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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Confesiones de perros y gatos

'Sorprendentemente, no me divierte ser comparado con personajes de ciencia ficción'

'Sorprendentemente, no me divierte ser comparado con personajes de ciencia ficción'

Christopher Rozzi y su mujer adoptaron hace un año a Willie, un perro pequeño que abrió muchos interrogantes en la cabeza del artista y cómico de Nueva York. ¿Qué pensaba aquel perro? ¿Tendría sueños? ¿Secretos ocultos tal vez?

Tiny Confessions (Confesiones diminutas) es una serie de ilustraciones que en principio fueron un mero pasatiempo y que ahora se han convertido en una colección que el artista estadounidense no deja de ampliar y ha comenzado a vender por internet.

Cada dibujo asocia secretos imaginarios a perros y gatos. “A veces sueño que paseo a una versión reducida de ti“, dice un pug ladeando su cabeza arrugada. “Realmente creo que poseo todo sobre lo que hago pis“, confiesa un chihuahua avergonzado. “Soy consciente de lo inestable de mi comportamiento“, dice un gato de ojos verdes mirando hacia otro lado.

'Animo en secreto al equipo contrario'

'Animo en secreto al equipo contrario'

El primero de la colección fue un yorkshire terrier como el que tiene el artista, el clásico perro faldero que ladra con desmesura a los Rottweilers. Su confesión: “No tengo concepto de lo pequeño que soy“.

En sus ilustraciones Rozzi trata de mantener un tono entre naíf y positivo que descubra la candidez o la perversión de los posibles pensamientos de perros y gatos.

Al dibujante le fascina la idea de que todos, incluso los animales, tengamos pensamientos excéntricos y ve los secretos vergonzosos con cierto humor.

Helena Celdrán

1 comentario

  1. Dice ser Samsa

    Conocida la desmesura de los consumidores de mascotas, se nos presenta el complemento ideal que alimente el ánimo caprichoso y consumista de este sector tan numeroso de la población. Tristemente no habrá redactado ninguna reflexión sobre la vileza humana que supone la posesión de un animal para apropiarse de su compañía, ni reflejará el ánimo de los milanos envenenados en el campo, mientras agoniza pensando en la pistonuda vida que se da en casa del envenenador el perrito de aguas criado a todo el capricho.
    Supongo que de aquí saldrá una línea de almohadones bordados con tan profundos pensamientos y mantitas personalizadas para nuestras mascotillas. Un sustancioso negocio que amortizará la mala conciencia de los que se sienten amos y contribuyen al desorden urbano y desequilibrio natural…

    20 Septiembre 2011 | 19:12

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