo; por los que estamos sobre la tierra con la dura tarea de tener que seguir oyendo sandeces. El sector del taxi no está más protegido que Urgangarín o que Rodrigo Rato, no; intentamos sobrevivir a los megas negocios, mega empresas como Cabify y Uber que por tener dinero se piensan que lo pueden comprar todo.

Ahí está la clave, hay muchos intereses económicos y grandes nombres detrás de todo esto que lo pueden comprar todo y con dinero quieren hundir un sector humilde y trabajador como es el nuestro: el Taxi de Madrid.

Sube el empleo y la pobreza

Por José Antonio Pozo Maqueda

Oficina de empleo (Infojobs).

Oficina de empleo (Infojobs).

Sube el empleo y con él, la pobreza. Los puestos de trabajo que se crean están cada vez peor remunerados y son más precarios. Algunos apenas duran unas horas.

El mercado de trabajo se está convirtiendo en un estercolero repleto de trabajo basura. Urge una solución al problema. No basta con crear empleo, sino que hay que crearlo con un mínimo de calidad y lo suficientemente remunerado y estable como para poder llevar una vida digna y para que el trabajo sea una fuente de riqueza y no de pobreza.

Señora Carmena, urge una poda en Ciudad de los Ángeles

Por Irene Díez Servant

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, durante un pleno en el Ayuntamiento (EUROPA PRESS).

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, durante un pleno en el Ayuntamiento (EUROPA PRESS).

Los vecinos del barrio de Ciudad de los Ángeles [en el distrito de Villaverde de Madrid] llevamos casi dos años rogando que nos poden los árboles: hemos llamado en numerosas ocasiones al Ayuntamiento, hemos puesto quejas múltiples, e incluso nos hemos personado en el mismo y nuestras súplicas siempre han quedado en terreno de nadie.

Nuestro barrio siempre ha estado olvidado por los denominados viejos partidos políticos y nos quedaba la esperanza de que Ahora Madrid, un partido que prometía velar por el bienestar de los barrios trabajadores no nos iba a defraudar y esta vez sí que íbamos a poder gozar del mismo mimo y cuidado que tienen los barrios de renta más alta.

¡Éramos unos pobres ilusos! Seguimos olvidados, los árboles siguen creciendo y nosotros no podemos seguir así. Los insectos y las ramas llegan a nuestras ventanas, por lo que no podemos abrirlas y pasear se hace imposible entre tanta vegetación.

Déjense de demagogia, déjense de engaños, basta ya de votos baratos. Todo es muy bonito sin las sillas del poder, pero en cuanto empiezan a sentarse hacen lo mismo que tanto critican. ¡Pónganse a trabajar por los ciudadanos y dejen de engañarnos!

Más iniciativas escolares así, por favor

Por María José Viz Blanco

Niños en clase (Europa Press).

Niños en clase (Europa Press).

Una información divulgada por Facebook me ha enternecido. Se trata de la iniciativa de una profesora americana, llamada Chandni Langford, con el fin de motivar a sus pequeños alumnos. Consistió en escribir en sus pupitres frases personalizadas, con un lema general: “nunca dejes de intentarlo”. Estas notas las escribió cuando daban comienzo los exámenes.

Se mire como se mire, independientemente de si logró su objetivo o no, este gesto dice mucho de la profesora, de su amor por su trabajo y del deseo patente de que los niños vean el estudio como algo positivo y como meta alcanzable por todos. Un gran acierto que cada mensaje fuese dirigido, expresamente, a cada alumno o alumna, con nombre y apellido. Todos sabemos lo que les gusta a los niños (y a los que no lo son), que el mensaje sea personal, puesto que les hace sentir importantes y realmente lo son, al menos para esta profesora ejemplar.

No me extraña la buena acogida de esta información en las redes. Ojalá haya muchas más noticias de esta clase, pues provocan una bonita mezcla de sonrisa y de admiración, en quienes las leemos, además de sorprendernos, habituados como estamos a la continua deshumanización que nos rodea.

Mujeres invisibles en la sociedad occidental

Por Francisco Javier Sotés Gil

Mujeres trabajando en un mercado de Etiopía (Gtres).

Mujeres trabajando en un mercado de Etiopía (Gtres).

Próximamente celebraremos el Día de la Madre. Hace poco celebramos el Día de la Mujer Trabajadora, de la empresa, de las fábricas, de los almacenes, la del trabajo agrícola, la de las instituciones, también como trabajadora ama de casa, y en ocasiones fuera de ella, a no ser que el marido sea entonces el trabajador que la sustituye.

Me agradaría también celebrar el día de la mujer africana trabajadora, incansable en su trabajo, algo invisible para las sociedades occidentales. Sí, las hemos visto en algún reportaje televisivo y en crónicas de prensa, mediante los que intuimos que van a coger agua a distancias largas desde sus miserables chozas, e incluso cargadas con su bebé a su espalda.

Viven en una pobreza extrema en un medio rural y a veces selvático, se encargan de todas las tareas domésticas, y en ocasiones también del huerto familiar si es que existe, obteniendo así algún pequeño ingreso. Muchas son obligadas a casarse con un marido impuesto, siendo niñas o adolescentes. Quizás hayan sufrido algún episodio de violencia de género o violación, secuestradas por algún energúmeno, o sufriendo penalidades en un conflicto armado.

Estas mujeres africanas son madres en condiciones paupérrimas y se les mueren en bastantes casos sus bebés, o directamente nacen muertos, e incluso ellas mueren.

La mujer africana tiene un papel fundamental como en el resto del mundo y no es valorado ni reconocido, influyendo en ello las tensiones producidas entre el choque de las leyes tradicionales y las legislaciones formales que puedan reconocer sus derechos.

 

El drama de algunos becarios: ojalá en un futuro se prohíban las palabras ‘sin remunerar’

Por Inma Bibiloni Capó

Las lágrimas se deslizan sobre mis mejillas ante la impotencia que siento sobre mi situación. Soy becaria y una voz anónima que está pidiendo a gritos que se me escuche utilizando la mejor arma periodística que se conoce: la palabra. La vida del becario nunca ha sido fácil pero ahora, más que nunca, está de moda trabajar gratis o de manera no remunerada que suena mejor, por amor al periodismo. Esta situación se repite año tras año y que me causa profunda indignación. Sin embargo, no tiene tanta cabida en la opinión pública como merece, aunque algunos ya lo han tildado como la nueva nueva generación de ‘Ninis 2.0’ (ni cobran ni lo van a hacer) como ya dijo el Gran Wyoming en su programa ‘El Intermedio’.

Una becaria en una empresa (Atlas).

Una becaria en una empresa (Atlas).

Mis próximas prácticas voluntarias serán las sextas y en este punto me planteo si la vocación es una virtud o un defecto. Me pregunto dónde quedan los límites en el mundo de las becas profesionales de los estudiantes y sinceramente veo mi presente negro y mi futuro aún más incierto. Ahora dudo entre invertir un verano más en esas anheladas prácticas que con mucha ilusión y empeño realizo cada año, o por el contrario, desestimarlas y elegir un trabajo cualquiera que me dé un sueldo para subsistir. Lo triste es que algunos becarios acaban tirando la toalla por necesidad. Tampoco concibo la idea de por qué debemos perder dinero en gasolina o transporte público a la hora de ir a trabajar. También puedo llegar a entender que en las primeras prácticas como estudiante no se cobre, porque se parte de cero, pero cuando ya se tiene un bagaje, lo mínimo que se puede pedir es que se cubran los gastos con una pequeña retribución. Los becarios necesitamos sentirnos valorados y motivados para seguir sumando experiencia con nuestros conocimientos, aptitudes y así poder dar el máximo de nosotros mismos.

No estoy de acuerdo con la política de empresa de muchas productoras que no pagan nunca a sus becarios. El trabajo no se regala, por lo que se debería dar una pequeña compensación. Según un estudio de la Comisión Europea se estima que en España existen 180.000 becarios sin retribución. Además el 72% hace las mismas funciones que un empleado, es decir, está supliendo puestos de trabajo y solo el 30% tiene la suerte de ser contratado por la empresa. Normalmente cuando finaliza el contrato de becario se va a la calle y al día siguiente ya hay otro.

Hoy en día es casi imposible que contraten a un becario porque no tiene la suficiente experiencia y porque en el paro hay periodistas curtidos que se desviven por cubrir una baja. Seamos realistas, la cosa está muy mal, la crisis perdura y casi nadie hace nada para ayudar a los jóvenes, a los que solo les falta anunciarse como: “Joven becario todoterreno desea ser explotado sin rechistar y anhela una oportunidad. Estoy aquí para lo que necesite, a su entera disposición. Exprímame, no me quejaré y además le estaré sumamente agradecido”.

Siento que en una redacción donde apenas hay despachos y el espacio es diáfano para que la comunicación fluya existe una gran jerarquía donde te tratan peor por ser ‘el becario’, e incluso en algunos casos, ni se preocupan por saber tu nombre porque eres invisible. Muchos de ellos olvidan que también han sido becarios en sus inicios.

Ahora cuando me seco las lágrimas siento que aún tengo las fuerzas, el carácter y la valentía para no tirar la toalla y perseguir, aún teniendo que pasar por el aro, lo que realmente quiero. Me gustaría ver qué pasaría si nadie aceptara una beca sin retribución, quizá cambiaría el sistema de funcionamiento en los medios de comunicación, aunque la verdad es que siempre habrá alguien como yo a la que no le quede más remedio que aceptar esta situación. Espero que cuando tengamos nuevo gobierno en este país se regule el tratamiento sobre esta esclavitud del sigo XXI y se prohíban las palabras ‘sin remunerar’.