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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Deja que tus ojos sean un restaurante de lágrimas para insectos

Foto: Center for Genomic Gastronomy

Foto: Center for Genomic Gastronomy

El ojo de los seres humanos puede ser un restaurante de alta cocina para muchos tipos de insectos. Eso opinan los integrantes del Center for Genomic Gastronomy (Centro de Gastronomía Genómica), un colectivo de artistas  y científicos que desea funcionar como un think tank sobre biotecnología, biodiversidad y genómica para investigar polémicas relacionadas con la alimentación y buscar “fórmulas culinarias alternativas”. Desean ejercer el derecho a “imaginar un futuro sistema alimentario más justo y hermoso”.

El último proyecto del grupo es To Flavour Our Tears (Dar sabor a nuestras lágrimas), un “restaurante experimental” para “investigar las propiedades culinarias de las lágrimas” y compararlas con las necesidades alimenticias de los insectos y otros pequeños animales que se pueden alimentar de las secreciones de los seres humanos. La foto que abre esta entrada es de abejas amazónicas bebiendo líquido lacrimal de un investigador.

La lacrifagia —el acto de beber lágrimas— ha sido comprobada en las mariposas que se nutren de los líquidos excretados por los ojos de los cocodrilos. No está claro el motivo, pero, al parecer, los insectos buscan nutrientes como el sodio y aprovechan la pasividad de los grandes lagartos cuando están semiadormecidos para chupar y darse un atracón sin ser molestados.

Teorías parecidas explicarían un comportamiento similar en polillas que beben de los ojos de aves dormidas e incluso de mamíferos tan voluminosos como búfalos de agua. Se ha comprobado que las de la especie Calyptra eustrigata tienen algo de vámpiras: se alimentan de sangre humana mientras las víctimas duermen.

Si a algunos insectos les gustan nuestros fluidos y los necesitan para vivir, ¿podemos ponérselo más fácil para que, sin hacernos daño, se alimenten a su gusto?, se preguntan en el Centro de Gastronomía Genómica.

Foto: Center for Genomic Gastronomy

Foto: Center for Genomic Gastronomy

Los promotores del restaurante para insectos trabajan para lograr que las lágrimas tengan la composición óptima y equilibrada de sales minerales para que los pequeños comensales queden satisfechos. Mejoran la calidad del potencial alimento mediante análisis diarios de los líquidos rezumados e intentan ajustar la dieta humana para mejorar la satisfacción de los clientes del restaurante.

Llaman a la investigación sobre el sabor de uno mismo autogastronomía, dice en una entrevista Zach Denfeld, cofundador del colectivo. “Buscaremos maneras de acercarnos a las polillas, pero también a otros organismos que encuentren a los humanos particularmente sabrosos”, añade.

Con bastante sentido del humor, en la declaración de intenciones del proyecto señalan:

Los humanos creemos que hemos pasado los últimos 10.000 años domesticando especies de todos los tamaños y moldeando el planeta a nuestra imagen. Quizás los insectos que se alimentan de nuestran lágrimas son quienes nos han estado domesticando todo el tiempo y ahora están listos para cultivar nuestras lágrimas de manera más eficiente. ¿Deberíamos intentar repeler, atraer o dar gracias a quienes nos cenan? (…) ¿Qué sabor tienes para los pequeños organismos que comen partes de ti todos los días y terminarán consumiendo cada pedacito de ti cuando te mueras? ¿Pueden los humanos manipular sus cuerpos, dieta y emociones para cambiar nuestro propio sabor?

¿A dónde conduce todo esto? ¿Es un delirio o una metáfora? El Centro de Gastronomía Genómica se toma el asunto muy en serio y asegura que aparecerán nuevas herramientas de investigación microbiológica para revelar los muchos microorganismos que viven dentro y sobre nosotros. Entonces sucederá que el cuerpo humano “será visto cada vez más como un ecosistema, un zoológico o un hospital”.

Concluyen la arenga con un consejo pertinente: “Esta es la oportunidad para pensar en tu cuerpo como en un restaurante. Debes empezar a cocinar para que el sabor de ti mismo sea excelente“.

Jose Ángel González

5 comentarios

  1. Dice ser Troll Cavernario

    La tontuna humana no conoce límites… siempre sale una noticia nueva que te hace pensar “esta vez se han superado”…

    14 Noviembre 2016 | 14:47

  2. Dice ser Boniato

    Estáis mal

    14 Noviembre 2016 | 16:17

  3. Dice ser Lola

    Algunos humanos ya son un ecosistema ambulante, ésos que desconocen el uso y la utilidad de los productos de aseo.

    14 Noviembre 2016 | 16:45

  4. Dice ser Horatio

    De ahí viene lo de la mosca cojonera….

    14 Noviembre 2016 | 18:00

  5. Dice ser Lico

    Que beneficio nos reporta a nosotros que los insectos devoren nuestros fluidos?

    15 Noviembre 2016 | 11:31

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