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El hambre retrocede, el mundo avanza

Por Olivier Longué, Director General de Acción contra el Hambre

Uno de cada ocho habitantes sufren inseguridad alimentaria. (ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE)

Uno de cada ocho habitantes sufren inseguridad alimentaria. (ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE)

Este martes nos hemos despertado con la mejor de las noticias posibles: 124 millones de hambrientos menos que hace una década. 63 países han logrado cumplir el primer objetivo del milenio.

Es un logro de todos: de los investigadores que han dado pasos de gigante en los avances para curar la desnutrición, de quienes trabajamos día a día sobre el terreno para que estos avances lleguen a los niños, mujeres y hombres que los necesitan, de los ciudadanos que no han recortado en solidaridad en tiempos difíciles y de los gobiernos que han apostado, en regiones como América Latina, por invertir en nutrición como una vía directa al desarrollo.

No obstante, 805 millones de personas siguen viviendo con hambre y esto es inaceptable en un mundo que produce suficientes alimentos para todos. Ahora que sabemos que es posible, ahora que estamos en la buena dirección, es hora de acelerar el paso.

Ha llegado el momento. Somos la generación que puede acabar con el hambre.

7 comentarios

  1. Dice ser Por el bien común

    Si las políticas reinantes favorecen el incremento de la desigualdad social, queda demasiado por hacer. Enhorabuena a quienes trabajan por el bienestar de las personas, con independencia de su lugar de nacimiento.

    18 Septiembre 2014 | 19:12

  2. “Los sabihondos se reunieron como siempre en Davos, pero ahora nadie les da bola y ni ellos mismos confían en sus recetas, preocupados como están por la crisis de civilización y por esta crisis estructural del capitalismo que es al mismo tiempo una crisis ecológica.

    No faltan, sin embargo, algunos, como Cristina Fernández de Kirchner, que muy sueltos de cuerpo proponen volver al capitalismo de antes, productivo, abandonando el especulativo, como si éste no fuese la consecuencia de aquél. O quienes hablan, como esa misma señora y sus agudos asesores, de volver a la fase anterior al neoliberalismo y a la desenfrenada especulación resultante del papel predominante del capital financiero como si neoliberalismo y especulación no fuesen el resultado de la caída de la tasa de ganancia que llevó a cerrar la fase del llamado Estado del Bienestar y a reducir brutalmente los salarios directos e indirectos de los trabajadores en todos los países y los espacios democráticos y las viejas conquistas sociales (como las ocho horas) en todo el mundo.

    Otros, en los gobiernos progresistas (Brasil, de nuevo Argentina, Venezuela), piensan que hay que reforzar el capitalismo con los subsidios del Estado a las grandes empresas, para asegurar a la vez los consumos populares y la rentabilidad de aquéllas y así pagan a pocos con el dinero de todos pero no aumentan las inversiones productivas, porque éstas dependen de las expectativas tanto de los consumidores como de los capitalistas sobre la amplitud y sostenibilidad del mercado, expectativas que no existen.. Por eso las empresas se meten en el bolsillo el dinero de los contribuyentes pero no invierten y, como son monopólicas, aumentan los precios de sus mercaderías pero no los salarios reales, reduciendo así aún más el mercado consumidor e impulsando, al mismo tiempo, la inflación, que también los corroe.

    China está al borde de una catástrofe ecológica en todo el país porque la opción por el crecimiento económico considerando cero el costo ambiental lleva ahora cientos de millones de personas a no poder salir –literalmente– de sus casas debido a la contaminación. A eso se le agrega la gran ola de movimientos por salarios, condiciones de trabajo o contra el despotismo y la corrupción. China y la India, por otra parte, hasta ahora principales sostenes del capitalismo mundial y en particular de la economía de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea mediante la compra de bienes y de empresas, con su presencia en el mercado financiero mundial han acelerado brutalmente la circulación de capitales y el caos especulativo.

    Independientemente de que no aparecen en el horizonte los sepultureros de un sistema en crisis estructural, porque los trabajadores, en el sentido más amplio, comparten aún la ideología de sus explotadores y sus valores hedonísticos y egoístas en vez de buscar una alternativa al sistema, el sistema está en una crisis agudísima desde el 2008 y aún no superó lo peor. Al sistema capitalista las inmensas destrucciones de seres humanos y de capitales en las dos guerras mundiales y en la crisis de 1929 le dieron sólo unos 30 años de prosperidad y reconstrucción. ¿Buscará arrasar con los bienes comunes, rapiñar nuevamente el planeta, recolonizándolo, recuperar mediante una nueva gran guerra para Estados Unidos la hegemonía perdida de modo de instalar un mundo futuro para un quinto de la población mundial, eliminando de un modo u otro a los sobrantes (con guerras locales, dictaduras, hambrunas, siembra de enfermedades mortales)? No hay nada que el capitalismo no pueda intentar… si se lo deja y si tiene la fuerza social suficiente.
    Por eso hay adoradores académicos o no del sistema, nuevos doctores Pangloss, que dicen que el sistema siempre se recuperó de sus crisis y volverá a hacerlo, porque no se presenta una alternativa. Pero si la historia fuese una simple continuación indefinida de los sistemas, Europa viviría todavía la pax romana, los mayas seguirían dominando media Mesoamérica y en Tenochtitlán-DF se seguirían haciendo sacrificios humanos. El derrumbe del mundo antiguo y del Estado romano, su cultura, y sus relaciones de dominación fue el resultado de una larga crisis que duró más de tres siglos y que amenazó a la civilización, cuyo nivel más alto sólo fue reconquistado mil 200 años después con el Renacimiento. No está escrito en ningún lado que el capitalismo sea como Anteo que al caer al suelo reconquistaba su vigor.

    Porque esta crisis estructural está acabando con las bases de una cultura material basada en el despilfarro del agua, de los alimentos, de los recursos naturales de todo tipo y en la producción masiva de desechos que la naturaleza no puede reciclar. Los gobiernos progresistas o no, como el de Bolivia, Brasil, Ecuador, Argentina o el de México, Perú, Chile fingen creer que el crecimiento se puede lograr con el despojo de las tierras arables que se convierten en monocultivos, con la depredación del agua y de la tierra por la gran minería, por el extractivismo neodesarrollista pero ese crecimiento de las ganancias es enemigo del desarrollo y de los bienes comunes.

    Por lo tanto, o se acaba con la producción para la ganancia, produciendo de modo diferente, fabricando otros productos, elaborados de otro modo, para otras necesidades o terminan por acabarse los bosques, los mares, el agua, el aire puro, el equilibrio natural del planeta… y la especie humana, reducida a pequeños grupos, vuelve al estado natural o, reducida a cerca de un tercio de sus integrantes actuales, vive en una dictadura tecnocrático-fascista como la que pintara Jack London en El Talón de Hierro. Suena apocalíptico, pero enteras civilizaciones y grandes culturas han vivido antes apocalipsis semejantes.

    La alternativa no es ya capitalismo o barbarie. Desde los campos de concentración nazis, los goulags stalinistas, Hiroshima y Nagasaki y los bombardeos a Vietnam vivimos en la barbarie. La alternativa es o acabar con el capitalismo o ver cómo éste acaba con las bases materiales de nuestra civilización”.

    por Guillermo Almeyra
    La Jornada

    18 Septiembre 2014 | 19:32

  3. Dice ser Jorge Gómez

    Menudo comentario, pensaba que se trataba de otro articulo 🙂
    Tienes razón, es inaceptable que esto ocurra. Hace años era partidario del capitalismo, desde luego me equivocaba. Sin duda, hemos creado una injusticia en lo que intentamos que sea un mundo justo.

    18 Septiembre 2014 | 20:24

  4. Dice ser elnotas

    Pequeñisimo detalle sin importancia, en esos paises que ya no estan en la hambruna siguen teniendo una media de 8 hijos por mujer?.

    18 Septiembre 2014 | 20:39

  5. Dice ser Dempleo

    Es algo inconcebible, pero sigue siendo mas importante gastar en armas, en independencias (o antiindependencias), amiguetes, etc

    saludos

    19 Septiembre 2014 | 7:39

  6. Dice ser LINCE 1

    ¿El mundo avanza? Pues menos mal. Desde luego, en España, no.

    19 Septiembre 2014 | 10:03

  7. Dice ser japoas

    LINCE 1;

    Me parece que recuerdas poco el pasado de España, o eres demasiado joven para haberlo vivido. España es posiblemente uno de los países que mas han avanzado en los últimos tiempos, lo dice quien lo ha vivido de forma directa, sin intermediarios.

    23 Septiembre 2014 | 12:58

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