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Esta casa es una ruina

Por Ignacio Caballero

Aeropuerto de CastellónHay ciudadanos que no salen de su asombro al contemplar que nada ha cambiado a pesar de la crisis. Seguimos descubriendo escándalos de comisiones que, como poco, suponen seis meses del salario medio que tenemos los españoles, excepto algunos ponentes ilustres que ganan diez mil euros por una hora de trabajo en una conferencia o determinados políticos se reúnen con ellos mismos y además cobran dietas. Además de los que viven en la misma ciudad que trabajan y en la que tienen varias casas en propiedad, porque curiosamente algunos partidos políticos tienen tanto dinero (nuestro) que pueden hacer préstamos sin intereses.

No consuela demasiado la alternativa, que propone descentralizar la justicia para multiplicar por diecisiete este disparate de competencias y gastos superfluos. Las autopistas ruinosas las vamos a pagar entre todos aunque no sepas ni dónde están, ni por qué se construyeron (si lo supieras igual tendrías los avales para presidir la Casa Blanca). ¿Por qué nos extraña que se sigan inaugurando kilómetros de alta velocidad en un país que acumula aeropuertos que son monumentos al despilfarro? Lo triste es que sigamos presumiendo de tener más kilómetros de AVE que nadie, sin pararnos a pensar que igual en otros países las cosas no se hacen de forma descerebrada.

Es triste ver al heredero, que sigue leyendo los discursos como su padre porque ha decidido no trabajar en preparárselos un poquito, soltar palabras banales hijas del copy-paste mientras la Educación y la Sanidad están siendo desmanteladas y muchos de nuestros hijos están malnutridos.

Todo esto resulta profundamente bochornoso, pero es comprensible que siga ocurriendo. Porque todos y cada uno de los inútiles y ladrones que nos gobiernan, cuyo sueldo de un año supone el precio de la casa que muchos españoles tardarán décadas en pagar, se siguen aprovechando del poder. Saben que no tendrán que responder penal ni económicamente por nada. Ni por un aeropuerto sin aviones, ni por una ruina de autopistas, ni por el saqueo de las cajas, ni por un túnel mal hecho en el paraíso natural, ni por un submarino que pesa demasiado, ni por dejar una ciudad endeudada hasta las cejas de su mentor pero con aspiraciones olímpicas. El problema es que no vayan a la cárcel por su mala gestión y, lejos de eso, algunos de ellos reciben homenajes o son premiados con Ministerios. Para colmo me entero de que en este país sigue siendo noticia que una serie de televisión se estrene, por fin, doblada al castellano. La guinda. You know what I mean.

3 comentarios

  1. Dice ser Brisha

    Si que pagaran, si cada uno de nosotros deja como legado a sus hijos el odio a los “apellidos” de esta casta tarde o temprano alguno comenzara la matanza.
    Y ese dia ni dios podra pararla.

    21 Junio 2013 | 13:36

  2. Dice ser Sicoloco del casting de Foolyou

    No hay que pagarles dietas a los políticos ni reuniones en restaurantes de lujo ¿porque se tienen que reunir en restaurantes como para ver el futbol? que se reunan en oficinas en horarios de oficina.

    21 Junio 2013 | 15:15

  3. Dice ser Gabriel

    Si las cosas que hicieron mal las pagaran del bolsillo suyo no las hubieran echo,pero como las pagamos todos los Españoles
    les da lo mismo. La sanción seria que devuelvan el dinero tribunal de cuenta, inspectores de obra publica para que están.
    50 años excluidos de función publica.

    22 Junio 2013 | 20:56

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