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El amor al arte es otra cosa

Por Rebeca López

El otro día escuché a Eva Hache explicar en un monólogo lo que era la vocación. “Es una excusa de la patronal para pagarte una mierda por tu trabajo (…), no sé en qué momento de la negociación entre empresarios y sindicatos se confundió la vocación con vacación… ¡y así estamos!”, decía. Pues bien, en clave cómica se refería a una situación que preocupa enormemente a los jóvenes, que aunque algunos se empeñen en decir que estamos dormidos, estamos aquí bien despiertos, luchando por lo que es nuestro y por nuestro futuro, que a día de hoy se presenta más que negro.

La gran mayoría de esta generación, que no olvidemos es la más preparada de la historia, no estudiamos por amor al arte, no hemos dedicado los últimos diez años de nuestra vida a licenciarnos, postgraduarnos, hablar idiomas, volver a estudiar para equiparar nuestro título al nuevo espacio de educación europea, con el gasto económico que eso supone, para trabajar ahora por amor al arte, por vocación.  Porque después de este esfuerzo nos parece que nos escupen en la cara cuando nos proponen un sueldo irrisorio por un trabajo para el que necesitamos un máster e idiomas.

No se equivoquen los señores empresarios: el amor al arte es otra cosa. No es que esta generación no tenga capacidad de esfuerzo, no.  Es que la paciencia se nos está acabando. Nos hemos pasado estudiando cerca de 20 años porque nuestros padres, que querían un futuro mejor para nosotros, nos decían que si queríamos trabajar teníamos que estudiar y esforzarnos mucho. Y no nos decían, “si quieres vivir como un rey, por encima de tus posibilidades, estudia”; no. Nos  decían: “si quieres trabajar”.

Y eso es precisamente lo que queremos. Trabajar. Trabajar en lo que hemos estudiado, en lo que es nuestra vocación; que no es otra cosa, según la RAE, que la inclinación a cualquier estado, profesión o carrera. Y para eso hemos estudiado, para poder elegir en qué trabajar. Trabajar para vivir, para vivir bien y en la medida de nuestras posibilidades. Porque no se nos caen los anillos por doblar camisetas, cocinar hamburguesas, cuidar niños en vacaciones o servir copas…. pero para eso no nos hacían falta tantos años de estudio, tanto máster, tanto inglés, ni tanto dinero invertido que va a parar a unas Universidades incapaces de hacer valer todo el talento que sale de sus aulas.

¿Y qué pasa con la siguiente generación? Esa que llamamos “ninis”. Es evidente que tienen el futuro igual o más negro que nosotros. Pero, ¿quién les propone una alternativa mejor? Ni estudian ni trabajan. Dada la situación actual, quizás haya muchos de ellos que aunque quieran estudiar no puedan. Uno de los progenitores en paro, una hipoteca, la subida de las tasas en la Universidad, la dificultad de conseguir una beca… todo eso influye para que no estudien aunque quieran estudiar. ¿Y lo de trabajar? Pues sin haber estudiado, porque no hayan podido o porque no hayan querido, pueden dedicarse a algún trabajo de los arriba propuestos, pero están todos ocupados por la generación anterior a la suya.  Seguro que todos tienen alguna vocación, pero el amor al arte no da de comer.

4 comentarios

  1. La verdad que tal y como está la situación, tener un trabajo es un privilegio. No digamos ya tener una casa propia. Están dedicándose a subir impuestos, y cuantos más altos estén, menos dinero se gastara, y menos empleo se generara.
    Ahora mismo las soluciones económicas que hay son dirigidas única y exclusivamente a los bancos, y no se dan cuenta de que los bancos existen gracias al dinero que ingresa la gente.
    Si la gente no ingresa dinero, no hay bancos. Fin.

    29 Octubre 2012 | 15:12

  2. La verdad es que se podría discutir tanto sobre la situación actual del trabajo…

    29 Octubre 2012 | 15:33

  3. Dice ser Ananda

    Nadie se atreve a decir la verdad…El sistema ha reventado.

    ¿Por qué no lo dicen? Porque en una sociedad en la que ni se va a recuperar el trabajo…ni es posible que eso suceda -a no ser que haya una catástrofe-, reconocer que el fallo es del sistema, obligaría a tomar unas decisiones…que el poder no quiere tomar.

    ¿Cúales? No hay trabajo para todos…bien…¡repartamos el trabajo que haya!

    29 Octubre 2012 | 16:04

  4. Dice ser ANTONIO LARROSA

    Si no hay industrias , no puede haber trabajo para ingenieros , solo para camareros de hoteles, tiendas, bares, restaurantes, campo y todo ya esta ocupado por los inmigrantes, es más hasta los trabajos de delincuentes están copados por los inmigrantes y nuestros deelincuentes, no han tenido otra salida que meterse a banqueros y politicos. , asi que mal lo tenemos. Por otro lado el gobierno dedica gran parte del erario para ayudas a personas que se estan acostumbrando a vivir sin dar golpe o trabajando en la economía sumergida. en fin que esto lo veo muy mal y ni yo que soy el tio más patriota que conozco lo podría arregalr en menos de tres o cuatro meses.

    Clica sobre mi nombre

    29 Octubre 2012 | 16:22

Los comentarios están cerrados.