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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Entradas etiquetadas como ‘arquitectura’

El Palacio de los Soviets y otros grandes edificios que nunca se constuyeron

Palacio de los Soviets. Proyecto de Boris Iofan, 1937 (Foto: dominio público)

Palacio de los Soviets. Proyecto de Boris Iofán, 1937 (Foto: dominio público)

Los avatares del nunca concluido Palacio de los Soviets de Moscú, que debía ser el monumento más alto del mundo —a Stalin le pareció poca cosa la altitud inicial de 260 metros y lo mando elevar a 495 (“no debe asustarnos el cielo, camaradas, ¡debemos conquistarlo!”, dijo en una reunión del jurado)—, son una juiciosa lección para los megalómanos y, por puro desarrollo lógico de la nada humilde aspiración, un fantasmal altar a la egolatría.

Lo comenzaron a construir en 1937 según un proyecto de Boris Iofán retocado amablemente por Stalin, que de arquitectura sabía menos que de buenos modales, sobre el terreno que ocupaba la Catedral del Cristo Salvador, el templo ortodoxo más grande del mundo, dinamitado por orden del poder comunista en diciembre de 1931. Cuando apenas habían avanzado las obras del nuevo palacio, los materiales, sobre todo las estructuras metálicas, fueron arrancadas en 1941 para ser reutilizadas en la fabricación de material bélico para la II Guerra Mundial.

El palacio con la inmensa figura de Lenin retando a los aviones como un King Kong marxista nunca fue terminado. En el terreno se construyó algo mucho más gozoso: una gran piscina al aire libre para solaz de los por otra parte necesitados habitantes de la URSS. La curia ortodoxa aprovechó la perestroika para recordar el “ultraje” del templo original, que fue reconstruido y consagrado de nuevo como catedral en 2000. Una nota de la época del ABC transpira la piadosa emotividad casi palpable a la que nos tiene acostumbrado el diario: Renace la Santa Rusia.

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Gaza, la cárcel más grande del planeta, y la arquitectura del asedio

Control militar israelí en la ciudad vieja de Hebrón-Cisjordania (Foto: Aljazeera)

Control militar israelí en la ciudad vieja de Hebrón-Cisjordania (Foto: Aljazeera)

La construcción de la violencia brota también con la arquitectura material de la dominación. A veces es el diseño urbano el que define y, desde luego, sistematiza, la violencia y la coacción. Sobre esta premisa —mire usted el paisaje de la ciudad que habita y extraiga conclusiones: vallas, paredes, cámaras de vigilancia, señales luminosas, adminículos añadidos al pavimento para restringir la velocidad, líneas pintadas sobre el suelo, provocadores mensajes coactivos, otros que fomentan la delación y la vigilancia desconfiada contra el vecino…—, nace una revista, The Funambulist, dedicada a la política del espacio y el cuerpo.

El número uno ya está a la venta en papel (12 euros) y en versión digital (6 en un archivo descargable en formato PDF). Es bilíngüe inglés-francés y algunos de los contenidos son de acceso gratuito en el blog de la publicación —embrión, desde hace cinco años, de la idea que ahora se reconvierte— y en Archipelago, el podcast asociado.

Tras la valiente empresa de hacernos reflexionar —verbo digno de medalla al mérito cívico en este tiempo de necedad— está Léopold Lambert, un arquitecto-agitador que en 2012 escribió el ensayo Weaponized Architecture. The Impossibility of Innocence (Arquitectura en armas, la imposibilidad de la inocencia). Copio un resumen de la pretensión del libro:

Un examen de la instrumentalización de la arquitectura como arma política (…) El proyecto propuesto dramatiza, a través de su arquitectura, la desobediencia palestina a la legislación colonial impuesta en su territorio legal. De hecho, el Estado de Israel es el ejecutor de aparatos coloniales, territoriales y arquitectónicos, que actúan directamente sobre la vida cotidiana de los palestinos.

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Un diminuto pueblo de papel construido en 365 días

Una de las construcciones de 'Paperholm' - Charles Young

Una de las construcciones de ‘Paperholm’ – Charles Young

Las 365 estructuras componen el pueblo de Paperholm, una inmaculada fantasía de papel que  el escocés Charles Young ha ido ampliando a construcción por día desde agosto de 2014, tan solo utilizando papel de 220 gramos (el empleado para las acuarelas) y pegamento y una humilde base de madera para cada ejemplar.

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

Espoleado por la necesidad de mantener su creatividad en forma, se comprometió a producir todo un complejo para su ciudad imaginaria. Al principio le exigió mucha dedicación, pero pronto se adaptó a la disciplina de abocetar, cortar y montar una pieza nada mas empezar el día. Había que darse prisa, la tarea podía durar entre 30 minutos y 3 horas y no quería arriesgarse a que el sol se fuera antes de que pudiera fotografiar la pieza con luz natural.

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

El archivo de Young se compone de edificios realistas que evocan con su perfecta sencillez a la Bauhaus o al estilo de arquitectos como el finlandés Alvar Aalto (1898-1976), pero también estructuras propias de un universo infantil de tiendas de campaña colgantes, viviendas con patas de ave o con forma de caballo. Algunas no sirven para nada, tienen mecanismos inútiles ideados sólo para el recreo visual.

No se ha dado el lujo de tomar atajos, en cada pequeño modelo se intuye la dedicación. La mayoría de las obras tienen un dinamismo que destaca con gifs animados: aspas de molino, árboles mecidos por el viento, carruseles, puertas de garajes, ascensores, veletas, brazos hidráulicos… Los movimientos leves y constantes contribuyen a que Paperholm parezca un lugar habitado, aunque nunca haya personas ni animales a la vista.

Helena Celdrán

'Paperholm' - Charles Young'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

'Paperholm' - Charles Young

‘Paperholm’ – Charles Young

‘Smart Bricks’, Lego para construir casas reales

Se trata de aplicar el sistema de uno de los juegos de construcción más famosos de la historia a la edificación real de viviendas. El proyecto Smart Bricks (Ladrillos inteligentes) todavía está en proceso de hacerse realidad, pero se presenta como una alternativa que “cambiará el modo en que construimos casas, edificios, puentes y aceras”.

Las piezas son de un hormigón “de alta resistencia” y con propiedades aislantes que propician el ahorro energético tanto en invierno como en verano. Con ellas se forman estructuras similares a las que todos hemos creado alguna vez a partir de los coloridos ladrillos de Lego: los Smart Bricks se mantienen juntos con un potente adhesivo y a mayores se pueden asegurar con barras de acero que los atraviesan en su interior. Además, es posible crear en ellos espacios especiales para la electricidad y el agua y tienen ganchos en los que se pueden encajar piezas para los suelos y las paredes.

Prototipo de 'Smart Brick' - Foto: Kite Brick

Prototipo de ‘Smart Brick’ – Foto: Kite Bricks

Sus creadores ahora buscan financiación y de momento la iniciativa (pendiente de patente en los EE UU) sólo cuenta con prototipos del ladrillo y un vídeo con una animación virtual que recrea cómo sería el procedimiento, controlado por un robot. Ronnie Zohar, el fundador de la empresa a la que pertenece la idea, la israelí Kite Bricks, destaca que con el método se reducirían los costes en un 70% y el tiempo de la construcción en un 80% además de que supondría un menor gasto de energía, mayor limpieza y mucho menos ruido durante el tiempo que durara la obra.

Con un considerable ahorro del gasto general, los inventores de los “ladrillos inteligentes” ven la posibilidad de crear construcciones de bajo coste en todo el mundo, desde un poblado de “granjeros indios” a una localidad de “vinateros franceses”. Aclaran que el material se puede adaptar a las necesidades estéticas para respetar la arquitectura tradicional del lugar y que la aplicación del método no arrasaría con el paisaje ni anularía los gustos ni la identidad de los habitantes de las viviendas.

Helena Celdrán

Prototipo de ladrillo para 'Smart Bricks' - Foto: Kite Bricks

Prototipo de ladrillo para ‘Smart Bricks’ – Foto: Kite Bricks

Prototipo de ladrillo para 'Smart Bricks' - Foto: Kite Bricks

Prototipo de ladrillo para ‘Smart Bricks’ – Foto: Kite Bricks

‘In Orbit’, 10 días viviendo en una rueda

'In Orbit'

En la superficie interior y exterior de la rueda hay una silla, un escritorio, un mueble-cuarto de baño, una lámpara, una pequeña cajonera y una cama. Los creadores de In Orbit (En órbita) definen la instalación como “arquitectura performance y ahora exponen su obra en The Boiler, una sala de exposiciones propiedad de la galería Pierogi de Brooklyn (Nueva York). La particularidad reside en que además los autores pasan las 24 horas en la estructura.

Boceto del proyecto 'In Orbit'

Boceto del proyecto ‘In Orbit’

La acción artística se inauguró el día 28 de febrero y durará hasta el 9 de marzo. En la rueda de madera y acero de más de 7,5 metros de alto creada por ellos, los artistas Ward Shelley y Alex Schweder habitan por separado el interior y el exterior de la circunferencia con lo mínimo para realizar actividades básicas diarias. Para dormir, sentarse ante el escritorio o lavarse las manos deben ponerse de acuerdo para rotar la vivienda y lo ideal es que realicen la misma actividad al mismo tiempo. Cuando abandonen el hogar circular el 9 de marzo la estructura permanecerá en la galería hasta el 5 de abril para que la visiten los curiosos también tras el experimento.

Ambos artistas tratan en su obra la relación entre los espacios y las personas. Schweder ve esa conexión como “permeable”, la persona “percibe” el ambiente y se moldea a él, pero además altera ese ambiente para que “corresponda a su fantasía”. Conoció a Shelley en 2005 y desde entonces han realizado varias instalaciones en torno a los “efectos sociales de la arquitectura”.

Para Stability (Estabilidad)—una performance realizada en Seattle (EE UU) en 2009— ocuparon durante una semana una estructura de madera hecha por ellos en la que debían orquestar sus actividades para mantener el equilibrio de la pequeña vivienda. En Counterweight Roommate (Compañero de piso contrapeso)—realizada en Basilea (Suiza) en 2011— habitaron durante cinco días, atados con arneses, una construcción vertical en la que uno dependía por completo del movimiento opuesto del otro. “Cuando uno desea ir arriba a la cocina el otro debe bajar al baño”, especifica Shelley en su descripción del proyecto.

En In Orbit vuelven a necesitar la ayuda del compañero de piso, pero no parecen estresados: en el vídeo se aprecia cómo se coordinan con cautela, casi con aburrimiento, acostumbrados a convivir de la manera más incómoda posible.

Helena Celdrán

In Orbit - Ward Shelley and Alex Schweder

Planos arquitectónicos creados sólo para despistar

'Over Aalt', uno de los bocetos de 'Pointless Diagrams'

‘Over Aalt’, uno de los bocetos de ‘Pointless Diagrams’

Hasta el profesional más experimentado puede pasar horas intentando desentrañar la lógica de los dibujos, seguir las flechas, y las líneas discontinuas; imaginar dobleces y trayectorias: los planos, aunque aparentes, no tienen otro fin que el despiste.

Pointless Diagrams (Diagramas sin sentido) es el recién estrenado pasatiempo diario del estadounidense Josh Lewandowski (Minneapolis, 1983). “Empecé este blog porque, desde que tengo uso de razón, siempre he dibujado y garabateado bocetos en tres dimensiones con una incorregible carencia de significado“, explica el diseñador y arquitecto.

La inspiración para cada obra la busca en “la arquitectura, en el diseño de muebles, la ingeniería, la geometría, las cajas de cereales, las construcciones de Lego y el Telesketch“, un revoltijo de elementos que se traducen en imágenes que en un primer momento parecen realizables y serias, pero que en el fondo no son más que puro producto del constante garabateo.

En el fondo del disparate, la creciente colección se perfila como una serie de ejercicios que estimulan la creatividad, sirven de calentamiento y de motivación. Para la página web, Lewandowski se ha propuesto crear cada día uno de estos planos imposibles revelando caprichosas estructuras, construcciones sin principio ni fin, rampas sin un determinado final… Comenzó a dibujar el 7 de septiembre y planea continuar durante un año con el proyecto, siempre realizando los bocetos a tinta, “porque borrar es para cobardes”.

Helena Celdrán

Required Amenities for the Modern Dweling-ok

Headwaters

trifecta

Can't Stop

Not so Twin Towers

Cabañas universitarias de 10 metros cuadrados

'Smart Student Unit' - Tengbom

‘Smart Student Unit’ – Tengbom

Tienen un escritorio, cama, una cocina con un pequeño espacio para comer e incluso un rincón para relajarse; están fabricadas en madera y lo incluyen todo en 10 metros cuadrados.

Las cabañas ideadas por el estudio de diseño y arquitectura sueco Tengbom tienen un aire futurista, con techo abuardillado y ventanas desiguales de esquinas redondeadas adornadas por pequeñas macetas verdes. No hay nada que sobre, ni nada que falte: son acogedores alojamientos unipersonales en los que uno se da cuenta de la escasa importancia vital de los complementos extra a los que estamos acostumbrados en cualquier hogar.

La construcción pretende ser una solución económica, ecológica (todos los materiales son reciclables y de procedencia local) y funcional para los estudiantes de la universidad de la ciudad de Lund (Suecia), que también han participado en el diseño de la vivienda compacta. Con un coste bajo y transportables, el centro quiere ofrecerlas a los alumnos como alojamiento alternativo y alquilarlas por la mitad de precio de lo que cuesta una habitación en una residencia.

En 2014 se planea ya la construcción de 22 unidades en el campus universitario de Lund. De momento un prototipo de la casa se expone —desde hace unos días y hasta el 8 de diciembre— en el Museo de Arte de Virserum (Suecia) dentro de WOOD 2013, una extensa muestra que reúne diseños, artes aplicadas y proyectos arquitectónicos que adoptan la madera como material principal.

Helena Celdrán

Smart Student Units - Tengbom

Smart Student Unit

Student Units

Drawings - Smart Student Unit

Conchas arquitectónicas para cangrejos ermitaños

Conocidos como cangrejos ermitaños, los paguroideos necesitan apropiarse de las conchas de moluscos muertos para protejer su abdomen, especialmente blando en comparación con el de otras especies de cangrejos. Deben encontrar la que se adecúe a su tamaño y cambiarla cuando se les queda pequeña. A veces la búsqueda es dura, las conchas escasean y hay que pelear con otros por conseguir las más cómodas.

Aprovechando la circunstancia vital de la especie, la japonesa Aki Inomata (Tokio, 1983) ha desarrollado Why Not Hand Over a ‘Shelter’ to Hermit Crabs? (¿Por qué no dar ‘refugios’ a los cangrejos ermitaños?),un proyecto artístico para el que ha fabricado pequeños receptáculos transparentes con la intención de que los habiten.

Aunque en el interior las piezas son fieles a las conchas originales, en el exterior recrean con diminutas reproducciones de edificios la arquitectura de diferentes países. La artista justifica la extraña combinación relacionando los cambios de vivienda que el crustáceo está obligado a realizar a lo largo de su vida con las mudanzas, las migraciones y los cambios de nacionalidad: “Aunque el cuerpo del cangrejo es el mismo, dependiendo de qué concha lleve su apariencia cambia por completo”.

Los rascacielos de Nueva York, un templo budista de Bangkok, los molinos holandeses de Zaanse Schans, la isla griega de Santorini… Inomata deposita la concha artificial cuidadosamente en el acuario y el cangrejo la recibe con naturalidad. Desde fuera, la estructura transparente permite observar cómo la constitución blanda del habitante se adapta con facilidad a las paredes. La ciudad que descansa sobre sus espaldas no parece importarle demasiado.

Helena Celdrán

Una de las conchas para cangrejos ermitaños diseñadas por Aki Inomata

Zaanse Schans - Aki Inomata

Santorini - Aki Inomata

Bangkok - Aki Inomata

Arquitectura invisible: edificios demolidos, incompletos y utópicos

La 'Globe Tower' que se iba a construir en Nueva York

La ‘Globe Tower’ diseñada para  Nueva York en 1906

Una ciudad amurallada (en Hong Kong, demolida en 1992), que en la década de los ochenta fue uno de los puntos más densamente poblados del planeta; una especie de torre Eiffel con cúpula, que en 1906 se proyectó en Nueva York para Coney Island; la Torre de Babel, que según la Biblia provocó el enfado de Dios y condenó a la humanidad a hablar diferentes idiomas…

The Unbuilt (Lo no-construido) es una colección  —modesta y aparentemente abandonada, pero exquisita— de reseñas de edificios que no existen, obras que quedaron condenadas al proyecto y a la utopía, fueron demolidas, destruidas o nunca completadas. Su autor, interesado en la historia de estos testimonios arquitectónicos invisibles, es anónimo, algo frecuente en los microblogs de la plataforma Tumblr, parcos en palabras y generosos en imágenes. Aunque la página ya no se actualiza, merece la pena una visita para descubrir las joyas que ofrece.

'Cénotaphe à Newton'

‘Cénotaphe à Newton’

Entre las pequeñas historias rodeadas de romanticismo que recopila la página hay fiascos económicos, arquitectos idealistas, monumentos megalómanos y situaciones insostenibles. El Cenotafio de Newton, un monumento funerario a la memoria de Isaac Newton, uno de los científicos más notables de la historia, es de momento la última entrada de la selección de construcciones malogradas de The Unbuilt.

Proyectada en 1.748 por el arquitecto neoclásico francés Étienne-Louis Boullée, la construcción allanaba ya en el siglo XVIII el camino hacia la arquitectura moderna que desarrolló Le Corbusier. Boullée creía en las formas geométricas limpias sin adornos superfluos, en la sencillez de una arquitectura expresiva, clara en su propósito. Sus detractores, riéndose de la poesía la llamaban “arquitectura parlante”.

El monumento iba a contar con una esfera de 150 metros de diámetro, que descansaría sobre una base circular rodeada de cipreses, y crearía con luces y sombras el efecto del día y la noche. La luz del sol entraría por unos diminutos agujeros a la bóveda simulando las estrellas y por la noche un foco simularía la iluminación diurna. La simetría, el orden y la armonía de las formas eran el espíritu de la inspiración newtoniana, que iluminaba con una luz eterna el conocimiento de los científicos.

A pesar de que nunca se realizó, en su día circuló en forma de grabados entre los círculos de profesionales y aún ahora se considera un diseño visionario. El cenotafio es, irónicamente, uno de los proyectos más famosos del arquitecto francés. Habría que preguntarse si Isaac Newton hubiera preferido la esfera como sepulcro en lugar de la Abadía de Westminster de Londres, donde descansa junto a otros notables británicos.

Helena Celdrán

Hotel Attraction - Antonio Gaudi

El ‘Hotel Attraction’ , un proyecto de hotel-rascacielos que Antoni Gaudí diseñó por encargo para ser construido en Nueva York

El Palacio de los Sóviets, una construcción megalómana diseñada en los años treinta para Moscú y que representaría los ideales del régimen soviético

‘El Palacio de los Sóviets’, una construcción megalómana apenas empezada, diseñada en los años treinta para Moscú, que iba a representar los ideales del régimen soviético

 

La ciudad amurallada de Kowloon, en Hong-Kong, en la que vivían 33.000 personas en 4 kilómetros cuadrados

La ciudad amurallada de Kowloon, en Hong-Kong, en la que vivían 33.000 personas en 4 kilómetros cuadrados

La Bauhaus, la mejor escuela de diseño del siglo XX

Cuatro diseños de los talleres de la Bauhaus

Diseños de los talleres de la Bauhaus

“Las escuelas de arte (…) tienen que volver al taller. Este mundo de pintores, dibujantes y artes aplicadas tiene que convertirse en un mundo que construye. (…) Arquitectos, escultores, pintores… ¡Todos tenemos que volver a la artesanía! Porque no existe el arte por profesión“, decían en su manifiesto.

Sólo unos años (de 1919 a 1933) bastaron para que la Bauhaus (en alemán, Casa de la construcción) sobrepasara la función de cualquier centro de enseñanza y se convirtiera en un movimiento, en un referente mundial de la arquitectura, el arte y el diseño, a pesar de los tiempos convulsos que le tocó vivir.

Con la sencillez como norma para la elegancia, crearon desde edificios, pinturas y esculturas hasta muebles, lámparas, vajillas y juegos de ajedrez.  Los objetos que dejaron siguen produciendo admiración y siendo protagonistas de grandes exposiciones, como la que se celebra hasta el 12 de agosto en el Barbican Centre de Londres.

El edificio que Walter Gropius diseñó para la Bauhaus de Dessau (1926)

El edificio que Walter Gropius diseñó para la Bauhaus de Dessau (1926)

La primera escuela, en la ciudad alemana de Weimar, tenía como miembros fundadores al arquitecto Walter Gropius, al pintor Lyonel Feininger, al escultor Gerhard Marcks, a los pintores Paul Klee y Vassily Kandisky. Oskar Schlemmer —que impartió un revolucionario taller de teatro—, el diseñador y fotógrafo László Moholy-Nagy, el arquitecto y diseñador de muebles Marcel Breuer, el arquitecto Mies van der Rohe… Los creadores que más innovación ofrecieron en sus campos fueron profesores de la Bauhaus.

Al ser un centro de enseñanza público, su permanencia en una ciudad no era estable y cambió tres veces de sede. En 1925 se mudó a Dessau (una ciudad industrial ansiosa por potenciar su oferta cultural) y en 1930 se trasladó a Berlín y cambió de director. Ludwig Mies van der Rohe sólo dirigió la escuela durante tres años: en 1933 el partido nazi ganó las elecciones y una de las primeras medidas que tomó el gobierno tras su llegada al poder fue cerrar la Bauhaus. Tres meses después de que Adolf Hitler fuera nombrado canciller de Alemania, la policía de Berlín clausuró el centro como primer paso para eliminar cualquier rastro de “cosmopolitismo judío” y de arte “decadente y bolchevique”.

En el Cotilleando a… de esta semana repasamos la historia de la Bauhaus con una selección de personajes que se propusieron reformar la educación artística y crear un nuevo tipo de sociedad.

Gropius en 1922

Gropius en 1922

1. Walter Gropius tenía 36 años cuando se fundó la Bauhaus en Weimar, pero ya era una de las grandes figuras de la arquitectura alemana. La primera muestra de que Gropius se anticipaba a su tiempo fue su primer proyecto, la Fábrica Fagus. El edificio se construyó entre 1911 y 1913 y supuso una innovación por sus grandes ventanales con marcos de acero que dan ligereza a la estructura de ladrillo. El joven arquitecto puso especial mimo en la fachada visible desde el tren que pasaba cerca del edificio.

En la escuela comenzó siendo un director idealista que anteponía los métodos artesanales a la mecanización, creía en los maestros que daban igual importancia a las destrezas técnicas y al desarrollo del carácter del alumno. Diseñador de la sede de Dessau, el centro educativo era su vida y estaba incluso por encima de sus proyectos arquitectónicos: defendió la escuela de los nacionalistas —que sospechaban que era una institución simpatizante del comunismo— y hasta de los artesanos locales de Weimar, que la veían como una amenaza para sus negocios. Los conflictos con la administración pública (que no daba suficiente dinero para material) se juntaron al desencanto del alumnado por la falta de recursos. Algunos profesores también se rebelaron contra Gropius. Tomó decisiones equivocadas en una situación política y social compleja, la falta de dinero y las ideas incendiarias que gestaban el desastre del nazismo eran cada vez más sofocantes.

'Composición nº 8' (1923) - Vassily Kandinsky

‘Composición nº 8′ (1923) – Vassily Kandinsky

2. Vassily Kandinsky fue profesor de diseño para principiantes junto con Paul Klee y daba un curso de teoría avanzada. En sus talleres de pintura comenzó a desarrollar sus teorías del color y las formas abstractas, que aplicaba a sus obras en los años veinte, sustituyendo las formas por un lenguaje más subjetivo.

Tenía 56 años cuando comenzó a trabajar para la Bauhaus y su aspecto reservado y distante combinaban a la perfección con su tendencia a teorizar. El conjunto le daba un aire de profesor infalible, que parecía revelar en sus discursos verdades incontestables: los alumnos lo veían poco accesible y excesivamente frío.

Algunos se atrevieron a bromear sobre las enseñanzas de Kandinsky. Un alumno le enseñó el lienzo en blanco: “Maestro. Por fin he conseguido con éxito pintar una pintura absoluta de absolutamente nada”. El artista tomó en serio la propuesta y le preguntó al alumno por qué había escogido el blanco, a lo que contestó que “el plano blanco representa la nada”. “La nada es demasiado. Dios creó el universo de la nada. Así que ahora lo que queremos es crear un pequeño mundo”, contestó Kandinsky. Cogió pinceles y pintura y sobre la superficie vacía hizo una mancha roja, otra azul y otra amarilla. Una sombra verde lateral unificaba los tres colores en una pintura que en cuatro pasos era una síntesis de tonos.

El curso se hizo cada vez más popular y se ofertó hasta que la escuela cerró. Con los análisis de corte científico, muchos estudiantes apreciaron las teorías del color y de la forma y encontraron grandes oportunidades creativas en buscar el equilibrio entre un arte controlado con el intelecto pero emocionalmente expresivo.

El 'Ballet Triásico' de Schlemmer

El ‘Ballet Triásico’ de Schlemmer

3. Oskar Schlemmer era pintor, escultor, diseñador y coreógrafo. En 1923 comenzó a dirigir el taller de teatro de la Bauhaus. La escenografía era una oportunidad ideal para poner en común conocimientos de diferentes disciplinas y además las representaciones eran una oportunidad para la escuela de popularizar sus diseños.

Sus ideas sobre la relación de la figura con el espacio fueron el origen del Triadisches Ballett (Ballet Triádico), su obra más famosa, estrenada en Stuttgart en 1922 y un éxito en el momento. Los personajes iban ataviados como marionetas (que el autor consideraba sumamente expresivas), se convertían en figuras geométricas, danzaban para combinar sus estructuras como en un cuadro abstracto…

Schlemmer veía el mundo moderno guiado por dos corrientes: la mecánica (el cuerpo como máquina) y la de los impulsos primordiales (el espíritu creativo). Su ballet mostraba a personajes que sintetizaban esas dos caras de la existencia humana.

La 'Silla Wassily' (1926) - Marcel Breuer

La ‘Silla Wassily’ de Marcel Breuer

4. Marcel Breuer fue uno de los alumnos de la Bauhaus que se convirtieron después en maestros. Arquitecto y diseñador de muebles, comenzó a estudiar en el taller de ebanistería en 1920 y sus piezas reflejaban el interés de la escuela por las corrientes expresionistas y el arte africano. Comenzó a despuntar por sus diseños de sillas de madera, simples y a la vez de una geometría rompedora. Su mueble más famoso es tal vez la Silla Wassily (bautizada así en honor a Kandinsky), una estructura tubular y curva inspirada en la bicicleta de Breuer. Creada en 1925, era la primera silla de la historia con esas características.

Con la llegada de los nazis, el artista, de origen judío, escapó a Londres y después a los EE UU, donde se convirtió en un arquitecto de éxito.

5. Ludwig Mies van der Rohe fue el segundo y último director de la Bauhaus, un puesto al que Walter Gropius renunció —quemado por las constantes presiones políticas y teóricas— dos años antes de que terminara su contrato.

La casa Tugendhat, diseñada por Mies van der Rohe y Lilly Reich (1929)

La casa Tugendhat, diseñada por Mies van der Rohe y Lilly Reich (1929)

El recién llegado ya era un afamado arquitecto, admirado por la sencillez de sus líneas y su utilización del acero y el cristal. Recibió una herencia complicada, tenía que restaurar la reputación de la escuela y librarla de las connotaciones políticas de las que la acusaban sus enemigos.

Se vio obligado a adoptar una postura autoritaria para aplacar a los estudiantes más contestatarios con la creciente radicalización de la política en la Alemania de principios de los años treinta. La actitud no lo ayudó a ser popular: muchos veían al nuevo director como el arquitecto de las casas lujosas para ricos que no se interesaba por las viviendas para la clase trabajadora. En la cafetería de la escuela, había reuniones encendidas que amenazaban con convertirse en revueltas e incluso tuvo que ir la policía.

Mies van der Rohe en su apartamento de Chicago (1964)

Mies van der Rohe en su apartamento de Chicago (1964)

Mies van der Rohe prohibió todo tipo de manifestación política y cargó los programas de teoría, los estudios se estancaron y la producción artística cayó en picado. Los talleres relativos a los muebles, los murales y el metal se fusionaron en Diseño de interiores, todo un símbolo del enfoque esnobista que el director quería darle a la institución.

Aún con el toque formal e inocuo, la Bauhaus tenía un estigma antialemán del que  no se libraba. Los nazis proclamaban que era una amenaza para el paisaje típico de Alemania y que ese cosmopolitismo, que traía estilos de países como EE UU, Holanda y Francia, “contaminaba” las tradiciones. Además, los teóricos del nazismo clasificaban los techos planos (típicos de las creaciones de Mies van der Rohe) como ajenos al clima del norte y típicos de oriente, particularmente de los judíos. El arquitecto intentó salvar la escuela incluso mitigando las diferencias que pudiera haber con el gobierno nazi, no se sabe si por amor a la escuela o por amor propio, pero pronto se dio cuenta de que la emigración era la única salida. La Bauhaus cerró para siempre.

Helena Celdrán