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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Entradas etiquetadas como ‘Artefactos’

Tiendas de los años 50 para ayudar a los enfermos de Alzhéimer

'Memory Lane'

En el rinconcito hay una oficina de correos, una tienda de alimentación y un pub. Los tres pequeños locales, cada uno pintado de un color, forman un paseo nostálgico  que recuerda al aspecto de una calle comercial de cualquier pueblito inglés en los años cincuenta.

Dentro de los límites del pequeño rincón se puede llamar por teléfono (hay una cabina), mandar una carta, comprar comida y beber cerveza. El diseño, las tipografías, los carteles publicitarios, los productos a la venta… Todo está pensado para que, quien acuda a esa esquina, sienta la comodidad de encontrarse en un contexto que domina.

El emplazamiento del decorado dice mucho del sentido que tiene el rincón. Memory Lane (Traducible por El camino de la memoria o El camino del recuerdo) está en Grove Care, una residencia de ancianos en Winterbourne (Briston, Inglaterra), y se ha creado especialmente para los que sufren de demencia o Alzhéimer.

Se trata de que los pacientes activen sus recuerdos a través de tareas que ejercieron en su juventud, de marcas de productos que consumieron el pasado… En el escaparate de la tienda de comestibles hay hasta cartillas de racionamiento. Memory Lane es un experimento creativo “diseñado para parecer verdadero”.

Memory Lane - Post Office

Un artículo del periódico británico The Guardian destacaba en 2011 los beneficios de decorar las residencias de ancianos con elementos del pasado. Sin pretender que las instalaciones parezcan el escenario de una película de los años cincuenta, sí descubrieron que los pequeños guiños a la época en que los ancianos fueron jóvenes (los años posteriores a la II Guerra Mundial) les permite evocar momentos de su vida y recordar tareas básicas.

El aroma del jabón Pears (un clásico desde el siglo XIX, el jabón de referencia para varias generaciones de británicos) es un recuerdo olfativo para quien lo reconoce y activa el pensamiento de que es necesario lavarse las manos. Los viejos anuncios de alimentos como el café o el té sirven para identificar con mayor rapidez el producto en el armario de una cocina. El ejemplo del teléfono es definitivo: si una persona con demencia o Alzhéimer se encuentra con un viejo aparato de baquelita es más probable que sepa hacer una llamada que si le dan un móvil. Aunque haya sido capaz hace tan solo unos meses de utilizar el teléfono moderno, el recuerdo del viejo sistema es más profundo y proporciona la seguridad de lo conocido desde hace tiempo.

Helena Celdrán

Memory Lane - Grove Care

El bolígrafo de los 16 millones de colores

Scribble Pen

Scribble Pen

Capaz de capturar en su memoria el color de cualquier objeto o superficie, el Scribble (término de la lengua inglesa traducible por garabato o por garabatear) es un aparato entre ensoñador y útil, con el toque infantil y caprichoso que tienen esa clase de objetos tecnológicos llenos de promesas revolucionarias.

El lápiz electrónico, con punta disponible en varios grosores, graba en su memoria el color con sólo entrar en contacto físico con el elemento (“una pared, una fruta, un libro o una revista, una pintura o incluso el juguete de un niño”) y almacena la tonalidad exacta en forma de datos para que luego el usuario pueda pintar —con uno de los modelos, el que contiene cartuchos de tinta— sobre papel y con el otro modelo sobre una tableta electrónica. Una aplicación para smartphones y tabletas permite al usuario crear una “biblioteca” de colores para clasificarlos y utilizarlos de nuevo. La información se puede importar a los ordenadores y todo es compatible con programas de tratamiento de imagen como el Photoshop o el Corel.

'Scribble Ink'

Los inventores —Mark Barker y Robert Hoffman, de Scribble Technology, una pequeña empresa emergente de las miles que inundan la californiana ciudad de San Francisco— aseguran que el ingenio puede captar hasta 16 millones de colores, que el bolígrafo mágico equivale a tener de manera virtual “una gigantesca caja de rotuladores”. Predicen que el bolígrafo despertará el interés de cualquiera que necesite un “amplio acceso” al color y mencionan a artistas, diseñadores gráficos, decoradores interiores, diseñadores de moda, educadores y padres que desean que sus hijos “piensen más allá de la caja de ceras”…

Desde el 11 de agosto, fecha de lanzamiento de la campaña de microfinanciación en la plataforma Kickstarter para hacer el proyecto realidad, el Scribble ha recaudado 366.566 dólares (273.559 euros) cuando sus creadores sólo pedían 100.000 (74.627 euros). La inesperada avalancha hizo que Scribble Technology tuviera que cancelar temporalmente el 15 de agosto la recepción de dinero por petición de Kickstarter, que le ha pedido a la empresa un vídeo más informativo sobre el producto.

Helena Celdrán

Scribble

Scribble Stylus

Scribble Ink

Scribble Stylus

‘Smart Bricks’, Lego para construir casas reales

Se trata de aplicar el sistema de uno de los juegos de construcción más famosos de la historia a la edificación real de viviendas. El proyecto Smart Bricks (Ladrillos inteligentes) todavía está en proceso de hacerse realidad, pero se presenta como una alternativa que “cambiará el modo en que construimos casas, edificios, puentes y aceras”.

Las piezas son de un hormigón “de alta resistencia” y con propiedades aislantes que propician el ahorro energético tanto en invierno como en verano. Con ellas se forman estructuras similares a las que todos hemos creado alguna vez a partir de los coloridos ladrillos de Lego: los Smart Bricks se mantienen juntos con un potente adhesivo y a mayores se pueden asegurar con barras de acero que los atraviesan en su interior. Además, es posible crear en ellos espacios especiales para la electricidad y el agua y tienen ganchos en los que se pueden encajar piezas para los suelos y las paredes.

Prototipo de 'Smart Brick' - Foto: Kite Brick

Prototipo de ‘Smart Brick’ – Foto: Kite Bricks

Sus creadores ahora buscan financiación y de momento la iniciativa (pendiente de patente en los EE UU) sólo cuenta con prototipos del ladrillo y un vídeo con una animación virtual que recrea cómo sería el procedimiento, controlado por un robot. Ronnie Zohar, el fundador de la empresa a la que pertenece la idea, la israelí Kite Bricks, destaca que con el método se reducirían los costes en un 70% y el tiempo de la construcción en un 80% además de que supondría un menor gasto de energía, mayor limpieza y mucho menos ruido durante el tiempo que durara la obra.

Con un considerable ahorro del gasto general, los inventores de los “ladrillos inteligentes” ven la posibilidad de crear construcciones de bajo coste en todo el mundo, desde un poblado de “granjeros indios” a una localidad de “vinateros franceses”. Aclaran que el material se puede adaptar a las necesidades estéticas para respetar la arquitectura tradicional del lugar y que la aplicación del método no arrasaría con el paisaje ni anularía los gustos ni la identidad de los habitantes de las viviendas.

Helena Celdrán

Prototipo de ladrillo para 'Smart Bricks' - Foto: Kite Bricks

Prototipo de ladrillo para ‘Smart Bricks’ – Foto: Kite Bricks

Prototipo de ladrillo para 'Smart Bricks' - Foto: Kite Bricks

Prototipo de ladrillo para ‘Smart Bricks’ – Foto: Kite Bricks

El piano robotizado que transforma las nubes en música

Busca datos tridimensionales en la superficie de un lago y los traslada a una escultura robótica, utiliza hojas secas de árboles para “recolectar” viento y después utiliza esa energía para (con un mecanismo) hacer dibujos a carboncillo… El artista estadounidense David Bowen saca provecho hasta de las moscas: en Fly Tweet (Tweets de moscas) introdujo a un grupo de moscas domésticas en una esfera transparente con un teclado en su interior. Los insectos se posaban sobre las teclas y escribían mensajes en Twitter.

No es la primera vez que Bowen se fija en las nubes para realizar sus piezas escultóricas interactivas. Igual que utilizó moscas, creó en 2013 una instalación que también mandaba tweets, esta vez basados en los movimientos y las formas de las nubes. Un software capturaba en vídeo, a tiempo real, las imágenes de las nubes para activar un teclado virtual y cuando se alcanzaban 140 caracteres, el mensaje se enviaba automáticamente.

Una de las piezas más recientes del escultor es Cloud piano (Piano de nubes), una instalación encargada expresamente por la galería L’assaut de la Menuiserie, en Saint-Etienne (Francia), donde se exhibirá en septiembre. En la obra cinética, un piano de cola negro toca condicionado por el paso de las nubes. La caprichosa e interminable pieza musical la ejecuta un aparatoso robot con cables y apéndices mecánicos blancos sobre las teclas.

Como en el caso de las nubes capaces de escribir tweets, una cámara enfocada al cielo graba la imagen, la convierte en datos con un software en tiempo real y después los transforma en órdenes que activan el mecanismo colocado sobre el instrumento. “El sonido resultante se genera a partir de un patrón único de teclas creado por las formas etéreas construidas, barridas, fluctuantes y desvanecidas en el cielo”, explica el artista.

Helena Celdrán

'Cloud piano' - David Bowen

‘Cloud piano’ – David Bowen

'Cloud piano' - David Bowen

‘Cloud piano’ – David Bowen

'Cloud piano' - David Bowen

‘Cloud piano’ – David Bowen

'Cloud piano' - David Bowen

‘Cloud piano’ – David Bowen

Un catálogo de virus informáticos para recordar momentos de pesadilla

Ilustración de Karborn para el virus informático Implant

Madman es un virus que infectaba el PC con archivos ejecutables (.EXE) de la familia de sistemas operativos DOS. Cada vez que el usuario trataba de que el ordenador recuperara la normalidad aprentando el comando CTRL+ALT+DEL, aparecían en la pantalla unos ojos enmarcados en un rostro rojo construido con código ASCII. Si se volvía a apretar cualquier tecla, un mensaje en la pantalla dejaba claro que aquello era grave: “Nada te puede salvar aquí, amigo. ¡Ahora estás en mi mundo!”.

El Computer Virus Catalog (Catálogo de virus de ordenador) puede traer a nuestra memoria historias de horror informático del pasado (y del presente), pérdidas catastróficas de datos, pesadillas de pantallazos azules…

La página nació como un proyecto personal del publicista de Ámsterdam Bas van de Poel y se presenta como una “guía ilustrada de los peores virus de la historia e la informática”. Con la descripción de cada virus hay una ilustración inspirada en ellos: para Madman, el artista Jay Wright rescata del olvido la mirada roja amenazante e incrusta en ella a hombrecillos en apuros.

Ilustración del estudio HORT para el virus Marburg

Van de Poel invita a artistas de todo el mundo a interpretar los virus y mantener así la extraña fascinación que producen “sus tramas malignas”. Como la de Wright, algunas de las ilustraciones se nutren del aspecto que presenta el sistema enfermo. Para el virus Marburg —que se extendió con rapidez en agosto de 1998—  el estudio Hort hace una versión de la plaga de círculos rojos con una equis blanca que inundaban la pantalla del ordenador infectado. El artista gráfico Sam Coldy hace un acercamiento minimalista al virus Beda, también creado para DOS y que se mantenía en silencio hasta que no se activaba el archivo infectado.Entonces Beda desplegaba unos atractivos recuadros de colores RGB que se movían arriba y abajo.

Entre catástrofes sonadas como ILoveYou (del año 2000, responsable de la infección de más de 50 millones de ordenadores en sólo unos días y 10.000 millones de dólares —7.456 millones de euros— de daños) hay otros ejemplos ahora entrañables que merece la pena conocer, como el que se considera el primer virus de la historia. Cookie Monster, creado a finales de los años sesenta y basado en el famoso Monstruo de las Galletas de Barrio Sésamo, congelaba toda actividad del sistema y pedía galletas. No era dañino en absoluto, sólo había que teclear la palabra galleta y se podía continuar la actividad sin que molestara más.

Helena Celdrán

Ilustración de Jay Wright para el virus Madman

Ilustración de Lawrence Slater para el virus Cookie Monster

Ilustración de Clay Hickson para el virus LSD

Ilustración de Sarah Mazzetti para el virus Anna Kournikova

Cuando la naturaleza se convierte en partitura

La cadencia pausada le otorga una singular tranquilidad al paisaje de la ciudad de Sapporo (Hokkaido) —la cuarta más poblada de Japón— que se contempla desde el Sapporo JR Tower, un rascacielos de 38 pisos y 173 metros de altura.  El instrumento de cuerda pulsada del que brotan las notas es un Tonkori, tradicional del norte del país y cuyo nombre imita el sonido que produce.

Inspirado por las montañas o los edificios silueteados en el horizonte, el japonés Koshi Kawachi (Gifu, 1973) convierte en su proyecto reciente Note Drawing (Dibujo de notas) fotos de paisajes en partituras, repartiendo las notas a lo largo de los desniveles para construir una melodía.

No es la primera expresión artística en la que se juega con el paisaje para obtener una inesperada partitura. En 2009, el artista brasileño Jarbas Agnelli convertía en una melodía la foto de unos pájaros posados en cables de postes telefónicos: cada ave era una nota, el cableado; una perfecta escala pentatónica. Había encontrado la imagen en un periódico y asegura que respetó “el lugar exacto de los pájaros” sin editar la imagen. “Corté la foto y me puse frente al piano. Me di cuenta de que era una melodía dulce y sencilla y decidí añadirle arreglos clásicos”, declara en una extensa entrevista.

La artista Kerry Morrison y el compositor Jon Hering también hicieron, en Inglaterra en 2012, música con la ayuda de los pájaros. El método fue mucho menos romántico: Morrison colocó pentagramas vacíos en el suelo de diferentes parques de Liverpool y esperó a que sucediera lo inevitable, que las aves defecaran sobre las láminas.

Bird Sheet Music - Kerry Morrison-Jon Hering

Crearon 20 minutos de música (aquí se puede escuchar un extracto) que, con arreglos clásicos de Hering, fue interpretada en la sucursal de la Tate Gallery en Liverpool. El proyecto fue una manera de destacar la importancia de las deposiciones de los pájaros para repartir semillas y fertilizar la tierra en los parques urbanos. “Es algo que la gente no suele pensar. (…) Suelen verlas como asquerosas y horribles, pero son de una importancia fundamental para la vida en la tierra”.

Helena Celdrán

Exquisitos objetos de inspiración ‘art dèco’ hechos con pelo humano

El brillo transparente y acogedor les da la apariencia de objetos de otra época, creados artesanalmente a partir de maderas exóticas o concha de tortuga. La colección está inspirada en el estilo art dèco de Shanghái en los años veinte y treinta: una variante oriental de la corriente estética europea que tuvo enorme peso en la ciudad china y que contribuyó a darle el toque sofisticado y cosmopolita en las primeras décadas del siglo XX.

Cuatro de los objetos de la serie 'Hair Highway'

Studio Swine, el estudio creador de Hair Highway (Autopista del pelo), define el proyecto  como una versión actualizada de la Ruta de la Seda, “que no sólo llevaba seda, sino también tecnología, estética e ideas entre el este y el oeste”. Los itinerarios comerciales que unían Asia y Europa, parece remontarse al paleolítico y desaparecieron en 1453 tras la desintegración del Imperio mongol. La seda, muy admirada por los romanos, era el producto estrella, pero también llegaban de oriente cargamentos de piedras preciosas, textiles de lino, objetos lacados, especias, metales preciosos, marfil, ámbar…

Los refinados objetos de atractivo minimalista que presenta el estudio están en realidad fabricados con resina de pino y pelo humano, una combinación sorprendente e inesperada y que destaca por ser sostenible, al contrario que los materiales que antiguamente se empleaban en la manufacturación de ese estilo de piezas: “Mientras la población mundial aumenta, el pelo humano es un recurso natural que se incrementa. El pelo asiático es el que más rápido se regenera, creciendo 16 veces más rápido que la madera tropical. Es también increíblemente fuerte, un sólo cabello puede aguantar hasta 100 gramos”.

Hair Highway

Durante su estancia en China, el artista británico Alexander Groves y la arquitecto japonesa Azusa Murakami (fundadores de Swine) se interesaron por el comercio de pelo, toda una industria en la provincia de Shandong, al este del país. China es, además, el mayor exportador de pelo humano del mundo. Desde la gente que vendía su pelo a comerciantes, mercados y fábricas, siguieron el rastro del material y documentaron en un vídeo la cadena que hacía posible que la materia prima llegara a ellos para después cubrirla de resina de pino y obtener planchas de colores cálidos.

Helena Celdrán

Zapatillas que demuestran cómo “todo lo que compras es basura”

'Everything you buy is rubbish'

“El calzado actual pasa apenas una fracción de su vida abrazando un pie. Durante la mayoría de su existencia es basura. Ya sea en un vertedero o tirado en una orilla, el tejido sintético de los zapatos (además de la plétora de plástico que desechamos) tardará siglos en descomponerse“.

Los tres diseñadores/artesanos/artistas del proyecto británico Everything You Buy Is Rubbish (Todo lo que compras es basura) presentan la cruda realidad de los residuos y en particular de la contaminación plástica. La zapatilla que gira en bucle en el gif animado de la web del proyecto es sólo un símbolo, un ejemplo del tipo de filosofía vital que es necesario adoptar para reducir lo antes posible las inmensas cantidades de basura que generamos, deshacerse de un estilo de vida caduco que ya no podemos permitirnos.

William Gubbins, Charles Duffy y Billy Turvey fabricaron el par de zapatillas de colores con residuos recogidos en la zona del Canal de la Mancha, planchándolos, puliéndolos y dándoles forma, utilizando fibra trenzada para los cordones. El experimento era un encargo académico en el que tenían que comunicar ideas del libro 10 Billion (Diez mil millones), escrito en 2013 por el profesor universitario inglés Stephen Emott.

El extracto que escogieron se refiere al consumo. “Los cambios de comportamiento que se nos requieren son tan fundamentales que nadie quiere hacerlos. ¿Cuáles son? Necesitamos consumir menos. Mucho menos. Menos comida, menos energía, menos cosas. Menos coches, coches eléctricos, camisetas de algodón, ordenadores portátiles, teléfonos móviles. Muchísimo menos. Sin embargo, cada década, el consumo global continúa incrementándose implacablemente”, escribe Emott.

El autor —que tituló su obra en referencia a los 10.000 millones de personas que se calcula que habitarán el mundo antes de que termine este siglo— aborda el problema de la sobrepoblación del planeta desde una perspectiva accesible y expresa la imposibilidad de que el ser humano pueda sobrevivir con el comportamiento voraz que ha gestado.

En Everything You Buy Is Rubbish recuerdan cómo en su día el plástico se presentó a la humanidad como una “promesa utópica”, un “material revolucionario que nos cambiaría las vidas”. Duffy, Gubbins y Turvey se refieren con ironía a ese “cambio”: el plástico está “tan incrustado en nuestras vidas y el medio ambiente” que se está volviendo “indistinguible e inseparable de la naturaleza”. Al respecto, Gubbins ofrece a mayores en su página web un demoledor vídeo.

Con las atractivas zapatillas hechas de basura, han creado además una colección de cuatro carteles con datos descorazonadores. “Se estima que más de ocho millones de piezas de plástico entran en el océano cada día“. “Tus abuelos probablemente vivían cuando se inventaron muchos de los nuevos tipos de plástico. El mismo plástico creado entonces seguramente sobrevivirá a tus nietos”.

Helena Celdrán Green

Everything you buy is rubbish - cartel

Everything you buy is rubbish - cartel2

‘Bioplastic Fantastic’, plásticos que producen vitaminas, azúcar, proteínas…

'Bioplastic ffantastic' - Johanna Schmeer

Tienen aspecto de organismos, son redondeados, algunos parecen marinos y los colores y texturas los hacen extrañamente apetecibles de palpar. En Bioplastic Fantastic los plásticos evolucionan y producen mediante procesos biológicos agua, vitaminas, azúcar, grasas, fibra, proteínas y minerales. No se trata de una idea artística, realmente son capaces de generarlos.

Johanna Schmeer expresa con sus trabajos un interés por la influencia “social, ética y cultural” de las nuevas tecnologías en nuestra vida diaria y con este proyecto explora las innovaciones en el campo de la bio y nanotecnología. La creación de células artificiales capaces de copiar diferentes funciones de la célula biológica y el uso de los polímeros en la biomédica son una realidad que la diseñadora alemana traslada al entorno del hogar especulando “sobre el futuro diseño y uso de productos domésticos hechos de bioplásticos modificados con enzimas“.

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

Los siete objetos creados por Schmeer proporcionan “todos los nutrientes y la energía necesarios para la supervivencia de un humano” a partir de un proceso de fotosíntesis artificial. Los ha llamado según el organismo que contienen: Pseu (compuesto de pseudomonas) extrae agua del aire, Lact (compuesto de bacterias del ácido láctico) produce vitaminas, Cyan (compuesto de cianobacterias) produce azúcar y oxígeno…

En un vídeo que acompaña a la presentación del proyecto, la autora maneja las extrañas creaciones que oscilan “entre el producto y el organismo”. Las parte y extrae líquidos de ellas como si fueran frutos exóticos, se introduce las sustancias en la boca siempre pendiente del resultado estético de sus acciones.

Helena Celdrán

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

Cuando el autobús de dos pisos volvió triunfal a las calles de Londres

Routemaster busEs el autobus de postal, un vehículo tan introducido en la cultura popular que el intento de prescindir de él ha causado la ira de sus usuarios. Lo que sucedió con el autobus rojo de dos pisos es el ejemplo perfecto de la dificultad caricaturesca de los británicos por encajar un cambio cualquiera, pero en este caso a favor de un vehículo de diseño irresistible que los usuarios del transporte público bien merecen disfrutar.

Cambiar el Routemaster por otro bus más convencional le costó al Ayuntamiento de Londres un arranque de furia de la opinión pública, convirtiéndose el tema en decisivo para la campaña a la alcaldía de Londres en 2008. El entonces aspirante a alcalde, Boris Johson —que ganó las elecciones  y todavía sigue ejerciendo el puesto— prometía resarcir a los sufrientes londinenses. Los autobuses eran muy viejos, poco eficientes y ecológicos, pero él estaba dispuesto a resolverlo creando una versión modernizada.

El libro London’s New Routemaster (El nuevo Routemaster de Londres) —de la editorial inglesa Merrell— se adentra en la “historia oficial” de la nueva cara del símbolo londinense. Con diseños iniciales, maquetas virtuales, imágenes de la fabricación y de las primeras pruebas del vehículo, el tomo detalla al que se considera el “auténtico sucesor” del Routemaster original.

El New Routemaster - Images: © Wrightbus

El New Routemaster – Images: © Wrightbus

Producto del desarrollo de la ciudad tras la II Guerra Mundial, el Routemaster era un atisbo de belleza en la grisácea posguerra. Se había planificado entre 1947 y 1956 con el objetivo de crear un vehículo que ahorrara gasolina, tuviera un mantemiento barato y sustituyera a los trolebuses. Con una ligereza inusual para la época, el autobús fascinó al instante a los conductores, se adaptó a las necesidades de la capital convirtiéndose en el escenario diario de pasajeros de todos los estratos sociales en una época de escasez de vehículos privados.

El vínculo emocional que crearon los londinenses con el medio de transporte que los trasladaba a diario desde 1956 se manifestó en el disgusto que causó la retirada de la flota en 2002. El ayuntamiento tomó entonces la decisión de sustituirlos por autobuses Mercedes-Benz Citaro, articulados y de 18 metros de longitud, similares a los de otras ciudades europeas y de los EE UU.

El odiado Mercedes-Benz Citaro - Foto: Martin Addison

El odiado Mercedes-Benz Citaro – Foto: Martin Addison

“Los autobuses se convirtieron de pronto en un candente tema político“, escribe Tony Lewin, experto en automoción y autor de London’s New Routemaster. Lewin cuenta que “los operarios estaban enamorados de la eficiencia del Citaro”, pero también que los pasajeros se colaban con frecuencia: incluso se llegó a conocer como “el autobús barato”. Al existir varias puertas para agilizar la subida de los pasajeros, no había que pasar delante del conductor y era fácil no pagar.

El vehículo articulado fue blanco de fuertes críticas en la prensa y tras el nombramiento del alcalde Johson fue retirado de servicio poco a poco por el flamante autobus de dos pisos renovado, recibido con furor y dispuesto a “reconquistar los corazones del público” con líneas dinámicas y suaves y una tecnología híbrida.

Helena Celdrán