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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

Nadie quiso pagar el entierro del mejor saxofonista de la historia

Albert Ayler (1936-1970)

Albert Ayler (1936-1970)

Lo rompió todo: el modo de soplar, la manera de impulsarse y los caminos de búsqueda. Finalmente, también se rompió a sí mismo, ahogado suicida en el río East, en Brooklyn. Tenía 34 años, la misma edad a la que había muerto Charlie Parker, abuelo del bop y liberador primero del saxo.

Albert Ayler, el saxofonista tenor que, en 1964, se adelantó en cuatro meses con Spiritual Unity al venerado Love Supreme de San John Coltrane, fue el más radical de los renovadores del jazz en la primera mitad de los sesenta. Coltrane le consideraba el mejor instrumentista de la historia.

Cuando tocaba, buscaba a dios, pero lo hacía con ferocidad, porque los ojos del creador no pueden ser contemplados sin enloquecer.

Su música, un modo de ver de ojos cerrados, de entrar saliendo, era la más extrema: derretía todas las convenciones, tocaba sin ritmo pero con una energía violenta, gemía con rapidez de jet, añadía al saxo gruñidos humanos y crujidos metálicos.

El cofre Holy Ghost es brutal como la vida de Ayler: siete discos de grabaciones en directo que abarcan sus ocho años de gloria (1962-1970), dos más de verborréicas entrevistas y una extraña actuación con la banda de la Armada en la cual tocaba durante el servicio militar.

También incluye las míticas descargas de su trío en el club Cellar de Nueva York en 1964, quizá las más furiosas y extáticas nunca grabadas, y la oscura y tristísima interpretación de Ayler (un meddley de Love Cry, Truth Is Marching In y Our Prayer) en el funeral de Coltrane.

En sus años finales, Ayler buscaba una nueva síntesis: quería que el jazz regresase al gospel y el blues del Delta. Estaba desesperado (la búsqueda de la divinidad no había impedido que su hermano Donald, también músico, se volviese loco). El 25 de noviembre de 1970, sin poder soportar una culpa que no era suya, cerró los ojos y se lanzó al agua del río.

Tumba de Albert Ayler

Tumba de Albert Ayler

Era el más grande pero no tenía ni contrato discográfico ni dinero. Nadie quiso hacerse cargo del entierro. La Armada vino en su ayuda: le enterraron en un cementerio militar de Ohio.

En la lápida no consta que fuese músico.

Para los curiosos interesados en escuchar al genio que hoy ocupa el Top Secret del blog, en estos cuatro vínculos está Spiritual Unity ( 1 | 2 | 3 | 4). Holy Ghost y otras grabaciones, aquí.

Ánxel Grove

4 comentarios

  1. Dice ser el golpe,Rust

    Estupendo artículo,siempre hay algo que aprender. Ha debido haber muchos Mozart en este valle de lágirmas.

    12 Septiembre 2011 | 18:58

  2. Dice ser Porlajeta güeb

    Buena entrada a tu blog sin duda, pero me quedo con Parker para el título de “mejor”

    Grandes ambos

    13 Septiembre 2011 | 06:44

  3. Dice ser maria

    todos los genios tenian algo de locos y acaban mal, es como una maldicion por ser un genio y tener tanto talento

    13 Septiembre 2011 | 08:39

  4. No debe ser nada fácil ser un innovador y un genio.

    13 Septiembre 2011 | 09:24

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