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Un proyecto artístico demuestra el potencial de zanahorias, rábanos, remolachas…

05 julio 2013
'Final Bloom' - Eugene Soler

‘Final Bloom’ – Eugene Soler

La capacidad de crecimiento de algunas verduras no termina en el momento en que desechamos las hojas inservibles para consumirlas. El arquitecto y diseñador australiano Eugene Soler ilustra en un experimento entre artístico, poético y científico cómo la vida se abre paso en los restos de zanahorias, rábanos, nabos, remolachas y otras verduras de raíz.

La instalación artística Final Bloom (Florecimiento final) se presentó este mes en el Instituto Británico de Diseño de Interiores (BIID), en Londres, como interpretación visual de un ciclo de conferencias sobre cómo la unión de arte y ciencia influye cada vez más en las soluciones creativas de los diseñadores de interiores.

Inspirado en las ilustraciones científicas del pasado y en los bocetos de carácter divulgativo, fruto del deseo de los artistas por saber y descubrir, Soler llama con el proyecto al “sentido de la curiosidad y del asombro producido por el mundo natural”.

Consiguió las sobras de restaurantes locales, de la cocina de un servicio de cátering y de casas particulares de amigos. También pidió la colaboración de los visitantes, que podían llevar los restos de hortalizas de casa para aportarlas a la iniciativa.

Bocetos para 'Final Bloom'

Bocetos para ‘Final Bloom’

En construcciones con varias bandejas que se rellenaban de agua con un sencillo sistema, se podía comprobar cómo seguían creciendo y saliéndo nuevas hojas que alcanzaban un tamaño considerable empujadas por el ansia por sobrevivir. “Hay algo poético en estos brotes, después de cortarlos siguen creciendo, incluso cuando ya se han convertido en desechos. Quería crear un hábitat para ellos, una incubadora para que florecieran una vez más“, cuenta el autor en unas declaraciones a una publicación online especializada en diseño y arquitectura.

Final Bloom provoca además la reflexión sobre nuestra idea equívoca de lo que consideramos desechable. Las hojas de la zanahoria son comestibles, ricas en nutrientes y se pueden agregar a ensaladas y sopas. Las hojas de nabo tienen más beneficios para la salud que la raíz que consumimos, las de la remolacha pueden cocinarse como si fueran espinacas. Soler quiere con el proyecto “que seamos más conscientes de nuestra tendencia a tirar cosas que tienen más potencial y belleza en ellos” de lo que nosotros pensamos.

Helena Celdrán

‘Dalston House’, el edificio victoriano que se puede escalar

28 junio 2013

Hay bebés sujetándose del alféizar de la ventana con sólo un brazo, adultos trepando con tranquilidad la fachada de ladrillos, niños haciéndo el pino en un travesaño… Dalston House reta las leyes de gravedad y ofrece al público la posibilidad de distorsionar la lógica por un momento.

El artista argentino Leandro Erlich, famoso por crear en sus obras ilusiones visuales, recrea en el suelo la fachada de un edificio victoriano y en un ángulo de 45 grados instala un gran espejo en el que se refleja la falsa construcción. El conjunto es sencillo, efectivo “accesible y lúdico”: quienes se colocan en el suelo se ven en el espejo como si estuvieran jugándose la vida.

Erlich explica que la obra es una reflexión sobre “el modo en que entendemos la construcción de la realidad” y a la vez un aliciente para la participación y el juego: “quiero que la gente se de cuenta de que la realidad es lo que construimos. No nos viene dada, sino que nos enfrentamos a ella y es algo de lo que somos responsables”, dice el artista en una entrevista a The Guardian.

La iniciativa es un encargo del Barbican Centre de Londres y se puede visitar hasta el 4 de agosto en Hackney, un municipio del noreste de la capital británica. El lugar de la instalación —un descampado vacío de edificios desde que fueron bombardeados en la II Guerra Mundial— es también un homenaje a las construcciones tradicionales de Hackney, que sufrió durante décadas un abandono del que ahora parece estar recuperándose.

Helena Celdrán

Dalston House - © Sidd Khajuria

Dalston House – © Sidd Khajuria

'Dalston House' - © Sidd Khajuria

‘Dalston House’ – © Sidd Khajuria

'Dalston House' - © Gar Powell-Evans

‘Dalston House’ – © Gar Powell-Evans

 

'Dalston House' - © Gar Powell-Evans

‘Dalston House’ – © Gar Powell-Evans

 

Una intervención artística con ondas cerebrales

21 junio 2013

El movimiento de los ojos, las ondas alfa, beta, delta y thetaLa actividad eléctrica de nuestro cerebro no cesa y se torna demasiado compleja para poder analizar sus reacciones como se haría con el corazón o el estómago, pero hay parámetros que ayudan a entender con algo más de claridad qué sucede en el órgano más desconocido del cuerpo humano.

La artista y performer Lisa Park experimenta en su último proyecto con NeuroSky EEG, un dispositivo que traduce la actividad cerebral en datos con el fin de estudiar con más claridad las reacciones a los estímulos. Eunoia (en griego, pensamiento bueno), es una interveción artística que utiliza el invento con fines artísticos, conectando los datos del cerebro a un software que a su vez los transforma en ondas de sonido.

Sobre cada uno de los cinco amplificadores del proyecto hay platos planos de metal llenos de agua que representan cinco emociones: tristeza, odio, felicidad, deseo e ira. Aunque no con una precisión científica, en ellos se refleja la vibración resultante de cada tipo de onda, según lo que piensa Park, que ha estado ejercitándose durante casi un mes para dirigir y concentrar imágenes mentales que le sugirieran cada uno de los cinco sentimientos.

Helena Celdrán

La cámara-impresora que convierte fotos en secuencias diminutas

14 junio 2013

Con aspecto de juguete para bebés, de formas redondeadas y colores vivos, Gifty es una cámara de fotos que no tiene obturador, pero sí temporizador.

El aparato está pensado para capturar ráfagas de imágenes de hasta cinco segundos y también para imprimirlas después en una tira al más puro estilo de una cabina de fotomatón. Las fotos tienen un margen blanco lateral con una pestaña que permite cortarlas y encajarlas en una pieza de plástico que las aúna para formar un pequeño folioscopio: la serie se transforma con el rápido paso de las páginas en una diminuta secuencia, vista desde los ojos del usuario actual como un “gif animado” analógico.

De momento el invento es sólo “un concepto” y su creador —el diseñador coreano Jiho Jang, que desarrolló el proyecto como parte de su tésis universitaria— ha creado para el vídeo una maqueta orientativa, porque el aspecto del prototipo real, hecho con una impresora de tiques y una webcam, le parece “muy abultado”. El éxito que Gifty ha tenido en internet hace pensar que su autor pronto recaudará fondos en una plataforma de microfinanciación como Kickstarter.

Helena Celdrán

‘El amor duele’, un botiquín de primeros auxilios para la ruptura sentimental

07 junio 2013

'Love Hurts' - Melanie Chernock -  Foto: Luke Nilsson

Una vela y una caja de cerillas, una pequeña botella de vodka que recuerda al recipiente de un jarabe, una tableta de chocolate negro… El pequeño maletín blanco tiene todo lo que uno necesita para una sesión de autocompasión.

Desde el principio supo que no quería “hacer un kit de la tristeza”. Melanie Chernock, diseñadora afincada en Nueva York, propone un acercamiento humorístico a la ruptura sentimental con Love Hurts (El amor duele), un botiquín de primeros auxilios “para los corazones rotos”.

El proyecto comenzó como un ejercicio para la escuela de diseño, que pedía a sus alumnos que idearan un cuaderno de actividades. Chernock pensó que sería más interesante “hacer un kit de actividades” y escogió la experiencia del desamor para presentar una serie de productos sencillos “bien empaquetados en un set compacto”.

El botiquín contiene —además de la vela y las cerillas, el vodka y el chocolate— caramelos en forma de corazón con mensajes de rabia y consuelo a modo de analgésicos, un bote de jabón líquido para darse un baño de espuma, y los inevitables pañuelos de papel necesarios para todo disgusto.

Además, la diseñadora incluye un CD con una selección de canciones relacionadas con el amor, el desamor, la esperanza y el desconsuelo. Entre el ‘grandes éxitos’ del botiquín están Things Ain’t Like They Used To Be de los Black Keys, Heroes de David Bowie, Piece of My Heart interpretada por Janis Joplin y True Love Will Find You in the End de Daniel Johnston.

Helena Celdrán

Love Hurts - detalle- foto Luke Nilsson

Love Hurts - chocolate - foto Luke Nilsson

Love Hurts - pastillas

Love Hurts - foto Luke Nilsson

Love Hurts - lista de canciones - foto Luke Nilsson

El desierto de Arizona atrapado en una vieja lata

31 mayo 2013
Una de las latas 'fotográficas' de David Emitt Adams

Una de las latas ‘fotográficas’ de David Emitt Adams

Algunas latas han soportado la despiadada luz del sol durante más de 40 años. Recalentándose cada día hasta quemar, se han oxidado a veces hasta la corrosión y exhiben en su esqueleto un marrón rojizo que ha conseguido arrancar las etiquetas y borrar cualquier mensaje publicitario impreso. Serían pura chatarra si no fuera por la imagen árida y desvaída que exhiben en alguna de sus dos bases.

El fotógrafo estadounidense David Emitt Adams (1980) nació en Yuma, la tercera ciudad más grande de Arizona y una de las más cálidas del país. Ahora vive en Tempe, otra pequeña localidad del mismo estado. A pesar del clima desértico, cuenta que cuando él ya era adulto, el Desierto de Arizona “estaba lejos del que documentó en su día Timothy O’Sullivan“, el famoso fotógrafo neoyorquino que retrató el Oeste en el siglo XIX por encargo, para atraer pobladores a la zona. “Nunca conocí el paisaje sin carreteras, casas, edificios ni expansión urbana. Esa idea de tierra intocada por la mano del hombre es tan extraña que bien podía ser una fantasía”, dice Adams en su página web.

En las zonas más vacías de presencia humana, la chatarra permanece como un recordatorio del olvido y de la negligencia. Para su proyecto Conversations with History (Conversaciones con la historia) Adams recoge latas del desierto con una “pátina oxidada” que prueba a la vez el paso del tiempo y el poder de la luz, “las dos principales cualidades inherentes a la naturaleza de la fotografía”.

Sobre los recipientes crea imágenes utilizando el proceso fotográfico pionero del colodión húmedo, popular entre 1851 y 1880. Al entrar en contacto con la luz, el colodión —una especie de barniz sensibilizado en nitrato de plata— imprime la imagen sobre la superficie  mojada, que en el siglo XIX eran placas de cristal y que el artista sustituye en su proyecto por la lata maltratada.

Las pequeñas fotos son retratos cándidos de la aridez: los cactus, la rosa erosionada y rojiza o el cielo blanquecino y vacío salvo por un avión son alguno de los motivos capturados como reliquias por Adams, que convierte cada lata en un “soporte escultórico de lo que han atestiguado”.

Helena Celdrán

'Traces' - David Emitt Adams

 

Prótesis para lucir como obras de arte

17 mayo 2013
Viktoria Modesta Moskalova con  una prótesis de Sophie de Oliveira Barata - Foto: Rosemary Williams

Viktoria Modesta Moskalova con una prótesis de Sophie de Oliveira Barata – Foto: Rosemary Williams

Cuando Victoria Modesta Moskalova nació, una negligencia en el parto provocó que su pierna izquierda quedara dañada para siempre. La cantante e intérprete de 27 años decidió a los 22 que la amputación por debajo de la rodilla era la única solución a un sufrimiento creciente que no le permitía tener una vida normal.

De forma inesperada, la extremidad que no tiene se ha convertido en una de sus señas de identidad. Las prótesis que exhibe son obras de arte, biónicas, de diseño, con pequeños altavoces incorporados… Les saca partido hasta en las ocasiones más especiales: en la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Londres, en la que cantó interpretando a la Reina de las nieves, Moskalova actuó exhibiendo una pierna cristalizada de Swarovski, una pieza única que completaba su vestuario con naturalidad.

Tras los excepcionales complementos de fantasía de Moskalova está Sophie de Oliveira Barata, creadora de The Alternative Limb project (Proyecto Extremidad Alternativa). La artista, especializada en prótesis para efectos especiales en películas y televisión, da un significado diferente a la extremidad artificial y la convierte en un objeto de diseño que se fusiona con el cuerpo, destinado a ser lucido y reforzar el carácter de la persona que la lleva: “Tiene que ver con que la persona vea, en lugar de lo que falta, lo que tiene“.

Sophie de Oliveira Barata en su estudio

Sophie de Oliveira Barata en su estudio

En su estudio de Harlesden (al noroeste de Londres) hace prótesis realistas que imitan en silicona las pecas, la forma de las uñas, las venas, los rasgos de la edad, la textura de la piel… Los miembros “alternativos” van un paso más allá y se hacen tras planificar e intercambiar ideas con el cliente, que incluso puede acudir a la elaboración si lo desea.

Ryan Seary (especialista en explosivos), que perdió en Afganistán una pierna y un brazo en la detonación de una bomba, es otro de los clientes de la artista, que ha creado para él una pieza de aspecto biónico que reproduce los huesos y la musculatura.

Kiera Roche (presidenta de Limb Power, una asociación que ofrece rehabilitación y organiza actividades deportivas con personas amputadas) es la dueña de la pierna floral, de aspecto delicado como la porcelana y que exhibe orgullosa en una sesión de fotos: “Perder una extremidad tiene un profundo impacto en la autoestima y en la imagen física. Tener una pierna preciosa y artesanal te hace sentir especial y valioso (…). Creo que podría ayudar a las personas que recientemente han sufrido una amputación a afrontar su pérdida”.

Helena Celdrán

Kiera Roche - 'The Alternative Limb Project '

Kiera Roche – ‘The Alternative Limb Project ‘

Prótesis para Ryan Seary - 'The Alternative Limb Project'

Prótesis para Ryan Seary – ‘The Alternative Limb Project’

Jo-Jo Cranfield con un 'brazo-serpiente' - 'The Alternative Limb Project '

Jo-Jo Cranfield con un ‘brazo-serpiente’ – ‘The Alternative Limb Project ‘

 

 

La ‘cocina rotatoria’, un escenario para el caos

10 mayo 2013
'Rotating Kitchen' - Zeger Reyers

‘Rotating Kitchen’ – Zeger Reyers

En una cocina pequeña, pero bien equipada, limpia y ordenada, donde una mujer hace gazpacho dando sorbos de vez en cuando a una copa de vino. Ajena al movimiento de los visitantes de la Kunsthalle de Düsseldorf (Alemania), la cocinera termina y abandona el cubo en el que la estancia está construida. Inesperadamente la habitación empieza a ladearse. El estruendo de las botellas, los botes y los utensilios son sólo el comienzo de la decandencia del escenario, que pronto se transforma en un recipiente sucio y de objetos rotos.

Rotating Kitchen (Cocina rotatoria) puede verse como una extravagancia sin sentido, un experimento de ciencias de nivel básico o —como lo ve su creador, el artista afincado en Holanda Zeger Reyers (1966)— una instalación artística que reflexiona sobre el desperdicio de comida en nuesta sociedad y sobre el micromundo que genera el propio destrozo de la obra. El gran cubo estuvo girando con lentitud durante tres meses, hasta que apenas se distinguía nada de la estancia original.

Reyers explora en sus trabajos cómo la naturaleza y las reacciones físicas más elementales afectan al mundo artificial creado por el ser humano. Según el artista necesitamos “crear diferentes ambientes para cualquier situación” y por eso tenemos la urgencia de inventar “coches, neveras, calefacción central” y otros objetos que nos ayuden a “manipular” nuestro entorno. “En este modelo hecho por el hombre (…) no hay ni una sola célula, ni siquiera una molécula” que siga su curso natural”, dice en su página web. La cocina de Rotating Kitchen es rebelde e incontrolable, un espacio para el caos en nuestro orden inventado que sólo necesita de la ley de la gravedad para escapar de nuestro dominio.

Helena Celdrán

Un trabalenguas visual con sólo un par de manos

03 mayo 2013

La mano izquierda tiene un reloj en la muñeca y una anotación en el envés: “comprar tinta”; la derecha tiene una araña tatuada. El truco permite al espectador darse cuenta de que el par de manos que se reproduce es siempre el mismo y el comienzo es más o menos claro, pero pronto las acciones son demasiado rápidas y es fácil perderse, la espiral de imágenes que manipulan los dedos es cada vez más compleja y la mente no sabe interpretar el despiste.

Willie Witte, el autor del trabalenguas visual, hace documentales y en sus ratos libres explora las posibilidades del montaje de vídeo. En Screengrab (que se podría traducir por agarrar la pantalla) desarrolla un proceso con el que todavía está experimentando: imprime fotogramas (frames) de la misma grabación y con las imágenes congeladas construye transiciones que seguramente cautivarían  a M.C. Escher. Según Witte, el vídeo no contiene imágenes generadas por ordenador, sólo material grabado con una cámara y montado para crear las ilusiones.

Helena Celdrán

El nuevo instrumento musical que imita a una orquesta de cámara

26 abril 2013

El sonido provoca la sensación de estar escuchando varios instrumentos de cuerda a la vez, aunque con frecuencia se percibe un extraño y afilado deje metálico que no se corresponde con la calidez de las cerdas de un arco sostenido por una mano y frotando directamente las cuerdas.

La Wheelharp (cuya traducción aproximada sería arpa de rueda) es un nuevo instrumento musical con aspecto retrofuturista que podría pasar por un invento hasta ahora desconocido que un músico experimental hubiera ideado en el siglo XIX. El invento (que se toca con un teclado como el del piano) permite al intérprete orquestar las escalas cromáticas correspondientes a los instrumentos de cuerda frotada. En teoría, es como tener al alcance de la mano una orquesta de cuerdas, una orquesta de cámara de violines, violas, violonchelos y contrabajos acompañados de un clave o un piano.

Los autores del arpa son Antiquity Music, una pequeña empresa estadounidense dedicada a la fabricación y a la venta al por menor de reproducciones de instrumentos antiguos dirigida al cliente “que busca instrumentos que los diferencien del montón” y que además tengan una “calidad sonora excelente”. Han creado modelos radiales (con el teclado curvado siguiendo la rueda) y lineales (con las teclas colocadas de modo tradicional) y esperan que la wheelharp inspire a todo el que desee adentrarse en un “nuevo territorio sónico” y sirva para “los músicos, compositores y estudios que deseen crear un sonido natural de instrumentos clásicos de cuerda” pero quieran evitar la “calidad con frecuencia estéril” y depurada en exceso de los sintetizadores y los sampleados. El precio oscila entre de 9.900 a 11.900 dólares (7.600 y 9.134 euros respetivamente) según las octavas que alcalcen.

Helena Celdrán

wheelharp-1

wheelharp_white-2

wheelharpIV-1

wheelharpIV-2