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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Entradas etiquetadas como ‘parodia’

Laura Callaghan, ilustradora de la banalidad y el capricho

Ilustración de la serie 'Pick Me Up' (2015) - Laura Callaghan

Ilustración de la serie ‘Pick Me Up’ (2015) – Laura Callaghan

Cuando describe su arte habla de “mujeres sin miedo en ambientes coloridos”. Laura Callaghan representa la banalidad sin remordimientos. Sus chicas, vestidas con ropa de estampados excesivos, queman billetes, se miran vanidosas en el espejo, se hacen un selfie mientras comen, contemplan con apatía el desorden que reina en su habitación, viven saturadas de caprichos y casi siempre tienen cara de aburrimiento y fastidio.

No hay espacios vacíos, las perspectivas y los colores son planos. Trabaja a mano y emplea acuarelas, tinta china y estilógrafo, materiales analógicos para lograr una estética supuestamente infantil como conseguida con rotuladores y lápices de colores.

Ilustración de la serie 'Pick Me Up' (2015) - Laura Callaghan

Ilustración de la serie ‘Pick Me Up’ (2015) – Laura Callaghan

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Pistolas para bebés, ‘barbies’ viudas de guerra y otros juguetes distópicos

'Barbie War Widow' ('Barbie viuda de guerra') - Peter Adamyan

‘Barbie War Widow’ (‘Barbie viuda de guerra’) – Peter Adamyan

“En la mayoría del mundo de hoy, la violencia es mucho más real, y considerada como una dura realidad en el día a día de los niños. Para el mundo occidental sin embargo, es algo menos tangible, algo que vemos sólo en televisiones y videojuegos. ¿Por qué entonces cala en nuestra cultura de una manera tan extendida?”.

Peter Adamyan (1987) intenta descifrar la fórmula del éxito de la violencia en las sociedades acomodadas, se empeña en buscar la explicación en un posible “fomento del imperialismo”, la “validación” de la violencia “en los textos religiosos” o la certeza de que lo llevamos “en nuestro ADN”. El artista estadounidense pinta sobre lienzo y madera, crea instalaciones y modifica juguetes originales con la mirada puesta en la histórica crueldad del ser humano. Las creaciones son tétricas y burlonas, el estilo es pretendidamente descuidado y pop.

'Cobra Hates Your Freedom' - Peter Adamyan

‘Cobra Hates Your Freedom’ – Peter Adamyan

Dystopia Toyland (Distopía Juguetelandia) es su última colección de balas envenenadas, obras que aluden a las consecuencias de la guerra sobre la población civil, a los abusos sobre los trabajadores o a matanzas y genocidios del pasado. También hay lugar para el cada vez más frecuente caso, como repetido en un funesto bucle, del bebé que dispara el arma y mata a otro niño o a un familiar adulto en alguna remota población estadounidense, uno de esos lugares de los que sólo se hablará de pasada para recordar el desgraciado suceso.

'Babys First Homicide' - Peter Adamyan

‘Babys First Homicide’ – Peter Adamyan

Introduciéndose en el universo de los juguetes busca los “momentos formativos de nuestra juventud en los que por primera vez conocemos la violencia verdadera, el momento en que somos más susceptibles y nuestras psiques están todavía en desarrollo”. Adamyan se toma al pie de la letra que el juguete es una herramienta para que el niño reproduzca escenarios de la realidad adulta: un G.I. Joe veterano de guerra mendiga junto a un cubo de basura, dos muñecas Bratz ejercen la prostitución en las calles, una bolsa de celofán transparente contiene figuras humanas derretidas y grisáceas que resultan ser “víctimas del napalm”.

En un mundo en que, para muchos, es más ofensiva la imagen de un cuerpo humano desnudo que de un cuerpo sin vida, el artista señala que la violencia ya no está “tan aceptada como lo estuvo a lo largo de la historia”, pero matiza que nos las seguimos ingeniando par “aceptarla” como inevitable a la naturaleza humana. Sus obras no deben ser confundidas con un gamberrismo tontorrón, sino como una llamada de atención al fatalismo con que aceptamos que un niño “acepte la violencia como parte de la edad adulta”.

Helena Celdrán

Instalación creada por Adamyan con trabajos de la serie 'Dystopia Toyland'

Instalación creada por Adamyan con trabajos de la serie ‘Dystopia Toyland’

'Workers Comp Daydreams' - Peter Adamyan

‘Workers Comp Daydreams’ – Peter Adamyan

'Freight Train Fuhrer' - Peter Adamyan

‘Freight Train Fuhrer’ – Peter Adamyan

'The Unfriendly Gost' - Peter Adamyan

‘The Unfriendly Gost’ – Peter Adamyan

Acuarelas de presidentes “con caras de teta”

'Ronald Reagan' - Emily Deutchman

‘Ronald Reagan’ – Emily Deutchman

De la barba de Abraham Lincoln emergen montones de pequeños pechos femeninos que recuerdan a los símbolos de fertilidad de una deidad pretérita. Los de Ronald Reagan surgen de la papada, Bill Clinton exhibe el suyo en la punta de la nariz. La cara de George W. Bush queda eliminada por la enorme mama que la tapa por completo.

La extravagante colección de 44 acuarelas de Presidents with Boob Faces (Presidentes con caras de teta) parodia la tradición estadounidense de los retratos presidenciales, obras que desde la independencia del país en 1776 se solazan en mostrar con una dignidad patriótica y masculina al hombre que lo dirige y al mismo tiempo busca expresar su gesto más solemne, afable o cercano.

La autora, la artista estadounidense Emily Deutchman, asegura que la serie no tiene otro fin que el humorístico y no aporta ninguna interpretación definitiva: prefiere que el espectador fantasee y exprese lo que le sugieren las curiosas visiones entre caricaturescas y surrealistas.

Tal vez por ese motivo, en la página web dedicada al conjunto de obras, reserva un espacio para recoger los comentarios que algunos internautas han dejado en referencia a los trabajos. Junto a quienes consideran la iniciativa “menos que mediocre” y la califican de “terrorismo cultural” otros la aplauden y la interpretan como una metáfora del enriquecimiento de los poderosos o del machismo imperante en la alta política estadounidense, ahora que se espera la candidatura de Hillary Clinton a la presidencia del país en 2016.

Helena Celdrán

'Harry S. Truman' - Emily Deutchman

‘Harry S. Truman’ – Emily Deutchman

'Bill Clinton' - Emily Deutchman

‘Bill Clinton’ – Emily Deutchman

'George W. Bush' - Emily Deutchman

‘George W. Bush’ – Emily Deutchman

'Richard Nixon' - Emily Deutchman

‘Richard Nixon’ – Emily Deutchman

'Abraham Lincoln' - Emily Deutchman

‘Abraham Lincoln’ – Emily Deutchman

'Thomas Jefferson'- Emily Deutchman

‘Thomas Jefferson’- Emily Deutchman

'Gerald Ford' - Emily Deutchman

‘Gerald Ford’ – Emily Deutchman

Una parodia de libro infantil que satiriza el arte moderno

'We Go to the Gallery' - Miriam Elia

No hay nada en la habitación. Peter está confundido. Jane está confundida. Mamá está contenta. “No hay nada en la habitación porque Dios está muerto”, dice mamá. “¡Vaya, hombre!”, dice Peter.

Peter mira la pintura. “Yo podría hacer eso”, dice Peter. “Pero no lo hiciste”, dice mamá.

La madre, con la permanente perfecta y vestida con un abrigo y un sombrero amarillos estilo años cincuenta, lleva a los dos niños (Jane y Peter, ideales y repeinados, ella rubia y con una diadema azul; él con jersey rojo, corbata y pantalones cortos grises) a una galería de arte moderno. La estética idílica y los textos supuestamente educativos contrastan con humor con el “nihilismo” de las obras: una habitación vacía, un conejo disecado, una enorme vagina en primer plano, un cuadro hecho con cuatro brochazos… En el colmo del tópico, la exposición se llama La muerte del significado.

El tomo es una parodia de los libros publicados por la editorial británica de libros infantiles Ladybird (Mariquita), propiedad del grupo Penguin: una institución de la literatura infantil inglesa. Nacida en 1867, comenzó a editar libros para niños en 1915 y en 1940 publicó su primer título de bolsillo y tapa dura característico de su serie más famosa. Las historias estaban ilustradas con esmero y los ejemplares tenían un precio muy asequible. A las narraciones protagonizadas por animales se unieron más tarde los títulos educativos relacionados con la naturaleza, las aficciones de los niños, la historia y los viajes.

Miriam Elia (Londres, 1982) recupera la nostalgia de las épocas más celebradas y recordadas de la editorial y reimagina uno de esos títulos en una sátira sobre el arte moderno que une las ilustraciones clásicas y las construcciones gramaticales sencillas con el sinsentido de las explicaciones de la madre posmoderna que acompaña a los críos.

'We Go to the Gallery' - Miriam Elia

We Go to the Gallery (Vamos a la galería) presenta todos los rasgos característicos de estos cuentos: tiene un estilo educativo, en el pie de cada página hay tres palabras destacadas en el texto para que el niño adquiera vocabulario, los dibujos presentan la plácida candidez de una visita a un museo en la compañía de un adulto instruido…

“Pensé que sería cómico ver a mamá, Peter y Jane acudir a una exposición de arte moderno realmente nihilista”, dice la autora, una humorista consumada que exhibe en piezas artísticas y de diseño un humor siempre cercano al sarcasmo. Para la narración ha imaginado obras que imitan el estilo de Tracey Emin, Jeff Koons, Martin Creed y otras primeras figuras del arte contemporáneo. Con un lenguaje que emula al empleado para acercarse al público infantil, Elia alude a la muerte de Dios, al sexo y a otros temas y obsesiones machacados en el arte posmoderno.

Helena Celdrán

Peter ve la gran vagina. A mamá le gusta la gran vagina. "Las vaginas grandes son feministas", dice mamá. Peter está asustado.

Peter ve la gran vagina. A mamá le gusta la gran vagina. “Las vaginas grandes son feministas”, dice mamá. Peter está asustado.

No hay nada en la habitación. Peter está confundido. Jane está confundida. Mamá está contenta. "No hay nada en la habitación porque Dios está muerto", dice mamá. "¡Vaya, hombre!", dice Peter.

No hay nada en la habitación. Peter está confundido. Jane está confundida. Mamá está contenta. “No hay nada en la habitación porque Dios está muerto”, dice mamá. “¡Vaya, hombre!”, dice Peter.

Jane mira la pintura. Es una pintura bonita. "¿Por qué hay un pene en la pintura?", dice Jane. "Porque Dios está muerto y todo es sexo", dice mamá".

Jane mira la pintura. Es una pintura bonita. “¿Por qué hay un pene en la pintura?”, dice Jane. “Porque Dios está muerto y todo es sexo”, dice mamá”.

 

"¡Mira!", dice Peter. "El conejo está muerto". "Yo creo que está feliz", dice Jane.

“¡Mira!”, dice Peter. “El conejo está muerto”. “Yo creo que está feliz”, dice Jane.

"¿Tú eres una artista?", dice Jane. "No pude ser artista porque te tuve a ti", dice mamá. Peter y Jane se sienten culpables.

“¿Tú eres una artista?”, dice Jane. “No pude ser artista porque te tuve a ti”, dice mamá. Peter y Jane se sienten culpables.

'We Go to the Gallery'

¿Y si nos preocupara quien vive en la pobreza tanto como las ‘celebrities’?

Una de las portadas de revista ficticias de la fundación canadiense

Una de las portadas de revista ficticias de la fundación canadiense

En las portadas de las revistas de maquetas llamativas y titulares de colores hay fotos de varias mujeres. A diferencia de las modelos, actrices y famosas conocidas por algún motivo inexplicable; no aparecen pilladas in fraganti en bañador en una playa lejana, no escapan de los paparazzi en la terminal de un aeropuerto ni salen de compras por Manhattan.

Las mujeres de expresión seria protagonizan otro tipo de titulares: Tanya trata de evitar el desahucio, 25 cosas que ella no se puede permitir, Exclusiva: No me puedo permitir un desayuno, Niño enfermo. Sin Medicina, Sarah Kim trabaja sin parar sólo para ir tirando.

“¿Y si nos preocupáramos de los que viven en la pobreza tanto como de las celebrities?”. La pregunta la lanza la fundación canadiense WoodGreen, que ha colgado en su página web las portadas ficticias de revista y un vídeo que simula el avance de un programa de cotilleos. Con el hashtag #ChangeTheConversation (CambiaLaConversación), animan a los usuarios a que los compartan y extiendan la reflexión en la Red para arrojar luz sobre problemas que realmente merecen atención por parte de la sociedad.

WoodGreen es una fundación canadiense de Toronto que ayuda a personas en riesgo de exclusión a encontrar una vivienda “segura y asequible”, a proporcionar programas extraescolares a niños de familias sin recursos, a que las personas sin hogar dejen de vivir en la calle…

La iniciativa #ChangeTheConversation está relacionada con su programa Homeward Bound (De vuelta a casa), dirigido a madres solteras. Desde hace cuatro años apoyan a estas mujeres a acceder a programas educativos que les permitan empezar una mejor trayectoria laboral para mantener a sus hijos: financian su formación y les facilitan guarderías para dejar a los niños durante las clases. “Hasta la fecha hemos ayudado a 176 mujeres con 216 niños a obtener títulos y ganar salarios competitivos”, dicen en su página web.

Colgados en la web de WoodGreen también hay testimonios de algunas de las mujeres, celebrities anónimas para el mundo, que han vivido hundidas y ahora comienzan a ver en el futuro algo diferente a vivir en la calle o a la lucha constante por dar de comer a los niños o simplemente empiezan a tener su vida bajo control. Algunas son las mismas que posan en las portadas de las supuestas revistas sensacionalistas mirando al frente o abrazando a sus hijos, merecedoras de las miradas interesadas de quienes no las conocen.

Helena Celdrán

Celebrities - 'Seen' - Woodgeen