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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Muere el primer fotógrafo que llevó a las “chicas del Este” a Playboy

Günter Rössler

Günter Rössler

El autor de esta foto y de muchos otros desnudos de “chicas” —el entrecomillado es suyo, ya que nunca quiso acudir a la palabra “modelo”, que quizá no le parecía suficientemente cómplice— murió el último día de 2012, tras sufrir un ataque al corazón, en un hospital de Leipzig (Alemania), la misma ciudad en la que había nacido hace 86 años.

A Günter Rössler le llamaban “el Helmut Newton de la República Democrática Alemana”. Anque no le gustaba nada la comparación (“Newton buscaba la pose, yo busco la naturalidad de las chicas”), no había demasiada injusticia en el cotejo. Ambos eran alemanes, nacieron con seis años de diferencia y retraron con obcecación un tema único: el bodegón anatómico femenino. Les separaba una circunstancia histórica: Newton se fue del país antes de que los nazis decidiesen que había llegado el momento de convertir el germanismo en una forma perfecta para justificar el crimen como capricho, y Rössler, del que ningún dato conozco sobre su actividad durante el nazismo y la guerra, se quedó en el país pero en el territorio que el reparto aliado concedió a Stalin, la RDA.

Günter Rössler

Günter Rössler

Desde 1951 trabajó como fotógrafo. Hizo inspiradas fotos comerciales de moda para la revista Modische Maschen y algún que otro trabajo documental. A partir de mediados de los años sesenta empezó a retratar a “chicas” desnudas. En algunos casos siguió el canon de Newton —mujeres fuertes que se plantan ante la cámara del fotógrafo voyeur con un orgullo sexual altivo—. En otros, como en la imagen que abre la entrada, practicó con los obtusos lugares comunes del diván y la exhibición de vello púbico y pezones duros, siempre celebrada por quienes superponen fotografía y ginecología, una especie de ser humano desviado muy abundante en el Reino Unido.

Casi nada era fácil en la RDA, el país donde el comunismo demostró su desarrollo final lógico: la paranoia y la delación, y debemos otorgar a Rössler la cualidad de la valentía, que, también es verdad, es un ideal que suele estar de saldo en los régimenes totalitarios si siendo valiente no pones en duda al poder u hostigas a sus lebreles. Las “chicas Rössler” crujían en el paraíso de los trabajadores, pero sólo un poquito. No relata la historia el caso de ningún muro que cayese por la imágen en claroscuro de un culo en un sofá.

En 1979 la primera exposición del fotógrafo fue un escándalo de alcance local. Las autoridades no censuraron la obra ni sometieron al autor a un interrogatorio de la Stasi, pero, en una decisión muy higienista que seguramente adoptó una Ana Botella de la vida de la RDA —los extremos siempre están conectados, como sabemos por la física de fluidos—, prohibieron que la galería fuese “visitada por escolares”.

Günter Rössler

Günter Rössler

Cinco años más tarde Rössler accedió al Olimpo de la epidermis cuando la revista Playboy publicó en su edición alemana, occidental, por supuesto, un reportaje —sé que insulto al género periodístico utilizando el término y acepto regañina— titulado Mädchen aus der DDR (Chicas de la RDA). Nada menos que diez páginas dedicadas a la difusión en papel glossy de jóvenes en cueros retratadas por el fotógrafo. Le pagaron 10.000 dólares, pero sólo recibió el 15%. El resto de las plusvalías derivadas de la explotación del vello púbico se lo quedó el Estado.

Rössler —que se había casado con una de sus “chicas”, 40 años más joven que él— tuvo mucha actividad en 2012. En septiembre publicó la antología Starke Frauen im Osten (Mujeres fuertes en el Este), una recopilación de, ¡bingo!, desnudos, y en diciembre, poco antes de la muerte, protagonizó el documental Die Genialität des Augenblicks (La genialidad del momento).

Un detalle que permite cerrar con morbo la historia: en 2006 le dieron por muerto por una presunta neumonía grave y la revista Super Illu —les juro que se llama así— llegó a publicar un obituario donde celebraba al fotógrafo de “chicas” como el “gran maestro del desnudo alemán”. No me consta que lo hayan reutilizado ahora.

Para no dar la impresión de que esta entrada tiene por exclusico target a los lectores del Reino Unido, inserto abajo algunas de las mejores fotos de Rössler. En ninguna hay ombligos.

Ánxel Grove

Günter Rössler

Günter Rössler

Günter Rössler

Günter Rössler

Günter Rössler

Günter Rössler

3 comentarios

  1. Dice ser gracias por mostrar belleza verdadera

    La belleza del desnudo es la más sublime, incontaminada por la vanidad humana de creer que ropas aún siendo caras y preciosas pueden compararse en algo a la suavidad de formas y contrastes del cuerpo femenino al natural. La censura no es belelza, es tontura humana perversa contra su propia especie.

    03 Enero 2013 | 18:52

  2. Dice ser la ropa es coraza censora

    Somos libres, evolucionados, somos seres superiores, somos la especie suprema, somos elegidos, somos inteligentes, somos racionales, somos perfección. ¿Eh, eos qué es? ¿Una teta? Nooooo, tapaaaadla, forraaaadla, nooooooo, eso es maliiignooooo. Nooooooooooooo. Una teeeeeetaaaaaa. Noooooo, censuraaaaadlaaaa. ¿Y eso? Ah, imágenes de gente reventada por la guerra y atentados. Eso déjalo, eso es sanísimo para nuestras perfectas y superiores almas…… porque sabemo slo que es Arte y amor y belleza, efessstivamente.

    03 Enero 2013 | 19:48

  3. Dice ser Por la belleza natural

    Me alegra ver que a la Alemania del Este no había llegado la obsesión -tan propia del “decadente” capitalismo occidental- por convertir a las mujeres en Barbies humanas, con el vello púbico depilado, con una delgadez rayana en la anorexia pero con pechos recauchutados con silicona. Si me guío por lo que veo en el porno llegado de Hungría y la República Checa, mucho me temo que las actuales jóvenes alemanas, nacidas tras la caída del Muro de Berlín, habrán sucumbido a esa absurda moda…

    04 Enero 2013 | 10:53

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