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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Entradas etiquetadas como ‘retrato’

Esculturas-retrato que imitan a las tartas industriales

Detalle de '25 and still alive' - 'Omar' - Patrick Martinez

Detalle de ’25 and still alive (Omar)’ – Patrick Martinez

En su ascendencia hay mexicanos, filipinos e indios americanos. La adolescencia en Los Ángeles en los años noventa, garabateos constantes en cualquier superficie que tuviera a la vista… Patrick Martinez (1980) vincula sus motivaciones artísticas al hip hop, al grafiti y al comentario social.

Los trabajos son caramelos envenenados, apetecibles y perturbadores. Explora la belleza fuera de los cánones, hace composiciones de dibujos con escenas de detenciones y violencia policial, pinta helados infantiles baratos, bolsas de snacks y refrescos y luego encuadra el bodegón con un neón; escribe también con neones consignas incontestables: “Que le den al trozo. Yo quiero la tarta”.

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Pinturas hiperrealistas de caras ‘engullidas’ por melenas

'Storytellers VIII' - Roos van der Vliet - Foto: roosvandervliet.nl

‘Storytellers VIII’ – Roos van der Vliet – Foto: roosvandervliet.nl

El pelo no sólo enmarca las facciones de la cara, termina invadiéndola. Iluminadas por una luz blanca que resalta los matices del iris, las chicas de los retratos hiperrealistas de la holandesa Roos van der Vliet (Dordrecht, 1985) dejan que la melena las atrape y engulla.

La artista se interesa por “la condición humana” y piensa a menudo en la dificultad de no perderse en la multitud, tener una identidad propia en un mundo atestado de impulsos, avocado a la masificación y a lo impersonal. Representa a mujeres jóvenes que guardan parecido físico con ella. “Busco mujeres con las que me pueda identificar, para reducir la sensación de anonimidad y alienación. A veces las encuentro en la calle, algunas de ellas son amigas cercanas”, escribe en su página web.

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El Greco inspira retratos hechos con hilo y ordenador

Establece lazos entre el arte y la electrónica, se considera un advenedizo en lo creativo, un “inventor de juguetes” antes que un artista. Al explicar sus trabajos no se recrea en lecturas metafísicas, va al grano y habla de cálculos, algoritmos, sensores… El griego Petros Vrellis construye experiencias interactivas y justifica los proyectos con talante técnico.

Es ingeniero electrónico, su principal herramienta de trabajo son los ordenadores, los lenguajes de programación y los aparatos electrónicos, pero se exige siempre un componente artístico para sentirse completo.

Un rostro velado por las sombras emerge de cada telar redondo en A new way to knit (Una nueva manera de tejer), un proyecto contradictorio, porque el método no implica dar puntadas ni entrelazar las fibras de modo tradicional. El hilo recorre un telar vacío de 28 pulgadas, una circunferencia con 200 ganchos metálicos equidistantes.

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Rembrandt ‘pinta’ un cuadro 347 años después de su muerte

'The Next Rembrandt' - Foto: www.nextrembrandt.com

‘The Next Rembrandt’ – Foto: www.nextrembrandt.com

Un hombre de entre 30 y 40 años, con ropas oscuras, cuello blanco y sombrero típicos de la moda holandesa del siglo XVII mira al frente mostrando de medio perfil su lado derecho, sobre el que recae buena parte de la luz de la obra.

El cuadro encaja con el estilo y la técnica de Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669), el genial pintor y grabador barroco que hizo suyo el claroscuro y alcalzó una sensibilidad insólita en las representaciones humanas, tanto en escenas como en retratos.

Pero el protagonista sin identidad en realidad nunca existió, es una invención de la técnica, un espejismo nacido en el futuro. Se trata del trabajo más póstumo del autor, una obra creada en 2016, 347 años después de su muerte.

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El arte de Jason Harvey, dibujante de retratos robot policiales

'Sketch 9', 'Sketch 17' y 'Sketch 1', tres de los retratos policiales artísticos de Jason Harvey - Jason Harvey/Fort Gansevoort Gallery, New York

‘Sketch 9’, ‘Sketch 17’ y ‘Sketch 1’, retratos policiales artísticos de Jason Harvey – Jason Harvey/Fort Gansevoort Gallery, New York

Cada adjetivo es clave para un nuevo elemento, para definir las facciones, el corte de pelo, la forma de los ojos. El testigo ocular describe la cara del sospechoso y el dibujante se deja llevar por las palabras, imaginando el aspecto del supuesto culpable.

“No es un proceso creativo, es una destreza que poseo”, dice sacudiéndole el aura artística a su tarea. Jason Harvey (EE. UU, 1973) trabaja para la Policía de Nueva York como dibujante de retratos robot y sus bocetos sirven como pruebas en juicios. Define su trabajo de retratista policial como “terapéutico” y subraya la necesidad de saber escuchar y ser lo más franco posible con el testigo.

En paralelo, un peculiar estilo propio le ha permitido relacionar su tarea con el arte. Ahora muestra al público por primera vez sus trabajos. En la galería Fort Gansevoort de Nueva York hasta el 10 de enero, los personajes se alinean en las paredes mirando de frente como en un tablero del ¿Quién es quién?.

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Carl Beazley, el arte de retratar ‘multiplicando’ cabezas

'Pigeon!' - Carl Beazley

‘Pigeon!’ – Carl Beazley

Con la agilidad de un mago que juega con una baraja de cartas, Carl Beazley (Reino Unido, 1988) multiplica cabezas. Dentro del mismo rostro se reproducen otros, nacen en la barbilla, en la sien o en la mejilla, siempre pertenecen a la misma persona y crean un crisol de gestos que completan la imagen principal.

Dice que sus óleos, bañados por una luz lechosa como de flash fotográfico, son “retratos experimentales/surrealistas”. Al autor le gustan las muecas extremas y las caras corrientes y rechaza la solemnidad que muchos artistas le dan al retrato. “Parece ser muy popular mostrar emociones minimalistas en los retratos para conseguir esa mirada misteriosa tipo ‘¿qué están pensando?’. Quería intentar pintar algo tan lleno de emoción que incluso pudiera resultar ridículo o falso“, dice en una de sus últimas entrevistas.

No siempre derrochó la seguridad en sí mismo como lo hace ahora, su lado artístico estuvo dormido hasta hace poco. Beazley es autodidacta y siempre tuvo miedo de confesar su deseo de ser pintor, temía que lo vieran como a un loco idealista, incluso se engañaba a sí mismo dibujando un futuro negro si intentaba hacer carrera del arte. Mientras, en la intimidad de su cocina, garabateaba dibujos.

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Acuarelas de presidentes “con caras de teta”

'Ronald Reagan' - Emily Deutchman

‘Ronald Reagan’ – Emily Deutchman

De la barba de Abraham Lincoln emergen montones de pequeños pechos femeninos que recuerdan a los símbolos de fertilidad de una deidad pretérita. Los de Ronald Reagan surgen de la papada, Bill Clinton exhibe el suyo en la punta de la nariz. La cara de George W. Bush queda eliminada por la enorme mama que la tapa por completo.

La extravagante colección de 44 acuarelas de Presidents with Boob Faces (Presidentes con caras de teta) parodia la tradición estadounidense de los retratos presidenciales, obras que desde la independencia del país en 1776 se solazan en mostrar con una dignidad patriótica y masculina al hombre que lo dirige y al mismo tiempo busca expresar su gesto más solemne, afable o cercano.

La autora, la artista estadounidense Emily Deutchman, asegura que la serie no tiene otro fin que el humorístico y no aporta ninguna interpretación definitiva: prefiere que el espectador fantasee y exprese lo que le sugieren las curiosas visiones entre caricaturescas y surrealistas.

Tal vez por ese motivo, en la página web dedicada al conjunto de obras, reserva un espacio para recoger los comentarios que algunos internautas han dejado en referencia a los trabajos. Junto a quienes consideran la iniciativa “menos que mediocre” y la califican de “terrorismo cultural” otros la aplauden y la interpretan como una metáfora del enriquecimiento de los poderosos o del machismo imperante en la alta política estadounidense, ahora que se espera la candidatura de Hillary Clinton a la presidencia del país en 2016.

Helena Celdrán

'Harry S. Truman' - Emily Deutchman

‘Harry S. Truman’ – Emily Deutchman

'Bill Clinton' - Emily Deutchman

‘Bill Clinton’ – Emily Deutchman

'George W. Bush' - Emily Deutchman

‘George W. Bush’ – Emily Deutchman

'Richard Nixon' - Emily Deutchman

‘Richard Nixon’ – Emily Deutchman

'Abraham Lincoln' - Emily Deutchman

‘Abraham Lincoln’ – Emily Deutchman

'Thomas Jefferson'- Emily Deutchman

‘Thomas Jefferson’- Emily Deutchman

'Gerald Ford' - Emily Deutchman

‘Gerald Ford’ – Emily Deutchman

Winston Churchill retratado en su peor momento

'Winston Churchill' - William Orpen - Lent by the Churchill Chattels Trust -  Image © National Portrait Gallery, LondonLent by the Churchill Chattels Trust -  Image © National Portrait Gallery, London

‘Winston Churchill’ – William Orpen – Lent by the Churchill Chattels Trust – Image © National Portrait Gallery, London

Winston Churchill (1874-1965) es en la memoria colectiva el gran orador, el valeroso estratega, el líder nato, el extraordinario político que además tenía cultura (fue Premio Nobel de Literatura en 1953). En los momentos más oscuros de la amenaza nazi sobre Inglaterra, sus discursos en el Parlamento ayudaban a tomar impulso a los desolados londinenses que aguantaban la pesadilla de los bombardeos diarios: “Defenderemos nuestra isla, sea cual sea el coste. Lucharemos en las playas, lucharemos en los terrenos de desembarque, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas: nunca nos rendiremos“.

Con la imagen imborrable del fumador de puros de mirada desafiante, el aspecto del estadista e intelectual resulta sorprendente en el retrato que acaba de ser cedido a la National Portrait Gallery de Londres. Realizado por el pintor irlandés William Orpen en 1916 cuando Hitler no era todavía más que un soldado raso, el cuadro muestra a Churchill, entonces Ministro de Marina británico (Primer Lord de Almirantazgo, el puesto más alto de la Marina Real Británica), en su peor momento político.

Tenía 42 años y sentía el peso insoportable las muertes de la Batalla de Galípoli. Eran los años de la I Guerra Mundial: en 1915 los aliados franceses y británicos decidieron conquistar Constantinopla (la actual Estambul) para aislar a las potencias centrales del mar. El estrecho de los Dardanelos (en Turquía), centro de la Guerra de Troya y punto estratégico en el siglo XIV cuando los otomanos atacaron al Imperio bizantino, fue el escenario de la masacre.

Churchill en los años de la II Guerra Mundial

Churchill como Primer Ministro durante la II Guerra Mundial

Churchill apostaba por un desembarco masivo, que pillara desprevenido al Imperio otomano, pero el efecto sorpresa no fue tal: una serie de indecisiones de los altos mandos relentizaron la acción y los turcos estaban listos para el ataque en las playas. Murieron 50.000 británicos (entre los que abundaban neozelandeses y australianos), 5.000 franceses y 60.000 turcos. Lo que iba a ser una operación limpia y rápida se convirtió en una agonía sangrienta de francotiradores e historias de supervivencia en cuevas.

El ministro no dudó en dimitir y su reputación sólo fue restituida en parte cuando en la Comisión de los Dardanelos (1916-1917) se demostró que él no era personalmente responsable del fracaso de la operación.

El cuadro muestra a un hombre asediado por el miedo y debilidad, que encorva ligeramente la espalda como buscando cobijo en sí mismo. Tiene el cuello de la camisa mal doblado y la pajarita aflojada; el poco pelo que le queda en la cabeza se rebela, los mechones se alzan puntiagudos. La mirada es de un sufrimiento contenido por el ceño de seriedad. Al ver la obra terminada, Churchill confesó a Orpen que era el mejor retrato que le habían hecho. “No es la representación de un hombre. Es la representación del alma de un hombre”.

Desde el 1 de noviembre y por un tiempo indeterminado, el cuadro se puede ver en la National Portrait Gallery. Pertenecía a Winston S. Churchill (nieto del político y fallecido en 2010) y los herederos cumplen su última voluntad mostrándolo al público en el museo.

Helena Celdrán