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Entradas etiquetadas como ‘Artefactos’

Transformar una y otra vez un vaso de cartón

Cuppaday - Skate

A veces basta con pintar una cara humana sobre el vaso usando el café que contenía. Cubriéndolo de una tela atada con una cuerda, se convierte de pronto en un homenaje al artista conceptual búlgaro Christo. Tumbándolo y añadiendo miniaturas de niños con monopatín, es un skatepark.

En Cuppaday (que se podría traducir por Una taza al día) Paul Garbett fotografía un vaso de papel encerado, un objeto de usar y tirar que es ignorado, desechado para no contener líquido nunca más. Lo extraordinario es que en cada ocasión reinventa el significado original.

El diseñador gráfico sudafricano residente en Sidney (Australia) define su pequeño proyecto como “un ejercicio creativo”. Cada vaso lo obliga a reimaginar una escena, pensar en un atrezo, un objeto o una pieza que cambie la vulgar cotidianeidad por una versión estimulante. La iniciativa no tiene objetivos ni fecha tope, sólo sirve para comprobar lo que puede dar de sí.

Los recorta, los disfraza, los cubre de hojas de árbol, les pone bombillas, los convierte en monstruos o en salchichón. Garbett utiliza un smartphone y luz natural para hacer las fotos y señala que la inspiración le llegó precisamente por su manía de garabatear caras en los vasos de café mientras habla por teléfono. Un día empezó a fotografiarlos por diversión y encontró en el acto inconsciente un modo de ejercitar su creatividad.

Helena Celdrán

Cuppaday - Melted - Paul Garbett

Cuppaday - After Christo

Cuppaday - Halloween

Cuppaday - Burn

Cuppaday - Salami

Cuppaday - Child

Cuppaday - Wax

Cuppaday - Happy Easter

Cuppaday - Stop

‘Ciudades portátiles’ construidas en maletas

'Portable Cities' - Yin Xiuzhen

La visión del equipaje deslizándose sobre las cintas transportadoras del aeropuerto activó la inspiración de la artista. El contenido de una maleta es el hogar de cada uno y cada vez llevamos ese hogar de un lugar a otro con mayor facilidad, las distancias físicas se reducen.

Considerada una figura destacada en el arte contemporáneo chino, Yin Xiuzhen (Beijing, 1963) incluye a menudo en sus trabajos objetos usados y explora en sus creaciones temas relacionados con la globalización y la homogeneización del mundo. Procedente de la capital de China —que en estos últimos años ha arrasado sin piedad con barrios y edificios históricos para hacer sitio a construcciones modernas— es especialmente sensible al modo en que se están desarrollando las ciudades en el presente.

En Portable Cities (Ciudades portátiles), Xiuzhen fabrica urbes con prendas de segunda mano y retales que proceden de los habitantes anónimos de la misma ciudad que representa. Como terreno para los edificios blandos usa maletas usadas abiertas: cofres que atesoran las pertenencias, los recuerdos y los objetos cotidianos y necesarios para quienes viajan. En un momento en que somos capaces de cambiar radicalmente de emplazamiento en unas pocas horas, la artista interpreta la maleta como un ancla a nuestra identidad.

'Portable cities' - Yin Xiuzhen

A lo largo de los años ha creado modelos correspondientes a París, Groningen, Berlín, Düsseldorf, Nueva York, Seattle, Vancouver, Melbourne, varias ciudades chinas (Beijing, el Paso Jiayu, Shénzhen)… Para completar la instalación, la artista pone altavoces dentro creando bandas sonoras para cada lugar y deja una pequeña abertura similar a una mirilla para que el espectador observe, en el fondo de la maleta, un mapa de la ciudad.

Helena Celdrán

'Portable Cities' -Sydney

Yin Xiuzhen - 'Portable Cities' - New York

'Portable cities' - Yin Xiuzhen

'Portable Cities' - Yin Xiuzhen

Un videoclip que rescata técnicas de animación del siglo XIX

De los círculos concéntricos brotan caras haciéndo muecas, parejas bailando, ranas humanizadas saltando una por encima de la otra, ratas escapando, leñadores cortando troncos, niños en balancines…

El videoclip es para la canción The Hope Of A Favourable Outcome de la compositora y pianista canadiense residente en Londres Carly Paradis, que tiene años de experiencia trabajando en la creación de bandas sonoras de cine y televisión y ahora se lanza como artista en solitario con su primer disco, Hearts To Symphony.

Los autores de la pieza (creada a partir la pionera técnica de animación del fenaquistiscopio, de la que ya hablamos en este blog) son los estadounidenses hermanos David y Keith Lynch, que en su página web se apresuran a quejarse por haber “nacido con la más desafortunada combinación de nombres de la historia del cine”, eclipsados en los motores de búsqueda por el director de cine David Lynch.

Para el vídeo han revitalizado el invento decimonónico, creado en 1832 por el físico belga Joseph-Antoine Ferdinand Plateau y consistente en disponer en orden alrededor de un disco entre 14 y 16 imágenes que forman una secuencia. Al girar la superficie da la sensación de que el motivo se mueve.

Los Lynch — directores y guionistas de proyectos cinematográficos independientes, sobre todo cortometrajes— digitalizan estos discos de papel y los unen en una espiral cuidándose de que algunos de los dibujos coincidan en cierto modo con la música. Muchos de los ejemplos utilizados se pueden ver en el microblog de Tumblr The Richard Balzer Collection, una recopilación de gifs animandos que permiten ver en acción los ejemplares que atesora el coleccionista desde hace más de 30 años.

Helena Celdrán

GERT, un traje “simulador de edad” para transformarse en un anciano

GERT (Gerontologic Test Suit)Caminar una manzana supone un esfuerzo físico para el que después es necesario reponerse un largo rato, las piernas pesan, es difícil girar la cabeza, hay que mirar con atención al suelo en busca de obstáculos, la vista tampoco resulta de gran ayuda, cualquier cosa que se sostenga con las manos es susceptible de caerse.

El aumento de la esperanza de vida es un logro y a la vez un reto. Quien llega a ser un anciano es testigo de cómo su cuerpo se resiente y quienes lo contemplan desde fuera no terminan de entender los movimientos erráticos, la confusión y la fragilidad; la falta de coordinación y la torpeza.

GERT es un traje de “simulación de edad”. Desarrollado por el ergonomista alemán Wolfgang Moll, incluye varios complementos que se adaptan a diferentes partes del cuerpo para que su portador pueda experimentar las limitaciones físicas de una persona de edad avanzada.

El diseño está pensado para la formación de personal médico, el entrenamiento de profesionales especializados en el cuidado de ancianos y la investigación para el desarrollo de productos y servicios. Recientemente, la South Bank University de Londres adquirió un set completo e invitó a un reportero del diario británico The Guardian a ponerse en la piel de un octogenario e ir simplemente a comprar un café con el traje. El periodista volvió de la pequeña excursión exhausto.

Gafas diseñadas por Wolfgang Moll que simulan diferentes deterioros y enfermedades de la vista asociados con la edad

Gafas que simulan enfermedades de la vista asociadas con la edad

Unas gafas especiales permiten ver borroso, con un campo de visión limitado y una percepción alterada de los colores: todos problemas derivados de enfermedades y deterioros oculares. Unos cascos imitan la pérdida de audición (sobre todo de la alta frecuencia), un collarín cervical impide la movilidad plena de la cabeza. El chaleco que cubre el torso restringe los movimientos, dobla la espina dorsal, inclina la pelvis y dificulta el equilibrio. Las piernas y los brazos están aprisionados por envolturas que los hacen pesados, inestables y débiles.

Tras diseñar el conjunto básico, con el tiempo y la experiencia el autor del GERT ha creado complementos como unos guantes para simular temblores o un conjunto de gafas que imitan enfermedades de la vista (glaucoma, cataratas, retinitis pigmentosa, degeneración macular asociada a la edad…). Para vivir la experiencia de quien ha sufrido una hemiplejia hemiplegia, el especialista propone una combinación de arneses que impiden mover un lado del cuerpo.

Moll confía en su invento —empleado ya en centros educativos de todo el mundo— no sólo para conocer las particularidades físicas de quienes se hacen viejos, sino para empatizar, para que todos seamos capaces de comprobar que nos relacionaremos con el entorno de una manera muy diferente cuando pasen tan solo unas cuantas décadas.

Helena Celdrán

Gerontologic Test Suit - GERT

GERT - Hemiparesis simulator

Cómo fotografiar con una lata de cerveza la trayectoria del sol

'St. Mary Redcliffe' - Justin Quinnell

‘St. Mary Redcliffe’ – Justin Quinnell

En la imagen curvada y azulada se distingue el perfil de una ciudad pequeña, con la torre puntiaguda de una iglesia y a la orilla de un canal o un lago. Sobre el cielo se suceden las estelas de luz, reflejadas también en el agua en un tono verdoso.

Con una lata de cerveza, el fotógrafo inglés Justin Quinnell —también docente y fiel aficionado a los experimentos en sus clases y talleres— fabricó una clásica cámara estenopéica, un sencillo ingenio que representa la técnica fundacional de la fotografía y para el que sólo hace falta poner papel fotográfico en un recipiente cerrado al que se le abre un pequeño agujero para permitir que la luz imprima la imagen del exterior.

Sin embargo le daba vueltas a algo más con la elección del envase. Quinnel adivinaba el potencial que tenía la vulgar lata: el aluminio, indestructible, era el material ideal para permanecer meses a la intemperie y preservar seca y limpia en su interior la imagen que pudiera tomar, no había que vigilarla ni cuidarla y pasaría desapercibida en un lugar solitario.

'3 months in the death of Anna Maria Williams and Mary Cecilia Biddlecombe' - Justin Quinnell

‘3 months in the death of Anna Maria Williams and Mary Cecilia Biddlecombe’ – Justin Quinnell

Las estelas de la imagen son en realidad la trayectoria diaria del Sol captada durante meses. Amarrándola con unas bridas a un poste, la lata capturó silenciosa los caminos de luz desde el solsticio de invierno hasta el de verano. En el paisaje destaca la torre de casi 90 metros de la iglesia anglicana de St. Mary Redcliffe en Brístol (Inglaterra).  La página web del autor cuenta con una galería de 10 fotos tomadas por él con el mismo procedimiento.

En un tutorial de menos de un cuarto de hora, el fotógrafo explica el proceso de fabricación de la cámara todoterreno. Sólo es necesario un poco de cartón negro, cinta americana, un alfiler, la lata y las bridas para convertirse en un artesano de la observación y cultivar una lentitud cada vez más olvidada en la era digital.

Helena Celdrán

De diseñador y fabricante de prótesis a escultor “biomédico”

'Bellona' - Christopher Conte - Foto: Liza Conlin

‘Bellona’ – Christopher Conte – Foto: Liza Conlin

Bellona, una de las últimas creaciones del artista, es una hermosa araña metálica de formas redondeadas. Tiene un armazón con ornamentos de volutas realizados por un grabador artesano, si se le da la vuelta una esfera de cristal en la parte que corresponde al cuerpo descubre un delicado mecanismo.

"Steam of Consciousness" - Christopher Compte - Foto: Sirris

‘Steam of Consciousness’ – Christopher Compte – Foto: Sirris

Christopher Conte, nacido en Noruega y criado en Nueva York, se especializó en la fabricación de prótesis y pasó 16 años creando extremidades artificiales para amputados. En el tiempo que se dedicó a su profesión no olvidó su formación como artista y diseñador en el Instituto Pratt de Brooklyn: en segundo plano, creaba de modo artesanal “esculturas biomédicas” que sintetizaban su pasión por la biomecánica, la anatomia y los robots. En 2008, dio el salto y decidió trabajar como artista a tiempo completo.

A pesar de presentar con lujo de detalles imitaciones de columnas vertebrales, articulaciones y minuciosos conjuntos de engranajes; la mayoría de sus obras no se mueven por sí solas. El autor (un admirador de las antigüedades y también del modo en que la robótica recrea a la naturaleza) considera más importante expresar la certeza de que podrían ponerse a funcionar y moverse sin necesidad de mostrarlas activas.

Aún así hay piezas como Steam of Consciousness (Vapor de conciencia) que sí disponen de una maquinaria en funcionamiento: la realista calavera de poliuretano (con ojos sin párpados que inevitablemente siempre parecen expresar asombro) va acompañada de una máquina de vapor en miniatura.

Las exquisitas piezas de Conte se venden rápido y la mayoría forman parte de colecciones privadas. Hay escarabajos hechos a partir de máquinas de coser, arañas fabricadas con agujas de tatuar, corazones mecánicos con tuercas dentadas y correas… El artista se enorgullece de usar su herramienta rotatoria como instrumento principal y de elaborarlas todas sin acudir a la alta tecnología, si es necesario lijándolas a mano para darles el acabado que merecen.

Helena Celdrán

'Cardiac Arrest' - Christopher Comte - Foto: © 2012 Liza Conlin and Sirris

‘Cardiac Arrest’ – Christopher Comte – Foto: © 2012 Liza Conlin and Sirris

'Bellona' - Christopher Conte - Foto: Liza Conlin

‘Bellona’ – Christopher Conte – Foto: Liza Conlin

'Victoria' - Christopher Conte - Foto: Sirris and Liza Conlin

‘Victoria’ – Christopher Conte – Foto: Sirris and Liza Conlin

'Vipera Berus' - Christopher Conte - © 2011 Dennis Blachut

‘Vipera Berus’ – Christopher Conte – © 2011 Dennis Blachut

'Precognitive (a.k.a 'Precog') - Christopher Conte - Foto: © 2010 Dennis Blachut (www.dennisblachut.com)

‘Precognitive (a.k.a ‘Precog’) – Christopher Conte – Foto: © 2010 Dennis Blachut (www.dennisblachut.com)

'Lethal Injection Attack Droid Prototype' - Christopher Conte - Foto: Christopher Conte

‘Lethal Injection Attack Droid Prototype’ – Christopher Conte – Foto: Christopher Conte

'Articulated Singer Insect' - Christopher Conte - Foto: Christopher Conte

‘Articulated Singer Insect’ – Christopher Conte – Foto: Christopher Conte

Las esculturas ‘dibujadas’ de Frank Plant

'The Memory Collectors' - Frank Plant

‘The Memory Collectors’ – Frank Plant

El grupo de turistas ofuscados en sacar fotos, el hombre sentado con desgana y con los pies metidos en una piscina infantil; el lenguaje corporal de tres parejas que parecen estar en una clase de baile. Vistas de frente, las obras parecen dibujos esquemáticos hechos con un bolígrafo o un rotulador de punta fina.

Detalle de 'The Memory Collectors' durante su creación

Detalle de ‘The Memory Collectors’ durante su creación

Frank Plant suelda el metal como si utilizara tinta, define sus obras como “dibujos en acero” o “hierrogríficos” y adapta con naturalidad la escultura a las dos dimensiones. La línea precisa y limpia es producto de un esfuerzo físico que castiga las manos, pero el resultado final sobre la pared blanca disfraza por completo la dureza del material.

El estadounidense —afincado en Barcelona desde 1999— captura en sus piezas objetos y situaciones entre lo rutinario y lo provocativo, sus obras pueden representar a una familia en la playa una tarde de domingo y también hacer una reflexión sobre la privacidad en Internet con un grupo de hombre representando a macrocorporaciones como Google, Apple o Facebook esgrimiento pancartas en las que se lee el mensaje “sabemos lo que estás pensando”.

Interesado en “encontrar y examinar las maneras sutiles de comunicación de y entre los humanos“, las cabezas de los personajes que representa son siluetas y no hay detalles de la cara, pero aún así el jenguaje corporal de las figuras basta para  dejar clara su actitud.

Las parejas que no tienen claros los pasos de baile, la flojera veraniega de las terrazas, la sacrificada tarea del butanero, la actitud de un grupo de gente vestida que mira de refilón o ignora intencionadamente a una chica en biquini… Plant transforma sus observaciones sociales en puzzles de acero que sobre la pared parecen la viñeta de un cómic.

Helena Celdrán

'The tourist' - Frank Plant

'People Being People' - Frank Plant

'We Know What You're Thinking' - Frank Plant

'Meanwhile on the Peninsula' - Frank Plant

'Us and Them' - Frank Plant

'Us and Them' (detail) - Frank Plant

'Learning to Dance' - Frank Plant

'Braver Newer World' - Frank Plant

'When They Come Looking for their Money' - Frank Plant

La ‘torre orquesta’, el ‘piano de gatos’… Instrumentos que nunca existieron

Caricatura  de la 'Torre orquesta' propuesta por Adolphe Sax en 1850

Caricatura de la ‘Torre orquesta’ propuesta por Adolphe Sax en 1850

El “órgano de vapor” de William Mason era producto de la fascinación por la Revolución Industrial en Inglaterra. El inventor se basaba en las escrituras en latín del monje benedictino Guillermo de Malmesbury tituladas Gesta regum Anglorum (1125).

El religioso mencionaba la existencia de un órgano en una iglesia de la ciudad francesa de Reims y detallaba el funcionamiento del ingenio, creado por otro monje benedictino: “Por la violencia del agua caliente, el aire que sale llena la cavidad del instrumento por completo”.

En 1795, Mason interpretó el “agua caliente” como vapor y vio la posibilidad de modernizar la idea con los avances tecnológicos del momento. No está claro a qué se refería Guillermo de Malmesbury, tal vez a un sistema hidraulico, pero la iniciativa de Mason era inviable tal y como la presentaba.

El 'piano de gatos' en una ilustración de 1883

El ‘piano de gatos’ en una ilustración de 1883

La historia es una de las muchas que reúne el Museum of Imaginary Musical Instruments (Museo de instrumentos musicales imaginarios), una página que recopila de modo serio e informativo documentación y fotos sobre instrumentos que nunca se hicieron realidad o se quedaron en un proyecto fallido.

Existentes como diagramas, dibujos o descripciones escritas; estos aparatos nunca emitieron un sonido”, dicen sus fundadores los estadounidenses Deirdre Loughridge (profesora auxiliar de Música en la Universidad californiana de Berkeley) y Thomas Patteson (profesor en la Facultad de Estudios Musicales en el Curtis Institute of Music de Filadelfia).

El "clavicémbalo ocular", instrumento fallido diseñado en 1743

El “clavicémbalo ocular”, instrumento fallido diseñado en 1743

“Los inventos no sólo surgen de la necesidad, como asegura el tópico, sino también del irreprimible impulso por jugar, experimentar (…). Por la naturaleza fluida y amorfa de la música, la pregunta sobre qué constituye un instrumento está siempre abierta”, dicen Loughridge y Patteson, que no tienen reparos en admitir que utilizan el término instrumento “en un sentido deliberadamente amplio” para referirse a “cualquier aparato empleado para interpretar, componer, escuchar o de algún modo relacionarse al sonido musical”.

En siete exposiciones online (recopilaciones de instrumentos que se relacionan de una u otra manera) catalogan ideas megalómanas como las “torres orquesta” del belga Adolphe Sax (inventor del saxofón), caricaturizadas en los periódicos de 1850 y consistentes en cuatro enormes estructuras que formarían una gigantesca plataforma sonora. El inexistente pero aún así ilustrado “piano de gatoso el “orgasmatron” de Barbarella (basado en un proyecto de Wilhelm Reich, que creía en la posibilidad de capturar la energía sexual para crear sonidos) están entre los artefactos más estrafalarios del ambicioso catálogo del museo virtual.

Helena Celdrán

Un microscopio profesional que cuesta menos de 40 céntimos

'Foldscope' - Foldscope Team

“Era un gran reto pensar en el mejor instrumento posible, pero que fuera casi gratis. Ese era nuestro punto de partida”, cuenta el joven Manu Prakash, profesor adjunto de bioingeniería en la Universidad de Stanford (California – EE UU).

Foldscope es un microscopio basado en los principios del origami. El revolucionario aparato supone la democratización definitiva de una herramienta que puede salvar vidas. Se imprimie sobre papel  y el coste de fabricación está entre 0,45 a 0,55 dólares (0,32 y 0,39 euros), no llega a los 10 gramos de peso, cabe en un bolsillo y sin embargo es capaz de alcanzar los 2.000 aumentos con una sub-micro resolución de 800 nanómetros (0,0008 milímetros).

Piezas del Foldscope  (Foto: Foldscope Team)

Piezas del Foldscope – (Foto: Foldscope Team)

El equipo de investigación PrakashLab (dirigido por Prakash) estudia dentro del Departamento de la Facultad de Medicina de Stanford iniciativas para “democratizar la ciencia con el desarrollo de herramientas científicas que puedan estar a la altura de problemas relacionados con la salud mundial y la educación científica”. Foldscope es una brillante pieza de diseño que le da la vuelta a los métodos industriales de fabricación de los caros aparatos simplificándolos en piezas que se pueden imprimir en una misma hoja y después doblar y ensamblar con facilidad.

En una conferencia TED, Prakash habla de la posibilidad de que el invento pueda salvar vidas en países azotados por enfermedades fácilmente prevenibles con sencillas pruebas médicas hechas a tiempo. El científico se refiere en particular a la malaria, que causa la muerte de millones y pone en riesgo la vida de miles de millones al año.

“Cuando la contraes existe ese discurso simplista de “olvida el diagnóstico, toma las pastillas” (…), pero el problema es que hay muchas cepas diferentes, medicaciones diferentes… y podrías incluso empeorar el problema (…). Los que llegan con un caso avanzado ni siquiera son diagnosticados”. En un vídeo explicativo del proyecto, Prakash cuenta que la solución era distribuir una herramienta casi gratuita para realizar una sencilla prueba que de otra manera el enfermo puede estar meses esperando.

Muestras vistas a través del Foldscope - (Foto: Foldscope Team)

Muestras vistas a través del Foldscope – (Foto: Foldscope Team)

En la lámina no hay instrucciones en ninguna lengua, sólo un código de colores que debe seguirse para doblar las piezas. Más parecido a un marcapáginas que a un microscopio al uso, el invento sorprende cuando se le introduce un clásico soporte de muestras utilizado de manera universal y demuestra que es capaz de proyectar sobre una pared una amplificación perfecta.

El Foldscope ni siquiera necesita electricidad para funcionar, sólo una pila de botón que va ya adjunta a una de las piezas del papel. Sus creadores se jactan de que es sumergible y de que funciona incluso después de “caer de un edificio de tres pisos” o tras pisarlo repetidas veces.

Tras desarrollar y fabricar el producto, ahora buscan a 10.000 voluntarios para probarlo. Especifican que necesitan a gente de toda condición que aplique el invento en su entorno. Los interesados pueden ponerse en contacto con el equipo en signup@foldscope.com.

Helena Celdrán

Corte transversal del Foldscope con un deglose del coste de las piezas (Foldsope Team)

Corte transversal del Foldscope con un deglose del coste de las piezas (Foldsope Team)

Foldscope-ASSEMBLED-1-working - Foldscope Team

 

‘In Orbit’, 10 días viviendo en una rueda

'In Orbit'

En la superficie interior y exterior de la rueda hay una silla, un escritorio, un mueble-cuarto de baño, una lámpara, una pequeña cajonera y una cama. Los creadores de In Orbit (En órbita) definen la instalación como “arquitectura performance y ahora exponen su obra en The Boiler, una sala de exposiciones propiedad de la galería Pierogi de Brooklyn (Nueva York). La particularidad reside en que además los autores pasan las 24 horas en la estructura.

Boceto del proyecto 'In Orbit'

Boceto del proyecto ‘In Orbit’

La acción artística se inauguró el día 28 de febrero y durará hasta el 9 de marzo. En la rueda de madera y acero de más de 7,5 metros de alto creada por ellos, los artistas Ward Shelley y Alex Schweder habitan por separado el interior y el exterior de la circunferencia con lo mínimo para realizar actividades básicas diarias. Para dormir, sentarse ante el escritorio o lavarse las manos deben ponerse de acuerdo para rotar la vivienda y lo ideal es que realicen la misma actividad al mismo tiempo. Cuando abandonen el hogar circular el 9 de marzo la estructura permanecerá en la galería hasta el 5 de abril para que la visiten los curiosos también tras el experimento.

Ambos artistas tratan en su obra la relación entre los espacios y las personas. Schweder ve esa conexión como “permeable”, la persona “percibe” el ambiente y se moldea a él, pero además altera ese ambiente para que “corresponda a su fantasía”. Conoció a Shelley en 2005 y desde entonces han realizado varias instalaciones en torno a los “efectos sociales de la arquitectura”.

Para Stability (Estabilidad)—una performance realizada en Seattle (EE UU) en 2009— ocuparon durante una semana una estructura de madera hecha por ellos en la que debían orquestar sus actividades para mantener el equilibrio de la pequeña vivienda. En Counterweight Roommate (Compañero de piso contrapeso)—realizada en Basilea (Suiza) en 2011— habitaron durante cinco días, atados con arneses, una construcción vertical en la que uno dependía por completo del movimiento opuesto del otro. “Cuando uno desea ir arriba a la cocina el otro debe bajar al baño”, especifica Shelley en su descripción del proyecto.

En In Orbit vuelven a necesitar la ayuda del compañero de piso, pero no parecen estresados: en el vídeo se aprecia cómo se coordinan con cautela, casi con aburrimiento, acostumbrados a convivir de la manera más incómoda posible.

Helena Celdrán

In Orbit - Ward Shelley and Alex Schweder