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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Entradas etiquetadas como ‘Artefactos’

El ojo que se ‘desintegra’ si no lo miras de frente

'Perceptual Shift' (2015) - Michael Murphy

‘Perceptual Shift’ (2015) – Michael Murphy

Con una idea muy particular de lo que debe ser la escultura, Michael Murphy maneja a su antojo la perspectiva para crear figuras. Las piezas se aprecian mucho peor en fotografías que en vídeo, la imagen en movimiento es esencial para que la obra cobre sentido. 1.252 esferas negras de madera, colgadas de hilos transparentes también pueden ser una escultura figurativa. Como demuestra el escultor estadounidense, todo depende del punto de vista desde el que uno contempla la obra.

Uno de sus últimos trabajos es Perceptual Shift (Cambio de percepción), un ojo comiquero del que Roy Lichtenstein se sentiría orgulloso. La imagen sólo se aprecia si el espectador se pone de frente: cuando la cámara se desplaza hacia la izquierda y la obra se ve de perfil, deja de tener sentido y el ojo pasa a ser un enjambre de puntos negros.

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Cuando los vestidos se hacían con sacos de comida

Libro de patrones para hacer vestidos con 'feedsacks'

Libro de patrones para hacer vestidos con ‘feedsacks’

¿Y si no pudiéramos comprar ropa? ¿Habría manera de salir del paso con lo que tuviéramos en casa sin sacrificar ningún textil del hogar? Repasando mentalmente, no hay materiales aprovechables. En la cocina, el plástico domina el envasado de los productos, con alguna concesión al vidrio. Atrás quedan otros que —por su coste en comparación con el nefasto plástico— ya forman parte de la arqueología del consumo, por ejemplo, la tela.

En los EE UU la cultura del derroche llegó tras la II Guerra Mundial como un cataclismo, borrando del panorama doméstico la reutilización y el aprovechamiento de lo que tenemos a mano. Por suerte la tendencia está cambiando, los tiempos ya no son bollantes y nos enfrentamos al mayor reto medioambiental de nuestra historia: reciclar vuelve a estar de moda y muy a propósito del revival se rescatan del olvido los recursos que empleaban nuestros abuelos.

Almacenar el cereal en sacos es casi tan viejo como la invención del textil. Los granjeros guardaban el grano en bolsas de tela cosidas a mano y con señas de identidad para diferenciarlas de cosechas vecinas. Cuando los Estados Unidos fueron industrializándose y afloraba el comercio desde el campo a las grandes ciudades, los sacos —llamados feedsacks, sacos de alimento— fueron el contenedor ideal para el transporte de productos secos.

Así llegaron de forma masiva a los hogares para transformarse en el siglo XX en un material que sacó de muchos aprietos a las familias, sobre todo en los años treinta (tras la Gran Depresión) y a principios de los cuarenta (durante la II Guerra Mundial), cuando en los EE UU había racionamiento de textiles.

Mujeres con vestidos hechos con tela de sacos

Mujeres con vestidos hechos con tela de sacos

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Audrey, el único autobús-cine que consiguió volver a la vida

El Vintage Mobile Cinema (http://www.vintagemobilecinema.co.uk)

El Vintage Mobile Cinema (http://www.vintagemobilecinema.co.uk)

El autobús es de la casa Bedford, una compañía inglesa fundada en 1930 en Bedforshire (Luton) y especializada en vehículos grandes, famosa por popularizar el motor de seis cilindros en línea. La empresa no supo enfrentarse al avance tecnológico de los otros fabricantes de autobuses y camiones y dejó de producir vehículos en 1986.

Lo más llamativo no es la redondez sesentera al estilo de las furgonetas Volkswagen T2, sino la corona de cristal, un mullido tupé en lo alto del vehículo. En aquella vidriera se escondía el proyeccionista cuando el interior, lleno de butacas de cine en lugar de asientos, cumplía su cometido como sala móvil de proyecciones a mediados de los años sesenta.

El Reino Unido acababa de dejar atrás las penurias de la posguerra, pero era consciente de que su economía se había quedado atrás después de la II Guerra Mundial mientras los EE UU afianzaban el liderazgo mundial. Blanco y esmaltado al estilo de una nevera antigua, el bus-cine no era una iniciativa romántica, se creó como herramienta para propagar mensajes gubernamentales.

La flota original de autobuses-cine

La flota original de autobuses-cine

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Bodegones con objetos típicos de las cajas de un trastero

'Heaven' -  Melodie Provenzano

‘Heaven’ – Melodie Provenzano

Empieza por bajar las cajas que descansan en los estantes más altos de su estudio. Dentro hay figuritas de cristal, porcelana y cerámica, juguetes, lazos brillantes que alguna vez dieron el toque final al envoltorio de un regalo, objetos huérfanos y rotos que ya no le interesan a nadie, el adorno inútil comprado en el todo a 100… Trastos que suelen terminar acumulando polvo en el trastero.

Melodie Provenzano (Kinderhook, Nueva York – EE UU, 1974) extiende las piezas sobre la mesa y las agrupa buscando la mejor combinación. “Esa parte del proceso es bastante divertida. Respondo a la estimulación visual y emocional según cómo se relacionan los objetos, cómo reflejan la luz, proyectan sombras y habitan el espacio”. La artista pinta y dibuja después bodegones realistas del conjunto de cachivaches, dándoles la categoría que le otorgaban los maestros holandeses y flamencos del siglo XVII a las piezas de caza, las vajillas de plata o las frutas exóticas.

'Plan A' (detail) - Melodie Provenzano

‘Plan A’ (detail) – Melodie Provenzano

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‘Tactum’, diseño en 3D sobre la piel

Como sucede con los rayos de sol o la luz de la luna cuando se filtran a través de una persiana, las líneas luminosas se proyectan sobre la piel invitando al juego. La sorpresa viene al descubrir que se pueden moldear, tensar y soltar para darles forma: el capricho tecnológico se llama Tactum y es una herramienta digital que permite manipular las formas proyectadas sobre el cuerpo y transformarlas después  —con impresiones en 3D— en pulseras y accesorios.

Con financiación de la compañía de software Autodesk, el proyecto parte del estudio Madlab.CC, un colectivo de diseñadores que realizan “acercamientos computacionales a la arquitectura, la creación y la interacción”. De momento centrados en la zona del antebrazo y con la intención de perfeccionar el sistema, utilizan un controlador de videojuego Kinect, que establece el contacto entre el usuario y la consola a través del reconocimiento de gestos, en la misma línea que otros sistemas como Wii MotionPlus de Nintendo o PlayStation Move.

'Tactum' - MadLab.CC

‘Tactum’ – MadLab.CC

“Una persona simplemente puede tocar, dar, frotar o pellizcar la geometría proyectada sobre el brazo para personalizar formas listas para imprimir y listas para llevar”, escriben en el apartado de su página web dedicado al proyecto.

Amigos del código abierto, no revisten su iniciativa de exclusividad. Al usar la piel como superficie interactiva para la fabricación de modelos en 3D, quieren hacer accesible el diseño digital a usuarios “no expertos”, convertirlo en una tarea intuitiva.

Sin embargo, también reconocen que la simplificación tiene un precio: la dificultad de conseguir un diseño preciso. Los abalorios que resultan de Tactum se suelen limitar a “las formas abstractas y escultóricas”. Consciente de la limitación, el equipo trabaja para superar el obstáculo y planea que, en un futuro cercano, incluso sea posible ampliar los usos del sistema para fines médicos.

Helena Celdrán

Imagen del proyecto 'Tactum' - MadLab.CC

Imagen del proyecto ‘Tactum’ – MadLab.CC

‘Way Out’, una animación para adictos al ‘smartphone’

Todos lo vivimos a diario como partícipes y observadores. En el transporte público, en un restaurante, incluso en el arenal de una playa… Un gran porcentaje de las personas están inmersas en una pequeña pantalla y pendientes de revisarla en cuanto la pierden de vista unos segundos.

Lo que empezó siendo un teléfono móvil, una herramienta para llamar y recibir llamadas fuera de casa, ahora es una navaja suiza mental. Muchos no reconocerían ni en mil años la dependencia que sienten por el smartphone, como muchos drogadictos, dirían incluso creyéndolo “yo controlo”, “yo lo dejo cuando quiero”.

Way Out (traducible por salida o escapatoria) es una animación propia de nuestro presente como sociedad enganchada a la tecnología. De tres minutos de duración, la pieza comienza resultando muy familiar y acaba siendo una pesadilla: el mundo digital de cada pantallita luminosa se descontrola, lucha por salir y se convierte en un agujero negro que engulle al mundo real.

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El hombre que se convirtió en “el Caruso del silbido”

Retrato autografiado de Guido Gialdini

Retrato autografiado de Guido Gialdini

En las escasas fotos que se conservan de él, Guido Gialdini (¿1878-?) posa bien vestido y con la cabeza alta, con la actitud de un prestigioso cantante de ópera. De perfil distinguido y labios finos, había ganado fama internacional por ser un prodigio del silbido: era capaz de silbar cualquier melodía que escuchara, de ejecutar con precisión valses de Strauss, arias de ópera, canciones folclóricas o sincopados ragtimes.

El nombre italiano era sólo artístico. En realidad se llamaba Kurt Abramowitz y había nacido en Alemania, en Berlín. Tras una breve carrera como comerciante, en los primeros años del siglo XX comenzó a ser consciente de su talento y consiguió abrirse un hueco en la música silbando para otros artistas, haciéndo pequeños solos y arreglos en canciones de música ligera.

En años en que todavía convivían el gramófono y el fonógrafo (un aparato inventado por Edison y que reproducía sonidos grabados en un cilindro de cera), la incipiente industria musical se fijó en la destreza de Abramowitz y registró sus versiones silbadas. Poco antes de que estallara la I Guerra Mundial ya era una estrella de los espectáculos de variedades, se hablaba de él como “el Caruso silbador” y existen recortes de prensa que registran giras y conciertos en el resto de europa, en los EE UU en 1910/11 y a finales de 1911 hasta en Australia.

En sus grabaciones —todas ya libres de derechos y algunas fácilmente localizables en Internet— lo acompaña una gran orquesta. Sopla con ligereza, haciéndo arabescos invisibles con el aire que surge de su boca. A ratos podría pasar por un theremín, si no fuera porque el instrumento pionero de la electrónica no se inventaría hasta 1919.

Poco más se sabe de la vida y la trayectoria profesional de Abramowitz. Su rastro se pierde por completo en los años treinta. De origen judío, tiene peso la teoría de que murió en el campo de concentración nazi de Auschwitz durante la II Guerra Mundial.

Helena Celdrán

Pistolas para bebés, ‘barbies’ viudas de guerra y otros juguetes distópicos

'Barbie War Widow' ('Barbie viuda de guerra') - Peter Adamyan

‘Barbie War Widow’ (‘Barbie viuda de guerra’) – Peter Adamyan

“En la mayoría del mundo de hoy, la violencia es mucho más real, y considerada como una dura realidad en el día a día de los niños. Para el mundo occidental sin embargo, es algo menos tangible, algo que vemos sólo en televisiones y videojuegos. ¿Por qué entonces cala en nuestra cultura de una manera tan extendida?”.

Peter Adamyan (1987) intenta descifrar la fórmula del éxito de la violencia en las sociedades acomodadas, se empeña en buscar la explicación en un posible “fomento del imperialismo”, la “validación” de la violencia “en los textos religiosos” o la certeza de que lo llevamos “en nuestro ADN”. El artista estadounidense pinta sobre lienzo y madera, crea instalaciones y modifica juguetes originales con la mirada puesta en la histórica crueldad del ser humano. Las creaciones son tétricas y burlonas, el estilo es pretendidamente descuidado y pop.

'Cobra Hates Your Freedom' - Peter Adamyan

‘Cobra Hates Your Freedom’ – Peter Adamyan

Dystopia Toyland (Distopía Juguetelandia) es su última colección de balas envenenadas, obras que aluden a las consecuencias de la guerra sobre la población civil, a los abusos sobre los trabajadores o a matanzas y genocidios del pasado. También hay lugar para el cada vez más frecuente caso, como repetido en un funesto bucle, del bebé que dispara el arma y mata a otro niño o a un familiar adulto en alguna remota población estadounidense, uno de esos lugares de los que sólo se hablará de pasada para recordar el desgraciado suceso.

'Babys First Homicide' - Peter Adamyan

‘Babys First Homicide’ – Peter Adamyan

Introduciéndose en el universo de los juguetes busca los “momentos formativos de nuestra juventud en los que por primera vez conocemos la violencia verdadera, el momento en que somos más susceptibles y nuestras psiques están todavía en desarrollo”. Adamyan se toma al pie de la letra que el juguete es una herramienta para que el niño reproduzca escenarios de la realidad adulta: un G.I. Joe veterano de guerra mendiga junto a un cubo de basura, dos muñecas Bratz ejercen la prostitución en las calles, una bolsa de celofán transparente contiene figuras humanas derretidas y grisáceas que resultan ser “víctimas del napalm”.

En un mundo en que, para muchos, es más ofensiva la imagen de un cuerpo humano desnudo que de un cuerpo sin vida, el artista señala que la violencia ya no está “tan aceptada como lo estuvo a lo largo de la historia”, pero matiza que nos las seguimos ingeniando par “aceptarla” como inevitable a la naturaleza humana. Sus obras no deben ser confundidas con un gamberrismo tontorrón, sino como una llamada de atención al fatalismo con que aceptamos que un niño “acepte la violencia como parte de la edad adulta”.

Helena Celdrán

Instalación creada por Adamyan con trabajos de la serie 'Dystopia Toyland'

Instalación creada por Adamyan con trabajos de la serie ‘Dystopia Toyland’

'Workers Comp Daydreams' - Peter Adamyan

‘Workers Comp Daydreams’ – Peter Adamyan

'Freight Train Fuhrer' - Peter Adamyan

‘Freight Train Fuhrer’ – Peter Adamyan

'The Unfriendly Gost' - Peter Adamyan

‘The Unfriendly Gost’ – Peter Adamyan

Rogan Brown, ‘escultor’ de bacterias y microorganismos

'Cut Microbe' - © Rogan Brown

Cut Microbe’ – © Rogan Brown

Ver un mundo en un grano de arena
Y un cielo en una flor salvaje
Sostener el infinito en la palma de tu mano
Y la Eternidad en una hora

El artista angloirlandés Rogan Brown cita al poeta e ilustrador inglés William Blake (1757-1827) para explicar un cuerpo de trabajo asombroso y complejo, “esculturas de papel” basadas en visiones microscópicas de microorganismos y cultivos de laboratorio.

Corta con tijeras y cuchillas, disecciona hoja por hoja produciendo capas que superpone, pela y agujerea. Raices, fósiles, corales, los nervios de una hoja, conchas marinas, amebas, esporas y virus son claras inspiraciones para Brown, que se deja seducir por la “arquitectura de la naturaleza y el crecimiento orgánico”. Al igual que el angelical Blake, es un observador apasionado de los sutiles movimientos de la naturaleza, “la textura de una piedra, el movimiento del agua, la complejidad de las formas de las plantas o la estructura geológica de paisajes enteros”.

'Cut Stem' - © Rogan Brown

‘Cut Stem’ – © Rogan Brown

El proceso al que se somete es lento, puede durar meses, pero sabe que esa es la única manera en que se deben reproducir texturas y patrones tan delicados: “el acto lento de cortar” repite el proceso progresivo y lento que “domina la naturaleza”, “el crecimiento y la decadencia”. No escoge el papel sólo como medio, sino como filosofía, porque reúne las “cualidades paradógicas que vemos en la naturaleza”, es frágil y duradero, resistente y al mismo tiempo delicado.

Acaba de presentar su obra más reciente, Cut Microbe (Microbio cortado), una obra en la que ha invertido cuatro intensos meses, que mide más de 112 centímetros de largo y es “medio millón de veces más grande” que una bacteria original.

Con la ampliación, Brown se ha tomado la libertad de añadirle detalles, pero las características principales corresponden a la realidad de bacterias como la Escherichia coli (E.coli) y la salmonela. Un halo de apéndices “como tentáculos” le permite desplazarse y las marañas de finos hilos sirven para que el microorganismo se adhiera a las paredes del intestino.

Helena Celdrán

'Cut Pod' - © Rogan Brown

‘Cut Pod’ – © Rogan Brown

'Growth' - © Rogan Brown

‘Growth’ – © Rogan Brown

'Blossom Fossil' - © Rogan Brown

‘Blossom Fossil’ – © Rogan Brown

Detalle de 'Cut Microbe' - © Rogan Brown

Detalle de ‘Cut Microbe’ – © Rogan Brown

Dominic Wilcox, inventos alocados, optimistas y naíf

Las orejeras que él mismo ha creado tienen dos tubos, uno —el azul— sale del oído derecho, rodea la cabeza y desemboca en el lado izquierdo. El rojo sale del oído izquierdo, también rodea la cabeza y tiene su salida en el lado derecho.

El inglés Dominic Wilcox inventa jugando, hace reflexiones que rozan el chiste y lo absurdo, pero que siempre despiertan la curiosidad. “Estaba pensando… Si sería extraño que los sonidos que oyeras en el lado derecho sonaran en la dirección contraria”, dice explicando el extraño cachivache que lleva puesto. “Si llevara esto más a menudo… ¿Lo arreglaría mi cerebro? ¿Se volvería algo normal?”.

No lo menciono en este blog por primera vez, ya me había referido a los brillantes diseños de relojes que había creado colocando a personajes sobre las agujas y cubriéndolos con una pequeña cúpula. Los inventos de Wilcox contienen diseño, arte, artesanía y tecnología. Hace auténticos revueltos de ideas, tiene recetas para darle la vuelta a lo convencional.

'Binaudios' - Dominic Wilcox

‘Binaudios’ – Dominic Wilcox

En su página web repleta de proyectos, enumera algunas creaciones recientes: “un par de zapatos con GPS incorporado para guiar al usuario a casa”, unos “binaudios” —una modificación de los binoculares— que sirven para escuchar “los sonidos de una ciudad” y un pequeño coche que se conduce solo y está cubierto por una colorida vidriera. Todos tienen el sello alocado, optimista y algo naíf de Wilcox.

El director Liam Saint-Pierre se acerca al inventor-artista en un pequeño documental de poco menos de ocho minutos: The Reinvention of Normal (La reinvención de lo normal), un título tomado del libro del mismo nombre que Wilcox publicó en 2014 con dibujos y fotos de los objetos y proyectos que ocupan su mente.

En la pieza audiovisual con carácter de semblanza poética, Wilcox habla de sus objetos (un cepillo de dientes-maraca, un miniventilador a juego con la taza, para enfriar el té) e incluso sale pateando una pelota de fútbol… en la que hay una bolsa aislada para meter frutas y yogur y hacer batidos mientras se disputa el partido.

Hay también una breve entrevista con los padres, que se debaten entre definir las ideas de su hijo como locas o como imaginativas, pero aseguran sentirse orgullosos de que se salga de lo común. La narración está trufada de animaciones hechas con dibujos del creador, pequeños y simples, pero cautivadores por las historias que proponen.

Experimenta con materiales y usos ya existentes para “encontrar sorpresas” que no podría descubrir “con un bolígrafo o un ordenador”. “Me he convencido a mí mismo de que, entre todo lo que nos rodea, hay cientos de ideas y conexiones esperando a ser encontradas. Sólo debemos mirar con suficiente empeño”, dice el autor, que en el documental de Saint-Pierre aparece en una tienda escogiendo elementos que luego resultan unirse en un solo invento: un aparato para escuchar mejor a los pájaros en la naturaleza.

Por su expresión divertida, como siempre al borde de la sonrisa, a veces es complicado distinguir si habla en serio o no. El Mago de Oz y en particular los zapatos de Dorothy lo inspiraron para idear los zapatos con GPS, “que por lo menos te guían a casa” e indican el camino cuando quien los lleva junta los talones tres veces. Otras soluciones vienen dadas por el accidente, como la propuesta que da en caso de que derramemos la temida copa de vino tinto sobre una moqueta: basta con crear en el mismo tono rojizo y a partir de la mancha “una preciosa réplica de una ornamentada alfombra”.

Helena Celdrán

Taza de té con ventilador incorporado - Dominic Wilcox. Foto: Pec studio

Taza de té con ventilador incorporado – Dominic Wilcox. Foto: Pec studio

'No Place like Home', zapatos con GPS de Dominic Wilcox

‘No Place like Home’, zapatos con GPS de Dominic Wilcox

Dominic Wilcox imagina unos zapatos para subir cuestas

Dominic Wilcox imagina unos zapatos para subir cuestas

Traje volador relleno de helio. Dibujo de Dominic Wilcox

Traje volador relleno de helio. Dibujo de Dominic Wilcox