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Justine Smith, la ‘jardinera’ de los billetes

'Orchid', obra de Justine Smith hecha con billetes británicos, estadounidenses, suizos y suecos

‘Orchid’, obra de Justine Smith hecha con billetes británicos, estadounidenses, suizos y suecos

«En lo físico, un billete es sólo un trozo de papel», escribe la artista Justine Smith en un breve texto de presentación de su trabajo. Interesada en «el concepto del dinero» y en el rol que le otorgamos «como conductor de poder», lo utiliza como material principal para sus obras.

'Specimen Viola Odorata' - Justine Smith

‘Specimen Viola Odorata’ – Justine Smith

Cubiertas por campanas de cristal, florecen las piezas de Nature (Naturaleza) su colección más extensa de trabajos. Los tallos y las hojas son dólares, libras esterlinas, yuanes chinos, riyales cataríes, rupias de Mauricio, o antiguos dracmas griegos. La jardinera de los billetes da forma a los bodegones con alambres para enderezar las ramas, les concede a sus plantas el honor de crecer dentro de la caja de un anillo, crea un ecosistema de moscas disecadas.

'Old Europe' - Justine Smith

‘Old Europe’ – Justine Smith

Descuartizados los rostros de políticos y notables, los símbolos nacionales y los monumentos, queda el color serio del papel original. Las plantas artificiales son una metáfora más en su camino creativo. Antes ya había transformado el dinero en una exquisita cartografía mundial, había puesto en evidencia — con esculturas en forma de pistolas y granadas— la violencia que implica, también los había fragmentado hasta lo caleidoscópico. Smith confiesa su interés por «el concepto del dinero y cómo toca casi todos los aspectos de nuestras vidas» y se autoimpone la misión de recordarlo de la manera más gráfica posible.

Helena Celdrán

'The Way of the Gun II' - Justine Smith

‘The Way of the Gun II’ – Justine Smith

'Instrument of State - Myanmar' - Justine Smith

‘Instrument of State – Myanmar’ – Justine Smith

'Specimen Taraxacum Officinale II' - Justine Smith

‘Specimen Taraxacum Officinale II’ – Justine Smith

'Money Map of the World' - Justine Smith

‘Money Map of the World’ – Justine Smith

'Instrument of State - China' - Justine Smith

‘Instrument of State – China’ – Justine Smith

Mark Wagner, el artista consagrado de los billetes de dólar

Uno de los 'collage' de Mark Wagner

Uno de los ‘collage’ de Mark Wagner

Algunos utilizan billetes de todo el mundo para componer collage, otros transforman a los personajes históricos del papel moneda en personajes pop… Los hay que —como es el caso de la campaña Stamp Stampede, sobre la que escribí recientemente en este blog— utilizan el dinero como vehículo para hacerse oír, imprimiendo mensajes sobre él, aprovechando que será visto por cientos de personas durante el tiempo que circule.

El billete se presenta como una materia prima atractiva para el arte: se reconoce al instante, está cargado de simbolismo, es tan seductor como obsceno; provoca una reflexión automática en quien lo contempla recortado, deformado o pintado.

Mark Wagner se ha convertido en un artista consagrado del arte hecho con dólares. Los complejos collage del autor estadounidense —nacido en 1976 en la región del Medio Oeste y residente en Nueva York— han despertado el interés de instituciones como el Metropolitan Museum y el MoMA de Nueva York o la Biblioteca del Congreso, que se han hecho con algunos de ellos para incluirlos en sus respectivos fondos.

Escoge para sus creaciones el billete de un dólar, que define como «el más omnipresente trozo de papel en los Estados Unidos». Con un cuchillo de precisión desmiembra las filigranas, las letras, los números de serie, el retrato de George Washington, la pirámide masónica, el escudo con el águila. El revoltijo de elementos ornamentales parece limitado, pero el artista ha conseguido sacarles jugo para representar retratos, animales, criaturas fantásticas, escenas completas protagonizadas por uno o varios avatares de George Washington, mensajes caligrafiados, jardines, diluvios universales…

No sólo reproduce motivos, sino que imita la textura del tapiz, la pintura, el grabado, el mosaico e incluso la imagen digital. Wagner produce imágenes que combinan la belleza con la extrañeza y con los billetes logra resaltar «lo ajeno en lo familiar«.

En el cúmulo de sensaciones que provocan sus trabajos, también tiene en cuenta el cariño popular del que disfruta en los EE UU el billete de dólar, con menos valor que un euro (el cambio está a 0.75 €) y que sin embargo los estadounidenses se resisten a abandonar por una moneda. En 2007 hubo un intento (el último de una larga serie desde comienzos del siglo XX) de sustituir el papel por metal: una medida que suponía un ahorro de miles de millones de dólares a medio plazo. Pocos se rindieron a la moneda —semejante en tamaño a la de 1 euro, con diferentes presidentes en la cara y  la Estatua de la Libertad en la cruz— y dejó de acuñarse en 2011.

Helena Celdrán

Mark Wagner - 6

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Uno de los 'collage' de Mark Wagner

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«No usar para sobornar a políticos», mensajes en los billetes de dólar

Uno de los sellos de StampStampede

«Con 16 estados que apoyan una enmienda constitucional, y más que lo harán, tenemos que continuar con nuestro deber como seres humanos (y estadounidenses) para asegurar que nuestro sistema político no se corrompa por intereses especiales ni corporaciones. Si ya tienes un sello, ¡sigue sellando!«.

Las leyendas sobre los dólares son elocuentes y combativas: «Las corporaciones no son personas», «No usar para comprar elecciones», «No usar para sobornar a políticos» (esta última, especialmente popular). La tinta roja destaca sobre el verde mortecino de los billetes , que pasa de mano en mano propagando el mensaje. Los promotores aseguran que cada dólar es visto por una media de 875 personas.

StampStampede —juego de palabras en inglés que mezcla la palabra stamp (sello) con stampede (estampida)— es una iniciativa para protestar contra el poder determinante del dinero en el sistema político de los EE UU, donde las donaciones de multimillonarios y poderosísimas empresas financian las campañas. Aunque existen leyes para regularlas, muchos consideran que no son suficientes y que el procedimiento pone en jaque al sistema democrático: a más ingresos, más posibilidades tendrá el candidato de ganar y devolver así los favores a sus patrocinadores.

La máquina de Rube Goldberg montada sobre el 'Stampmobile'

La máquina de Rube Goldberg montada sobre el ‘Stampmobile’

Los activistas de la organización sin ánimo de lucro, originaria de Vermont (Nueva Inglaterra), demandan una enmienda constitucional que ponga más límites a la situación y utilizan el papel moneda como medio para hacer escuchar sus peticiones. Igual que un artista callejero se vale de la vía pública, usan el dinero como superficie ideal para llegar al mayor número de personas posible a través de un objeto que cambia de propietario día a día y tiene una vida activa de entre 4,8 años (para los billetes de 1 dólar) y 17,9 años (para los de 100).

Contradictoriamente, la junta directiva está formada por Ben Cohen (uno de los fundadores de la compañía de helados Ben and Jerry’s), Richard Foos, Danny Goldberg, Dal LaMagna y Judy Wicks. Todos —salvo Wicks— son fundadores y expresidentes de empresas millonarias y ahora están involucrados en varias organizaciones sin ánimo de lucro y fundaciones.

Con un historial de superempresarios, cabe pensar que ahora intentan lavar la conciencia o la reputación tras haber sido parte de la élite del corporativismo estadounidense. A ellos se han unido desarrolladores web, diseñadores gráficos y otros profesionales que contribuyen a mantener viva la campaña.

Dejando de lado el punto sospechoso, el fin es noble y los métodos, imaginativos. Además de vender sellos en su página web (a un precio político y con descuentos como el de este mes de julio, en el que sólo piden la voluntad) el colectivo tiene un StampMobile, una camioneta modificada con una máquina de Rube Goldberg que sella los billetes y viaja por diferentes ciudades del país para promover la iniciativa.

Helena Celdrán

 

'Las corporaciones no son personas'

‘Las corporaciones no son personas’

El sistema no está deshecho, está 'arreglado'

Echa al dinero de la política

El sistema no está deshecho, está 'arreglado'

El sistema no está deshecho, está ‘arreglado’

 

Salvador Dalí: discografía completa

"Lonesome Echo" - Jackie Gleason, 1955

"Lonesome Echo" - Jackie Gleason, 1955

Es el disco que utilizaría como condena para mi peor enemigo.

Jackie Gleason (1916-1987) fue inolvidable sólo una vez: cuando interpretó al Gordo de Minnesota en El buscavidas (Robert Rossen, 1961).

Entre sus muchas deficiencias estaba la mood music, ese estilo de mandolinas espaciales que esperas escuchar en una pizzería vacía en la que entras, te sientas y pides algo pese a la seguridad de que te estás condenando a una digestión pesada. No exagero: escuchen (si son capaces).

Lonesome Echo (1955), el atentado, me sirve de coartada para traer a  Top Secret una de las facetas menos aireadas de Salvador Dalí (1904-1989), que hizo de todo, especialmente si reportaba beneficios. También productos musicales.

El diseño para la cubierta del disco de Gleason, por ejemplo.

"Lonesome Echo" - Jackie Gleason, 1955 (reverso)

"Lonesome Echo" - Jackie Gleason, 1955 (reverso)

En la contraportada, el «eminente artista contemporáneo», como es definido en negritas,  se atreve a escribir unas líneas a modo de statement. Son de la misma calaña que las mandolinas:

«El primer efecto es la angustia del espacio y la soledad. El segundo, la fragilidad de las alas de una mariposa, proyectando largas sombras en el atardecer, que reverberan en el paisaje como un eco. El elemento femenino, distante y aislado, forma un triangulo perfecto con el instrumento musical, que es otro eco, la concha».

Dalí no aprendió demasiada literatura de su exnovio García Lorca. «Largas sombras en el atardecer, que reverberan en el paisaje como un eco» es peor que la peor de las pizzas.

El flirteo como (pésimo) diseñador de portadas y (peor) redactor de statements fue sólo el inicio del artista con el negocio del disco.

Diez años después de su colaboración con Gleason editó un flexidisco publicitario pagado por el banco Crédit Commercial de France, una «divina diarrea» muy daliniana que pretendía ser un panegírico a los banqueros, al dólar (jactándose del anagrama Avida Dollars con que André Bretón quiso atacarle al expulsarlo oficialmente del surrealismo) y a la capacidad alquímica del catalán para, según afirmaba, «convertir la mierda en oro».

"Être Dieu" - Salvador Dalí, Igor Wakhévitch y Manuel Vázquez Montalbán

"Être Dieu" - Salvador Dalí, Igor Wakhévitch y Manuel Vázquez Montalbán

En 1974 Dalí, el compositor de vanguardia Igor Wakhévitch (música) y el escritor Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003, libreto) acabaron el desarrollo de la ópera Être Dieu (Ser Dios), un delirio-poema en el que Brigitte Bardot es una alcachofa; Marilyn Monroe, una stripper y Dalí -sí, lo han adivinado-, Dios.

Se llegó a editar en disco en una tirada limitada en 1985, pero hoy resulta inencontrable en el mercado, aunque es fácil de localizar y sufrir gracias a los servidores de descarga directa y otros servicios P2P de Internet.

Para marcar la culminación de la ópera, una suerte de cosmogonía, Dalí dibujó, en 1972, uno de sus últimos autorretratos, un collage en el que puso la cabeza de Marilyn en el cuerpo de Mao. El cuadro fue incautado en 1993 por el servicio de Aduanas de los EE UU porque un cartel de narcotraficantes colombianos lo intentó utilizar para blanquear dinero del tráfico de cocaína. No consta que Dalí o sus herederos hayan cobrado comisión, aunque no resulta improbable.

Être Dieu no fue el último proyecto de grabación fonográfica de Dalí. Faltaba la Palabra.

"Je Suis Fou De Dalí" (1975)

"Je Suis Fou De Dalí" (1975)

En 1975, el incansable artista editó Je Suis Fou de Dalí! (¡Estoy loco, de Dalí!), una recopilación de declaraciones recopiladas de varias entrevistas donde el intento de ser chocante parece simple y llana senilidad.

¿Temario? Se lo pueden imaginar: el «método paranoico-crítico» con el que castigó al mundo desde 1950; el «catolicismo»; loas al pedómano franco-catalán Josep Pujol; la «inmortalidad» (de Dalí, por supuesto y antes que nadie, y de su amigo Walt Disney); el Tour de Francia y otras mandolinas…

El disco puede ser escuchado en la sección dedicada a Dalí de la imprescindible página Ubuweb, que también alberga los spots de televisión que el siempre atento a facturar pintor hizo para Alka Seltzer o el brandy Veterano.

Dalí y su musa Amanda Lear - Foto: Yul Brynner

Dalí y su musa Amanda Lear - Foto: Yul Brynner

No se puede dejar sin mencionar la relación de Dalí con Amanda Lear, una ex-cabaretera, quizá transexual, a la que había convertido en su musa y protegida a mediados de los años sesenta.

Ella sacó réditos a la relación ejerciendo de modelo -por ejemplo, es la mujer con la pantera en la portada del disco For Your Pleasure (1973), de Roxy Music- y cantante de medio pelo.

Amanda terminó siendo una protegida de un capo (Silvio Berlusconi) y apareciendo en la crónica rosa por salir de farra y photo call con parias de los realities.

Creo que Dalí hubiese tenido un destino similar si su predicción de inmortalidad llega a cumplirse.

Ánxel Grove

Dólares con la cara de la niña del Exorcista

James Charles - 'Potty Mouth'

James Charles - 'Potty Mouth'

¿Quién se atreve a reirse del dinero? Las monedas son trozos de metal y los billetes, papeles. Nada de oro ni diamantes para  condicionar nuestra existencia. Ni siquiera nos merecemos eso.

Provocan miedos e ilusiones. Representan el valor de las cosas. Pensándolo mejor, representar es un verbo que se queda pequeño: son lo que vale todo.

Desde hace un año James Charles (EE.UU, 1963) ha estado metido en un proyecto artístico tan minucioso como simbólico. Empezó a dibujar sobre billetes de 5, 10 y 20 dólares para divertirse, alterando la cara de los presidentes y personajes históricos que ilustran el papel moneda de Estados Unidos. Los convertía en personajes famosos reales y de ficción.

James Charles - 'Van Gogh's Ear'

James Charles - 'Van Gogh's Ear'

Tras gastar accidentalmente algunos de ellos, decidió sacar de su cartera los que iba modificando y guardarlos.

Así empezó su serie de billetes modificados. Una colección en la que ha incluido ya a Sid Vicious, Jesucristo, Justin Bieber, el maestro Yoda, el espantapájaros del Mago de Oz, el Hombre Lobo, Charles Manson, Iggy Pop, Sarah Palin, Dalí…

Entusiasmado con sus avances técnicos, se hizo con tinta y materiales para dar un mejor acabado a sus creaciones y empezó también a manipular las letras de los billetes añadiendo mensajes.

James Charles - 'Burger Clown'

James Charles - 'Burger Clown'

En uno de cinco dólares, Charles convierte a Abraham Lincoln en Samuel L. Jackson caracterizado como Jules, el matón de la película de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994). Bajo su retrato, una frase tan bien hecha que parece impresa así en origen: Bad Motherfucker.

El artista desea que quien vea estas manipulaciones inicie una reflexión sobre el valor verdadero del papel moneda: algo hecho de materiales insignificantes que condiciona el modo en que vive la gente en el mundo.

Dice que los billetes que transforma ya no son dinero, sino objetos de arte, por eso los saca de circulación. Ciertamente se convierten en otra cosa. La singularidad de la materia prima y el resultado aparatoso de estos experimentos me decidieron a traerlos a la sección de Artefactos.

James Charles - 'Gabba Gabba Hey'

James Charles - 'Gabba Gabba Hey'

La puntilla de esta historia es que James Charles ha expuesto el mes pasado la colección completa en la Shooting Gallery de San Francisco. Allí había una buena suma de dinero: billetes de cinco, 10, 20, 50 e incluso 100 dólares, todos ellos a la venta.

¿El precio? Por poner un ejemplo, el billete de 10 que convierte al economista y padre fundador Alexander Hamilton en la princesa Leia vale 600 dólares (unos 418 euros).

No cabe duda de que el chico tiene talento.

Helena Celdrán