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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Entradas etiquetadas como ‘sátira’

Dibujos diarios de Trump sudoroso, derretido y amorfo

El primer dibujo de Craghead para el proyecto 'TrumpTrump' - Warren Craghead - Imagen: trumptrump.tumblr.com

El primer dibujo de Craghead para el proyecto ‘TrumpTrump’ – Warren Craghead – Imagen: trumptrump.tumblr.com

Una masa amorfa, derretida, sudorosa y arrugada; a veces un humanoide de rasgos cadavéricos, pero casi siempre reconocible en los rasgos básicos. Warren Craghead dibuja a Donald Trump a diario desde julio de 2016, cuando la bufonada se volvía un asunto serio.

En ese primer dibujo, representa al entonces candidato a la presidencia de los EE UU con cuatro pelos grasientos pegados a la cabeza, una expresión de autocomplacencia feroz y profusión de gotas de sudor. Bajo la imagen, una frase: “Mi coeficiente intelectual es uno de los más altos… ¡Y todos lo sabéis! Por favor, no os sintáis estúpidos o inseguros, no es vuestra culpa”. Las palabras son reales, están extraidas de un mensaje de Twitter que Trump escribió en su cuenta oficial el 8 de mayo del año 2013.

Craghead es autor de TrumpTrump, un microblog de Tumblr que describe de modo escueto como “Donald Trump dibujado diariamente hasta que esta pesadilla se acabe“. Acompañando a cada obra gráfica, el ilustrador estadounidense añade una cita del retratado o una noticia relacionada con sus nombramientos y políticas, siempre con un vínculo para acceder a la fuente original.

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‘Debate’, una sátira sobre el lenguaje vacío de los políticos

En la Atenas del siglo V antes de la era común, en uno de los más esplendorosos periodos de Grecia, se inventó la democracia. Aunque se pone en duda que los atenienses fueran los primeros demócratas, instauraron un sistema sólido en el que no primaba el poder económico, con cargos asignados por sorteo (ya que unas elecciones beneficiarían a los ricos y famosos) y que implicaba a un alto porcentaje de los habitantes de la ciudad-estado griega.

Dos milenios y medio después, en una sala desangelada, un par de maniquíes encorbatados discuten entre ellos. En lugar de cabezas tienen polígonos que se iluminan cuando emiten pitidos. Esa es su manera de hablar, se empeñan en imponer sobre el contrario el pitido de su tono y la conversación, para cualquier humano que los observe, se vuelve aburrida para pronto ser insoportable y tener que abandonar la sala. “En lugar de mantener un diálogo constructivo para promover ideas y soluciones, (…) gastan su energía discutiendo entre ellos”, explica el autor de la instalación.

Es un signo de los tiempos que el artista griego Georgios Cherouvim haya nacido en Atenas. El autor construye en sus trabajos “una representación visual” de lo social y lo político y explora cómo los “comportamientos sociales comunes y las ideologías nos han puesto en contra del medio ambiente y de nosotros mismos”.

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El Maestro de la fertilidad del huevo, pintor grotesco y sin identidad

'Opera Nova Curiosa', 1695 - Maestro de la fertilidad del huevo

‘Opera Nova Curiosa’, 1695 – Maestro de la fertilidad del huevo

Una langosta y un gato combatiendo armados con floretes, un gallo y un pavo bailando con aire ceremonioso, un mono astrónomo, un buho tamborilero… En las escenas de loca intrepidez de los animales también hay humanos con caras distorsionadas, de cabeza ovoide y nariz y barbilla ganchudas.

Las pinturas, datadas entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, son de un estilo dominado por el absurdo, lo grotesco y la sátira. Lo que le da un extra de atractivo y misterio es la falta de información, empezando por su creador, del que no se ha podido revelar la identidad.

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Una parodia de libro infantil que satiriza el arte moderno

'We Go to the Gallery' - Miriam Elia

No hay nada en la habitación. Peter está confundido. Jane está confundida. Mamá está contenta. “No hay nada en la habitación porque Dios está muerto”, dice mamá. “¡Vaya, hombre!”, dice Peter.

Peter mira la pintura. “Yo podría hacer eso”, dice Peter. “Pero no lo hiciste”, dice mamá.

La madre, con la permanente perfecta y vestida con un abrigo y un sombrero amarillos estilo años cincuenta, lleva a los dos niños (Jane y Peter, ideales y repeinados, ella rubia y con una diadema azul; él con jersey rojo, corbata y pantalones cortos grises) a una galería de arte moderno. La estética idílica y los textos supuestamente educativos contrastan con humor con el “nihilismo” de las obras: una habitación vacía, un conejo disecado, una enorme vagina en primer plano, un cuadro hecho con cuatro brochazos… En el colmo del tópico, la exposición se llama La muerte del significado.

El tomo es una parodia de los libros publicados por la editorial británica de libros infantiles Ladybird (Mariquita), propiedad del grupo Penguin: una institución de la literatura infantil inglesa. Nacida en 1867, comenzó a editar libros para niños en 1915 y en 1940 publicó su primer título de bolsillo y tapa dura característico de su serie más famosa. Las historias estaban ilustradas con esmero y los ejemplares tenían un precio muy asequible. A las narraciones protagonizadas por animales se unieron más tarde los títulos educativos relacionados con la naturaleza, las aficciones de los niños, la historia y los viajes.

Miriam Elia (Londres, 1982) recupera la nostalgia de las épocas más celebradas y recordadas de la editorial y reimagina uno de esos títulos en una sátira sobre el arte moderno que une las ilustraciones clásicas y las construcciones gramaticales sencillas con el sinsentido de las explicaciones de la madre posmoderna que acompaña a los críos.

'We Go to the Gallery' - Miriam Elia

We Go to the Gallery (Vamos a la galería) presenta todos los rasgos característicos de estos cuentos: tiene un estilo educativo, en el pie de cada página hay tres palabras destacadas en el texto para que el niño adquiera vocabulario, los dibujos presentan la plácida candidez de una visita a un museo en la compañía de un adulto instruido…

“Pensé que sería cómico ver a mamá, Peter y Jane acudir a una exposición de arte moderno realmente nihilista”, dice la autora, una humorista consumada que exhibe en piezas artísticas y de diseño un humor siempre cercano al sarcasmo. Para la narración ha imaginado obras que imitan el estilo de Tracey Emin, Jeff Koons, Martin Creed y otras primeras figuras del arte contemporáneo. Con un lenguaje que emula al empleado para acercarse al público infantil, Elia alude a la muerte de Dios, al sexo y a otros temas y obsesiones machacados en el arte posmoderno.

Helena Celdrán

Peter ve la gran vagina. A mamá le gusta la gran vagina. "Las vaginas grandes son feministas", dice mamá. Peter está asustado.

Peter ve la gran vagina. A mamá le gusta la gran vagina. “Las vaginas grandes son feministas”, dice mamá. Peter está asustado.

No hay nada en la habitación. Peter está confundido. Jane está confundida. Mamá está contenta. "No hay nada en la habitación porque Dios está muerto", dice mamá. "¡Vaya, hombre!", dice Peter.

No hay nada en la habitación. Peter está confundido. Jane está confundida. Mamá está contenta. “No hay nada en la habitación porque Dios está muerto”, dice mamá. “¡Vaya, hombre!”, dice Peter.

Jane mira la pintura. Es una pintura bonita. "¿Por qué hay un pene en la pintura?", dice Jane. "Porque Dios está muerto y todo es sexo", dice mamá".

Jane mira la pintura. Es una pintura bonita. “¿Por qué hay un pene en la pintura?”, dice Jane. “Porque Dios está muerto y todo es sexo”, dice mamá”.

 

"¡Mira!", dice Peter. "El conejo está muerto". "Yo creo que está feliz", dice Jane.

“¡Mira!”, dice Peter. “El conejo está muerto”. “Yo creo que está feliz”, dice Jane.

"¿Tú eres una artista?", dice Jane. "No pude ser artista porque te tuve a ti", dice mamá. Peter y Jane se sienten culpables.

“¿Tú eres una artista?”, dice Jane. “No pude ser artista porque te tuve a ti”, dice mamá. Peter y Jane se sienten culpables.

'We Go to the Gallery'

Bambi es la pistola

'Abide' - Dave Macdowell

'Abide' - Dave Macdowell

Un revoltijo personajes de cine, ídolos pop y dibujos animados habitan el santoral lisérgico del ilustrador estadounidense Dave MacDowell.

El Gran Lebowsky de los hermanos Coen puede ser también Tiburón de Steven Spielberg, los Jackson 5 son una repetición de Samuel L. Jackson  saboreando una Gran Hamburguesa Cahuna en Pulp Fiction, Charlie Sheen ha sustituido a Eddie y es la nueva mascota de Iron Maiden.

Las escenas, confusas y abarrotadas de detalles, se burlan de otro santoral: la supuesta magia de Hollywood, el apetecible donut grasiento, la bondad clásica de los héroes de Disney…

MacDowell declara que siempre se sintió intrigado por cómo los medios reflejan, moldean y manipulan nuestra conciencia cultural.

Es autodidacta y siempre tuvo la capacidad de dibujar, pero empezó de manera profesional por la desesperación de verse en un callejón sin salida, sin un céntimo en el bolsillo.

'The Deer Hunter' - Dave MacDowell

'The Deer Hunter' - Dave MacDowell

Creció en una familia desestructurada, comprobó de primera mano la mentira de barniz brillante que vende el desfasado Sueño Americano. “Crearle a alguien la necesidad de tener algo que no necesita es el truco más hábil del ser humano”, dice el artista hablando, siempre con pasión, de la cultura del consumo.

Sus ilustraciones son un canto burlón al engaño. The Deer Hunter es una de las ilustraciones que he escogido, no sin dificultad, para ilustrar la sección de Obsesiones de esta semana.

El protagonista es Christopher Walken en El cazador (Michael Cimino, 1978), donde interpreta a Nick, un soldado que en la Guerra de Vietnam se hace adicto a la ruleta rusa. El artista sustituye la pistola por Bambi. ¿Qué pasará cuando Walken apriete el gatillo?

Helena Celdrán