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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

El italiano de 83 años que fabrica barcos alados


A los 83 años sigue cultivando la ilusión de ver volar a las frágiles y hermosas naves que invaden su despacho. Pesan entre 20 y 50 gramos, están hechas con finas piezas de madera de balsa (la más ligera que se conoce) y papel ultrafino y efectúan un elegante vuelo con gomas elásticas especialmente encargadas a Japón.

Luigi Prina (Milán, 1930), arquitecto desde hace 56 años, siempre fue un apasionado de la literatura y de la aeronáutica. En una entrevista cuenta que cuando tenía 16 años ganó un premio nacional de aeromodelismo y que cuando fue a recoger el trofeo le preguntaron por qué no había ido su padre a buscarlo, pensando que la refinada obra era producto del esfuerzo de un adulto. Cuando contestó que él era el ganador, los organizadores se sintieron molestos por haber premiado a un adolescente.

Luigi Prina - © 2013 Gianluca Giannone

Luigi Prina – © 2013 Gianluca Giannone

Sus embarcaciones voladoras tienen un halo de invento renacentista y la mayoría están relacionadas con un mito o una imagen literaria. Prina se ha inspirado en Argo —la nave de Jasón y los Argonautas—, la nave con la que Ulises consigue llegar a Ítaca, la embarcación en la que el héroe troyano Eneas efectúa sus largos viajes, los experimentos aeronáuticos iniciados por Leonardo da Vinci, la siniestra leyenda del holandés errante…

No fue hasta hace 20 años cuando fabricó su primer barco alado. De galeones a veleros y barquichuelas de pescadores, desde entonces ha hecho 200. La inspiración le llegó en una de sus conversaciones con el pintor y poeta veneciano Eugenio Tomiolo (1911-2003), aficionado a la construcción de pequeñas embarcaciones.

Prina apostó con él a que conseguiría hacer volar las réplicas y creó un primer modelo. El vuelo inaugural fue en el estudio de Tomiolo, que había pintado un cielo azul con nubes en el techo. “Cuando lo vi algunos años después, lo primero que me dijo fue ‘¿Sabes que esas nubes se movían?’, dice en una corta pero hermosa entrevista en vídeo grabada por el fotógrafo italiano Gianluca Giannone para la página web Blinking City.

Helena Celdrán

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