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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Gofres, pizzas y tartas gigantes en las calles de París

Gofre de la serie 'Eat me', de la artista francesa Lor-K - Foto: www.lor-k.com

Gofre de la serie ‘Eat me’, de la artista francesa Lor-K – Foto: Lor-K

¿Qué se activa en el cerebro cuando vemos comida? ¿Por qué ciertos detalles la hacen irresistible? ¿Es fundamental “comer con los ojos”? Rodeados de un fenómeno online banal y ridículo como el food porn (porno de comida, una manera de llamar a la presentación lujuriosa de un plato casi siempre excesivo en calorías), podemos formularnos estas preguntas cada vez que —smartphone en mano— los compulsivos usuarios de redes sociales como Instagram convierten la mesa del restaurante en un estudio de fotografía.

Estos días, en el centro de París, los transeúntes se han podido encontrar en el suelo con desproporcionados manjares artificiales: un gofre con nata y chocolate, una porción de pizza, una esponjosa tarta de crema y fresas… La artista francesa Lor-K crea estos bodegones como parte de la serie Eat me (Cómeme), a la que da forma en las calles de su ciudad desde mediados de abril.

'Eat me' - Lor-K - Foto: www.lor-k.com

‘Eat me’ – Lor-K – Foto: Lor-K

¿Lo incomestible también puede hacernos salivar? Ella demuestra que es posible empleando sólo trastos encontrados en las aceras. Los colchones y sus fundas son la debilidad de la autora, que utiliza esprays de pintura, seguetas, tijeras, cinta americana y poco más, transformando la basura en esculturas pop.

'Eat me' - Lor-K - Foto: Lor-K

‘Eat me’ – Lor-K – Foto: Lor-K

A propósito de los espejismos que crea Lor-K y de los materiales poco relacionados con la comida, el proyecto le debe mucho a las trampas que emplean los fotógrafos profesionales de comida.

Hacerlo de modo legal es una carrera contra reloj para que el helado no se derrita, la fruta no se ponga marrón, la salsa no se seque o el asado al horno tenga el dorado ideal. En las idílicas fotos de los libros de cocina y las revistas se opta a menudo por utilizar atajos, emplear materiales que den brillo, espesura y textura a los ingredientes. El aceite de motor es un delicioso sirope, no habrá fruta que no parezca fresca y jugosa tras rociarle desorodante en espray, la leche inmaculada de los cereales suele ser pegamento o crema solar, el puré de patatas con colorante es el helado que parece siempre recién servido.

En el caso de la carne picada, es normal utilizar trozos de gomaespuma pintados de marrón. Es un material engañoso además de polivalente, como demuestra la artista de París, que lo usa tanto para imitar el pan tostado de una baguette como el arroz de unos makis de sushi con salmón y aguacate.

Los trastos son además un material al que está acostumbrada. En este blog me referí al trabajo de Lor-K cuando se dedicaba a lo que denominó como “objeticidio”, modificando sillones deshechos, lavamanos hechos pedazos y otros abandonos urbanos simulando que habían sido asesinados.

Helena Celdrán

'Eat me' - Lor-K - Foto: Lor-K

‘Eat me’ – Lor-K – Foto: Lor-K

'Eat me' - Lor-K - Foto: Lor-K

‘Eat me’ – Lor-K – Foto: Lor-K

'Eat me' - Lor-K - Foto: Lor-K

‘Eat me’ – Lor-K – Foto: Lor-K

'Tomate Mozza' - 'Eat me' - Lor-K - Foto: Lor-K

‘Tomate Mozza’ – ‘Eat me’ – Lor-K – Foto: Lor-K

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