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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

El MoMA repone, 30 años después, la serie de fotos que inauguró el ‘heroin chic’

Nan Goldin - Trixie on the Cot, New York City. 1979. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Goldin – Trixie on the Cot, New York City. 1979. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

El infierno en la tierra y el cielo infernal que todo ángel negro codicia con venas hambrientas: el Bowery, al sur de Manhattan, paseo de la fama de muchachos viciosos. La fotógrafa Nan Goldin acababa de cumplir 26 años cuando llegó al barrio. En las calles se movía la fricción más bruta, el hielo más frío: 1979, año de psychos, canciones que decían “rompe la cabeza del mocoso con el bate”, “estoy en E”, “somos la generación en blanco”…

Goldin venía de estudiar fotografía en Boston, que es al Bowery lo que Chamartín a La Cañada Real.

Sin saber muy bien por qué —el espíritu del tiempo era: a nadie le importa por qué lo haces, sino que lo hagas—, empezó a disparar diapositivas, aquellas fotos transparentes que, una vez reveladas y colocadas en marquitos, se proyectaban en la pared, sobre los muebles, el edificio de enfrente o los cuerpos en frenesí. Goldin no tenía otra ambición que animar las fiestas con diaporamas más o menos sincrónicos con la música de la Velvet Underground, James Brown o Nina Simone que sonaba en las noches sin amanecer.

Las fotos mostraban a gente haciendo el amor, trabada en peleas, intentándolo, fumando, cayendo, subiendo, con signos físicos de violencia en la piel, dando besos como dentelladas, esperando que el anterior en el turno terminase el trabajo con la jeringa… Nadie prestó demasiada atención a lo que hacía Golding. Todos estaban demasiado colocados y la fotógrafa no era excepción. Disparó miles de fotos entre 1979 y 1986, cuando el Bowery era como Mogadiscio y los carcas pedían la intervención de la ONU.

Nan Goldin - Philippe H. and Suzanne Kissing at Euthanasia, New York City. 1981. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Goldin – Philippe H. and Suzanne Kissing at Euthanasia, New York City. 1981. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Torpes —nadie espera que compongas un buen encuadre si se trata de dar un latigazo y estás en las alturas del fije—, crudas, imágenes de una enviada especial que se deja engullir por el latido del corazón las tinieblas —el tiempo era el del nacimiento público de la epidemia que entonces no había sido bautizada e importaba poco porque sólo se morían los gays y los yonquis, nunca nosotros—, la colección de Golding se exhibió por primera vez como serie en la bienal del Whitney en 1985 con un título tomado de una de las frases de la Ópera de los tres centavos del autor alemán de teatro y vodevil dialécticos Bertolt Brecht: La balada de la dependencia sexual.

El diaporama asustó bastante y mereció reprimendas eclesiásticas y municipales, pero Goldin atisbó el negocio y editó en 1986, casi sin ayuda, un libro con una amplia selección de diapositivas: The Ballad of Sexual Dependency. Sucedió algo asombroso: se convirtió en un superventas, fue señalado como “el inicio de un camino y un estilo de documentalismo que deben seguir los jóvenes fotógrafos” —cita textual de un respetable diario británico—, convirtió a Goldin en una profesional disputada y, con el tiempo, fue citado por el presidente Bill Clinton —no demasiado válido como historiador— como responsable de imponer el estilo heroin chic como estrategia de mercadotecnia de moda, usando como soportes a modelos andróginos, pálidos, en los huesos y con profundas ojeras: Kate Moss, por ejemplo.

Nan Golding - Nan and Dickie in the York Motel, New Jersey. 1980. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Golding – Nan and Dickie in the York Motel, New Jersey. 1980. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Golding - Nan One Month After Being Battered. 1984. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Golding – Nan One Month After Being Battered. 1984. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Golding - Nan and Brian in Bed, New York City. 1983. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Golding – Nan and Brian in Bed, New York City. 1983. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Golding, que aparece en muchas de las fotos mostrando las facetas menos amables de las relaciones —es de especial y sincera brutalidad el retrato con cardenales y moratones en la cara un mes después de ser golpeada por uno de sus novios, Brian, el que fuma en la foto de arriba—, ha explicado hasta el hastío que aquello fue un proyecto irracional, propulsado por las drogas —se chutaba heroína desde que era adolescente, pasó al crack y luego a la cocaína— y que nunca se atrevería a recomendar a nadie lo que debe agregar a su bioquímica.

“No éramos oustiders, sino hambrientos. Nacimos en la peor de las tribus y nos juntamos porque no teníamos a nadie. No nos unía la sangre, sino una moral similar para vivir plena y completamente el momento”, declaró Goldin en una entrevista reciente cuando le preguntaron, por enésima vez, por la colección de fotos que hizo sin ser consciente de que estaba narrando de una forma nueva, desde adentro, implicada.

Nan Goldin - Nan on Brian’s Lap, Nan’s Birthday, New York City. 1981. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Goldin – Nan on Brian’s Lap, Nan’s Birthday, New York City. 1981. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Goldin - The Hug, New York City, 1980. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Goldin – The Hug, New York City, 1980. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

La fotógrafa ha superado los 60 años y todas las dependencias tóxicas excepto el tabaco y los niños, de los que confiesa sentirse como “adicta” porque son “criaturas de otro planeta”. Su último libro, Eden & After, es una colección de retratos a críos de varias edades.

Pero no hay forma de borrar la huella candente de La balada de la dependencia sexual. El MoMA de Nueva York va a reprogramar el diaporama desde el 11 de junio hasta el 12 de febrero de 2017. El museo quiere celebrar el 30º aniversario de la publicación de la serie y añadirá material complementario a las proyecciones que ha sido cedido por Goldin —pósters, flyers…—. Ha sido preparada una banda sonora especial, con la omnipresente música de la Velvet, pero también la voz de Maria Callas, y el audiovisual será proyectado en formato de cine (35 mm).

La fotógrafa no practica el arrepentimiento:

‘La balada…’ es mi diario, mi forma de control sobre lo que era mi vida. Me permite grabar de manera obsesiva cada detalle otra vez en mi mente. Me permite recordar.

Jose Ángel González

Nan Goldin - Rise and Monty Kissing, New York City. 1980. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Goldin – Rise and Monty Kissing, New York City. 1980. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Golding - Buzz and Nan at the Afterhours, New York City. 1980. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Golding – Buzz and Nan at the Afterhours, New York City. 1980. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Golding - C.Z. and Max on the Beach, Truro, Massachusetts. 1976. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

Nan Golding – C.Z. and Max on the Beach, Truro, Massachusetts. 1976. The Museum of Modern Art, New York © 2016 Nan Goldin

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