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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Entradas etiquetadas como ‘Artefactos’

Cuando la naturaleza se convierte en partitura

La cadencia pausada le otorga una singular tranquilidad al paisaje de la ciudad de Sapporo (Hokkaido) —la cuarta más poblada de Japón— que se contempla desde el Sapporo JR Tower, un rascacielos de 38 pisos y 173 metros de altura.  El instrumento de cuerda pulsada del que brotan las notas es un Tonkori, tradicional del norte del país y cuyo nombre imita el sonido que produce.

Inspirado por las montañas o los edificios silueteados en el horizonte, el japonés Koshi Kawachi (Gifu, 1973) convierte en su proyecto reciente Note Drawing (Dibujo de notas) fotos de paisajes en partituras, repartiendo las notas a lo largo de los desniveles para construir una melodía.

No es la primera expresión artística en la que se juega con el paisaje para obtener una inesperada partitura. En 2009, el artista brasileño Jarbas Agnelli convertía en una melodía la foto de unos pájaros posados en cables de postes telefónicos: cada ave era una nota, el cableado; una perfecta escala pentatónica. Había encontrado la imagen en un periódico y asegura que respetó “el lugar exacto de los pájaros” sin editar la imagen. “Corté la foto y me puse frente al piano. Me di cuenta de que era una melodía dulce y sencilla y decidí añadirle arreglos clásicos”, declara en una extensa entrevista.

La artista Kerry Morrison y el compositor Jon Hering también hicieron, en Inglaterra en 2012, música con la ayuda de los pájaros. El método fue mucho menos romántico: Morrison colocó pentagramas vacíos en el suelo de diferentes parques de Liverpool y esperó a que sucediera lo inevitable, que las aves defecaran sobre las láminas.

Bird Sheet Music - Kerry Morrison-Jon Hering

Crearon 20 minutos de música (aquí se puede escuchar un extracto) que, con arreglos clásicos de Hering, fue interpretada en la sucursal de la Tate Gallery en Liverpool. El proyecto fue una manera de destacar la importancia de las deposiciones de los pájaros para repartir semillas y fertilizar la tierra en los parques urbanos. “Es algo que la gente no suele pensar. (…) Suelen verlas como asquerosas y horribles, pero son de una importancia fundamental para la vida en la tierra”.

Helena Celdrán

Exquisitos objetos de inspiración ‘art dèco’ hechos con pelo humano

El brillo transparente y acogedor les da la apariencia de objetos de otra época, creados artesanalmente a partir de maderas exóticas o concha de tortuga. La colección está inspirada en el estilo art dèco de Shanghái en los años veinte y treinta: una variante oriental de la corriente estética europea que tuvo enorme peso en la ciudad china y que contribuyó a darle el toque sofisticado y cosmopolita en las primeras décadas del siglo XX.

Cuatro de los objetos de la serie 'Hair Highway'

Studio Swine, el estudio creador de Hair Highway (Autopista del pelo), define el proyecto  como una versión actualizada de la Ruta de la Seda, “que no sólo llevaba seda, sino también tecnología, estética e ideas entre el este y el oeste”. Los itinerarios comerciales que unían Asia y Europa, parece remontarse al paleolítico y desaparecieron en 1453 tras la desintegración del Imperio mongol. La seda, muy admirada por los romanos, era el producto estrella, pero también llegaban de oriente cargamentos de piedras preciosas, textiles de lino, objetos lacados, especias, metales preciosos, marfil, ámbar…

Los refinados objetos de atractivo minimalista que presenta el estudio están en realidad fabricados con resina de pino y pelo humano, una combinación sorprendente e inesperada y que destaca por ser sostenible, al contrario que los materiales que antiguamente se empleaban en la manufacturación de ese estilo de piezas: “Mientras la población mundial aumenta, el pelo humano es un recurso natural que se incrementa. El pelo asiático es el que más rápido se regenera, creciendo 16 veces más rápido que la madera tropical. Es también increíblemente fuerte, un sólo cabello puede aguantar hasta 100 gramos”.

Hair Highway

Durante su estancia en China, el artista británico Alexander Groves y la arquitecto japonesa Azusa Murakami (fundadores de Swine) se interesaron por el comercio de pelo, toda una industria en la provincia de Shandong, al este del país. China es, además, el mayor exportador de pelo humano del mundo. Desde la gente que vendía su pelo a comerciantes, mercados y fábricas, siguieron el rastro del material y documentaron en un vídeo la cadena que hacía posible que la materia prima llegara a ellos para después cubrirla de resina de pino y obtener planchas de colores cálidos.

Helena Celdrán

Zapatillas que demuestran cómo “todo lo que compras es basura”

'Everything you buy is rubbish'

“El calzado actual pasa apenas una fracción de su vida abrazando un pie. Durante la mayoría de su existencia es basura. Ya sea en un vertedero o tirado en una orilla, el tejido sintético de los zapatos (además de la plétora de plástico que desechamos) tardará siglos en descomponerse“.

Los tres diseñadores/artesanos/artistas del proyecto británico Everything You Buy Is Rubbish (Todo lo que compras es basura) presentan la cruda realidad de los residuos y en particular de la contaminación plástica. La zapatilla que gira en bucle en el gif animado de la web del proyecto es sólo un símbolo, un ejemplo del tipo de filosofía vital que es necesario adoptar para reducir lo antes posible las inmensas cantidades de basura que generamos, deshacerse de un estilo de vida caduco que ya no podemos permitirnos.

William Gubbins, Charles Duffy y Billy Turvey fabricaron el par de zapatillas de colores con residuos recogidos en la zona del Canal de la Mancha, planchándolos, puliéndolos y dándoles forma, utilizando fibra trenzada para los cordones. El experimento era un encargo académico en el que tenían que comunicar ideas del libro 10 Billion (Diez mil millones), escrito en 2013 por el profesor universitario inglés Stephen Emott.

El extracto que escogieron se refiere al consumo. “Los cambios de comportamiento que se nos requieren son tan fundamentales que nadie quiere hacerlos. ¿Cuáles son? Necesitamos consumir menos. Mucho menos. Menos comida, menos energía, menos cosas. Menos coches, coches eléctricos, camisetas de algodón, ordenadores portátiles, teléfonos móviles. Muchísimo menos. Sin embargo, cada década, el consumo global continúa incrementándose implacablemente”, escribe Emott.

El autor —que tituló su obra en referencia a los 10.000 millones de personas que se calcula que habitarán el mundo antes de que termine este siglo— aborda el problema de la sobrepoblación del planeta desde una perspectiva accesible y expresa la imposibilidad de que el ser humano pueda sobrevivir con el comportamiento voraz que ha gestado.

En Everything You Buy Is Rubbish recuerdan cómo en su día el plástico se presentó a la humanidad como una “promesa utópica”, un “material revolucionario que nos cambiaría las vidas”. Duffy, Gubbins y Turvey se refieren con ironía a ese “cambio”: el plástico está “tan incrustado en nuestras vidas y el medio ambiente” que se está volviendo “indistinguible e inseparable de la naturaleza”. Al respecto, Gubbins ofrece a mayores en su página web un demoledor vídeo.

Con las atractivas zapatillas hechas de basura, han creado además una colección de cuatro carteles con datos descorazonadores. “Se estima que más de ocho millones de piezas de plástico entran en el océano cada día“. “Tus abuelos probablemente vivían cuando se inventaron muchos de los nuevos tipos de plástico. El mismo plástico creado entonces seguramente sobrevivirá a tus nietos”.

Helena Celdrán Green

Everything you buy is rubbish - cartel

Everything you buy is rubbish - cartel2

‘Bioplastic Fantastic’, plásticos que producen vitaminas, azúcar, proteínas…

'Bioplastic ffantastic' - Johanna Schmeer

Tienen aspecto de organismos, son redondeados, algunos parecen marinos y los colores y texturas los hacen extrañamente apetecibles de palpar. En Bioplastic Fantastic los plásticos evolucionan y producen mediante procesos biológicos agua, vitaminas, azúcar, grasas, fibra, proteínas y minerales. No se trata de una idea artística, realmente son capaces de generarlos.

Johanna Schmeer expresa con sus trabajos un interés por la influencia “social, ética y cultural” de las nuevas tecnologías en nuestra vida diaria y con este proyecto explora las innovaciones en el campo de la bio y nanotecnología. La creación de células artificiales capaces de copiar diferentes funciones de la célula biológica y el uso de los polímeros en la biomédica son una realidad que la diseñadora alemana traslada al entorno del hogar especulando “sobre el futuro diseño y uso de productos domésticos hechos de bioplásticos modificados con enzimas“.

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

Los siete objetos creados por Schmeer proporcionan “todos los nutrientes y la energía necesarios para la supervivencia de un humano” a partir de un proceso de fotosíntesis artificial. Los ha llamado según el organismo que contienen: Pseu (compuesto de pseudomonas) extrae agua del aire, Lact (compuesto de bacterias del ácido láctico) produce vitaminas, Cyan (compuesto de cianobacterias) produce azúcar y oxígeno…

En un vídeo que acompaña a la presentación del proyecto, la autora maneja las extrañas creaciones que oscilan “entre el producto y el organismo”. Las parte y extrae líquidos de ellas como si fueran frutos exóticos, se introduce las sustancias en la boca siempre pendiente del resultado estético de sus acciones.

Helena Celdrán

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

'Bioplastic Fantastic' - Johanna Schmeer

Cuando el autobús de dos pisos volvió triunfal a las calles de Londres

Routemaster busEs el autobus de postal, un vehículo tan introducido en la cultura popular que el intento de prescindir de él ha causado la ira de sus usuarios. Lo que sucedió con el autobus rojo de dos pisos es el ejemplo perfecto de la dificultad caricaturesca de los británicos por encajar un cambio cualquiera, pero en este caso a favor de un vehículo de diseño irresistible que los usuarios del transporte público bien merecen disfrutar.

Cambiar el Routemaster por otro bus más convencional le costó al Ayuntamiento de Londres un arranque de furia de la opinión pública, convirtiéndose el tema en decisivo para la campaña a la alcaldía de Londres en 2008. El entonces aspirante a alcalde, Boris Johson —que ganó las elecciones  y todavía sigue ejerciendo el puesto— prometía resarcir a los sufrientes londinenses. Los autobuses eran muy viejos, poco eficientes y ecológicos, pero él estaba dispuesto a resolverlo creando una versión modernizada.

El libro London’s New Routemaster (El nuevo Routemaster de Londres) —de la editorial inglesa Merrell— se adentra en la “historia oficial” de la nueva cara del símbolo londinense. Con diseños iniciales, maquetas virtuales, imágenes de la fabricación y de las primeras pruebas del vehículo, el tomo detalla al que se considera el “auténtico sucesor” del Routemaster original.

El New Routemaster - Images: © Wrightbus

El New Routemaster – Images: © Wrightbus

Producto del desarrollo de la ciudad tras la II Guerra Mundial, el Routemaster era un atisbo de belleza en la grisácea posguerra. Se había planificado entre 1947 y 1956 con el objetivo de crear un vehículo que ahorrara gasolina, tuviera un mantemiento barato y sustituyera a los trolebuses. Con una ligereza inusual para la época, el autobús fascinó al instante a los conductores, se adaptó a las necesidades de la capital convirtiéndose en el escenario diario de pasajeros de todos los estratos sociales en una época de escasez de vehículos privados.

El vínculo emocional que crearon los londinenses con el medio de transporte que los trasladaba a diario desde 1956 se manifestó en el disgusto que causó la retirada de la flota en 2002. El ayuntamiento tomó entonces la decisión de sustituirlos por autobuses Mercedes-Benz Citaro, articulados y de 18 metros de longitud, similares a los de otras ciudades europeas y de los EE UU.

El odiado Mercedes-Benz Citaro - Foto: Martin Addison

El odiado Mercedes-Benz Citaro – Foto: Martin Addison

“Los autobuses se convirtieron de pronto en un candente tema político“, escribe Tony Lewin, experto en automoción y autor de London’s New Routemaster. Lewin cuenta que “los operarios estaban enamorados de la eficiencia del Citaro”, pero también que los pasajeros se colaban con frecuencia: incluso se llegó a conocer como “el autobús barato”. Al existir varias puertas para agilizar la subida de los pasajeros, no había que pasar delante del conductor y era fácil no pagar.

El vehículo articulado fue blanco de fuertes críticas en la prensa y tras el nombramiento del alcalde Johson fue retirado de servicio poco a poco por el flamante autobus de dos pisos renovado, recibido con furor y dispuesto a “reconquistar los corazones del público” con líneas dinámicas y suaves y una tecnología híbrida.

Helena Celdrán

‘FANtasized’, objetos de diseño con ventiladores reciclados

Productos de 'FANtasized'

Todos los productos están hechos a mano. En su belleza de estructuras de metal con mimbre entrelazado cuesta sospechar que el material principal para los fruteros, lámparas, asientos y mesitas estaba destinado (en el mejor de los casos) a permanecer para siempre en un vertedero.

El belga Sep Verboom (Gante, 1990) empezó con sólo 21 años a desarrollar FANtasized (Fantaseado, un título que juega con el término inglés fan, ventilador). La iniciativa da una salida funcional y estética a las carcasas metálicas protectoras de los ventiladores, pero no es sólo un experimento de diseño basado en el reciclaje, sino una manera de demostrar que además el diseño puede beneficiar a entornos sociales que parecen no tener cabida en el impoluto mundo del objeto bonito.

Fan Lamp Bogo - FANtasizedPara el diseñador fue fundamental conocer a la ecologista social filipina Nida Cabrera (1955), involucrada además en proyectos con la desigualdad y la pobreza en su país y una de las representantes de la Comisión Nacional Antipobreza (NAPC) en la ciudad de Cebú, en la costa oriental de la isla de Cebú (Filipinas). La urbe es el segundo centro económico y comercial del país tras Manila y se enfrenta a un gran problema de tratamiento de residuos. En los vertederos se amontona basura sin separar y urge aplicar programas de reciclaje.

Verboom se asoció con Cabrera para adquirir las carcasas de ventiladores en chatarrerías de la ciudad de Cebú y ponerse en contacto con artesanos locales para que aplicaran las técnicas tradicionales de cestería al nuevo material. Incluso el mimbre es reciclado: son desechos de una fábrica de sillas.

Creando talleres que además fomentan la colaboración vecinal en un mismo proyecto y proporcionando trabajos a los artesanos, FANtasized cierra un círculo que demuestra que las pequeñas acciones locales provocan cambios significativos.

Helena Celdrán

Bowl - FANtasized

Fan Lamp Rigao - FANtasized

Fan Lamp Lumu - FANtasized

La artista que reinterpreta la idea de la ‘basura blanca’

'Jane' - Kim Alsbrooks

‘Jane’ – Kim Alsbrooks

En las latas aplastadas y los pequeños tetrabricks figuran retratos de mujeres sureñas con recogidos de tirabuzones, abogados y galanes repeinados, estadounidenses ilustres con peluca blanca. Vivieron entre los siglos XVIII y XIX, cuando los EE UU se rebelaron contra la corona inglesa, comenzaron su andadura como país independiente, se enzarzaron en una sangrienta guerra civil…

Kim Alsbrooks empezó a pintar las clásicas reproducciones en miniatura con especial atención a los personajes sureños. Vivía en Charleston (Carolina del Sur) y sentía limitada su creatividad: se esperaba de ella que pintara paisajes que transmitieran la inmensidad del sur y la gloria de las clases privilegiadas del pasado.

“Este cuerpo de trabajo expresa la frustración que yo sentía en mi entorno, así que pinté todas esas cosas que, como artista que vivía en Charleston, se suponía que debía pintar. (…) Esas preciosas escenas, la jerarquía social…”.

La ciudad más antigua del estado, fundada en 1670 por el rey Carlos II de Inglaterra, Charleston tiene un profundo pasado de esclavismo. A finales del siglo XVIII el algodón era el producto más exportado y los esclavos que trabajaban en las plantaciones superaban en número a la población blanca. En la Guerra de Secesión no tardaron en separarse de la Unión y entrar a formar parte de los Estados Confederados de América.

La rebelión personal de Alsbrooks estaba en el formato. En lugar de pintar sobre marfil —como era tradición hacer con las miniaturas en la época— eligió latas y otros envases encontrados en la calle. “Así que dije: ‘de acuerdo, voy a pintar esas cosas, pero las voy a pintar sobre basura“, recuerda en una entrevista.

'My White Trash Family'  - Kim Alsbrooks

“La basura está ya aplanada, en la calle. No se puede aplanarla, simplemente no funciona. Hay que encontrarla así para que no tenga arrugas en medio y la parte gráfica debe estar bien centrada”, explica en la página web del proyecto. Los minuciosos trabajos al óleo son copias de obras históricas que empareja convenientemente con los colores y el diseño de los recipientes aplastados.

La combinación convierte las representaciones de personajes notables y de rancio abolengo en “un comentario social”. El revelador nombre escogido por la artista para la serie es My White Trash Family (Mi familia de basura blanca), un título que juega con la idea de los residuos que emplea como lienzo y con el término despectivo empleado en los EE UU para las personas blancas, de bajos recursos económicos y de escaso nivel cultural.

Helena Celdrán

'Priscilla' - Kim Alsbrooks

'Thomas Jefferson' - Kim Alsbrooks

'Rawling Lowndes'- Kim Alsbrooks

'Adrianna' - Kim Alsbrooks

'My White Trash Family' - Kim Alsbrooks

'Mary Robinson' - Kim Alsbrooks

Jarrones doblados en un baile de luces

Laurent Craste - 'Abuse'

Las piezas de porcelana de Laurent Craste están fijadas a la pared con un clavo oxidado, tiene un hacha clavada, están aplastadas, despellejadas, derretidas… Los jarrones y vasijas sufren todo tipo de percances, pero permanecen enteras como si no fueran frágiles.

El artista de origen francés y residente en Montreal (Canadá) se basa en modelos de jarrones de porcelana del siglo XVIII y XIX, elementos decorativos que sirvieron de ostentación de lujo y poder. Craste los somete a “una práctica de deconstrucción y alteración violenta de sus estructuras formales”, los moldea para que parezcan criaturas sufrientes, magulladas y abandonadas a su suerte.

Era cuestión de tiempo que sintiera la necesidad de complementar las piezas de rasgos animados con un sistema que permitiera crear la ilusión de movimiento. En la instalación interactiva Parade (Desfile), dentro de un gran cubo de manera abierto por una de sus caras laterales, hay un mueble blanco sobre el que descansan dos de sus obras dobladas.

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Colgada del techo, una lámpara industrial ilumina la pared tras las piezas de porcelana: sólo hay que darle un pequeño empujón para que la bombilla proyecte una sombra en movimiento y parezca que los jarrones inventan una danza agitando los brazos y girando entre sí.

Creada en colaboración con la agencia digital creativa Dpt., la obra fue presentada en el Chromatic Art Festival (Festival de Arte Cromático) de Montreal, que celebraba su 5ª edición con la premisa de que los 150 artistas participantes crearan sus trabajos en torno a la idea del hábitat.

Helena Celdrán

Las damiselas tatuadas de Jessica Harrison

'Painted Lady 3' - Jessica Harrison- Foto: Chris Park

‘Painted Lady 3′ – Jessica Harrison- Foto: Chris Park

Todo cambia cuando el escote y los brazos desnudos de las damiselas se muestran cubiertos por sirenas, calaveras con chistera, anclas, ángeles, banderolas con términos relacionados con la vida, la muerte y el amor…

Las figuritas de porcelana que escoge para sus obras la escultora británica Jessica Harrison (St Bees, 1982) posan impunes en su naturaleza desfasada y decimonónica, viven en un mundo idílico sin importarles el aspecto kitsch. Harrison ha jugado mucho con ellas: en otra ocasión, me referí en este blog a la colección de estatuillas que había modificado con maestría para darles un aire de inesperada candidez gore.

La artista da un paso más en la transformación de figuritas de porcelana y esta vez experimenta con las puras e inocentes damiselas tatuando sobre ellas. Para la colección Painted LadiesDamas pintadas, una alusión a las famosas casas victorianas de San Francisco (EE UU)— se ha decidido por grabar sobre las estatuillas tatuajes flash, diseños ya famosos, genéricos y simbólicos: dagas con corazones, galeones, rosas, mujeres desnudas, golodrinas…. El conjunto se expone hasta el 24 de junio en la galería L.J. de París.

La contradicción de su aspecto no les borra la sonrisa, es curioso ver a las idílicas señoritas con la piel modificada y aún con sus antiguos vestidos de fiesta, combinando los tatuajes de pintura lacada con collares de perlas, lazos en el pelo y abanicos desplegados.

Siempre centrada en la relación de extrañeza que nos produce nuestra propia anatomía, a la autora le llama la atención la piel como frontera entre la visión amable del cuerpo y el horror de la víscera. Con los tatuajes, sigue reflexionando sobre el papel del órgano humano más grande, esta vez interpretándolo como un lienzo abarrotado.

Helena Celdrán

Detalle de 'Painted Lady 5' - Foto: Galerie L.J., París

Una de las 'Painted Ladies' que se exponen en la galería L.J. de París-5

Una de las 'Painted Ladies' que se exponen en la galería L.J. de París

Una de las 'Painted Ladies' que se exponen en la galería L.J. de París

Una de las 'Painted Ladies' que se exponen en la galería L.J. de París

¿Una piñata con segundas intenciones?

Fake Idol - Sebastian Errazuriz

Sebastián Errazuriz (Chile, 1977) hace a menudo comentarios políticos y religiosos en sus trabajos. Algunos son imaginativos ejercicios humorísticos (una escultura de Jesucristo atado como Gulliver y martirizado por unos romanos liliputienses), otros tienen un cariz más agrio, como la maqueta de un hipotético avión doble: dos cuerpos fusionados al estilo de un catamarán (como se planeó en la II Guerra Mundial con la intención de realizar ataques aéreos más eficientes) pero en este caso con aviones Boeing como los que se estrellaron contra las Torres gemelas en los atentados terroristas del 11-S.

Su nueva obra es un becerro de oro al que ha llamado Cash Cow (Vaca-dinero en efectivo), una piñata malévola y de ecos bíblicos. La gran estructura cubierta de papelitos dorados recuerda al juego infantil típico de los cumpleaños y además se presenta como un símbolo capitalista que esconde una sorpresa en su interior.

Fake Idol - XXth Century Capitalism - Sebastian Errazuriz

El artista ha creado la pieza para el NYCxDesign Festival: un festival que hasta el día 20 organiza eventos y talleres en relación con el diseño y que se celebra en el centro Industry City del barrio neoyorquino de Brooklyn. Con la idea de presentarla como un símbolo “anti capitalista” que denuncia la avaricia, planea animar a los asistentes al acto de clausura del evento (el día 20 de mayo) a que golpeen con palos al becerro para mostrar su rabia contra la codicia.

Sin mencionar en el acto que la vaca dorada contiene 1000 dólares en billetes de uno (algo que tampoco mencionan en su web los organizadores del festival), los que se animen a destrozarla comenzarán a ver los billetes caer. Errazuriz sabe que sucederá lo inevitable, que aquellos que golpearon al becerro serán los mismo que se avalanzarán sobre el dinero. “Me encantaría ver a esta gente rodando por el suelo y luchando por los dólares“, confiesa el autor al periódico New York Daily News.

No es la primera vez que mencionamos al artista en este blog: su irresistible proyecto 12 SHOES for 12 LOVERS (12 ZAPATOS para 12 AMANTES) era humorístico y a la vez íntimo: Errazuriz creaba los 12 pares en correspondencia a una docena de relaciones fallidas del pasado y acompañaba el diseño con un resumen de la mujer a la que dedica el curioso calzado.

Helena Celdrán

Sebastian Errazuriz con la cabeza del falso ídolo

Sebastian Errazuriz preparando la piñata