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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Entradas etiquetadas como ‘Artefactos’

Pinturas famosas transformadas en fichas Pantone

'Whistlejacket', de George Stubbs, reinterpretado por Nick Smith con colores Pantone

‘Whistlejacket’, de George Stubbs, reinterpretado por Nick Smith con colores Pantone

Para los amantes del diseño, el sistema de definición cromática Pantone ya no es sólo una herramienta para identificar, comparar y escoger colores, sino un motivo en sí mismo. Desde hace unos años se suceden los productos de diseño, los proyectos creativos y guiños artísticos relacionados con la paleta de la empresa estadounidense, que registra la numeración y los nombres de cada tono.

Nick Smith (Glasgow, 1980) reconoce tener una fijación por la “psicología del color” y por el camuflaje Dazzle, una técnica ideada en la I Guerra Mundial para barcos militares, que, pintados con líneas irregulares y confusas, no permitían al enemigo calcular con claridad la envergadura de la nave. La unión de estos dos fetiches, añadiendo el Pantone a la combinación, podría ser el germen de Psycolourgy (traducible por Psicolorgía, color y psicología en un solo término), una serie de obras de arte famosas reinterpretadas en el idioma de las tarjetas Pantone.

'Girl with the Pink Earring' - Nick Smith

‘Girl with the Pink Earring’ – Nick Smith

El diseñador escocés —que expone una colección de estas obras hasta el 21 de febrero en la galería Lawrence Alkin de Londres— elige pinturas de todas las épocas: el espeluznante retrato del Papa Inocencio X de Francis Bacon, un autorretrato de Van Gogh, El hijo del hombre de Magritte, uno de los lustrosos caballos del pintor inglés del siglo XVIII George Stubbs, la Marilyn de Andy Warhol…

De cerca se podrían confundir con un anárquico muestrario, desde lejos, la imagen da la impresión de estar formada por píxeles y tener una pésima resolución. Aunque la impresión inicial es la de encontrarse ante filas de tarjetas ordenadas para reconstruir el cuadro, en realidad el autor crea cada ficha de manera individual y cambia el nombre de cada color para que todas las palabras presentes en el cuadro sean un campo semántico relacionado de una manera u otra con la obra original.

Helena Celdrán

'Van Gogh' - Nick Smith

‘Van Gogh’ – Nick Smith

'Son of Man' - Nick Smith

‘Son of Man’ – Nick Smith

'Mona Lisa 1' - Nick Smith

‘Mona Lisa 1’ – Nick Smith

'Pope Innocent X' - Nick Smith

‘Pope Innocent X’ – Nick Smith

'Marilyn green' - Nick Smith

‘Marilyn green’ – Nick Smith

'Bigger Splash' - Nick Smith

‘Bigger Splash’ – Nick Smith

Monstruos que ‘habitaron’ los mares medievales y renacentistas

'Ziphius et Orca', 2014 - Bailey Henderson

‘Ziphius et Orca’, 2014 – Bailey Henderson

El zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris) es un cetáceo de tamaño medio, con las partes superiores del cuerpo y la cabeza más clara. Sólo en el siglo XIX se supo de su existencia: en 1804 se creía que era una especia extinta (sólo se había encontrado un cráneo en la costa mediterránea de Francia), pero en 1850 se comprobó que seguían habitando los mares.

Mucho antes, en los mapas europeos de la edad media, el inofensivo ballenato tuvo un antepasado imaginario. Lo llamaban zifio o búho de agua y decían que en su anatomía había tanto características del ave nocturna como de un pez. La criatura era temida por los marineros por su afilada aleta dorsal, con la que se decía que perforaba los cascos de los barcos. Es posible que la leyenda derivara del avistamiento de ejemplares verdaderos y que el miedo a lo desconocido hiciera el resto.

Monstrorum Marines es un proyecto que une fantasía e historia y que la escultora e ilustradora canadiense Bailey Henderson sigue ampliando. Las criaturas de las obras habitaban los mapas europeos medievales y renacentistas, en periodos históricos en que la creencia de que la Tierra era plana (y uno se podía caer si llegaba al final), la fascinación por los descubrimientos y la imaginación de los exploradores se mezclaba con la cartografía.

'Porcus Marinus', 2014 - Bailey Henderson

‘Porcus Marinus’, 2014 – Bailey Henderson

La presencia de estos seres en los mapas originales de los siglos XII al XVII empezaron por ser una advertencia sobre posibles peligros y evolucionaron después hacia lo artístico, con ilustraciones cada vez más elaboradas que aumentaban el valor económico de los mapas. Los gallos o los unicornios mitad serpiente acuática o las sirenas de cola partida y con pinchos pasaron a interesar más a los nobles, deseosos de imaginar travesías peligrosas en lugares remotos del mundo.

El estilo de las obras de Henderson —y su foto de perfil en Behance, la red social para artistas— descubre a una autora muy joven, que con la serie de esculturas inicia uno de sus primeras iniciativas serias. De momento, en su web personal sólo tiene cuatro ejemplos de animales mitológicos y feroces, pero creados en un estilo exquisitamente detallista que choca con los ojos ocultos entre escamas, los chorros de agua emergiendo de la cabeza como si fueran cuernos yotras características habituales en los monstruos marinos del pasado.

Helena Celdrán

'Pinniped', 2013 - Bailey Henderson

‘Pinniped’, 2013 – Bailey Henderson

'Cockatrice', 2013 - Bailey Henderson

‘Cockatrice’, 2013 – Bailey Henderson

Somabar, un barman robótico dependiente del móvil

Somabar

Somabar

Al más puro estilo de las teletiendas estadounidenses, pero con un barniz de capricho tecnológico deseable para un público sofisticado, el invento aparece en idílicas y espaciosas cocinas en la promesa de que no ocupará demasiado espacio, llenando copas de cóctel y exhibiendo tubos de cristal con líquidos de colores preparados para la siguiente dosis.

Los creadores de Somabar lo definen como un “barman robótico para tu hogar”. La máquina mide, mezcla y agita varias bebidas y en menos de cinco segundos puede preparar un cosmopolitan, un margarita, un tequila sunrise, un whiskey sour

Uno de los últimos grandes éxitos de la microfinanciación, los empresarios —afincados en Los Ángeles— han triunfado a la hora de buscar dinero para comercializar el producto: superaron más de seis veces la cifra de 50.00 dólares (poco más de 44.200 euros) que pedían en principio. Las contribuciones debían ser generosas para conseguir uno de los barmans robóticos, por 399 dólares (353 euros) uno ya podía tener el Somabar “por 100 dólares menos” de lo que costará si se reserva antes de su llegada a las tiendas. El precio en los comercios ascenderá a 699 dólares (620 euros).

El interior del Somabar

El interior del Somabar

Todo comienza —por supuesto— con una aplicación para el móvil, en la que el usuario recibe “sugerencias para bebidas” según los ingredientes que le haya puesto al invento en sus grandes probetas laterales, diseña la mezcla según apetencias, puede comprobar las existencias de cada licor o zumo cuando no tiene el aparato delante…

Con gifs animados, los creadores tratan de disipar la desconfianza que pueda surgir en los compradores potenciales. El Somabar está preparado para activar un sistema automático para limpiar los conductos con agua de manera que no terminen mezclándose los sabores y los colores de las bebidas que se hacen seguidas.

El vídeo de presentación peca de muchos de los vicios de la venta por televisión: imágenes luminosas de grupos de amigos perfectos bebiendo cócteles irresistibles, el “qué pasa cuando no lo tienes” que muestra a una mujer luchando con la coctelera y ha dejado la encimera de la cocina hecha un desastre y llena de botellas, las entrevistas a los expertos…

El aparato tiene un diseño armónico y el prototipo es de un blanco-apple que sin duda corresponde a la obsesión tecnológica de nuestros tiempos, un capricho tontorrón, dependiente del teléfono móvil y con un tamaño que lo destina a permanecer en un lugar alto y apartado de la cocina, junto a esos pequeños electrodomésticos limitados a una sola función o que no terminan de funcionar demasiado bien.

Helena Celdrán

Somabar

Somabar

Toni Spyra, pequeñas instalaciones callejeras que lo cambian todo

'Soup' - Toni  Spyra

‘Soup’ – Toni Spyra

Suele utilizar materiales baratos y sabe comunicar lo que quiere con sólo una pequeña modificación del paisaje urbano. El alemán Toni Spyra (1981) sólo tiene que poner junto a un socavón una cuchara sopera, agregar a un poste una cámara falsa de seguridad, añadir a una señal de tráfico elevada el aro de una cancha de baloncesto.

No suelta prenda. Si alguien busca saber más de las obras por boca del artista, deberá conformarse con las cuentas de Facebook o Twitter, en las que hay poco más que mensajes de agradecimiento y avisos escuetos de inauguraciones de exposiciones. En noviembre, se estrenó con su primera muestra en solitario en una galería de Berlín, en la que acompañó las imágenes de sus istalaciones callejeras de una colección de sus objetos modificados.

'Piñata' - Tony Spyra

‘Piñata’ – Tony Spyra

El artista alemán, afincado en la ciudad austriaca de Linz, flirtea con el arte conceptual, pero quitándole la solemnidad y la presuntuosidad de la que suele pecar. Un desatascador tiene por mango una flauta, de un cubo de lavar asoma una melena negra, una bolsa negra con tres agujeros convierte a Penélope Cruz (portada de una revista femenina) en una terrorista. En la exposición berlinesa, hizo una piñata con la forma y el característico color naranja de las papeleras de la capital alemana: en la base, un agujero dejaba caer los caramelos al suelo, una imagen que se reproduce a menudo en la realidad, con basura en lugar de dulces.

Curioso observador del paisaje de una ciudad, de nuestros pecados y anhelos con respecto a la vida urbana, Spyra obliga a la reflexión, a prestar atención a lo que —a veces de modo inconsciente— incomoda o duele, siempre acercándose con humor, sin necesidad de mostrarse dramático.

Helena Celdrán

'Tombstone' - Toni Spyra

‘Tombstone’ – Toni Spyra

'Protection' - Toni Spyra

‘Protection’ – Toni Spyra

'Captor' - Toni Spyra

‘Captor’ – Toni Spyra

'Zoo' - Toni Spyra

‘Zoo’ – Toni Spyra

'Sucker' - Toni Spyra

‘Sucker’ – Toni Spyra

'Stromfalle' - Toni Spyra

‘Stromfalle’ – Toni Spyra

'Streetball' - Toni Spyra

‘Streetball’ – Toni Spyra

Esculturas cinéticas que unen el arte y las matemáticas

'Blooming zoetrope' - John Edmark

‘Blooming zoetrope’ – John Edmark

“Si el cambio es la única constante en la naturaleza, está escrito en el lenguaje de la geometría“, dice John Edmark. Profesor de diseño en la Universidad de Stanford (California, EE UU), con sus “esculturas cinéticas y objetos transformables” explora patrones espaciales y busca la atención del espectador demostrando que las leyes físicas están llenas de “comportamientos sorprendentes”.

Como artista en residencia de Autodesk —la multinacional líder del software en 3D— el diseñador ha creado una serie de “zoótropos de Fibonacci“, llamados así en honor de Leonardo de Pisa Fibonacci (c.1170- c.1250), uno de los matemáticos más sobresalientes de la edad media europea, introductor en el continente de los números indoarábigos: las figuras que empleamos hoy para representar los números.

Las piezas aunan el arte y las matemáticas de una manera natural y armónica. El autor bautiza a los zoótropos con el nombre del matemático porque para su diseño utiliza la sucesión de Fibonacci, una serie infinita de números naturales que comienza con el número 1, continúa repitiendo el 1 y sigue con la suma de las dos cifras anteriores (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377…). Lo asombroso de esta secuencia, que se sigue aplicando en computación y matemáticas, es que forma parte de los patrones biológicos. La sucesión corresponde a la configuración de las ramas de un árbol, el orden de las hojas en un tallo, en el romanescu o en la alcachofa.

Las separaciones entre los salientes son la clave para que se produzca el efecto. El diseño ciertamente sigue el patrón según el que crecen las plantas suculentas, las piñas o los girasoles. Realizadas con impresora 3D, las obras parecen crecer y retorcerse cuando se las hace girar a 550 revoluciones por minuto y se graba el proceso con una cámara con una alta velocidad de disparo.

“La velocidad de rotación está cuidadosamente sincronizada con el ritmo de imágenes por segundo para que un fotograma del vídeo sea captado cada vez que la escultura gira ~137.5º, el ángulo áureo”, explica Edmark, que en el portal web Instructables detalla su proyecto y se ofrece a proporcionar los planos de las esculturas a quien esté interesado en imprimirlas en 3D.

Helena Celdrán

‘Termitat’, una colonia de termitas en tu casa

'Termitat' - Chris Poehlmann

‘Termitat’ – Chris Poehlmann

Las termitas horadan la rodaja de madera ofreciendo un espectáculo abierto. En la circunferencia se distinguen los anillos del árbol, interrumpidos y ensanchados por los túneles necesarios para la vida de la colonia. La imagen recuerda a la clásica granja de hormigas, pero con la diferencia de que la termita es un insecto satanizado, asociado siempre con la destrucción de muebles e incluso de bloques de edificios enteros.

En este caso, conviene matizar a qué especie pertenecen. Las de esta granja son termitas de madera húmeda, mucho menos peligrosas que las de madera seca. Al preferir la madera mojada y deteriorada, no suponen una amenaza, viven ajenas a los intereses de la humanidad, en zonas pantanosas y boscosas.

Chris Poehlmann tiene más de 25 años de experiencia en el diseño y construcción de exposiciones para museos, zoos y acuarios. Entusiasta de la flora y la fauna, declara que ninguna criatura viva lo ha “cautivado” nunca como las termitas. “Desde que construí mi primer prototipo de hábitat para termitas en el Museo de Historia Natural de California allá por 1982, he querido llevar el sencillamente asombroso mundo de las termitas a un público mayor”.

El estadounidense se apresura a definir su proyecto como “a prueba de fugas”: Termitat —palabra surgida de la unión de termita y hábitat— es una estructura sellada de metacrilato, una granja portátil que puede contener vida durante años con sólo añadir un poco de agua cada dos semanas. Una vez consumida la madera, el producto puede ser enviado al inventor y, “por un precio moderado” ser enviado de nuevo a su dueño con una rodaja de árbol nueva.

Para financiar su fabricación, Poehlmann ha lanzado una campaña de Kickstarter que ha resultado ser un éxito a pesar de las limitaciones, al contener insectos, la granja no se puede enviar a otros países y ni siquiera a todos los estados de los EE UU. El plazo para contribuir finaliza hoy viernes 9 de enero a las 8:40 de la tarde y saldrá adelante tras recaudar casi 16.300 dólares, unos 14.000 euros: más del triple de los 5.00 dólares (unos 4.200 euros) que se pedía inicialmente.

El 'Termitat' con un microscopio electrónico que permite grabar y ver en el ordenador detalles de la vida de la colonia

El ‘Termitat’ con un microscopio electrónico que permite grabar y ver en el ordenador detalles de la vida de la colonia

Piensa en su idea no sólo como un artículo de ocio, sino también como una herramienta de aprendizaje, y destaca que este tipo de termitas ha sobrevivido con éxito por su capacidad para crear una férrea estructura social y asignar a cada miembro “roles definidos”. La reina pone huevos y, junto con el rey, es la fundadora de la colonia. Los soldados son los ejemplares más grandes, tienen una gran cabeza “brillante y oscura” con “poderosas mandíbulas” preparadas para atacar a cualquier especie que se adentre en los túneles y que sin embargo no les sirven para masticar madera: los deben alimentar las ninfas.

“Es momento de contemplar de modo mucho más profundo las maravillas del mundo de los insectos. Como uno de los más asombrosos —y sin embargo más pasados por alto— organismos de nuestro planeta, a causa de su errónea clasificación como plaga, estos insectos incomprendidos, complejos y evolucionados son fascinantes de observar y tienen importantes lecciones que darnos”, dice el autor en defensa de su excéntrica granja.

Helena Celdrán

Maude White transforma el papel en frágiles estructuras

Maude White

Maude White

“Guardo un gran respeto por el papel. Cuando corto, el material fino y membranoso me revela su fuerza. (…) El papel está en todas partes y ha estado contando historias durante siglos. Respetándolo y honrándolo por lo que es y no considerándolo como un paso previo a algo más grande, siento que comunico algo del placer que me produce”.

Es capaz de reducir el folio a un esqueleto. La estadounidense Maude White (Búfalo – Nueva York, 1986) transforma el papel en finos laberintos, en redes enrevesadas como mapas urbanos. Cuando muestra ante la cámara sus trabajos, sostiene las frágiles estructuras, a veces sólo levantándolas ligeramente de la superficie con la yema de los dedos, para demostrar que son carcasas sin relleno.

Enamorada de su técnica, lo que más le gusta de ella es crear espacios negativos, convertir los huecos en la parte más importante de la obra. Desde pequeña quiso encontrar “lugares ocultos”, detalles secretos en el mundo que nos rodea: en su página web, confiesa que siempre creyó que si uno mira un objeto con detalle, puede ver algo que hasta ese momento había pasado desapercibido y resulta ser incluso precioso.

Maude White

Maude White

Su destreza le permite reproducir largas melenas de personajes femeninos, el trazado único de unas huellas dactilares, plumas de aves, aglomeraciones de burbujas de jabón, colibríes y halcones aprovechando mapas viejos…

Cuando corta papel, tiene la sensación de estar revelando uno de esos “espacios secretos” que buscaba de niña, como si lo que moldeara con tijeras y cuchillas siempre hubiera estado allí, esperando a que ella lo descubriera. “No creo por amor al arte, sino por amor al papel, para hacer visibles las historias que cada pieza de papel intenta comunicarnos”.

Helena Celdrán

'Violin Piece' - Maude White

‘Violin Piece’ – Maude White

Maude White

Maude White

Maude White

Maude White

'Bubble Girl' - Maude White

‘Bubble Girl’ – Maude White

'Red-Tailed+Hawk' - Maude White

‘Red-Tailed+Hawk’ – Maude White

Cuando el arte nace en el mango de una brocha

'Menina IV' - Rebecca Szeto

‘Menina IV’ – Rebecca Szeto

“El espectador reconoce un objeto, pero mirándolo más cerca, se da cuenta de que hay algo curiosamente torcido”. A la estadounidense Rebecca Szeto —amante de los pequeños detalles— le gusta lo inesperado, transformar con humor todo aquello que es convencional.

Se considera una exploradora de las “realidades combinadas”, una reaprovechadora nata de materiales “humildes, producidos en masa, domésticos y desechados”. La artista utiliza en sus obras pinceles, óxido, chicles usados… Una abeja muerta en el alféizar de una ventana puede ser suficiente para activar su sentido creativo, retratando el cuerpo sin vida hasta en 90 delicadas pinturas. Con un estropajo deshecho, amarrado con alfileres, es posible reproducir a la desvergonzada Olimpia de Manet.

A menudo, el contraste entre un objeto vasto y maltratado y el detallismo con que los hace suyos, convierte las piezas en manifestaciones de belleza. Es el caso de Paintbrush Portraits (Retratos de brocha), un proyecto que sigue ampliando desde que lo inició en 1999.

'The World is Your Oyster' - Rebecca Szeto

‘The World is Your Oyster’ – Rebecca Szeto

El detonante fueron Las Meninas de Velázquez: los vestidos de la infanta Margarita Teresa de Austria, Isabel de Velasco y María Agustina Sarmiento de Sotomayor destacan por llamativos guardainfantes que, con su estructura de alambres, abomba la basquiña, un tipo de falda. Szeto estableció una similitud entre el aspecto abombado de los atuendos y la clásica forma de una brocha. Desde entonces ha reproducido en los mangos de madera a la joven de la perla de Vermeer, a una geisha, a doña María de Austria, reina de Hungría (basada también en una obra de Velázquez de 1630), a la Virgen con el Niño…

“La brocha es autorreferencial, actúa como sujeto y a la vez como objeto. Se refiere a la historia de la pintura (…) usando su propia herramienta”, explica la autora, que ve en el tallado de los mangos de madera “una estrategia meditativa” con la que reflexiona sobre las particularidades de cada ejemplar, cubierto de pintura y barnices y con las cerdas manchadas y deformadas por su anterior dueño.

Helena Celdrán

'Doña Hongari (after Velázquez)  - Rebecca Szeto

‘Doña Hongari (after Velázquez) – Rebecca Szeto

'Concubine'  - Rebecca Szeto

‘Concubine’ – Rebecca Szeto

'Reflections on Beauty' - Rebecca Szeto

‘Reflections on Beauty’ – Rebecca Szeto

'2b' - Rebecca Szeto

‘2b’ – Rebecca Szeto

'Honor' - Rebecca Szeto

‘Honor’ – Rebecca Szeto

¿Malas hierbas o plantas valientes?

Ensimismados en nuestra soberbia las llamamos malas hierbas. Son especies autóctonas y de una resistencia loable, muchas veces con espinas, otras con flores o (como es el caso de la menta) aptas para el consumo, despreciadas sólo porque no las queremos en el lugar en el que nacen y no están dispuestas a obecernos.

“Puede que sean pequeñas, pero atraviesan el cemento. Están en todas partes y sin embargo no se ven. Y cuanto más se las pisa, con más fuerza vuelven a crecer“. Mona Caron admira a la maleza que se entromete en los planes de jardineros y agricultores y que en la ciudad se atreve a rebelarse contra la condición estéril de una superficie asfaltada.

La ilustradora, pintora y muralista estadounidense busca malas hierbas en las ciudades, hace bocetos de ellas y después escoge paredes cercanas para reproducirlas en manifestaciones de arte urbano, siempre a gran tamaño, “a escala inversamente proporcional a la atención y el reconocimiento que reciben”. La planta crece en lugares inesperados y Caron ha empezado a añadir dinamismo a la iniciativa grabando el proceso en vídeos que, una vez montados, imitan en “animaciones” el crecimiento de una planta real.

En el proyecto —Weeds (Malas hierbas)— Hay una ideología detrás de la decisión de ensalzar a esas especies. “Suelo elegir el lugar para cada hierba en correspondencia con la metáfora social: sitios en los que las alternativas se están creando, que marcan la diferencia y resisten a la entropía de nuestro mundo enfermo”. Las obras “son un homenaje a la capacidad de recuperación que tienen todos aquellos para los que nadie ha dejado lugar, los que no eran parte del plan y aún así siguen volviendo, abriéndose paso y alzándose”.

Un aster pintado en Asheville (Carolina del Norte), una de las 'malas hierbas' del proyecto 'Weeds' de Mona Caron

Un aster pintado en Asheville (Carolina del Norte), una de las ‘malas hierbas’ del proyecto ‘Weeds’ de Mona Caron

Puntiagudas, con hojas recias, flores de colores descaradamente alegres… Caron ha pintado ortigas, coronopus, cerrajas, dientes de león. Además de poblar ciudades estadounidenses, las plantas han llegado a Europa e incluso hay algún ejemplo oculto en Barcelona.

Vivir en San Francisco (California, EE UU) es sin duda una motivación para reconocer el mérito de las malas hierbas. La ciudad de la protesta y la contracultura experimenta una situación trágica: las viviendas han alcanzado un precio desorbitado y sólo las pueden comprar y alquilar con sueldos de la industria de Internet. El panorama social cambia, los artistas y excéntricos, las familias, la clase trabajadora y la clase media (los residentes de siempre) se ven empujados a abandonar su ciudad para que los felices millonarios del 2.0 —sin remordimientos por los desahucios— ocupen casas a precios estrafalarios. A pesar de todo, todavía, aunque cada vez más castigada y enmudecida, sigue existiendo una resistencia.

Helena Celdrán

'Stinging Nettle', Barcelona -  Mona Caron

‘Stinging Nettle’, Barcelona – Mona Caron

Una de las malas hierbas de Mona Caron en el humilde barrio de Ahmedabad, en la India - Mona Caron

Una de las malas hierbas de Mona Caron en el humilde barrio de Ahmedabad, en la India – Mona Caron

Intervención de Caron en Atenas, Grecia - Mona Caron

Intervención de Caron en Atenas, Grecia – Mona Caron

Diente de león en San Francisco - Mona Caron

Diente de león en San Francisco – Mona Caron

Pequeños universos en espejos de mano, monederos y teteras

Kendal Murray

Kendal Murray

Amigos, amantes, familias, grupos de excursionistas, extraños que se encuentran en un bosque…

A los diminutos personajes de Kendal Murray les basta cualquier superficie para continuar con su vida. La artista australiana construye micromundos para ellos en lugares tan insospechados como un monedero, un espejo de mano o una tetera de cristal.

Murray podría ser así de diminuta y vivir en uno de esos universos que imagina invadiendo objetos cotidianos. No es amiga de hablar demasiado de su trabajo y  hay que conformarse con un perfil en la página de la galería que la representa, pero la capacidad narrativa de cada una de sus obras habla por ella.

Las situaciones que escenifica oscilan entre experiencias tan convencionales como unas vacaciones en la playa o un día en el campo y momentos de fantasía y cierto surrealismo: una mujer huye de un cisne en medio de un campo de maíz, varios miembros de una familia descubren asombrados su reflejo en un enorme espejo que no entienden, un hombre que jugaba al tenis se encuentra en un jardín a una mujer desnuda que ni siquiera lo mira. Cada pieza podía ser el extraño sueño que tuviste la semana pasada, una fantasía inconfesable, un recuerdo borroso o la mezcla de las tres cosas.

Helena Celdrán

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

'Conflate Restate Real Estate' - Kendal Murray

‘Conflate Restate Real Estate’ – Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray

Kendal Murray