Archivo de marzo, 2012

Como dibujar con dos tocadiscos

30 marzo 2012

“Las revoluciones del tocadiscos crean dibujos que sirven como indicadores de temporalidad“, dice el estadounidense Robert Howsare, inventor de Drawing Apparatus (Aparato de dibujo).

Es una máquina simple, pero de resultados complejos. Howsare añade un saliente a cada uno de los dos vinilos que giran en dos tocadiscos. El de la izquierda se mueve a 33 revoluciones por minuto; el de la derecha, a 45.

A esos dos salientes les adjunta un brazo de madera que sostiene un bolígrafo. El papel se llena de elipses -al principio caóticas- que comienzan pronto a organizarse en curvas matemáticas que forman figuras en tres dimensiones. El sonido del bolígrafo, guiado por el brazo de trayectoria cíclica, marca un ritmo monótono pero atractivo que el diseñador describe como “hipnótico y sensual”.

Cuantas más veces gira el disco, mas intrincada se vuelve la ilustración. La técnica recuerda al viejo espirógrafo, a un patrón infinito de M.C. Escher, a una clase de geometría.

Howsare, estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Ohio, no tenía más pretensión que jugar con elementos conocidos para explotar sus posibilidades creativas, buscar la belleza de la sencillez. bujInvirtió menos de 50 dólares (unos 37 euros) en su robot dibujante y los giradiscos son aparatos de los años setenta que rondaban por la casa familiar.

Helena Celdrán

Fotos con dos mujeres juntas que nunca han estado juntas

29 marzo 2012
"Head to Head" © Kelli Connell

"Head to Head" © Kelli Connell

En la medida en que el fotógrafo retrata lo que le interesa, subyuga o llama la atención, cada foto desprende una imagen de quién eres y, por tanto, es una forma de autorretato. La idea, sugerida por la psicolog ía fotográfica, es vieja y está algo ajada tras las vueltas de tuerca de Cindy Sherman y sus juegos de identidades o Sophie Calle y el douleur exquise de dejarse llevar por la accidentada vida de los otros sin oponer resistencia.

Lo que propone Kelli Connell (1974) es, a diferencia de los complejísimos montajes de Sherman, muy modesto. Al contrario que el juego de máscaras de Calle, no implica a terceros. Es autorretrato impuro, manipulado.

Connnell, una fotógrafa estadounidense de especial tozudez, ha empleado los últimos diez años de su vida en un sólo cuerpo de trabajo. Lo llama Double Life (doble vida).

"Luckylous" © Kelli Connell

"Luckylous" © Kelli Connell

A un ritmo bastante lento (su página web muestra 50 fotos entre 2002 y 2012, a una media de apenas cinco por año), Connell ha reconstruido situaciones admisibles, razonables, creibles y realistas a partir de la manipulación de fotografías con el programa de software Adobe Photoshop.

En todas las imágenes, nada extraordinarias, cargadas de la acaso milagrosa normalidad de la vida cotidiana (un baño íntimo, el atardecer a través del ventanal, los preludios del amor, la espera en el asiento de un vehículo, la limpieza de la vajilla…) aparecen dos mujeres. Son idénticas porque son la misma mujer. Ambas son Kenny Connell.

La fotógrafa hace montajes digitales, muy bien falseados, pero montajes, con ella misma interpretando los dos papeles de una pareja de mujeres que convive en el territorio imposible de los retratos. Está inventando no solamente la historia, algo de lo que toda foto es culpable, sino presentando la mentira como verdad.

"This Morning" © Kelli Connell

"This Morning" © Kelli Connell

En algunos subgéneros fotográficos -el documental, la street photography, los candid shots, la foto periodística, la de naturaleza y vida salvaje…- esta manipulación descarada de la imágen es imperdonable y se castiga con el descrédito en el gremio y variados insultos en los forillos.

En la serie de Connell, que no me atrevo a colocar en ninguna categoría (aunque ella habla de una exploración “autobiográfica” y de roles sexuales), la intervención radical, la manipulación, parece venir a cuento, no molestar.

“Utilizar el ordenador como herramienta para crear una situación verosímil no es demasiado diferente a aceptar una foto como objeto de verdad“, dice Connell en su declaración de intenciones.

"Sunlight Flat" © Kelli Connell

"Sunlight Flat" © Kelli Connell

Admirada y celebrada por los colectivos de lesbianas de los EE UU por explorar el “espacio” vital en el que se desenvuelve una pareja de mujeres y dedicarse a sugerir las paradojas de la retórica de la imagen y el retrato en el complicado juego de la identidad, Connel no desea que sus fotos -editadas el año pasado en un libro- sean vistas como los excelentes ejercicios de Photoshop que también son.

“Quiero que mis imágenes tengan las mismas técnicas sutiles que hacen que una foto documental sea potente. Quiero que Double Life sea una documentación real de dos mujeres en escena“, dice.

Cada foto es una forma de autorretrato. En el caso de Kelli Connell, es obvio, el autorretrato es una ficción: ahí hay dos mujeres y nunca han estado juntas al mismo tiempo.

Ánxel Grove

El ladrón de las llaves del hotel es Bruce Springsteen

28 marzo 2012
Llaves de hotel robadas por Bruce Springsteen

Llaves de hotel robadas por Bruce Springsteen

Era tan intensa la sensación de sueño convertido en realidad que, durante la década de los años setenta, Bruce Springsteen robaba las llaves de cada hotel en el que dormía cuando estaba de gira. Conformaba con las llaves y sus chapas plásticas un mapa sentimental y tangible de inocentes souvenirs. Le permitían comprobar con certeza que aquello no era una película y que, al fin, vivía en la carretera, el único concepto metafísico que los yanquis han aportado a la humanidad.

El músico del millón de millas y los 40 años sobre la tarima; el bardo de mármol; el cantante quintaeesencial de los EE UU, el país-continente miserable y grande, donde el sirope de arce y la sangre inocente se sirven el mismo plato, vuelve a surcar el mundo en una gira de extenuantes conciertos de rock-estadio. La llaman Wrecking Ball (Baile demoledor) y es la primera de Springsteen y su máquinaria pesada, la E Street Band, sin el saxofonista Clarence Clemons, que murió el año pasado y será sustituido en los shows, en un movimiento que huele a búsqueda post mortem de la lágrima instantánea, por su sobrino Jack Clemons.

En España hay anunciadas cuatro seis descargas: Sevilla (13 de mayo, Estadio Olímpico), Las Palmas (15 de mayo, Estadio de Gran Canaria), Barcelona (17 y 18 de mayo, Estadio Olímpico), San Sebastián (2 de junio, Estadio Anoeta) y Madrid (17 de junio, Estadio Santiago Bernabéu). Las entradas, que ya están agotadas para Barcelona cuando escribo esta entrada, no son baratas (entre 65 y casi 100 euros sin gastos de emisión) para tratarse de recintos donde entrarán decenas de miles de personas, habrá recaudaciones de siete dígitos y la mayoría de los asistentes sólo logrará adivinar las facciones del Boss por los monitores de vídeo.

Aprovechando el regreso a la carretera de Springsteen, que en septiembre de este año cumplirá 63, le dedicamos esta entrega de Cotilleando a… con la intención de enumerar algunos detalles y menudencias no demasiado aireados.

Primera casa de Springsteen

Primera casa de Springsteen

1. Más gringo que Kool-Aid, más guappo que De Cecco. Las líneas que se cruzan en el diseño genético de Bruce Frederick Joseph Springsteen son medulares en la construcción del melting pot yanqui. Del lado paterno, mitad holandés y mitad irlandés. Del materno, 100 por cien italiano.

2. En el nombre del Padre. Creció en el credo católico, iba a misa todos los domingos y fue educado por monjas.  Hace unas semanas Springsteen dijo que de niño tuvo una “vida espiritual muy activa”, aunque el catolicismo se lo puso “muy difícil sexualmente”. El sentido de la expiación por los pecados cometidos y la posibilidad de redimirse mediante una vida recta, es decir, la moral judeocristiana, se palpa en gran parte de sus canciones.

3. Hogar de la bicicleta. Creció en Freehold (Nueva Jersey), una pequeña ciudad (7.500 habitantes en 1950), mayoritariamente blanca (72 por ciento de la población) y muy aburrida. Atracción principal: el Museo de la Bicicleta.

En el anuario del instituto

En el anuario del instituto

4. La mejor época para ser joven. Al joven Springsteen le tocó crecer en el mejor de los tiempos: Elvis, los Beatles, los Rolling Stones… Su estilo tiene algo de cada uno, con el añadido de la fiebre de tigre Little Richard, el toque sincopado de Chuck Berry, la chulería de Eddie Cochran y el áspero desgarro del soul, pero cuando le han preguntado quién es el más importante siempre ha respondido lo mismo: “Elvis. Está todo en él. No hay más. Todo empieza y acaba con él. Escribió el manual de instrucciones. Él es todo lo que hay que hacer y todo lo que no hay que hacer en este negocio”.

5. Bob Brain Dylan. Springsteen también ha matizado: “Elvis es el cuerpo, pero Bob Dylan es la mente”.

6. Un Rey con guitarra japonesa. Los padres de Springsteen eran complacientes con el fanatismo del chico y le dejaron quedarse hasta tarde para ver en la televisión en la tercera aparición de Presley en el show de Ed Sullivan, en enero de 1957, cuando la censura obligó a los realizadores a no bajar del plano medio para dejar fuera de cuadro la revolucionaria rotación pélvica del Rey. Bruce pidió de inmediato que le regalasen una guitarra, porque quería “ser como Elvis”. Le compraron una de juguete y tuvo que esperar a los 15 años para tener otra más o menos competente, una Kent japonesa que pagó con 60 dólares que le adelantó su madre en concepto de ” préstamo a devolver”.

Una de las fotos de la sesión de "Born To Run". La chapa de Elvis es visible en la bandolera (foto: Eric Meola)

Una de las fotos de la sesión de "Born To Run". La chapa de Elvis es visible en la bandolera (foto: Eric Meola)

7. Saltando la tapia. La fijación por El Rey no se redujo con el paso del tiempo. Una madrugada de abril de 1976 Springsteen (26 años) saltó la tapia de Graceland, la mansión de Presley, con la intención, según dijo, de “regalarle” una canción (al parecer, Fire). El gorila de seguridad que interceptó al intruso y le llevó a la calle no creyó una sola palabra. El año anterior Springsteen había editado su primer disco de éxito, Born to Run. En la foto de la portada aparece con una chapa del Club de Fans de Elvis en la bandolera de la guitarra.

8. Un poco bajo. Antes de que la música fuese el camino inevitable, pensó seriamente en dedicarse al béisbol. Dicen que no era mal jugador, aunque le perjudicaba la estatura (1,76 según la versión oficial, pero parece bastante más bajo pese a los botones), un poco más corta  que el estándar en el deporte. Ha organizado alguna que otra pachanga con sus músicos y técnicos, agrupados en el equipo The E Stree Kings, pero de softball, variante light del béisbol: se juega con pelota blanda y lanzamientos mucho menos poderosos.

The Castiles

The Castiles. A la derecha, Springsteen

9. Jabón de Castilla. El primer grupete con el que grabó Springsteen fue The Castiles, un quinteto de Freehold en el que logró insertarse como guitarrista y cantante. Habían tomado el nombre del jabón de Castilla (Castile soap en inglés) y eran muy malos.

10. Primero Doctor, luego Jefe. En su siguiente aventura musical, el trío Earth, le adjudicaron el seudónimo de Doctor y luego el de Boss (Jefe), porque siempre era quien se encargaba de repartir la paga entre los músicos. Al principio se mosqueaba mucho porque le parecía peyorativo,  pero terminó por aceptarlo y ahora se siente muy a gusto con el mote.

 11. Jugando al loco para no ir a Vietnam. Se libró por los pelos de participar en la Guerra de Vietnam. El servicio militar era obligatorio entonces en los EE UU, pero Springsteen suspendió el examen físico que le hicieron en la oficina de reclutamiento a los 18 años. Nunca ha sido muy explícito al respecto, pero en 1984 contó en una entrevista que decidió no alistarse en el último momento, cuando iba en el autobús camino de la prueba. Adujo una contusión que había sufrido en un accidente de moto un año antes y se comportó “de manera absurda, como si estuviera loco” ante los médicos.

Bruce ensaya en la casa paterna en 1970. Su hermana Pam, de 8 años, le escucha bajo las sábanas

Bruce ensaya en la casa paterna en 1970. Su hermana Pam, de 8 años, le escucha bajo las sábanas.

12. Ante el ojeador. Tras mucho fatigar los clubes de Nueva Jersey y Nueva York (y vagabundear por los bares de striptease, que le encantaban), en 1972 consiguió una audición con uno de los cazatalentos más respetados del mundo, John Hammond (el hombre que había logrado fichar para Columbia a Billie Holiday, Leonard Cohen y Bob Dylan). Springsteen le cantó una sola pieza, It’s Hard To Be a Saint In The City y Hammond, convencido de haber encontrado al “nuevo Dylan”, gestionó un contrato. Los dos primeros álbumes del fichaje apuntaban buenas maneras, pero adolecían de producción adecuada, sonaban blandos y no consiguieron más que algunas buenas críticas.

13. Buen compositor, mal intérprete. Una leyenda negra comienza a perseguir a Springsteen: sus canciones son éxitos cuando son interpretadas por otros. Blinded By the Light es número uno en ventas en la (horrorosa) versión de Manfred Mann Earth’s Band, Because the Night se convierte en himno cantada por Patti Smith e incluso las Pointer Sisters ganan millones con FireSpringsteen se tortura y tarda años en superar la inseguridad. Llegó a estar tan paranoico que decidió retirar a última hora la canción que le habían encargado los Ramones, Hungry Heart, y quedársela para él. Aunque con el tiempo se abrió a la colaboración con otros músicos (Lou Reed, Graham Parker y Donna Summer entre ellos), sus cercanos afirman que le sigue doliendo no haber interpretado nunca un tema que haya sido el más vendido en los EE UU.

Cubiertas deTime y Newsweek, 27 de octubre de 1975

Cubiertas deTime y Newsweek, 27 de octubre de 1975

14. La leyenda. El 27 de octubre de 1975 los dos semanarios de referencia de información general de los EE UU, Time y Newsweek, salieron a la calle con Springsteen en portada. La coincidencia -que nunca se había dado hasta entonces con un músico de rock- respondía a dos factores: la intensa y millonaria campaña promocional de Columbia, que invirtió 250.000 dólares para vender al músico como “el futuro del rock and roll” (lema acuñado por el crítico John Landau, que sería en el futuro mánager, coproductor y consejero personal de Springsteen) y el disco Born To Run, cargado de música sincera, elegíaca y urbana, con letras que narraban la soledad de la vida en la ciudad, la eterna promesa de cada noche y la fascinación por la carretera, la huída y el romance. A partir de entonces, y pese a una carrera con bastantes patinazos creativos y artísticos, Springsteen se convierte en un fenómeno de masas y, sobre todo, en el cronista oficioso de los blue-collar, la mano de obra que sostiene a los imperios y que recibe a cambio indiferencia e injusticia.

Bruce Springsteen en su Chevy Bel Air descapotable de 1957

Bruce Springsteen en su Chevy Bel Air descapotable de 1957

15. Boss perverso. En 1988 Springsteen tuvo que afrontar una demanda de dos de sus empleados, un técnico de guitarras y otro de baterías, que le acusaron de infringir el derecho laboral al no pagar horas extra e imponer discrecionalmente sanciones injustas e ilegales (por ejemplo, una semana de empleo por un fallo en el aire acondicionado de un camerino). El Boss tuvo que tragarse el orgullo de la idea de “somos una Gran Familia” que proclama, declarar ante el juzgado y avenirse a un acuerdo con los demandantes antes que soportar la mala prensa del proceso y una más que probable sentencia condenatoria.

16. Fanático del archivo. En el archivo de la discográfica Sony-Columbia hay más de 5.000 bobinas con grabaciones en directo y en estudio de Springsteen, un fanático de que los micrófonos (66 en cada concierto) nunca estén cerrados y todo quede registrado. Todos los conciertos desde 1980 están clasificados y grabados en perfecta calidad.

"Badlands" (Terrence Malick, 1973)

"Badlands" (Terrence Malick, 1973)

17. Pantalla inspiradora. Ha compuesto unas cuantas canciones basadas o inspiradas en películas. Point Blank es también un clásico de 1967 de John Boorman, Atlantic City es el título de un film de 1980 de Louis Malle, Badlands parace cantada tras la visión de la película de Terrence Malick de 1973 y Thunder Road se titulaba una cinta sobre un veterano de guerra enajenado que dirigió en 1958 Arthur Ripley.

18.Y canción inspiradora. La película Extraño vínculo de sangre (1991), el debut como director de Sean Penn, está basada en la canción de Springsteen Highway Patrolman.

19. Si Dylan no puede, el Boss está bien. Springsteen ha sido tentado en varias ocasiones por el cine. El director Paul Schrader, colaborador de Martin Scorsese (escribió el guión de Taxi Driver), consideró al Boss para interpretar el papel del misterioso Paul Gallier en Cat People (1982), pero el papel se lo llevó Malcom McDowell. El músico también hizo pruebas para la versión cinematográfica de la ópera rock Hair que dirigió Milos Forman en 1979, que optó por Treat Williams. Springsteen hace un cameo en Alta fidelidad (2000), pero el director-actor John Cusack sólo le ofreció actuar después de que fallase su primera opción: Bob Dylan.

Teac 144 de Bruce Springsteen

Teac 144 de Bruce Springsteen

20. El disco simple, el mejor. Convertido en mito viviente, jaleado por fanáticos de todo el mundo que saludan cada uno de sus movimientos -incluso los erráticos-, héroe sin necesidad de ser heróico, incapaz de grabar un buen disco eléctrico desde Darkness on the Edge of Town (1978) y The River (1980), Springsteen es grande más allá de sí mismo: grita, suda, corre como un mono, cuenta malos chistes y baila con una chica del público en cada concierto, nos obliga a actuar como fisioterapeutas: “¡En qué buena forma está pese a los 62 años!”. Le vi tocar en Barcelona en 1981 cuando era un dios menor y dos veces más en ceremoniales conciertos de masa y coreografía. Nunca más iré a verle. Me basta escuchar su mejor disco, Nebraska (1982), sórdido, acústico, económico, grabado en un humilde mezclador de cuatro canales, donde, poseído por el espíritu siniestro de su admirada Flannery O’Connor, Springsteen todavía me parece el habitante de un sueño, mezclando el sirope de arce con sangre y robando las llaves del Holiday Inn para perderse, carretera adelante, en el vientre de ramera de esa fábula llamada América.

Ánxel Grove

Martin Luther King, 4.242 cubos de Rubik y un triste final

27 marzo 2012
Pete Fecteau y sus cubos de Rubik

Pete Fecteau y sus cubos de Rubik

Dream Big (Sueña a lo grande) es un monumento a la paciencia. La composición, las sombras, el gesto de Martin Luther KingNo hay un solo desliz en el mosaico de Pete Fecteau.

La obra, de 454 kilos de peso, forma tres veces el rostro del líder del Movimiento por los Derechos Civiles  con 4.242 cubos de Rubik oficiales. El título es una alusión al discurso más famoso del pastor y activista (I have a dream).

El diseñador estadounidense encontró la inspiración para el ambicioso proyecto en un sueño en el que se veía creando una gran imagen con los populares cubos.

Quería participar en la edición de 2010 de ArtPrize, uno de los mayores concursos artísticos del mundo, que se celebra anualmente en Michigan, pero no daba con la fórmula que lo motivara a crear el proyecto que competiría con las obras de más de 1.200 participantes. Los cuadrados de colores se aparecieron en su mente como la materia prima clave para desarrollar un mosaico.

'Dream Big' - Peter Fecteau

'Dream Big' - Peter Fecteau

Fecteau, que lleva buena parte de su vida resolviendo cubos de Rubik, hizo las combinaciones correctas para que en conjunto formaran el dibujo como si se tratara de píxeles.

Estuvo entre las 50 mejores obras de las más de 1.700 que se presentaron ese año, pero no ganó ningún premio. Lo más sorprendente es descubrir el triste final que tuvo Dream Big. Tras negociaciones fallidas con interesados en adquirir el mosaico, tuvo que ser desmantelado un mes después de que finalizara el concurso: los cubos eran alquilados y había que devolverlos.

Helena Celdrán

Todd Rundgren, el músico que puso nervioso a John Lennon

26 marzo 2012
Todd Rundgren

Todd Rundgren

La discográfica Edsel sabe aprovechar los huecos temporales que deja la política del o-es-nuevo-o-no-es bueno que campa a sus anchas desde hace décadas en el negocio del rock. Desde hace unos meses la compañía está rellenando un escandaloso vacío, reeditando, a precio bajo y en cajas de dos tres álbumes con material inédito adicional, la discografía de Todd Rundgren (1948), un músico que reúne dos características en pocas ocasiones coincidentes: inteligencia y criterio.

Prolífico y técnicamente superdotado (en 1972 editó el pasmoso doble elepé dónde compone, produce, canta y toca todos los instrumentos, Something/Anything, uno de los discos más bellos de su tiempo), Rundgren ha circunvalado el terreno del pop, se adelantó a la electrónica, se puso al servicio de otros como productor -por ejemplo, New York Dolls, Patti Smith, XTC y Badfinger- y demostró ser valiente y tener voz más allá de la masa al atraverse a decir en público, en 1973, lo que muchos pensábamos pero pocos enunciaban por su carácter incorreccto: que John Lennon era un arribista ridículo intentado sacar partido a la revolución en su etapa de millonario-pero-guevarista (al exbeatle le dolió la certera crítica: su respuesta, en forma de carta abierta, estaba llena de pullas personales contra Rundgren).

"Hermint of Mink Hollow" / "Healing" / "The Ever Popular Tortured Artist Effect"

"Hermint of Mink Hollow" / "Healing" / "The Ever Popular Tortured Artist Effect"

Las siete entregas de las cuidadas reediciones de la obra de Rundgren publicadas hasta ahora (Edsel anuncia que seguirá con el proyecto para completar la discografía) se agrupan así: Runt (1970) y The Ballad of Todd Rundgren (1971); Something / Anything (1972); A Wizard, A True Star (1973) y Todd (1974); Utopia (1974) y Another Live (1975); Initiation (1975) y Faithful (1976); Hermint of Mink Hollow (1978), Healing (1981) y The  Ever Popular Tortured Artist Effect (1983), y A Cappella (1985), Nearly Human (1989) y Second Wind (1991).

Hacerse con la obra íntegra de Rundgren es excesivo e innecesario: algunos discos adolecen de la impaciencia del músico y otros, como los de su banda de rock sinfónico-progesivo, Utopía, son bastante estomagantes, pero al menos un par de las ediciones merecen estar en cualquier discoteca. Hermint of Mink Hollow (1978), Healing (1981) y The  Ever Popular Tortured Artist Effect (1983), los cantos de soledad que grabó Rundgren tras su ruptura con la explaymate Bebe Buell -futura madre de la actriz Liv Tyler-, están llenos de baladas de carnoso sonido de soul de ojos azules.

"Something / Anything"

"Something / Anything"

Si la opción es elegir una pieza única, no hay discusión. Something / Anything no es sólo el pináculo de la carrera de Rundgren, sino uno de los mejores discos de la historia.

Grabado, según el músico, bajo los efectos de la ingesta de Ritalín, la cocaína química, el disco marca la fundación del power pop, con canciones tan inspiradas y fuera del tiempo, es decir, gloriosas, como I Saw the Light, It Wouldn’t Have Made Any Difference o Hello It’s Me.

Ánxel Grove

Hormigas que viven en un escáner

23 marzo 2012

El francés François Vautier, videoartista y director de cine, instaló una colonia de hormigas en el interior de su escáner hace cinco años. Desde entonces escanea una vez por semana los avances del micromundo. “Las hormigas siguen vivas: el proceso continuará…”, dice el artista.

Las imágenes en alta definición descubren una granja de hormigas desarrollándose entre los circuitos de un aparato que también las reproduce. Con el material, Vautier ha grabado ANTS in my scanner un time-lapse de menos de dos minutos: “Observé cómo la decadencia y la corrosión invadían con lentitud -pero con firmeza- los órganos internos del escáner. La naturaleza se apodera gradualmente de un ambiente completamente sintético”.

En el interior del heterodoxo terrario hay hojas trasladadas sin descanso, pequeñas migas que se multiplican e iluminan con el paso del haz de luz, capas de óxido que tapan los circuitos. La invasión comienza incluso a ser vegetal: algunas semillas prenden y se abren paso entre los recovecos metálicos. Es cuestión de tiempo que la máquina pronto sucumba por completo a sus habitantes y no pueda documentarlos más.

Helena Celdrán

Un abrazo, una bala, tres cadáveres, una foto

22 marzo 2012
Dominic Bracco II © Dominic Bracco II

Dominic Bracco II © Dominic Bracco II

La mujer estaba embarazada. La bala iba destinada a su compañero, pero, tras atravesarle la cabeza a éste, la mató también a ella. Los sanitarios no pudieron salvar al feto y en la foto aparecen tres cadáveres. La dentellada de la muerte no logró desatar el abrazo de la pareja, sorprendida en un momento de ternura por el pistolero.

Hace unos días la imagen me enmudeció desde Lens, el blog de fotografía del New York Times. El titular era certero: “Mostrando la muerte con humanidad y dignidad”.

No es difícil adivinar la situación geográfica por las facciones amerindias y el tono canela de la piel de la mujer: Ciudad Juárez (3.100 muertes violentas en 2010 y unas 5.000 el año pasado). Tampoco saber que ambos eran personas humildes, como la mayoría de los caídos en el sangriento laberinto bélico mexicano.

El autor de la foto, Dominic Braco II (25 años) iba aquella noche con los servicios de asistencia y afirma que es “casi imposible” encontrar una manera para otorgar dignidad a los muertos, cuyos cadáveres “casi siempre han sido mutilados”. El fotógrafo, que desde hace dos años trabaja en Ciudad Juárez, no quiere hacer fotos demasiado explícitas porque “extienden el mensaje del horror” y buscó una aproximación “íntima, que mostrase la violencia, pero acompañada de humanidad y dignidad”.

Braco, un chico estadounidense bien alimentado, trabaja con jóvenes de Ciudad Juárez en un proyecto de foto-documental y es miembro fundador de Prime Collective, un grupo de fotógrafos convencidos de que “la verdad no es absoluta, la experiencia nunca es total y la percepción colorea la realidad invariablemente”.

Es una buena cosa moverse por el mundo voraz de la fotografía con un filtro fundamental en el objetivo: la duda.

Ánxel Grove

Los instrumentos musicales más extravagantes

21 marzo 2012

Algunos extravagantes, otros desfasados e incluso uno de ellos inhumano. Estos artilugios escapan de las formaciones tradicionales, tienen apariencias y sonidos extraños. El Cotilleando a… de esta semana reúne cinco instrumentos musicales muy diferentes, diseminados en el tiempo, que no atienden a clasificaciones.

Douglas Yeo, uno de los mejores intérpretes de serpentón

Douglas Yeo, uno de los mejores intérpretes de serpentón

1. El serpentón. Parece ser que lo inventó Edmé Guillaume, un canónigo francés en 1590, cuando apenas había instrumentos de viento que funcionaran como bajos. Los coros tenían poca presencia en las notas más graves y en el entorno de la Iglesia no estaba bien visto introducir instrumentos de ambientes seculares. El clérigo tomó parte en la construcción del serpentón o bien lo encargó a un artesano al que describió las características que debía tener el nuevo sonido. Comenzó acompañando a las voces masculinas de las coros religiosos y después se introdujo en la música militar. Se convirtió también en el sustituto ideal del órgano para las pequeñas parroquias rurales que no tenían uno y aunque encontró su lugar en las orquestas del siglo XIX, pronto fue reemplazado por versiones más cómodas de tocar y de matices más sofisticados, como el figle o la tuba. Tras mucho tiempo en el olvido, en el siglo XX fue recuperado por Christopher Monk (1921-1991), un entusiasta de los instrumentos extintos que comenzó a hacer reproducciones de serpentones y cornetas. Se convirtió en un gran intérprete y en un estudioso en la materia. El jazz y las bandas sonoras siguen teniendo hueco para la gran tuba sinuosa, de profundo sonido de madera y aspecto prehistórico.

El arpa láser

El arpa láser

2. El arpa láser. Con una apabullante aura ochentera, sus rayos pueden ser de colores y alargarse varios metros, creando el efecto de ciencia ficción que acompaña a la perfección al sonido que produce. Aunque el término fue acuñado por Geoffrey Rose a mediados de los años setenta, fue el compositor francés de música electrónica Bernard Szajner quien la patentó en 1981. También pintor y amante de la luz, Szajner vio en el invento el vehículo ideal para unir música y espectáculo. El arpa retro-futurista tiene ,en lugar de cuerdas, rayos láser que producen notas cuando se bloquean con la mano cada una de sus ondas. Un sintetizador o un ordenador conectados al instrumento reproducen el sonido. El contacto con la piel y los ojos no es recomendable y los intérpretes suelen llevar gafas y guantes protectores. Hay cierta controversia en cuanto a la veracidad del invento: Jean Michel Jarre -compositor de bandas sonoras épicas- lo ha utilizado en muchos de sus conciertos y ha levantado sospechas sobre si realmente los rayos producían notas o era todo una parafernalia circense. Por otro lado, hay aficionados a la electrónica que proporcionan instrucciones en Internet sobre cómo fabricar un arpa láser y los ejemplos parecen demasiado numerosos como para que se trate de un engaño.

Léon Theremin con su invento

Léon Theremin con su invento

3. El theremín. El ruso Léon Theremin (1896-1993) se convirtió en un pionero de la música electrónica con un instrumento que a primera vista parece mágico, que no hace falta tocar físicamente para que suene. El intérprete parece una especie de director de orquesta, el sonido es vibrante y sinuoso. Dos antenas de metal, una para el volumen y otra para las oscilaciones de frecuencias, crean un campo electromagnético que puede ser manipulado con las manos para crear sonidos. El instrumento tuvo una gran repercusión en la Unión Soviética, interesada en nuevas aplicaciones para la electricidad: el inventor incluso mostró su creación a Lenin, que tras la actuación le pidió probarla y se mostró entusiasmado con los resultados. Más tarde, Léon Theremin fue acusado de espía por el régimen y escapó a Estados Unidos, donde incluso tocó el instrumento que lleva su nombre con la Filarmónica de Nueva York en 1928. El sonido misterioso que emite se aprovechó en los años cincuenta en las bandas sonoras de películas de terror y ciencia ficción, como Ultimátum a la Tierra (Robert Wise, 1951). Aunque cayó en el abandono cuando llegaron los sintetizadores, su encanto innato ha seducido a los Beach Boys, Led Zeppelin, los Rolling Stones y a Pink Floyd.

El 'katzenklavier' en una ilustración de 1883

El 'katzenklavier' (1883)

4. Katzenklavier (piano de gatos). Afortunadamente no se sabe de ningún ejemplar físico. Se supone que el instrumento consistía en un teclado con pequeñas celdas que contenían gatos. Las colas de los animales se unían a las teclas, de tal manera que al apretarlas se estiraba del rabo al gato, que emitía un maullido quejumbroso. Existen testimonios escritos: el primero es de un texto del siglo XVII que narra un anécdota del rey Felipe II cuando visitó en 1549 a su padre -el Emperador Carlos V- en Bruselas. Ambos se deleitaron con una procesión de carrozas que incluía una con un piano de unos 20 gatos, organizados por el tono de sus maullidos.  El jesuita alemán Athanasius Kircher (1601-1680) y el médico Johann Christian Reil (1759-1813) también hablan del invento con detalle, pero esta vez aplicado al campo de la medicina: se suponía que podía ayudar a los pacientes con déficit de atención a concentrarse.

El 'waterphone'

El 'waterphone'

5. El Waterphone. Inventado y patentado por Richard Waters en los años setenta, el waterphone (que podría traducirse por aguáfono) está inspirado en el cuenco tibetano y se puede tocar con las manos, con arco y con baquetas. El sonido, ambiental y new age, varía según la posición del agua y la cantidad de líquido que haya en el interior. El waterphone se ha empleado en bandas sonoras de películas como Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), Matrix (Andy y Lana Wachowski, 1999) y Tigre y Dragón (Ang Lee, 2000). Miles Davis lo utilizó en Tutu (1986) y Aurora (1989), dos de sus últimos discos. Tom Waits también coqueteó con el invento. Waters los fabrica desde hace cuarenta años y asegura que el instrumento incluso ha sido utilizado con éxito para captar la atención de ballenas y otros cetáceos.

Helena Celdrán

Flores para pacientes psiquiátricos que nunca las recibieron

20 marzo 2012
Crisantemos en uno de los pasillos del MMHC

Crisantemos en uno de los pasillos del MMHC

¿Cómo se rinde homenaje a un edificio que fue un hospital psiquiátrico durante casi un siglo?

La institución había sido parte de la vida de los habitantes de Boston (Massachussetts-EE UU) a lo largo de 90 años e iba a ser demolida en 2003. Se había quedado obsoleta y estaba deteriorada. Lejos de conformarse con una placa o un acto con discursos, los propietarios del Massachusetts Mental Health Center (MMHC) buscaban un modo de acercar a los ciudadanos a un edificio que nació para los estigmatizados por la sociedad, en un momento en que el desconocimiento de la mente humana daba paso al despegue de la psicología moderna.

La artista Anna Schuleit trabajaba entonces para una institución mental cercana elaborando proyectos artísticos. Le propusieron llevar a cabo una acción que honrara a la construcción histórica y captara la sensibilidad y la mezcla de emociones que durante casi 100 años se gestaron allí. Le dieron tres meses.

Uno de los despachos que Anna Schuleit llenó de tulipanes naranjas

Uno de los despachos que Anna Schuleit llenó de tulipanes naranjas

Pidió las llaves de todas las estancias del edificio, una oficina para desarrollar ideas y una persona a su disposición que lo supiera todo sobre la historia del psiquiátrico. Schuleit le daba vueltas a una idea divertida que chocara con la seriedad del lugar, que tuviera algo de absurdo y de conmemoración.Pronto comenzó a pensar en plantas, pero no quería trabajar con flores cortadas: “Quería que continuaran tras la instalación. Bloom es un reflejo del simbolismo curativo de las flores que se dan a los enfermos postrados y confinados en un hospital”, explica en una entrevista.

Tras su experiencia trabajando en psiquiátricos se había dado cuenta de la ausencia de flores en los centros de salud mental. Los pacientes recibían ramos y plantas en escasísimas ocasiones: la artista quería recalcar esa ausencia con un reguero de color invadiendo cada sala.

Para Bloom (Floración) utilizó 28.000 flores en macetas que cubrieron todas las instalaciones del MMHC. Con la ayuda de 80 voluntarios espontáneos, regó y colocó todas las plantas, clasificándolas por tipos, en todas las habitaciones.

El centro estuvo abierto al público durante cuatro días. Acudieron los que nunca se habían acercado y también antiguos trabajadores y pacientes.

La unidad de psiquiatría infantil, cubierta de tulipanes blancos

La unidad de psiquiatría infantil, cubierta de tulipanes blancos

Las emociones quedaron documentadas en un libro de visitas. “Para todos los pacientes que nunca recibieron flores, estas flores son para vosotros“; “caminé a través de Bloom con un buen amigo que ha pasado mucho tiempo dentro de hospitales similares. Estuvo cerca del llanto y tenía ganas de saltar sobre las flores (…). Reconocimos que Bloom había llevado la belleza a lo que inherentemente había sido un tema tabú“.

Los tulipanes naranjas, los crisantemos rojos, los brezos, las violetas, las begonias… El tumulto de delicadas flores siguió su viaje hacia la curación. Finalizados los cuatro días de gloria del proyecto, el edificio se cerró y las 28.000 flores se donaron a refugios, centros de reinserción social y hospitales psiquiátricos de Nueva Inglaterra.

Helena Celdrán

“Puede que hayamos dejado de fumar, pero seguimos ardiendo”

19 marzo 2012
"Mata a tus ídolos" - Luc Sante

"Mata a tus ídolos" - Luc Sante

Luc Sante tiene la decencia de no renunciar. Nació en 1954 en Bélgica y desde hace casi 50 años vive en los EE UU como extranjero, manteniendo la ciudadanía natal, sin acomodarse a la green card, el papel que otorga la residencia y que, como todo papel, es una bastardía para amanecer con un poco menos de angustia y residir en el banquillo local.

Los editores españoles -con la política tarambana normativa del gremio- no habían reparado en Sante hasta que, hace unos meses, los tres benditos locos de Libros del K.O. editaron Mata a tus ídolos, una recopilación de artículos, traducida por Zulema Couso, que en inglés tiene un título bastante más sugerente, Kill All Your Darlings (que podríamos traducir sin temor a la infidelidad como Mata a todas tus fulanas o Mata a todos tus seres queridos, es decir, una invitación al saludable autogenocidio del santorall interno, tomado de un consejo literario atribuido a William Bourbon Faulkner).

El libro es una lección moral sobre periodismo. Como dice en el prólogo otro presunto culpable al que las editoras españolas ningunean, Greil Marcus, se trata de ensayos duros. Tranquilos, no es la dureza cínica de Martin Amis, que de tan sobrado parece hablar desde el panteón de ingleses ilustres, ni de la dureza mentecata de Agustín Fernádez Mallo y otros nocillos españoles, que andan empeñados en revisar la Escuela de Frankfurt pero con hipertexto. Sante es duro porque ejercer la dureza “significa entrar dispuesto a extraer la verdad del sospechoso, sabiendo que el punto decisivo puede llegar cuando el sospechoso empiece a extraerte la verdad a ti“, añade Marcus.

Mata a tus ídolos se abre con Mi ciudad perdida, un razonamiento del amor fou de Sante por la ciudad de Nueva York (“me hubiera declarado ciudadano de Nueva York de haber existido tal estado apátrida, de bandera negra lisa”) y concluye con Compañero del profeta, una declaración de amor por Arthur Rimbaud, es decir, por el Otro (“Rimbaud nunca tuvo un Rimbaud. Mató a sus ídolos. Se tragó sus influencias, las imitó mientras las mejoraba y, de haber estado vivas, les habría echado en cara que era mejor siendo ellas que ellas mismas”).

Luc Sante

Luc Sante

Entre la entrada y la salida (cuyo enunciado debería alcanzar para saber de qué va la cosa: una crónica cultural del siglo XX, sus abrasivas miserias y sensuales toxicidades), Sante habla del joker Bob Dylan, el gángster John Gotti, el ex alcalde Rudolph Giuliani, los cigarrillos (“el fumador será un pecador por siempre jamás”), Robert Johnson, Charley Patton, Víctor Hugo, la enorme juerga de los años blancos (“llevar una vida rápida y difícil formaba parte del juego y, en algunos casos, constituía la expresión artística de los torpes”), Walker Evans, Robert Mapplethorpe

Que Sante haya llegado al fin a las estanterías de libros en castellano y a la base de datos del ISBN es para alegrarse, pero me importan cada día menos las juergas de masas. Lo que de verdad celebro es que un escritor así -entero, anticool, bárbaro- siga en pie y dejándonos entrar.

Establezco aquí que deseo una de las frases de Sante para mi epitafio: “Puede que hayamos dejado de fumar, pero seguimos ardiendo”.

Ánxel Grove