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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Tres días y cuatro noches en el trayecto en tren más largo de la India

© Ed Hanley

© Ed Hanley

El recorrido del expreso Dibrugarh-Kanyakumari Vivek es el viaje en tren más largo de la India: 4.273 kilómetros. Discurre en paralelo a la costa oriental del país, desde Dibrugarh, en el estado de Assam, en la esquina noreste, hasta Kanyakumari, en Tamil Nadu, el más sureño de los territorios administrativos del país-continente.

El convoy, arrastrado por una locomotora WAP-4 y compuesto por 21 vagones capaces de admitir a 1.800 pasajeros —entre tres y cuatro veces la capacidad de un reactor— tarda poco menos de 85 horas en culminar el recorrido. Parte de Dibrugarh a las 22.45 horas del sábado y llega a Kanyakumari a las 11 del miércoles siguiente, tres días y cuatro noches después de la partida.

En el trazado, que atraviesa siete estados, hay 57 paradas. El mapa es en sí mismo una tentación para cualquiera que ame los viajes en tren y sueñe con la vibración incesante de la India.

Ruta del Dibrugarh - Kanyakumari Vivek Express

Ruta del Dibrugarh – Kanyakumari Vivek Express

El fotógrafo, realizador de vídeo y periodista Ed Hanley [en Twitter @talawallah] me pone los dientes largos en The Longest Train in India: A multimedia journey on the Kanyakumari Express (El tren más largo de la India: un viaje multimedia en el Kanyakumari Exprés), un trabajo que demuestra que las buenas piezas narrativas han de ser, por un lado, largas, para conseguir hondura y algo más que la arañar la superficie de las historias y sus personajes, y, por otro, que en internet también es posible el milagro del retorno a la vieja escuela, con el valor añadido de contenidos en vídeo y sonido.

Comenzando el reportaje, que ha colgado en la plataforma de periodismo en línea Atavist, con un axioma tan certero como todos los de Kurt Vonnegut —“los planes de viajes raros son como recibir lecciones de baile de Dios”—, Hanley cuenta en forma de crónica personal, la más honesta de las formas, la interacción con los viajeros, los encuentros con niños acróbatas que buscan unas monedas de los pasajeros, la cacofonía constante de voces y música…

Tras el viaje, el reportero autónomo, afincado en Toronto (Canadá), editó un vídeo en time lapse que comprime en menos de dos minutos el dilatado recorrido y que inserto abajo. La banda sonora, por cierto, la compuso él mismo —es intérprete de tabla india en el grupo Autorickshaw—.

Hanley, un tipo al que conviene seguir, ha firmado otros fotoensayos dedicados a su pasión por la India: Salud comunitaria en Bhopal, una estancia en la zona castigada por el desastre químico de 1984, cuando una fábrica de pesticidas sufrió un escape que causó heridas graves a 600.000 personas y mató a unas 8.000, y Sala de Leprosos, un reportaje sobre el estigma social que sufren los casi 200.000 enfermos de lepra del país, donde se dan el 70% de los casos mundiales de la enfermedad.

Jose Ángel González

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