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Crean gueto en Alcalá de Henares

Por H. W.

Estamos en tiempos de crisis de los Derechos Humanos, momentos en los que se ve claramente que la Constitución es papel mojado y las exposiciones de motivos de cualquier ley podrían ser pompas de jabón. La gente se queda en la calle, los padres en paro, sus hijos sin alimentos ni oportunidades, la educación se reserva para unos pocos privilegiados y cada vez es más palpable la desigualdad y el maltrato humano.

Soy extranjera y residente desde hace 20 años en este país, más de la mitad de ellos en Alcalá de Henares, y pensaba que lo había visto todo. Una comunidad humilde y honrada, vecina de esta ciudad, está siendo discriminada, sin importar su origen o etnia. Sufre cada día faltas de respeto y humillaciones. La discriminación ya no se hace de forma aislada, ahora se extiende a barrios enteros solo por su situación económica.

Alcalá de Henares (JORGE PARÍS)

Imagen de Alcalá de Henares. (JORGE PARÍS)

Hace unos meses me enteré de que una conocida empresa de servicios de envíos ha catalogado cuatro calles del barrio de Espartales, con cerca de 17.000 vecinos residentes, como zona peligrosa y conflictiva. He utilizado varias veces este servicio de envíos en los últimos meses y en cada una de ellas me han puesto trabas a la recepción de paquetes. Al principio contrataban a otra compañía para que llevara el paquete, ahora ni se molestan y dejan el paquete en su oficina central de Alcalá, situada en una zona de polígonos de difícil acceso con vehículo propio y prácticamente incomunicada en transporte público (dos autobuses y un paseíto andando, un recorrido que supone cerca de 3 horas, sin tener en cuenta que a la vuelta vas con el paquete a cuestas y otro tanto de gasto y esfuerzo para la vuelta).

En el contrato se dice claramente que el envío lo realizan hasta casa, pero lo incumplen descaradamente, sin aviso previo y cobrando como si hubieran realizado el servicio. Cuelgan en su página una lista de las calles peligrosas, pero cuando llamé para saber sobre el envío, con saber el código postal les fue suficiente para determinar que allí no lo iban a enviar.

¿Dónde está el peligro? Llevo viviendo aquí más de doce años y no he visto más incidentes que en otras zonas de la ciudad. La empresa dice que una vez atacaron su furgoneta en el barrio, pero ¿se denunció?, ¿se supo quién era?, ¿era del barrio?, ¿la empresa tuvo la suficiente cautela? Aunque la tuviera, aunque hubiera habido más incidentes de este tipo en mi barrio o incluso algún vecino lo hubiera hurtado… ¿hay que tomar la parte por el todo y hacer creer al resto del mundo que en un barrio de una ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco con más de 200.000 habitantes hay un 10% que son delincuentes y viven todos en un mismo barrio? Es ahí donde está el peligro. Se esfuerzan en crear un estigma sobre nuestros barrios y buscar los culpables donde no los hay.

No es un anécdota sin más, deja de serlo cuando se repite otra y otra vez más, en este y otros aspectos de nuestras vidas: la falta de calidad y cantidad del transporte público, la carencia de alumbrado en ciertas zonas o la inutilización de infraestructuras del barrio (como el polideportivo construido hace dos años sin estrenar) son solo varios ejemplos más. Es un gesto de discriminación y marginación hacia la vecindad entera, una falta al respeto que como vecinos de este barrio merecemos, al prestigio de esta ciudad y hacia el derecho a la igualdad. No estoy sola en esta lucha, muchos otros vecinos se sienten discriminados como yo sin causa justa y, estoy segura de que como yo, están dispuestos a luchar con todas las herramientas que se pongan a nuestro alcance por cambiarlo. No vamos a permitir que se nos haga vivir en un gueto, discrimine, margine o trate distinto por vivir en una zona u otra, por ser de una comunidad u otra, por ser de una religión u otra. Somos todos uno y somos incansables.

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