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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Muere Billy Name, fotógrafo de la Factory de Warhol

Billy Name (1940-2016) en la Factory

Billy Name (1940-2016) en la Factory

Acaba de morir, a los 76 años, Billy Name, que en realidad se llamaba William Linich. El sobrenombre se lo puso Andy Warhol, para quien el entonces joven muchacho fue fotógrafo, decorador, compañero de cama, archivista y cualquier otro oficio que a la divina estrella se le ocurriese —por algo habían bautizado al pseudoartista como Drella, ósmosis de Drácula y Cinderella (Blanca Nieves): era un vampiro pálido que vivía del esfuerzo ajeno de una tropa de mal pagados o impagados colaboradores—.

Name era un mal fotógrafo. En los confines de la Factory, el lugar para ver y ser visto que Warhol consideraba un laboratorio artístico, la calidad importaba poco o nada. De la plantilla habitual, casi todos perversos, casi todos depresivos, casi todos muertos, sólo tenían genio Lou Reed y John Cale, la pareja que comandaba la Velvet Underground. Los demás eran, con perdón y con respeto, basura blanca, buscavidas, drogos, sexoadictos… Era fácil confundir riesgo con arte en aquel marasmo.

En el caso del fotógrafo-juguete-sexual de Warhol, el todavía llamado William Linich era técnico de iluminación y, para pagar el alquiler, camarero por horas de una tetería, Serendipity 3 —todavía está abierta—,  frecuentada por el artista y sus aduladores. Entre tazas de té, pastas y cristales de Tiffany, un flechazo.

Cubierta de la biografía de Billy Name © Billy Name - From 'Billy Name: the Silver Age', published by Reel Art Press

Cubierta de la biografía de Billy Name © Billy Name – From ‘Billy Name: the Silver Age’, published by Reel Art Press

Cuando en 2014 publicaron el libro, mitad biográfico mitad antológico, Billy Name: The Silver Age (Billy Name: la edad de plata) —el título alude a la que quizá fuese la única obra notable del difunto: forrar las paredes de la Factory con papel de aluminio, hacer de aquel almacén mugriento un Hollywood artificial—, publiqué esta reseña en 20 minutos. Creo que aún es válida:

Andy Warhol, la gran superestrella del arte pop y padrino de la sociedad bohemia neoyorquina durante un cuarto de siglo, se encaprichaba de la gente y los lugares con el mismo ánimo cambiante con que les daba la espalda. De Billy Name se quedó prendado porque era camarero del Serendipity 3, una tetería-pasatelería de decoración bastante gazmoña a la que iba casi a diario el artista, y porque el chico, que tenía 23 años, era flaco, bien parecido y con cierto aire de galán de cine clásico.

Entre 1963 y 1970 Warhol y Name —cuyo verdadero nombre era William Linich (Nueva York, 1940)— fueron novios y colaboradores. No fue uno de los muchos actores secundarios que r0dearon al artista buscando mecenazgo, drogas y fiestas sin fin y que fueron vampirizados por Warhol. Name se encargó de fotografiar todo lo que sucedía en torno a The Factory, el local-fusión warholiano: centro de arte, discoteca a tiempo completo, estudio de cine y refugio, que el artista ubicó en la quinta planta del número 231 de la calle 47 Este en Manhattan y luego, a partir de 1968, en un piso 33º de Union Square Oeste.

Además de pareja, Name era el fotógrafo oficial, el archivista y el chico para todo de Warhol. Vivía en The Factory —dormía en un armario situado al fondo del local—, se encargaba del mantenimiento, las reparaciones eléctricas, el montaje de pequeños sets para grabar pruebas de cine y retrataba todo lo que sucedía a su alrededor, algo fundamental para Warhol, hedonista y narciso en grado máximo. Algunos decían que el artista trataba a Name de la misma forma en que podría tratar a un perro faldero, con cariño distante y deshumanizado.

Ahora aparece la primera biografía y antología de fotos del personaje no tan secundario. Se titula Billy Name: the Silver Age (Billy Name: la edad de plata) en un guiño a una de las grandes aportaciones del fotógrafo a la apareciencia de The Factory: forrar buena parte de las paredes con  papel de aluminio (silverizing, plateando, llamaron a la acción).

El volumen, que acaba de publicar Reel Art Press [448 páginas, 400 fotografías y un PVP, que aún no está fijado en euros, de 60 libras esterlinas], coincide con una exposición, con el mismo título que el libro, de una selección de las miles imágenes que tomó Name. Se celebra en la Milk Gallery de Nueva York hasta el 7 de diciembre. Tanto los editores del libro como los organizadores de la muestra recuerdan para promocionar ambos las mismas palabras de Warhol: “Sólo las fotos de Billy lograron capturar lo que era la Factoría plateada en los años sesenta”.

Name no tenía ni idea de fotografía cuando se trasladó al cuartel general del arte pop —trabajaba como técnico de iluminación y escenografía para compañías de teatro independientes—, pero Warhol le regaló una cámara, una bastante barata Honeywell Pentax de 135 milímetros con un solo objetivo (un 50 mm), y el correspondiente manual de instrucciones. “Desde ahora quiero que hagas fotos de todo lo que suceda en The Factory. No tienes que pedir permiso”, le dijo.

Aprendiendo sobre la marcha y con la velocidad de las anfetaminas que se consumían con alegría en el cuartel general de  aquel útero del arte underground, Name era en unas semanas un fotógrafo efectivo que también había aprendido a revelar e instalado un cuarto oscuro en uno de los baños del complejo. El libro muestra el carácter de centro social de The Factory, lugar inexcusable para las celebritries de la época, desde Mick Jagger a Bob Dylan, pasando por todas las superestrellas prefabricadas de Warhol —Candy Darling, Edie Sedgwick…—, y el grupo de rock al que apadrinaba, The Velvet Underground, con Lou Reed, Nico y John Cale, autor, por cierto del postfacio del libro.

Warhol, ávido coleccionista-fetichista de intimidades ajenas, estaba encantado con Name. Las fotos, siempre en blanco y negro, son un testimonio muy exacto del ambiente del lugar —en esta sección de la web de Name hay una larga selección—. Las ganas de juerga, el esnobismo, la afectación y el culto a la personalidad son perceptibles. Lo único que no aparece retratado es la función de Name como “guardián del caos”, como le llamaban: el tipo que mantenía el mínimo equilibrio necesario para que la situación no se derrumbase.

Cuando Warhol fue atacado a tiros en 1968 por una de sus colaboradoras resentida, la feminista radical Valery Solanas, fue Name el primero en acudir  a socorrer al herido. En el libro cuenta que estaba en el laboratorio, oyó unos “ruidos como ‘pop’, que no parecían disparos” y cuando salió encontró a Warhol en el suelo en un charco de sangre. Antes de perder el sentido, el anrtista le dijo: “No me hagas reir ahora, Billy, duele mucho”.

Con el paso del tiempo, la Factory se profesionalzó y la originalidad fue sustituida por la producción en serie. En 1970, Name,cuya relación sentimental con Warhol había perdido fuelle, se largó con la misma naturalidad con la que había llegado. Dejó una nota pegada en la puerta del cuarto oscuro: “Andy, ya no estoy aquí, pero no te preocupes, estoy bien. Amor, Billy”.

Gran parte de los negativos de las fotos de aquellos años desaparecieron —aprovechando el desorden de The Factory, alguien se los llevó con la intención de hacer negocio—. Tras mucho esfuerzo y litigio, Name ha logrado recuperarlos. En el prólogo del libro, Glenn O’Brien dice: “Veo a Billy como al héroe que no aparece en la canción, como al mago tras el telón (…) Billy era el negativo del que emergió Andy. Le regaló su visión y otras muchas ideas, además de un amor puro. Andy vendía, Billy regalaba”.

Warhol murió forrado de dinero. Name, su sirviente, vivía con poco menos que algunas migajas.

Inserto abajo unas cuantas de las mediocres fotos que, sin embargo y dada la importancia de los modelos, le seguían reportando regalías. La moraleja es muy antigua: no invites a entrar a los vampiros.

Jose Ángel González

Andy Warhol en una de las zonas de The Factory que Billy Name forró con papel de aluminio © Billy Name - From 'Billy Name: the Silver Age', published by Reel Art Press

Andy Warhol en una de las zonas de The Factory que Billy Name forró con papel de aluminio © Billy Name – From ‘Billy Name: the Silver Age’, published by Reel Art Press

La actriz y modelo Edie Sedgwick. "Su piel era translúcida", dice el fotógrafo Billy Name © Billy Name - From 'Billy Name: the Silver Age', published by Reel Art Press

La actriz y modelo Edie Sedgwick. “Su piel era translúcida”, dice el fotógrafo Billy Name © Billy Name – From ‘Billy Name: the Silver Age’, published by Reel Art Press

Retrato de Lou Reed realizado por Billy Name. 'Teníamos una conexión especial, sabíamos lo que pensaba el otro sin necesidad de palabras', recuerda el fotógrafo © Billy Name - From 'Billy Name: the Silver Age', published by Reel Art Press

Retrato de Lou Reed realizado por Billy Name. ‘Teníamos una conexión especial, sabíamos lo que pensaba el otro sin necesidad de palabras’, recuerda el fotógrafo © Billy Name – From ‘Billy Name: the Silver Age’, published by Reel Art Press

La modelo y cantante Nico en una foto de Billy Name © Billy Name - From 'Billy Name: the Silver Age', published by Reel Art Press

La modelo y cantante Nico en una foto de Billy Name © Billy Name – From ‘Billy Name: the Silver Age’, published by Reel Art Press

The Velvet Underground posan en The Factory para Billy Name © Billy Name - From 'Billy Name: the Silver Age', published by Reel Art Press

The Velvet Underground posan en The Factory para Billy Name © Billy Name – From ‘Billy Name: the Silver Age’, published by Reel Art Press

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