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Cambiar de política es cosa del pueblo

Por F. J. Cebrián.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, consulta unos documentos. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, consulta unos documentos. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Escucho mucho en contra de los políticos, y seguro que es verdad la mayoría de ello. Pero ante las quejas, creo que deberíamos plantearnos que si la política mueve al pueblo, ¿no será más fácil cambiar a los políticos que a la política?

Hoy se hace políticas de programas y no de ideologías. Así que mientras vayamos moviéndonos según la necesidad del momento, sin pensar en que ideología es la adecuada al pueblo, estaremos mal. Por eso hay que ver el presente, analizar el pasado y hacer proyectos de futuro. Pensando que lo que ahora se agota mañana no se podrá recuperar.

Tal vez, porque siempre hemos sido un pueblo convencido y orgulloso, no queramos ver que la culpa es parte repartida. Dice un proverbio árabe que, “la primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía”. Y eso nos pasa a nosotros, que aunque engañados miramos a otro lado, como si esto no fuese con nosotros.

No deberíamos quejarnos solo cuando nos meten el dedo en el ojo, no deberíamos dejar que nos meen y nos convenzan de que está lloviendo, debemos de quejarnos en cada momento que veamos que a nuestro lado, se está cometiendo una desigualdad. Debemos de revindicar nuestros derechos, ya no solo para nosotros, no solo para nuestro presente, sino también para nuestro futuro y ante todo por el presente y futuro de nuestras hijas e hijos. Revindicar, que bonita palabra y que olvidadiza es. Hay soluciones a los problema y son fáciles, solo hay que pedir que se adopten esas soluciones.

Y dejarnos ya de que piensen en nosotros y nosotras solo cuando hay elecciones. Ponemos a los políticos con sus políticas a la orden del pueblo, no debemos permitir que sea al revés.

Por ello si hay que decir basta, digámoslo, con armonía y ante todo con diálogo, pero ante todas las cosas, siempre poniendo a la gobernación al lado del pueblo y no dejando que unos pocos chorizos en sus madrigueras hagan de este país un país de ladrones.

Pensemos que el futuro está en nuestras manos y solo en ellas. Que no nos adiestren a solo obedecer la voz del que se cree el amo, sino que eduquemos a la sociedad a que el conjunto de sus ciudadanos es la voz del pueblo, que el pueblo es quien decide en su plena capacidad, y si se engaña al pueblo este tenga el poder de echar de sus cubiles a quienes no obedecen el pensamiento del pueblo…a eso, se le llamo hace años… Democracia.

No dejéis que nos quiten la ilusión de que cada día podemos ser iguales todas y todos.

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