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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Una ‘playlist’ con las 336 canciones que Springsteen menciona en su autobiografía

Cubierta de 'Born to Run', la autobiografía de Bruce Springsteen - Foto: Random House Mondadori

Cubierta de ‘Born to Run’, la autobiografía de Bruce Springsteen – Foto: Random House Mondadori

En la autobiografía Born to Run, que convierte al venerado bardo Bruce Springsteen en best seller también en literatura —la beatificación llega en un buen momento: en lo musical, la pobreza del cantante y compositor va cuesta abajo desde hace años—, el músico vuelve a confirmar el auto de fe roquista que nadie pone en duda y que puede resumirse en una obviedad irrebatible: Elvis Presley fue el cuerpo, Bob Dylan fue el cerebro, el soul fue el sexo y el Boss agitó la coctelera.

Nacido en un buen momento, quizá el mejor (1949), para crecer con la educación sulfurosa del rock and roll y todo su linaje, oficial o bastardo, el Boss menciona en el libro 336 canciones. Todas están en una lista de reproducción que acaba de colgar la plataforma de streaming musical Spotify.

La playlist se compone de casi dos horas de música. Aunque un porcentaje muy elevado de los temas son compuestos y cantados por Springsteen —no podemos pedirle que no se eche flores cuando estamos hablando de un tomo biográfico—, también aparecen artistas que le afectaron e influyeron, desde los dulces Drifters, la ardiente Aretha Franklin, el arcángel Roy Orbison y los inexcusables Beatles, hasta el malas pulgas Van Morrison, el aún más cascarrabias Lou Reed y por supuesto, Bob Dylan, el hombre cuyo puesto ha intentado ocupar Springsteen, consciente o inconscientemente, desde que debutó.

Al tratarse de un persona que se considera con frecuencia portavoz de una generación —nadie le ha pedido que ejerza el cargo pero parece que le agrada y seguirá en el sillón—, las sorpresas o anormalidades son escasas. Aunque todos tenemos pecados en nuestros prontuarios y carnés de baile, a Springsteen es difícil encontrarle patinazos: ni siquiera Iron Butterfly o The Partridge Family desentonan en la colección de canciones del all american boy, el hombre que ha sustituido al cowboy de Marlboro como embajador plenipotenciario de lo poco bueno que le queda a los EE UU.

Esa misma corrección florece en las lecturas de cabecera del músico, que reveló en una entrevista en 2014 en The New York Times. Oscilan entre la antología de lecturas para bachilleres —Hojas de hierba, Ana Karenina, Los hermanos Karamazov…—, los breviarios para no quedar mal en actos académicos —la Historia de la filosofía occidental de Russell— y los manuscritos gremiales, desde los memorables —Crónicas, de, otra vez, Dylan— hasta los sonrojantes —Vida: memorias, de Keith Richards—.

La circunstancia que santifica la autobiografía de Springsteen es la misma que salva su discografía, por muy decaídos que resulten los últimos álbumes: en el alma de este hombre de 67 años sigue habitando un crío travieso, curioso e incapaz de romper el pacto de amistad eterna con el rock and roll. Las 336 canciones, como 336 fogatas en una noche de invierno, lo demuestran otra vez.

Jose Ángel González

2 comentarios

  1. Dice ser Shak

    ¿336 canciones, dos horas de reproducción? Al menos podríais haber comprobado que el enlace se compone de sólo 18 canciones… clickbait, como siempre 🙁

    06 Octubre 2016 | 17:10

  2. Dice ser Shak: lo siento, pero ya sabes cómo se las gasta Spotify según y dónde vivas o publiques. Inténtalo en este vínculo: al menos a mí me aparecen las trescientas y pico

    https://play.spotify.com/user/brucespringsteenmusic/playlist/26Ht3os2U2DhL6Mtl7fzUz

    06 Octubre 2016 | 17:17

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