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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Entradas etiquetadas como ‘Groucho Marx’

¿Qué hacen tres nazis en un mitin de Malcolm X?

George Lincoln Rockwell (centro) y dos de sus camaradas nazis en un mitin de Malcolm X en 1962 © Eve Arnold

George Lincoln Rockwell (centro) y dos de sus camaradas nazis en un mitin de Malcolm X en 1962 © Eve Arnold

Pese a que tiene más de medio siglo de edad, la foto, tomada el 25 de febrero de 1962 en el International Amphitheater de Chicago, contiene una cadena de contrasentidos, una sucesión de disparates que, enlazados, siguen diciendo bastante de la naturaleza espuria de la política y sus bastardías raciales y sociales, superiores en socarronería a cualquier serie cómica.

1. El hombre que ocupa el centro de la imagen es George Lincoln Rockwell, autoproclamado American Hitler o American Führer. Aparece flanqueado por dos tipejos de su guardia de corps, émulos presuntos de los Leibstandarte de las SS, matones de protección al servicio de Hitler.

2. El trío de paletos sobrados de gomina para mantener a raya germánica las indómitas raíces mediterráneo-gitanas de las melenas son miembros del American Nazi Party (Partido Nazi Americano), fundado en 1960 con el peregrino y escasamente comercial nombre de World Union of Free Enterprise National Socialists, cambiado a los pocos meses. La formación sigue en activo y la web oficial demuestra que no hay diseñadores en sus filas que superen el nivel de lo deplorable.

3. El Partido Nazi Americano —aquí pueden leer un informe desclasificado de 60 páginas del FBI que situaba a los militantes de 1965 al borde del umbral de la imbecilidad y otorgaba a Rockwell tendencia a los placeres de la homosexualidad— fue y sigue siendo negacionista con respecto al holocausto (“un fraude” inventado por los judíos, dijo su fundador en 1966 en una entrevista en la revista Playboy. Para el encuentro informativo sólo puso una condición: que el periodista lo tratara de “comandante”).

4. Rockwell había nacido en 1918 de una pareja de actores de vodevil que frecuentaban la amistad de, entre otros, Groucho Marx, el libertario comediante —de orígen judío— que deseaba para su tumba el más correcto epitafio: “Perdonen que no me levante”.

El 'Hate Bus' de Rockwell en 1961

El ‘Hate Bus’ de Rockwell en 1961

5. Antes de convertirse, entrado en la cuarentena, en el Hitler de las praderas, Rockwell había dirigido una revista de humor fecal en el instituto, servido con honores en la II Guerra Mundial y la de Corea e intentado labrarse un futuro como relaciones públicas y editor de un semanario femenino con una cabecera diáfana y de escasa perspicacia: U.S. Lady (Mujer Estadounidense), que no pasó del número cero. Cuando leyó Mein Kampf, el libro de Hitler inspirado en El judío internacional (1920), del empresario automovilístico Henry Ford (al que Rockwell no se molestó en cotejar porque deseaba ser el primero en emular el nazismo del lado de allá del Atlántico), se sintió “paralizado, trastornado”. De no dar muestras de otras ambiciones que fumar en pipa y ejercer de padre de familia pasó a profeta del odio racial.

6. Para compensar las campañas de los negros en contra de la segregación racial y a favor de los derechos civiles y los periplos en autobús de los Freedom Riders (Viajeros de la libertad) cercanos a Martin Luther King, el Partido Nazi transformó una furgoneta Volkswagen en el Hate Bus (Autobús del Odio). Era bastante cutre, pero Rockwell se sentía importante conduciendo el vehículo y transportando a sus fieles a ferias agrícolas y otros eventos. También reconvirtió con automática imaginación la proclama Black Power en White Power y editó unos cuantos discos xenófobos —y pésimos: simples singalongs para reuniones de cerveceros—.

7. La autora de la foto que abre esta entrada, la avispada (y diminuta) reportera Eve Arnold, había nacido en una familia de inmigrantes judíos fundada por un rabino ucraniano. Su padre era tan carca como Rockwell pero desde el extremismo del judaísmo: Eve tuvo que superar los obstáculos diarios que encontraba en casa. Acaso de esas dificultades extrajo la cualidad de ser en extremo cuidadosa y nunca juzgar a los modelos de las fotos. La imagen de los tres nazis no es denigrante sino práctica: son ellos, no la imagen, quienes nos aseguran la condición de payasos.

8. El Partido Nazi Americano nunca pasó del centenar de militantes.

Malcolm X (derecha) en la tribuna del mitin con Elijah Muhammad, líder de la Nación del Islam  © Eve Arnold

Malcolm X (derecha) en la tribuna del mitin con Elijah Muhammad © Eve Arnold

Foto del mitín de Chicago © Eve Arnold

Foto del mitín de Chicago © Eve Arnold

9. ¿A quién estaban escuchando Rockwell y sus dos coleguitas el 25 de febrero de 1962? La respuesta es el gran oxímoron. En la tribuna de oradores estaba el carismático e influyente Malcolm X —nombre oficial:  El-Hajj Malik El-Shabazz—, uno de los líderes de la Nación del Islam (25.000 afiliados en la época) y uno de los personajes mediáticos con mayor pegada de los EE UU después del luminoso discurso de 1959 en el que señalaba a la mayoría blanca de responsabilidad en la siembra y crecimiento de la simiente del odio racial: “Nos acusan de lo que ellos mismos son culpables. Es lo que siempre hace el criminal: te bombardea y luego te acusa de haberlo atacado. Esto es lo que los racistas han hecho siempre; lo que ha hecho el criminal, el que ha desarrollado métodos criminales hasta convertirlos en una ciencia: ejecuta sus crímenes y luego utiliza la prensa para atacarte. Hace que la víctima aparezca como el criminal y el criminal como la víctima“.

10. Malcolm X había invitado personalmente a Rockwell al mitín, en el que también habló Elijah Muhammad, gran líder de los musulmanes afroestadounidenses, definido por el dirigente nazi como “el Hitler de los negros”. Rockwell admiraba a los dos militantes por la intransigencia con que predicaban la separación racial y parece que en alguna ocasión mantuvo reuniones privadas con ambos. “Ellos, como yo, quieren naciones separadas: una para blancos y otra para negros”, dijo el comandante en la entrevista de Playboy.

11. Al final del mitín, cuando fue solicitada la donación de ayudas económicas, Rockwell dejó 20 dólares en el cepillo de la Nación del Islam.

12. Al par de protagonistas principales de este episodio casi burlesco de extremos que se encuentran y adulteración del discurso racial les aguardaban sendos finales trágicos de pólvora y venganzas. Unos años después del mitín en que los nazis apluadieron a los negros extremistas, Rockwell y Malcolm X serían asesinados por enemigos que no salieron del bando contrario sino de entre sus propias manadas.

"Final violento del hombre llamado Malcolm X" - Doble página de 'Life' sobre el asesinato del líder negro

“Final violento del hombre llamado Malcolm” – Doble página de ‘Life’ sobre el asesinato del líder negro

13. El 21 de febrero de 1965, en el Audubon Ballroom de Manhattan, Malcolm X fue tiroteado con una escopeta recortada y varias pistolas —recibió en total 16 balazos— y murió en el acto antes de pronunciar un mitin de la Organización de la Unidad Afroamericana, el nuevo grupo político secular que había fundado un año antes, cuando dejó la Nación del Islam por los escándalos sexuales de Elijah Muhammad, que se llevaba a la cama a todas las empleadas y voluntarias alegando su condición de profeta.

14. Aunque tras el crimen hubo cinco detenidos, todos miembros de la Nación del Islam, el caso sigue sin estar claro y han surgido teorías que van de la acción de agentes gubernamentales infiltrados a la participación indirecta del actual líder del grupo, Louis Abdul Farrakhan.

15. Malcolm X tenía 39 años. Quienes llevan camisetas con su estampa no recuerdan lo que declaró tras el asesinato de John Fitzgerald Kennedy:  “Es un caso de los pollos que vuelven a casa a dormir y cuando los pollos regresan a casa a dormir no me siento triste, siempre me alegro“.

El cadáver de Rockwell yace en la calle en una foto de agencia de la época

El cadáver de Rockwell yace en la calle en una foto de agencia de la época

16. El 21 de agosto de 1967, Rockwell fue asesinado de dos tiros mientras conducía su coche en Arlington (Virginia). El pistolero, un militante del Partido Nazi, fue detenido en cuestión de horas, pero no quedaron claras las motivaciones del crimen.

17. Tras salir arrástrándose del Chevrolet, el hombre que soñó con un Reich en los EE UU murió sobre la calzada en apenas dos minutos. Una de las dos balas le había acertado en el corazón.

18. El American Führer, que tenía 48 años, ocho menos que Hitler en el búnker final, acababa de hacer la colada en una lavandería barata.

Jose Ángel González

Melinda Marx, hija de Groucho y cantante pop

Melinda Marx ("The Violent Ones", 1967)

Melinda Marx (“The Violent Ones”, 1967)

La foto de promoción es de la película The Violent Ones, dirigida y protagonizada en 1967 por Fernando Lamas, padre de Lorenzo Rey de las Camas Lamas. Para hablar de la actriz que aparece en la imagen también es necesario acudir a la genelogía paternofilial: se trata de Melinda Marx, hija de Groucho Marx.

La historia de Melinda apenas merece una de esas páginas de tonalidad ocre que pueblan los anuarios pasados. No es la única hija de perdida en el barullo de la farándula y le tocó jugar desde niña a la derrota segura de cargar con el apellido de uno de los grandes héroes de la comedia de de humor de los años veinte y treinta del siglo XX.

Hija del segundo de los tres matrimonios de Groucho —la esposa, Kay Marvis, tenía 21 años y el hombre del bigote pintado 54—, Melinda nació en 1946 y desde cría fue utilizada habitualmente por su padre como comparsa en el show televisivo You Bet Your Life.

Aprovechando el tirón del apellido, intentaron construirle una carrera como cantante y actriz, pero no tenía dotes para tanto.

Amparada en la ola de chicas pop de mediados de los años sesenta, editó algunas cancioncitas pop (Catch the Wind, Is That What I Get for Loving You), se coló en el elenco de un par de películas de bajo presupuesto y nula calidad.

En 1972 Melinda Marx decidió tirar por la borda las ansias de ser alguien en el mundo del espectáculo y se casó con el actor Sahn Berti. La pareja tiene una hija, también actriz, que ha decidido intentar seguir en la labor de sacar réditos al apellido de su abuelo Groucho, Jade Marx-Berti.

Ánxel Grove

Los Residents, el Sendero Luminoso del pop rock, cumplen 40 años

The Residents

The Residents

Si alguien ha puesto en entredicho todos los dogmas, tópicos, trivialidades y demás vulgaridad del rock and roll —un género en demasiadas ocasiones tan complaciente como la ópera o el fútbol profesional—, el mérito corresponde a The Residents, el colectivo anónimo de iconoclastas que, desde 1972, hace cuarenta años, dinamita con métodos libertarios todo aquello que está pidiendo pólvora.

Son de San Francisco, en California, patria de los símbolos, naranja dorada que esconde, en su perfección externa, el gusano de la podredumbre, y no tienen rostro conocido (las teorías sobre su identidad real van de lo risible: los Beatles, a lo razonable: músicos de avant garde con pretensiones de convertirse en el Sendero Luminoso del pop), aunque parecen estar relacionados con el músico-artista Homer Flynn (1945), que ha actuado como portavoz del grupo en algunas entrevistas.

"Commercial Album" (The Residents, 1980)

“Commercial Album” (The Residents, 1980)

Hoy traigo a Top Secret una de las obras maestras de The Residents: Commercial album (1980), reeditado en 2005, cuando cumplió un cuarto de siglo, en una versión especial, con el añadido de los clips grabados para la promoción inicial de la obra, considerados los primeros vídeos musicales de la historia y, como tal, exhibidos permanentemente en el Museo de Arte Moderno de Nuevo York.

Siempre conceptuales, The Residents basaron la obra —presidida en la carpeta por las caras boca abajo de John Travolta y Barbra Streisand— en una verdad innegable: las canciones de pop no contienen, en el mejor de los casos, más de un minuto de música, siendo el resto una simple reiteración de coros, frases-puente y divagaciones en torno a una melodía central.

Añadiendo esa premisa a la también similar duración de los jingles publicitarios (como cada día parece más claro, la verdadera música popular de nuestro tiempo), construyeron un disco con cuarenta canciones de un minuto cada una.


¿Una broma? No, desde luego. Commercial album es algo mucho más serio, lo cual no significa —como a menudo entienden los valedores del rock como ejercicio meramente simiesco— aburrido ni vanidoso. Como poco y sin darle demasiadas vueltas, se trata de una premeditada y merecida banalización sobre la permanente traición del rock a sus ideales rebeldes.

En lo musical, el disco deambula por los caminos secundarios que The Residents conocen tan bien: las corales extravagantes, la repetición intoxicada, la música grotesca, el ruido de escucha fácil y la electrónica de kit.

The Residents

The Residents

Para reducir a un ejemplo pertinente por donde van las letras, valga esta estrofa de la canción de amor —pronunciése con sarcasmo— Love is:

El amor es soledad dividida por otro amor es sólo vivir para la soledad dividida por otra y saber que la vida es soledad.

Sin signos ortográficos, sin límites: así son The Residents, tan ineludibles como Captain Beefheart, Frank Sinatra, György Ligeti, los Rolling Stones, Buenaventura Durruti y Groucho Marx.

Pueden ser indigestos, pero nunca mueven a la indiferencia.

Inserto abajo dos vídeos. El primero, Swastikas On Parade, es una pieza del disco The Third Reich Rock and Roll (1976), una sátira-pastiche de algunas canciones que parecen haberse convertido en griales intocables para el fundamentalismo nostálgico-roquista (Hey Jude, de los Beatles; Simpathy for the Devil, de los Rolling Stones; Light My Fire, de los Doors…). El segundo es la actuación de los Residents en un plató de TVE, en junio de 1983 (un tiempo que desde el presente parece el futuro), en el programa La edad de oro, tan pomposo en intenciones como gozoso en contenido musical.

Ánxel Grove


“Estos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros”

Groucho, Chico y Harpo en 'Un día en las carreras' (1937)

Groucho, Chico y Harpo en 'Un día en las carreras' (1937)

“Actúan como gente normal y se comportan como nosotros deberíamos si las regulaciones sociales no lo impidieran”, dijo de los Hermanos Marx un crítico francés tras ver Plumas de caballo (Norman Z. McLeod, 1932).

Creaban situaciones de delicioso caos que rezumaban espontaineidad aunque el diálogo estuviera escrito. No existirá nunca un camarote como el de Groucho, Chico y Harpo: el núcleo de un grupo de comediantes que fueron en la década de los años treinta los niños mimados de Hollywood.

Groucho era el líder, estrafalario y emblemático, atractivo y absurdo, de la troupe familiar. Niño inseguro, hombre desconfiado, cruel con las mujeres, insomne, ingenioso hasta el punto de no saber cuándo dejar de ser su propio personaje…

Hoy dedicamos un Cotilleando a… al hombre que se fusionó con un bigote maquillado, unas cejotas, unas gafas y un puro, al humorista, actor, escritor y generador de frases que no dejaban títere con cabeza: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos en cualquier parte, diagnosticarlos incorrectamente y aplicar los remedios equivocados”.

El camarote de los Hermanos Marx

El camarote de los Hermanos Marx (Una noche en la ópera, 1935)

1. “Debo confesar que nací a una edad muy temprana”. De padres alemanes de origen judío, Julius Henry Marx nació el 2 de octubre de 1890 en Nueva York tras Leonard (Chico) y Adolph (Harpo). Después nacieron Milton (Gummo) y Herbert (Zeppo). Los dos últimos se dedicaron al espectáculo durante poco tiempo. Los hermanos mayores y los menores hacían piña. Julius, más feo y menos gracioso que ellos, pasaba desapercibido y sentía que sobraba. Envidiaba tanto la amistad de sus hermanos que su madre Minnie lo llamaba der Eifersüchtige (en alemán, el celoso).

2. “A mi madre le encantaban los niños. Hubiera dado lo que fuera por que yo hubiera sido uno”. Los hermanos Marx comenzaron a actuar por los vodeviles de Nueva York animados por su madre, Minnie Schoenberg, que llevaba la voz cantante en casa y quería que sus hijos se dedicaran al espectáculo. Minnie tenía un hermano (Al Shean) que era actor de vodevil y ella misma fue la mánager de los Hermanos Marx en sus comienzos. Tras el éxito de estas representaciones, pasaron a actuar en Broadway. Después llegaron las películas con la Paramount y la Metro Goldwin Mayer: Pistoleros de agua dulce (Norman Z. McLeod, 1931), Plumas de caballo, Sopa de ganso (Leo McCarey, 1933), Una noche en la ópera (Sam Wood, 1935), Un día en las carreras (Sam Wood, 1937)…

Groucho con Marilyn Monroe en 'Love Happy' (1949)

Groucho con Marilyn Monroe en 'Love Happy' (1949)

3. “Estos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros”. Cuanto más avanzaba su carrera, más le costaba a Julius separar el personaje del hombre. Por una parte quería ser familiar y responsable, afrontar el espectáculo como un negocio y un trabajo igual que cualquier otro. Pero su falta de confianza en otras personas que no fueran sus hermanos le dificultaba relacionarse con el mundo si no era con el chiste constante de Groucho.

4. “A mí me casó un juez. Debí pedir que también hubiera un jurado”. Contrajo matrimonio tres veces, siempre con mujeres hermosas y más jóvenes que él. Su primera esposa fue Ruth Johnson, actriz y bailarina que salía con Zeppo (el menor de los Marx) cuando Groucho se fijó en ella. Ruth se había criado fuera de Nueva York, era poco sofisticada y fácil de complacer. La poca confianza en sí mismo hizo que aquella chica rubia fuera ideal. Él la dominó y la intimidó en los 22 años que duró el matrimonio, en un ansia de demostrar que él siempre estaría por encima de una mujer. Esta reveladora  película doméstica  muestra al cómico con su mujer y sus dos hijos, comportándose a ratos como Julius y a ratos como Groucho y racionando el dinero a Ruth, quien tenía que consultar a su marido hasta el último gasto, por pequeño que fuera.

Groucho en 'Los Hermanos Marx en el Oeste' (1940)

Groucho en 'Los Hermanos Marx en el Oeste' (1940)

5. “¿Le importa si no fumo?”. Durante la ley seca Groucho y sus hermanos frecuentaban bares clandestinos más por el placer de burlar la ley que por emborracharse: Harpo no bebía por problemas de riñón, Chico prefería el juego a la bebida (tuvo problemas económicos por culpa de las apuestas) y a él, que nunca le había interesado demasiado el alcohol hasta la prohibición, se le pasó pronto. Sin embargo su mujer Ruth comenzó a buscar en el whisky el consuelo y la autoestima que no le proporcionaba su marido.

6. “Nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción”. En su vejez, confesó a su biógrafo y amigo Hector Arce que odiaba el mote que llevaba utilizando 60 años. Fue el monologuista Art Fisher quien bautizó a los hermanos Marx durante una partida de poquer, basándose en la tira cómica Hawkshaw el detective, cuyos personajes tenían nombres terminados en la letra o.

7. “Tardé tanto en escribir la reseña que nunca llegué a leer el libro”. Era amigo del escritor William Peter Blatty, autor del libro El Exorcista. Cuando se rodó la película en 1973 Groucho iba a aparecer fugazmente al comienzo de la historia, pero al final el cameo no fue posible por incompatibilidad de agendas.

Grouch presentando el concurso 'You bet your life'

Grouch presentando el concurso 'You bet your life'

8. Concursante: “Esta no es mi mujer”. Groucho: “A mí no me venga con sus problemas”.
En los años cincuenta, presentó un programa de televisión de gran éxito: You bet your life (Apueste por su vida), un concurso en que primaba sobre el juego la interacción entre el cómico y los concursantes, que siempre eran un hombre y una mujer.

9. “¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí”.
Murió en agosto de 1977 por una neumonía. La noticia quedó eclipsada por otra muerte: Elvis Presley había fallecido tres días antes. Juliu Henry Marx fue cremado y sus cenizas están en el cementerio Eden Memorial de Los Ángeles.

10. “Perdonen que no me levante” fue el epitafio que sugirió entre bromas en una entrevista, pero la leyenda de que esa es la frase que adorna la tumba es falsa. En el mausoleo sólo figura el nombre artístico de Julius, una estrella de David y los años de su nacimiento y muerte.

 Helena Celdrán