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Entradas etiquetadas como ‘militar’

Israel-Palestina: Límites al derecho a defenderse

Por Óscar Martín García

Defenderse de una agresión, ejerciendo el derecho a la legítima defensa, es una acción natural y lógica para garantizar tu integridad física. Pero como cualquier derecho, no puede ejercerse de manera absoluta. La legitimidad del derecho a defenderse se asienta en la proporcionalidad de la respuesta, imaginen lo demencial que sería reconocer legítima defensa si en respuesta a una bofetada le descerrajamos dos tiros en la cara al agresor. El gobierno israelí, alega su legítimo derecho a defenderse de los ataques de Hamás para ejecutar su “Operación Margen Protector”, una intervención militar que ha provocado y continúa provocando la muerte de decenas de niños y de personas culpables únicamente de ser palestinos y malvivir en Gaza y que convierte en objetivos militares a hospitales, ambulancias o centros de Naciones Unidas es, al menos es lo que nos dice la razón, una respuesta desproporcionada y por tanto debería reputarse como ilegítima.

Una mujer palestina huye del barrio de Al Shejaeiya, en el este de Gaza. (EFE)

Una mujer palestina huye del barrio de Al Shejaeiya, en el este de Gaza. (EFE)

La Comunidad Internacional debe presionar al Gobierno de Israel para que ordene el cese inmediato de los ataques sobre Gaza y obligar a Hamás a detener el lanzamiento de proyectiles sobre territorio israelí y no deteniéndose ahí, debe impulsar nuevas rondas de negociaciones multilaterales que permitan iniciar el camino hacia la paz definitiva para que dejen de morir inocentes en Israel y en Palestina. Los honestos y castigados pueblos judío y palestino se merecen vivir en su tierra libres y sin miedo. Ayudémosles.

Corea del Norte, el matonismo enfebrecido

Por Agustín Arroyo

Corea del norte no cesa de acrecentar sus provocaciones contra Corea del sur. La exaltación inexplicable y el culto a la personalidad de Kim Jong-un no deja de provocarnos, cuando menos, un glacial y repulsivo escalofrío. Las multitudinarias liturgias de corte militar nos recuerdan, por desgracia, a las wagnerianas escenografías de la teatral y eficaz maquinaria propagandística nazi en NuKimremberg. Los ampulosos y descerebrados discursos de los dictadores tan sólo sirven para avivar la condición más repulsiva de ciertos países o naciones, el hipernacionalismo fanático de naturaleza vengativa, revanchista y sangrienta.

Las uniformidades gregarias bramando con enardecimiento el comienzo de la barbarie dibujan un espectáculo tan lamentable como indecoroso. La ONU y el Consejo de Seguridad deben presionar al gobierno de Corea del Norte por la vía diplomática para que abandone esta actitud de matonismo enfebrecido. No se puede tolerar que un país no demasiado grande ni influyente en el concierto de las naciones ponga en peligro la pervivencia de una cierta estabilidad mundial arriesgando el control sobre proliferación nuclear en la península del paralelo 38º.

Carta de un militar gay al ministro de Interior

Por Alberto Linero Marchena

72465Fui el primer militar gay en contraer matrimonio entre militares en España. He callado mucho tiempo pero tras escuchar al ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, no puedo más. Lucharé contra todo este sistema que está vulnerando el derecho a vivir en libertad. A los que nos gusta luchar por los derechos de todos, no creo que nos veamos reflejados en usted. Me da vergüenza que este país no solucione los problemas desde arriba. Con vuestras medidas recaudatorias estáis dejando a los ciudadanos sin los recursos esenciales para “la pervivencia de la especie”. Me da vergüenza ajena tener un ministro del Interior que diga semejantes barbaridades.

¿Desde cuándo el matrimonio ha tenido relación con la pervivencia de la especie? ¿Desde cuándo no existen embarazos de personas solteras? Tengo una hermana lesbiana que dará a luz a mi sobrina. Si existe la libertad de creencia religiosa, es contradictorio que no se dé oportunidad a otras religiones a que sean materia educativa. Señor ministro, no debería confundir la biología con la ley. Si de verdad se siente usted preocupado por el número de hijos engendrados, podría plantear a su Gobierno políticas de protección social que no conviertan tener un hijo en un problema. ¿Qué especie quiere preservar, la de familias que se quedan en la calle tras perder hogares? Por si lo ha olvidado, si es que llegó a saberlo, el matrimonio civil que reconocen las leyes del país del que usted es ministro, esas que juró cumplir y hacer cumplir, es un acuerdo de convivencia y socorro mutuo entre dos personas independientemente de su sexo. Con este comentario, este señor demuestra que ser inteligente no es un requisito para llegar a ministro.

El ministro, los gays y la especie

Por Jon García

«Darwin… y Stalin le hubieran aplaudido»

Mi madre suele decir que el amor y el dinero son dos cosas que no se pueden ocultar. A lo que, seguramente, también habría que añadir la homofobia, un defecto -sin cura- que transforma en intolerante e inquisidor a quien lo padece. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, se dejó llevar por sus moralinas religiosas en un coloquio sobre religión que tuvo lugar en Roma y, mostrándose en tono ufano, soltó de perla su rechazo hacia el matrimonio homosexual porque «no garantiza la pervivencia de la especie». (Nada mejor que echarse a la carretera y distanciarte unos kilómetros para mostrarse tal cual eres, como diría aquél). ministro del InteriorSeguramente, de haber estado presente Darwin le hubiera dado la razón, aunque también le hubieran aplaudido Hitler o Stalin si hubieran estado de público. Y es que precisamente este es el problema: la intencionalidad con la que se habla. El ministro esconde sus fobias homosexuales tras argumentos de biología molecular que nada tienen que ver. La especie, sr. ministro, seguirá perpetuándose per sécula seculorum a pesar de intolerantes como usted, ya que como ocurre con la gallina y el huevo, entre el hetero y el gay no sabría decir quién fue el primero.

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Por Enrique Chicote.

«De todo hay en la viña»

El argumento de Jorge Fernández Díaz es, hoy por hoy rigurosamente cierto. No obstante, habrá a quienes les preocupe sobremanera la pervivencia de la especie, como al señor ministro, y habrá a quienes les importe un bledo. Lo grandioso de vivir en un sistema plural de libertades es que los primeros puedan ponerse a procrear con la intensidad que sus órganos sexuales les permitan y los segundos a lo que les plazca, pues de todo hay en la viña de Señor, don Jorge; frase que como usted bien sabrá en calidad de miembro supernumerario del Opus se atribuye nada menos que a San Mateo, hace más de dos mil años.

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Por F. Gomis

«Una perogrullada, por no decir una tontería»

Negando que lo haga por motivos religiosos, el piadosísimo ministro del Interior ha afirmado que se opone al matrimonio gay –es decir, a nuestras leyes, poniéndolas así en peligro desde su puesto- por argumentos racionales, ya que “no garantiza la pervivencia de la especie”. Por supuesto que no lo garantiza: eso es una perogrullada, por no decir una tontería. Pero tampoco hace falta que lo haga.

Esto se debe a varias y reales razones científicas. Porque todos somos genéticamente bisexuales. Porque el número de homosexuales que se dicen exclusivos no supera el 6% de la población. Porque muchos hijos son concebidos fuera del matrimonio. Y porque lo que con frecuencia no asegura de verdad la pervivencia de una especie es lo contrario: la excesiva proliferación; de modo que la naturaleza, cuando hay superpoblación en una especie –moscas o personas- fomenta la aparición de conductas homosexuales en los estadios superiores de la que los estadígrafos llamamos curva de Pearl.

Zapatero ministro Fernández Díaz, a tus zapatos, sin intentar con falsas razones imponernos, debido a sus peculiares convicciones religiosas, conductas a las que nos inclina la naturaleza para asegurar nuestra supervivencia. Más aún: nuestra crisis actual se debe en parte también a sus peculiares convicciones religiosas de que ciertos métodos anticonceptivos eficaces son “antinaturales”, prohibiéndonoslos o dificultando ahora su acceso, lo que ha agravado nuestra superpoblación, hacinamiento, contaminación, desempleo, etcétera. F. Gomis.