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Entradas etiquetadas como ‘Artefactos’

Cómo fotografiar con una lata de cerveza la trayectoria del sol

'St. Mary Redcliffe' - Justin Quinnell

‘St. Mary Redcliffe’ – Justin Quinnell

En la imagen curvada y azulada se distingue el perfil de una ciudad pequeña, con la torre puntiaguda de una iglesia y a la orilla de un canal o un lago. Sobre el cielo se suceden las estelas de luz, reflejadas también en el agua en un tono verdoso.

Con una lata de cerveza, el fotógrafo inglés Justin Quinnell —también docente y fiel aficionado a los experimentos en sus clases y talleres— fabricó una clásica cámara estenopéica, un sencillo ingenio que representa la técnica fundacional de la fotografía y para el que sólo hace falta poner papel fotográfico en un recipiente cerrado al que se le abre un pequeño agujero para permitir que la luz imprima la imagen del exterior.

Sin embargo le daba vueltas a algo más con la elección del envase. Quinnel adivinaba el potencial que tenía la vulgar lata: el aluminio, indestructible, era el material ideal para permanecer meses a la intemperie y preservar seca y limpia en su interior la imagen que pudiera tomar, no había que vigilarla ni cuidarla y pasaría desapercibida en un lugar solitario.

'3 months in the death of Anna Maria Williams and Mary Cecilia Biddlecombe' - Justin Quinnell

‘3 months in the death of Anna Maria Williams and Mary Cecilia Biddlecombe’ – Justin Quinnell

Las estelas de la imagen son en realidad la trayectoria diaria del Sol captada durante meses. Amarrándola con unas bridas a un poste, la lata capturó silenciosa los caminos de luz desde el solsticio de invierno hasta el de verano. En el paisaje destaca la torre de casi 90 metros de la iglesia anglicana de St. Mary Redcliffe en Brístol (Inglaterra).  La página web del autor cuenta con una galería de 10 fotos tomadas por él con el mismo procedimiento.

En un tutorial de menos de un cuarto de hora, el fotógrafo explica el proceso de fabricación de la cámara todoterreno. Sólo es necesario un poco de cartón negro, cinta americana, un alfiler, la lata y las bridas para convertirse en un artesano de la observación y cultivar una lentitud cada vez más olvidada en la era digital.

Helena Celdrán

De diseñador y fabricante de prótesis a escultor “biomédico”

'Bellona' - Christopher Conte - Foto: Liza Conlin

‘Bellona’ – Christopher Conte – Foto: Liza Conlin

Bellona, una de las últimas creaciones del artista, es una hermosa araña metálica de formas redondeadas. Tiene un armazón con ornamentos de volutas realizados por un grabador artesano, si se le da la vuelta una esfera de cristal en la parte que corresponde al cuerpo descubre un delicado mecanismo.

"Steam of Consciousness" - Christopher Compte - Foto: Sirris

‘Steam of Consciousness’ – Christopher Compte – Foto: Sirris

Christopher Conte, nacido en Noruega y criado en Nueva York, se especializó en la fabricación de prótesis y pasó 16 años creando extremidades artificiales para amputados. En el tiempo que se dedicó a su profesión no olvidó su formación como artista y diseñador en el Instituto Pratt de Brooklyn: en segundo plano, creaba de modo artesanal “esculturas biomédicas” que sintetizaban su pasión por la biomecánica, la anatomia y los robots. En 2008, dio el salto y decidió trabajar como artista a tiempo completo.

A pesar de presentar con lujo de detalles imitaciones de columnas vertebrales, articulaciones y minuciosos conjuntos de engranajes; la mayoría de sus obras no se mueven por sí solas. El autor (un admirador de las antigüedades y también del modo en que la robótica recrea a la naturaleza) considera más importante expresar la certeza de que podrían ponerse a funcionar y moverse sin necesidad de mostrarlas activas.

Aún así hay piezas como Steam of Consciousness (Vapor de conciencia) que sí disponen de una maquinaria en funcionamiento: la realista calavera de poliuretano (con ojos sin párpados que inevitablemente siempre parecen expresar asombro) va acompañada de una máquina de vapor en miniatura.

Las exquisitas piezas de Conte se venden rápido y la mayoría forman parte de colecciones privadas. Hay escarabajos hechos a partir de máquinas de coser, arañas fabricadas con agujas de tatuar, corazones mecánicos con tuercas dentadas y correas… El artista se enorgullece de usar su herramienta rotatoria como instrumento principal y de elaborarlas todas sin acudir a la alta tecnología, si es necesario lijándolas a mano para darles el acabado que merecen.

Helena Celdrán

'Cardiac Arrest' - Christopher Comte - Foto: © 2012 Liza Conlin and Sirris

‘Cardiac Arrest’ – Christopher Comte – Foto: © 2012 Liza Conlin and Sirris

'Bellona' - Christopher Conte - Foto: Liza Conlin

‘Bellona’ – Christopher Conte – Foto: Liza Conlin

'Victoria' - Christopher Conte - Foto: Sirris and Liza Conlin

‘Victoria’ – Christopher Conte – Foto: Sirris and Liza Conlin

'Vipera Berus' - Christopher Conte - © 2011 Dennis Blachut

‘Vipera Berus’ – Christopher Conte – © 2011 Dennis Blachut

'Precognitive (a.k.a 'Precog') - Christopher Conte - Foto: © 2010 Dennis Blachut (www.dennisblachut.com)

‘Precognitive (a.k.a ‘Precog’) – Christopher Conte – Foto: © 2010 Dennis Blachut (www.dennisblachut.com)

'Lethal Injection Attack Droid Prototype' - Christopher Conte - Foto: Christopher Conte

‘Lethal Injection Attack Droid Prototype’ – Christopher Conte – Foto: Christopher Conte

'Articulated Singer Insect' - Christopher Conte - Foto: Christopher Conte

‘Articulated Singer Insect’ – Christopher Conte – Foto: Christopher Conte

Las esculturas ‘dibujadas’ de Frank Plant

'The Memory Collectors' - Frank Plant

‘The Memory Collectors’ – Frank Plant

El grupo de turistas ofuscados en sacar fotos, el hombre sentado con desgana y con los pies metidos en una piscina infantil; el lenguaje corporal de tres parejas que parecen estar en una clase de baile. Vistas de frente, las obras parecen dibujos esquemáticos hechos con un bolígrafo o un rotulador de punta fina.

Detalle de 'The Memory Collectors' durante su creación

Detalle de ‘The Memory Collectors’ durante su creación

Frank Plant suelda el metal como si utilizara tinta, define sus obras como “dibujos en acero” o “hierrogríficos” y adapta con naturalidad la escultura a las dos dimensiones. La línea precisa y limpia es producto de un esfuerzo físico que castiga las manos, pero el resultado final sobre la pared blanca disfraza por completo la dureza del material.

El estadounidense —afincado en Barcelona desde 1999— captura en sus piezas objetos y situaciones entre lo rutinario y lo provocativo, sus obras pueden representar a una familia en la playa una tarde de domingo y también hacer una reflexión sobre la privacidad en Internet con un grupo de hombre representando a macrocorporaciones como Google, Apple o Facebook esgrimiento pancartas en las que se lee el mensaje “sabemos lo que estás pensando”.

Interesado en “encontrar y examinar las maneras sutiles de comunicación de y entre los humanos“, las cabezas de los personajes que representa son siluetas y no hay detalles de la cara, pero aún así el jenguaje corporal de las figuras basta para  dejar clara su actitud.

Las parejas que no tienen claros los pasos de baile, la flojera veraniega de las terrazas, la sacrificada tarea del butanero, la actitud de un grupo de gente vestida que mira de refilón o ignora intencionadamente a una chica en biquini… Plant transforma sus observaciones sociales en puzzles de acero que sobre la pared parecen la viñeta de un cómic.

Helena Celdrán

'The tourist' - Frank Plant

'People Being People' - Frank Plant

'We Know What You're Thinking' - Frank Plant

'Meanwhile on the Peninsula' - Frank Plant

'Us and Them' - Frank Plant

'Us and Them' (detail) - Frank Plant

'Learning to Dance' - Frank Plant

'Braver Newer World' - Frank Plant

'When They Come Looking for their Money' - Frank Plant

La ‘torre orquesta’, el ‘piano de gatos’… Instrumentos que nunca existieron

Caricatura  de la 'Torre orquesta' propuesta por Adolphe Sax en 1850

Caricatura de la ‘Torre orquesta’ propuesta por Adolphe Sax en 1850

El “órgano de vapor” de William Mason era producto de la fascinación por la Revolución Industrial en Inglaterra. El inventor se basaba en las escrituras en latín del monje benedictino Guillermo de Malmesbury tituladas Gesta regum Anglorum (1125).

El religioso mencionaba la existencia de un órgano en una iglesia de la ciudad francesa de Reims y detallaba el funcionamiento del ingenio, creado por otro monje benedictino: “Por la violencia del agua caliente, el aire que sale llena la cavidad del instrumento por completo”.

En 1795, Mason interpretó el “agua caliente” como vapor y vio la posibilidad de modernizar la idea con los avances tecnológicos del momento. No está claro a qué se refería Guillermo de Malmesbury, tal vez a un sistema hidraulico, pero la iniciativa de Mason era inviable tal y como la presentaba.

El 'piano de gatos' en una ilustración de 1883

El ‘piano de gatos’ en una ilustración de 1883

La historia es una de las muchas que reúne el Museum of Imaginary Musical Instruments (Museo de instrumentos musicales imaginarios), una página que recopila de modo serio e informativo documentación y fotos sobre instrumentos que nunca se hicieron realidad o se quedaron en un proyecto fallido.

Existentes como diagramas, dibujos o descripciones escritas; estos aparatos nunca emitieron un sonido”, dicen sus fundadores los estadounidenses Deirdre Loughridge (profesora auxiliar de Música en la Universidad californiana de Berkeley) y Thomas Patteson (profesor en la Facultad de Estudios Musicales en el Curtis Institute of Music de Filadelfia).

El "clavicémbalo ocular", instrumento fallido diseñado en 1743

El “clavicémbalo ocular”, instrumento fallido diseñado en 1743

“Los inventos no sólo surgen de la necesidad, como asegura el tópico, sino también del irreprimible impulso por jugar, experimentar (…). Por la naturaleza fluida y amorfa de la música, la pregunta sobre qué constituye un instrumento está siempre abierta”, dicen Loughridge y Patteson, que no tienen reparos en admitir que utilizan el término instrumento “en un sentido deliberadamente amplio” para referirse a “cualquier aparato empleado para interpretar, componer, escuchar o de algún modo relacionarse al sonido musical”.

En siete exposiciones online (recopilaciones de instrumentos que se relacionan de una u otra manera) catalogan ideas megalómanas como las “torres orquesta” del belga Adolphe Sax (inventor del saxofón), caricaturizadas en los periódicos de 1850 y consistentes en cuatro enormes estructuras que formarían una gigantesca plataforma sonora. El inexistente pero aún así ilustrado “piano de gatoso el “orgasmatron” de Barbarella (basado en un proyecto de Wilhelm Reich, que creía en la posibilidad de capturar la energía sexual para crear sonidos) están entre los artefactos más estrafalarios del ambicioso catálogo del museo virtual.

Helena Celdrán

Un microscopio profesional que cuesta menos de 40 céntimos

'Foldscope' - Foldscope Team

“Era un gran reto pensar en el mejor instrumento posible, pero que fuera casi gratis. Ese era nuestro punto de partida”, cuenta el joven Manu Prakash, profesor adjunto de bioingeniería en la Universidad de Stanford (California – EE UU).

Foldscope es un microscopio basado en los principios del origami. El revolucionario aparato supone la democratización definitiva de una herramienta que puede salvar vidas. Se imprimie sobre papel  y el coste de fabricación está entre 0,45 a 0,55 dólares (0,32 y 0,39 euros), no llega a los 10 gramos de peso, cabe en un bolsillo y sin embargo es capaz de alcanzar los 2.000 aumentos con una sub-micro resolución de 800 nanómetros (0,0008 milímetros).

Piezas del Foldscope  (Foto: Foldscope Team)

Piezas del Foldscope – (Foto: Foldscope Team)

El equipo de investigación PrakashLab (dirigido por Prakash) estudia dentro del Departamento de la Facultad de Medicina de Stanford iniciativas para “democratizar la ciencia con el desarrollo de herramientas científicas que puedan estar a la altura de problemas relacionados con la salud mundial y la educación científica”. Foldscope es una brillante pieza de diseño que le da la vuelta a los métodos industriales de fabricación de los caros aparatos simplificándolos en piezas que se pueden imprimir en una misma hoja y después doblar y ensamblar con facilidad.

En una conferencia TED, Prakash habla de la posibilidad de que el invento pueda salvar vidas en países azotados por enfermedades fácilmente prevenibles con sencillas pruebas médicas hechas a tiempo. El científico se refiere en particular a la malaria, que causa la muerte de millones y pone en riesgo la vida de miles de millones al año.

“Cuando la contraes existe ese discurso simplista de “olvida el diagnóstico, toma las pastillas” (…), pero el problema es que hay muchas cepas diferentes, medicaciones diferentes… y podrías incluso empeorar el problema (…). Los que llegan con un caso avanzado ni siquiera son diagnosticados”. En un vídeo explicativo del proyecto, Prakash cuenta que la solución era distribuir una herramienta casi gratuita para realizar una sencilla prueba que de otra manera el enfermo puede estar meses esperando.

Muestras vistas a través del Foldscope - (Foto: Foldscope Team)

Muestras vistas a través del Foldscope – (Foto: Foldscope Team)

En la lámina no hay instrucciones en ninguna lengua, sólo un código de colores que debe seguirse para doblar las piezas. Más parecido a un marcapáginas que a un microscopio al uso, el invento sorprende cuando se le introduce un clásico soporte de muestras utilizado de manera universal y demuestra que es capaz de proyectar sobre una pared una amplificación perfecta.

El Foldscope ni siquiera necesita electricidad para funcionar, sólo una pila de botón que va ya adjunta a una de las piezas del papel. Sus creadores se jactan de que es sumergible y de que funciona incluso después de “caer de un edificio de tres pisos” o tras pisarlo repetidas veces.

Tras desarrollar y fabricar el producto, ahora buscan a 10.000 voluntarios para probarlo. Especifican que necesitan a gente de toda condición que aplique el invento en su entorno. Los interesados pueden ponerse en contacto con el equipo en signup@foldscope.com.

Helena Celdrán

Corte transversal del Foldscope con un deglose del coste de las piezas (Foldsope Team)

Corte transversal del Foldscope con un deglose del coste de las piezas (Foldsope Team)

Foldscope-ASSEMBLED-1-working - Foldscope Team

 

‘In Orbit’, 10 días viviendo en una rueda

'In Orbit'

En la superficie interior y exterior de la rueda hay una silla, un escritorio, un mueble-cuarto de baño, una lámpara, una pequeña cajonera y una cama. Los creadores de In Orbit (En órbita) definen la instalación como “arquitectura performance y ahora exponen su obra en The Boiler, una sala de exposiciones propiedad de la galería Pierogi de Brooklyn (Nueva York). La particularidad reside en que además los autores pasan las 24 horas en la estructura.

Boceto del proyecto 'In Orbit'

Boceto del proyecto ‘In Orbit’

La acción artística se inauguró el día 28 de febrero y durará hasta el 9 de marzo. En la rueda de madera y acero de más de 7,5 metros de alto creada por ellos, los artistas Ward Shelley y Alex Schweder habitan por separado el interior y el exterior de la circunferencia con lo mínimo para realizar actividades básicas diarias. Para dormir, sentarse ante el escritorio o lavarse las manos deben ponerse de acuerdo para rotar la vivienda y lo ideal es que realicen la misma actividad al mismo tiempo. Cuando abandonen el hogar circular el 9 de marzo la estructura permanecerá en la galería hasta el 5 de abril para que la visiten los curiosos también tras el experimento.

Ambos artistas tratan en su obra la relación entre los espacios y las personas. Schweder ve esa conexión como “permeable”, la persona “percibe” el ambiente y se moldea a él, pero además altera ese ambiente para que “corresponda a su fantasía”. Conoció a Shelley en 2005 y desde entonces han realizado varias instalaciones en torno a los “efectos sociales de la arquitectura”.

Para Stability (Estabilidad)—una performance realizada en Seattle (EE UU) en 2009— ocuparon durante una semana una estructura de madera hecha por ellos en la que debían orquestar sus actividades para mantener el equilibrio de la pequeña vivienda. En Counterweight Roommate (Compañero de piso contrapeso)—realizada en Basilea (Suiza) en 2011— habitaron durante cinco días, atados con arneses, una construcción vertical en la que uno dependía por completo del movimiento opuesto del otro. “Cuando uno desea ir arriba a la cocina el otro debe bajar al baño”, especifica Shelley en su descripción del proyecto.

En In Orbit vuelven a necesitar la ayuda del compañero de piso, pero no parecen estresados: en el vídeo se aprecia cómo se coordinan con cautela, casi con aburrimiento, acostumbrados a convivir de la manera más incómoda posible.

Helena Celdrán

In Orbit - Ward Shelley and Alex Schweder

Autopsias falsas de porcelana fina

Dissected china - Beccy Ridsdel

La rígida porcelana parece abrirse como una tela o como la piel en una operación. El instrumental médico podría ser la prueba definitiva de que la superficie de los platos y las tazas es blanda y vulnerable. Por suerte, en lugar de vísceras, en la autopsia hacen su aparición delicados estampados florales que extrañamente no tienen que ver con el motivo central de la pieza de la vajilla.

Una de las piezas de porcelana 'diseccionada' de Beccy Ridsdel

Una de las piezas de porcelana ‘diseccionada’ de Beccy Ridsdel

Usando calcomanías e instrumentos quirúrgicos, la artista Beccy Ridsdel —residente en York (Inglaterra)— “altera” finas piezas de porcelana como diseccionándolas. Con la colección realizó una instalación dispuesta como “un experimento de laboratorio en proceso” con batas de laboratorio, bisturíes, agujas y microscopios. “Sobre la mesa había pilas de material cortado y descartado (…) estilo Frankesntein“, dice la autora.

Se define como ceramista y escultora y opina que la distinción entre arte y artesanía está relacionada con el fin de cada creación: “Creo que la artesanía es técnica y el arte tiene significado (o una razón para ser creado que va más allá del objeto en sí)”. La autora aporta así su punto de vista a un debate que se remonta a hace siglos y sigue sin resolverse, siempre en detrimento de la artesanía, injustamente rebajada por su condición práctica.

Con la estética pantomima, Ridsdel reflexiona sobre la línea borrosa entre los dos campos. Las piezas por separado, sin incisiones, son consideradas artesanía; pero el conjunto de autopsias falsas es una instalación artística porque está “más allá de las cosas en sí mismas”.

Helena Celdrán

Beccy Ridsdel

Beccy Ridsdel

Beccy Ridsdel

Beccy Ridsdel

Beccy Ridsdel

Los científicos que quisieron convertir los cadáveres en estatuas de metal

Ilustración del libro 'Victorian Inventions', de Leonard De Vries, en el que figura el invento

Ilustración del libro ‘Victorian Inventions’, de Leonard De Vries, en el que figura el invento

Al igual que las estatuas conmemorativas, se trataba de recordar a familiares y seres queridos tras su muerte, con la diferencia de que el interior de la escultura contenía los restos mortales.

El electroplateado o galvanoplastia es un procedimiento para dar forma al metal mediante la electricidad. Aplicada a la preservación de cadáveres, la idea se perfila como una fantasía victoriana y retrofuturista que cuesta creer que existiera. El cuerpo se debía preparar para ser conductivo pulverizándole nitrato de plata en una campana de cristal. Tras el tratamiento, había que bañarlo en sulfato de cobre para crear una capa de un milímetro del metal sobre la piel.

Hay varios recortes de prensa a partir de 1880 que documentan la técnica y venden sus bondades como una mezcla de efectivo embalsamamiento, logro sanitario y arte. Parece ser que la idea la propuso por primera vez el Doctor Varlot, un cirujano de París, aunque la autoría del invento también podría pertenecer al doctor neoyorquino Thomas Holmes (1817-1899), considerado en los Estados Unidos “el padre del embalsamamiento”.

Del siglo XIX son las fotografías por mortem, las joyas fúnebres con lugar para preservar mechones de pelo del difunto… La era victoriana iba abandonando progresivamente la herencia del romanticismo, pero no era fácil despegarse de una corriente tan seductora. Además, a ese pasado reciente se unía el afán por mostrar los progresos técnicos y científicos del momento. El caldo de cultivo era el ideal para este tipo de iniciativas truculentas.

Los orígenes del electroplateado de cadáveres son inciertos e incluso hay una patente (Method of preserving dead bodies) de 1934 del desconocido inventor estadounidense Levon G. Kassabian. Aunque rondó esporádicamente durante casi un siglo, la técnica parece ser que nunca llegó a realizarse o al menos no se conocen pruebas de ello a pesar de que el servicio pretendía comercializarse.

Helena Celdrán

Ilustración de la patente 'Method of Preserving Dead Bodies' (1934)

Ilustración de la patente ‘Method of Preserving Dead Bodies’ (1934)

‘Bespoken’, música hecha sólo con bicicletas

Cuando era niño, solía poner tarjetas en las ruedas de la bici para escuchar el sonido rítmico y ágil que hacían al chocar una y otra vez con los radios. Ya de adulto, como compositor, aquellos ruidos leves pero constantes no abandonaban su imaginación. Johnny Random comenzó a preguntarse si podría “afinar” los radios para crear melodías, perfeccionar hábitos infantiles y convertir en música los pequeños sonidos que sirvieron de banda sonora de su infancia.

Bespoken (que se podría traducir por indicado o denotado), del músico y compositor estadounidense Johnny Random, es un disco hecho con bicicletas y sin la presencia de instrumentos tradicionales, sintetizadores, samplers ni percusiones.

En cada pieza del álbum (de momento disponible sólo en iTunes) no trata a la bici como un bicho raro del que extraer disonancias —”trato de evitar brusquedades arrítmicas y atonales“, dice en su cuenta de Twitter—, sino que explora los mecanismos para aprovechar lo mejor de ellos. Con el experimento, el autor quiere servir de inspiración a otros para que miren los objetos cotidianos “con más curiosidad y asombro”.

Random logra un conjunto coherente a partir de púas rozando neumáticos, frenos utilizados como elemento percusivo, arcos de instrumentos de cuerda rozando los radios de las ruedas como si fueran violines, baquetas golpeando piezas de metal, el aire de los neumáticos saliendo con cadencia rítmica… La variedad de matices crea una atmósfera sofisticada, etérea y a la vez tranquilizadora. Bespoken es un canto a la primera vez que se subió a una bici sintiéndose instantáneamente “libre” y el autor ha hecho todo lo posible por “capturar” esa sensación en la música.

Helena Celdrán

Una fotógrafa “solterona” harta de dar explicaciones

'Life Once Removed' - Suzanne Heintz

‘Life Once Removed’ – Suzanne Heintz

“¿Por qué no estás casada?”, la pregunta “enferma y harta” a Suzanne Heintz, que tiene que contestarla “una, otra y otra vez”: “Es como si mi vida fuera con retraso en el programa o me pasara algo realmente malo”.

Se define con orgullo como “fotógrafa y solterona”. Con frecuencia la artista estadounidense soporta el juicio de familiares y recién conocidos que “arquean las cejas” y con pequeños pero reveladores gestos faciales reaccionan a la ‘excentricidad’ cuando descubren que no tiene marido ni hijos. Lo que es una decisión personal se convierte en la obligación de tener que dar un cúmulo de explicaciones, una presión social que nadie exige a quien a cumplido con esos ritos programados.

Life Once Removed (La vida una vez suprimida) es una respuesta humorística al problema que muchos parecen creer que tiene Heintz. “En serio, ¿qué se suponía que debía hacer? No puedes simplemente ir y comprarte una familia… O sí“, relata con sorna en su descripción del proyecto. Para el proyecto la fotógrafa se hizo con un maniquí masculino y otro infantil y se fotografió con ellos en “momentos Kodak”, retratos familiares típicos —saturados de color y aparante felicidad— con los que ha creado un archivo de la normalidad social.

'Life Once Removed' - Suzanne Heintz

‘Life Once Removed’ – Suzanne Heintz

De camino a las sesiones se le descuajeringa el marido varias veces, pero ella vuelve a unir las partes del cuerpo plástico con paciencia, absorbida por el montaje general. Algunos peatones sonríen cómplices, otros quieren saber el por qué del proyecto y hay quien también quiere retratarse con los maniquíes.

La artista se viste y se peina a lo años cincuenta, posa con su flamante marido artificial en instantáneas románticas parisinas, arropa a su hija en la cama, abre en familia los regalos de Navidad, les sirve la cena de Acción de Gracias, los lleva de excursión, a patinar sobre hielo… En casi todas las imágenes exhibe una sonrisa artificial de oreja a oreja.

Las imágenes no son simplemente un comentario sobre la soltería, sino un intento de cambiar mentalidades con respecto a lo que significa el éxito personal para una mujer del siglo XXI. Además, Heintz hace una reflexión importante sobre “el modo de vida estadounidense”, que considera artificial y recubierto de supuesta perfección. “Amamos y obedecemos la imagen preconfigurada de una vida bien vivida. Tenemos profundamente arraigada esa extraña autosonrisa que ponemos cuando hay una cámara presente. ¿Vivimos nuestras vidas con una extremada conciencia de cómo nos sentimos o sólo del aspecto que tenemos?”

Helena Celdrán

Life Once Removed - Suzanne Heintz

Life Once Removed - Suzanne Heintz

Life Once Removed - Suzanne Heintz

Life Once Removed - Suzanne Heintz

Life Once Removed - Suzanne Heintz

Life Once Removed