Archivo de julio, 2011

Una realidad esculpida con chicle

29 julio 2011
Escultura de Maurizio Savini

Escultura de Maurizio Savini

El color rosa chicle dispara las glándulas salivales, es apetitoso en su aura infantil, explosivo para la vista.

El olor dulzón recrea la sensación del intenso sabor a fresa artificial que invade la boca en los primeros minutos. Luego, si el chicle es de los malos, la alegría desaparece pronto y da paso al hastío de tener que masticar un insípido trozo de no-sé-qué.

Cuando miro las figuras de Maurizio Savini imagino dentelladas sobre ellas.

El italiano, esquivo con la tecnología, no tiene página web y apenas se preocupa en publicitarse con entrevistas ni declaraciones. Lleva más de 10 años utilizando goma de mascar como materia prima para sus esculturas y ya ha expuesto en medio mundo.

'Oso' - Maurizio Savini

'Oso' - Maurizio Savini

Tras calentarla, la manipula con un cuchillo como se podría hacer con la arcilla. Luego, para fijar el material, utiliza formaldehído (un compuesto químico presente en el formol) y antibióticos.

A partir   partir de miles de chicles blancos y rosas ha compuesto osos, erizos, cocodrilos, un búfalo, zapatos de tacón…. Sus figuras humanas  me resultan especialmente turbadoras: las tiras forman filas fibrosas que recuerdan al músculo y da la sensación de estar en carne viva. En los animales, el mismo material, se alarga y se convierte en pelo, púas o escamas.

Trabaja con lo que se conoce en Italia como chicle americano, un tipo de goma de mascar introducida en el país por los soldados estadounidenses en la II Guerra Mundial. La chuchería era entonces un símbolo de modernidad y juventud en la italia de los sesenta, cuando Savini nació. Él ve el chicle una materia versátil y digna – pese a que alguno se pueda reir de la ocurrencia- que se redime a través de su utilización para el arte.

Helena Celdrán

La mujer-buitre que no soportaba su mirada

28 julio 2011
Diane Arbus, autorretrato, 1945

Diane Arbus, autorretrato, 1944

“No puedo hacer fotos”, dijo en un momento de su vida la fotógrafa Diane Arbus (1923-1971), de cuya muerte se cumplen esta semana cuarenta años.

Cuando le preguntaron el motivo respondió: “Porque quiero retratar el mal“.

Como buena lectora de Nietzsche, Arbus sabía que el mayor peligro de lidiar con monstruos es que puedes terminar siendo un monstruo.

Como buena lectora de Sir James Frazer también era consciente de que la fotografía es un ejercicio de metonimia, de rebautismo: poner un nuevo nombre a las cosas para tenerlas bajo control.

Arbus hizo fotos inolvidables -y de una tristeza profunda- de enanos, enfermos mentales, gigantes, tragadores de sables, travestidos y niños peligrosos, pero practicó muy poco el ejercicio del autorretrato, acaso porque el único freak al que temía era ella misma, el freak malvado.

Cuando se colocó ante el espejo tenía 21 años y aún no había desarrollado la belleza élfica y triste de su madurez. Era una niña con ropa interior fea y un naciente embarazo.

Diane Arbus - Autorretrato con Doon, 1945

Diane Arbus - Autorretrato con Doon, 1945

Unos meses más tarde volvió a posar con su primer hijo, Doon. En la toma de la izquierda abraza al niño con una delicadeza torpe. A la derecha parece que el bebé resbala hacia el suelo.

En los tres autorretratos sólo hay una emoción en la mirada de Arbus: miedo. Según algunos, el mejor amigo, pese a que la convivencia cobre un precio demasiado alto.

Veinte años después, cuando estaba camino de ser una de las fotógrafas más conocidas de su tiempo, celebrada como buceadora valiente de mundos subterráneos, Arbus tuvo que rellenar una solicitud de subvención para sufragar parte del coste de uno de sus reportajes de inmersión en el trasmundo.

“He aprendido a atravesar la puerta que lleva de afuera hacia adentro. Un entorno conduce al siguiente. Quiero ser capaz de seguir adelante”, escribió en el formulario. Siempre que manchamos un papel con el suero de la verdad de la tinta, escribimos para nosotros mismos: formulamos un deseo y lanzamos la moneda al fondo de la charca.

Cubierta de la 'psicobiografía'

Cubierta de la 'psicobiografía'

En un mes publicarán en inglés la psicobiografía -la denominación es tenebrosa- An Emergency in Slow Motion: The Inner Life of Diane Arbus, escrita por William Tod Schultz. Los editores y el autor aseguran que aclarará los misterios de la fotógrafa, sus claroscuros (la sexualidad, la tristeza, la inseguridad, el miedo…), que revelará testimonios y notas de alguno de sus siquiatras, amigos y familiares, que, en fin, elevará a definitivo un diagnóstico.

La fotógrafa que pretendía retratar los “innumerables e inescrutables hábitos” del presente para convertirlo en “legendario” consiguió con creces el objetivo. Su obra es ceremonial, punzante, literaria, lo mejor que se puede decir de un cuerpo fotógrafico.

Sin embargo, no lograba encontrar su propia mirada en el objetivo, no tenía arrestos para soportarse. El 26 de julio de 1971 se cortó las venas después de tragar un buen puñado de barbitúricos.

Había declarado: “Yo he aprendido a mentir como fotógrafa. Ha habido ocasiones en las que he ido a trabajar con ciertos disfraces, simulando ser más pobre de lo que soy…, actuando, pareciendo pobre”.

Era un buitre y lo sabía.

Todos los fótografos lo son. Deben serlo.

Ánxel Grove

Constructor de purgatorios pop con complejo de Napoleón

27 julio 2011
Back To Mono

Back To Mono

Ninguna otra proclama tan indispensable: Back To Mono. Bastante más que una simple bandera, De regreso al Mono, al sonido monoaural, de un sólo canal, implica varias proposiciones.

En primer lugar, renunciar a la falsedad del estéreo (del griego stéreos, sólido). En segundo, volver a la audición natural, la percepción de las ondas sonoras que se propagan por el espacio.

El eslogan no es una necedad de la propaganda. Conviene situar el contexto temporal: fue enunciado en 1991 como título de un cofre de cuatro discos (en principio de vinilo, luego se reeditaron en compacto digital) dedicado al trabajo como productor, entre 1958 y 1969, de Phil Spector.

En 1991 no había manera de escuchar la música de Spector en su original fidelidad. Sus mejores discos, publicados por su propia empresa, Philles Records, eran un producto del pasado y sólo se distribuían en recopilaciones dudosas. No había forma de regresar al mono. En 1991 habíamos olvidado el don de la escucha humana. Back To Mono nos la devolvió.

Phil Spector

Phil Spector

Spector -a quien hoy dedicamos la sección Cotilleando a…- es lo más parecido a Mozart que ha dado el pop occidental.

Como sucede con cualquier ángel, el envés de sus alas esconde cochambre: podredumbre moral, desamor, demencia, crueldad, un crimen…

En el lado angélico: sinfonías impecables de menos de tres minutos; canciones que te tocan y te seducen para siempre; cápsulas de sexo y turbación; “música emocional”, como él mismo decía, para una “generación emocional”.

Veinte pequeñas claves para entender al mejor constructor de purgatorios pop, un hombre con complejo de Napoleón que supo tratar con las canciones pero no con el mundo.

1. Harvey Phillip Spector, nacido el 26 de diciembre de 1940, era hijo de dos inmigrantes rusos de etnia judía. El apellido original era Spektor, pero un oficial de inmigración lo cambió por confusión fonética.Vivían en Soundwiew, una fea zona del Bronx neoyorquino.

2. El 20 de abril de 1949, Ben Spector, el padre (rubio, jovial, bregado, trabajador de una acería), se despidió de la familia tras los huevos revueltos con café. Condujo el coche durante unas cuadras y lo aparcó. Del maletero sacó una manguera, conectó un extremo al tubo de escape y se dejó matar, sentado en el asiento del conductor, por el monóxido de carbono. Nadie sabía que estaba deprimido hasta el extremo del suicidio.

3. Harvey -asmático, feucho, bajito- creció marcado por la muerte del padre al que idolatraba. Bertha, la madre, también. En 1953 se fueron Los Ángeles para intentar alejarse de los recuerdos. El cambio de panorama fue vano: en la mujer creció una neurosis obsesiva. Estaba convencida de que Harvey también acabaría suicidándose. Otras veces, en pleno ataque compulsivo, decía al crío: “Tu padre se mató por tu culpa”.

Phil Spector, 16 años

Phil Spector, 18 años

4. Cuando jugaba al Monopoly, Harvey-Phil  hacía trampas: escondía billetes extra en los bolsillos y los utilizaba sin que sus rivales lo notasen.

5. Montó un grupo con dos compañeros de instituto, los Teddy Bears. El 20 de mayo de 1958 Spector alquiló por 20 dólares dos horas de estudio. Grabaron una balada hipnótica, To Know Him Is To Love Him, título idéntico al epitafio escrito en la tumba de su padre. Antes de fin de año la canción era número uno nacional.

6. Se fue durante dos años a Nueva York para aprender de los mejores compositores de la época. Aunque tenía dinero, le gustaba parecer bohemio y dormía en el sofá de la oficina de Jerry Leiber y Mike Stoller.  Con el primero compuso, en una noche loca en la que todos los asistentes a una fiesta terminaron desnudos, Spanish Harlem, que sería un éxito cantada por Ben. E. King.

7. En 1961 pisó por primera vez la consulta de un psiquiatra. Lo hizo para evadirse del servicio militar.

8. En 1961 funda, con Lester Sill, Philles Records, una de las primeras discográficas independientes del pop. Aunque la aventura sólo duró cinco años, el impacto fue indeleble. Spector fue el primer productor-artista, responsable al completo de la canción como idea. Quería ejercer un “acercamiento wagneriano al rock and roll, pequeñas sinfonías para los jóvenes“.

El jefe

El jefe

9. Diez mandamientos. Primero: nada de estéreo, porque separar el sonido en dos canales diferentes es un acto contrario a la capacidad auditiva del oyente. Segundo: muro de sonido, integración, collage, la canción es un todo y los matices tímbricos no importan. Tercero: Los solistas, prohibidos. Si son necesarias diez baterías, diez baterías.  Cuarto: varios instrumentos tocando al unísono las mismas progresiones. Quinto: castañuelas y panderetas. Sexto: adiós al elepé (“dos buenas canciones y diez basuras”) y regreso al single, fervoroso, inmediato. Séptimo: mando único. Los músicos, sean quienes sean, tocan como decide el productor. Octavo: mercenarios, los mejores, pero anónimos. Spector contrata a los mejores músicos de Los Ángeles, les paga bien pero les mantiene fuera de los focos. Comienzan a ser conocidos como la Wrecking Crew. Noveno:  el sonido empastado está pensado para que se escuche especialmente bien en los transistores de radio y los jukeboxes. Ninguna mezcla era aprobada si no pasaba la prueba de sonar irresistible en una rockola. Décimo: sexo. Si las canciones de la factoría Motown eran bien educadas y formales (negros cantando para público blanco, conservador y protestante), las de Spector eran lascivas y enigmáticas.

The Ronettes y Phil Spector, 1963

The Ronettes y Phil Spector, 1963

10. Lluvia de hits. Los discos de Spector tuvieron un éxito grandioso. Calaban a la primera escucha pero eran densos. Se mantenían en la memoria pero sin artificiosidad. The Crystals fueron la punta de lanza. Se especializaron en amores difíciles: en He’s a Rebel la cantante desea al líder de una pandilla y en He Hit Me (It Felt Like a Kiss) el amor se mezcla con el masoquismo. Otro trío de chicas, The Ronettes, fueron quizá el mejor grupo vocal de la historia con las impecables Be My Baby y Baby I Love You. Spector se metió al público en el bolsillo. Comenzaron a llamarle “el magnate teen“.

11. Cuando los Beatles viajaron por primera vez a los EE UU en 1964 -en la gira cuidadosamente planeada de la beatlemanía-, pidieron que Spector les acompañase. El productor voló a Londres y regresó a Nueva York con los Cuatro Fabulosos, que le veneraban. Al bajar del avión, que era esperado por miles de fans, John Lennon pidió a Spector que saliese antes. “Tú fuiste el primero”, le dijo.

12. Reinado breve. Tras prendarse del soul de ojos azules de los Righteous Brothers y empaparlos de dramatismo, Spector cerró Philles Records con la más compleja de sus producciones, River Deep – Mountain High, de Ike & Tina Turner, una avalancha compacta y atormentada.

'Ronnie' Bennett. Al fondo, Spector

'Ronnie' Bennett. Al fondo, Spector

13. Se casó en 1968 con Veronica Ronnie Bennett, la chica mala de las Ronettes. El matrimonio terminó en divorcio en 1974. Spector la sometió a malos tratos. Cuando ella se “portaba mal” la encerraba en un armario. Antes había estado casado (1963-1965) con Annete Merar, a quien también le hizo la vida imposible

14. En 1969 Spector hizo un cameo en la película Easy Rider (Dennis Hopper). Interpreta a un traficante de drogas.

 15. Perdió interés por la música. Se convirtió en un recluso paranoide encerrado en la mansión suntuosa que compró en Beverly Hills (21 habitaciones). Unos años después le pareció poca cosa y compró otra, una especie de castillo de dibujos animados llamado Pirineos (33 habitaciones) en la calle Alhambra. Contrató a un guardaespaladas y siempre iba armado.

16. Fue colega de farras y drogas del comediante Lenny Bruce, perseguido por obscenidad por los jueces conservadores estadounidenses.

Lennon y Spector

Lennon y Spector

17. Fue llamado por los Beatles para que intentase salvar las canciones que luego formarían el álbum Let It Be (1970). Las sobreprodujo y estropeó. Paul McCartney se enfureció tanto que en 2003 volvió a editar el disco eliminando toda la intervención de Spector (Let It Be… Naked).

18. Lennon siguió manteniendo la fe en Spector. Le encargó la producción del single Instant Karma! (1970) y de varios de sus álbumes como solista, entre ellos  Imagine (1971) y el infausto Rock & Roll (1975), quizá el peor de los discos del beatle. Spector también produjo un disco de Leonard Cohen (Death of a Ladie’s Man, 1977), al que amenazó con una pistola en el estudio, y otro de los Ramones (End of the Century, 2000).

19. En 1974 estuvo a punto de matarse cuando perdió el control de su Rolls Royce y salió despedido por la luna delantera. Trescientos pedazos de cristal se le clavaron en la cara. Le diagnosticaron trastorno bipolar y cierto grado de esquizofrenia. “Si hablas con Dios, dicen que rezas. Si Dios te habla, dicen que eres esquizofrénico”, declaró.

Spector en el banquillo

Spector en el banquillo

20. En 2003 mató de un tiro a la actriz Lana Clarkson. Se negó a ser detenido y la policía le redujo con una descarga eléctrica. Durante el largo proceso judicial sostuvo que Clarkson se suicidó: “¿Por qué tuvo que venir a mi casa y besar la jodida pistola con sus jodidos labios?”. En 2009 fue condenado a 19 años de cárcel. Está internado en la prisión californiana de Corcoran, donde también se aloja Charles Manson.

 Ánxel Grove

 

 

 

 

 

 

El arte que vive en la ciencia

26 julio 2011
Narval

Narval

La ciencia se presenta ante nosotros, pobres mortales ignorantes, como la magia de nuestros tiempos.

Es el remedio a una carencia, la cura a la enfermedad, el remedio a cualquier incomodidad. Es un ejemplo diario de la dictadura de lo práctico.

Pero en la exactitud y la supuesta frialdad del análisis hay pliegos escondidos.

Los que huímos del pensamiento científico no podemos evitar caer hechizados ante la composición plástica de las células, la herencia genética explicada con los pétalos de las flores o la imagen entre mitológica y temible del narval, ni más ni menos que una ballena unicornio.

Ilustration de anatomía - Jacques Fabian Gautier d'Agoty (1717-1785)

Ilustration de anatomía - Jacques Fabian Gautier d'Agoty (1717-1785)

Hoy traigo a la sección de Obsesiones un microblog -una de esas cuentas alojadas en Tumblr que juegan a ser un cuaderno de recortes virtual- no por su carácter divulgativo, sino por la calidad artística de las láminas de grabados y acuarelas que el autor selecciona.

Scientific Illustration reune dibujos de tratados médicos del siglo XIX, archivos de biblioteca, volúmenes enciclopédicos, notas de campo y arte relacionados con la ciencia.

Nada más abrir la página, el color marrón-cartón de fondo evoca el olor de las páginas de los libros viejos.

El microblog de ilustraciones científicas es una tira de imágenes sin relación una con otra, pero con el vínculo común de la curiosidad, esa sensación que nos hace sentir vivos y tan pequeños al mismo tiempo.

En una visita al azar a Scientific Illustration puedes encontrar material tan diverso y apasionante como éste:

  • Polillas y gusanos de color tierra compartiendo apretados el espacio de una lámina explicativa.
  • Una cabeza humana seccionada por la mitad, con los apagados pero intensos tonos cálidos de la anatomía.
  • Micromundos marinos amplificados hasta que cada criatura parece una máquina terrorífica.
  • Antiguas acuarelas de las auroras boreales.
  • La noticia, junto al grabado de un roedor, de que siete nuevas especies de ratón han sido descubiertas el mes pasado en una montaña remota de Filipinas.
Anatomía del corazón - Vincenzo Michele Giacinto Malacarne (s. XVIII)

Anatomía del corazón - Vincenzo Michele Giacinto Malacarne (s. XVIII)

Permítanse pasar por allí un rato para despertar su mente de las tontas trifulcas diarias, recordar que los seres humanos somos egocéntricos y no vemos más allá de nuestras narices, ingnorando a las demás especies, al planeta que habitamos e incluso a los procesos biológicos que tienen lugar bajo nuestra piel.

Helena Celdrán

Demasiadas lágrimas inmerecidas por Amy, muy pocas por J Dilla

25 julio 2011
"A la mierda los alimentos. La música ya no es la misma. Te añoramos, RIP Dilla"

"A la mierda los alimentos. La música ya no es la misma. Te añoramos, RIP Dilla"

Subscribo el mensaje que sostiene en la cartulina el homeless de mirada intensa. Es uno de los escasos dogmas bajo los cuales estamparía mi rúbrica, caligrafiada, si fuese necesario, con sangre.

La música no es la misma desde que no está entre nosotros James Dewitt Yancey, alias Jay Dee y/o J Dilla.

Queda la tremenda obra, lo sé: abierta, valiente, de mente simple, corazón complejo y ánimo de tugurio, juguete y víbora escondida en el juguete, la granja de los dioses, el ladrido de un perro ciego y las pezuñas del mismo perro… Pero no es consuelo: falta la sorpresa.

Esta sección del blog, Top Secret, está dedicada a creadores poco conocidos, escasamente difundidos, ninguneados por el mainstream o víctimas de las dentelladas del lobo hambriento de la vulgaridad.

¿Merece J Dilla aparecer aquí? La respuesta es doble. No, desde luego, si avistamos la influencia y la calidad de su gran música. Sí, por desgracia, si sufrimos las veleidades mediáticas de estos días hacia la patética y desgraciada Amy Winehouse, cuyo legado se reduce  a dos buenas melodías (muy mal producidas: nunca hubo un Dilla en su vida) y un sinnúmero de apariciones en las secciones de afamados viciosos de los media.

J Dilla, James Yancey, Jay Dee (1974-2006)

J Dilla, James Yancey, Jay Dee (1974-2006)

Contra tanto exagerado redoble, desmemoria, ignorancia, levanto la bandera de un joven muerto al que casi nadie recordó hace cinco años en la miserable prensa generalista española cuando de obituarios de músicos se trata.

J Dilla murió el 10 de febrero de 2006. Tenía 32 años. Los consumió de manera entregada, inflamada, hermosa.

Falleció en un hospital de Los Angeles. Sufría lupus y una rarísima enfermedad de la sangre, púrpura trombocitopénica trombótica.

Era un freak plasmático, con el cuerpo y los fluidos peleados entre sí. Durante los últimos meses estaba tan delgado como un cable y sufrío varios colapsos hepáticos.

Aunque apenas conservaba el ocho por ciento de su capacidad pulmonar, se negó a ser conectado a un respirador mecánico. Nunca utilizó el dolor como justificación para la mediocridad. Nunca exhibió la enfermedad como la entronizada pelele trágica Amy.

Dilla dió una orden taxativa a los quince médicos que le atendían. Era una declaración digna de ser estampada en cada uno de nuestros corazones:

“Nada de tubos”.

En la habitación esterilizada había mucho trasto ajeno a la medicina paliativa, puro material trascendente y luminoso: giradiscos, auriculares, un sampler, una caja de ritmos, una computadora y la materia prima sagrada, el verdadero recuento de leucocitos de J Dilla: montones y montones de discos.

Me consuela la imagen. El cuarto de un moribundo atestado con todas las formas del verbo ser conjugadas en placas de acetato de vinilo: sencillos y flexi discs de siete pulgadas; extended plays de siete, diez y doce; maxi singles de 12 y, los reyes del baile, long plays.

El hospital era el escenario de un retorno, un loop existencial.

El niño J Dilla

El niño J Dilla

Treinta y tantos años antes, en el sótano de la casa paterna de McDougall con East Nevada, en el gueto de Conant Gardens, en el Eastside de la intolerable Detroit, el niño J Dilla jugaba con una pletina de casete, grabando y regrabando los discos de la colección familiar (la madre cantaba ópera, el padre era bajista de jazz) y los que empezó a comprar con sus ahorros. Iba a la tienda, probaba y elegía. Nunca puso puertas al campo: el estilo era lo de menos, sólo importaba el beat.

Lo demás es leyenda: la tutela de Joseph Amp Fiddler, en cuyo estudio siguió enredando aunque con aparatos un poco más complejos; la producción convulsa y underground –bajo seudónimo, sin ego– para los mejores (A Tribe Called Quest, De La Soul, Pharcyde, Busta Rhymes…); las sesiones de 6 de la tarde a 6 de la madrugada en el sótano de McDougall con East Nevada para enseñar gratis a los niños que venían empujando –entre ellos uno que se llamaba Marshall Bruce Mathers–; la tormenta creativa de finales de los años noventa y siguientes, trabajando con Talib Kweli y el gran Common; la sociedad con Madlib

J Dilla: Behind the Beat (foto: Raph Rashid)

J Dilla: Behind the Beat (foto: Raph Rashid)

Siempre al margen, siempre jugando, con poco o ningún interés por los contratos, el satén de la fama y los paseos por las alfombras. Colgando en Internet sus discos y mezclas al alcance de cualquiera, colaborando por el gusto de colaborar, sin preocuparse de papeles y formalidades.

Cuando murió (con decenas de discos, centeneras de canciones, incontables mezclas y producciones) no tenía nada o casi nada. Su familia todavía está pagando los gastos médicos.

Nunca dejó de hacer música. En el hospital, su madre le tenía que dar masajes en los dedos para evitar dolorosos los punzantes calambres de J Dilla cuando hacía mezclas.

No sé qué me pasa con J Dilla. No soy negro, no debería sentir el apetito, no debería erizarme con las crónicas de esquina y auxilio social, no debería advertir la sacudida religiosa del ritmo inclemente…

No hay caricias en la música que dejó: un ronco y quebrado gemido lo mancha todo, sorpresas rítmicas insólitas, desvergüenza, rotura de códigos, sexualidad, una inmensa belleza, un salmo de piel, un cristal roto, la sal del trueno y la huella de la sed, la carne rezando, el tacto en la cara y el llanto en los pies, funk de caballos relinchando y soul de pañuelo empapado por la fiebre…

J Dilla, al mando

J Dilla, al mando

Pese a su progresiva trivialización y sumisión al reinado del satén y las producciones de alto coste, sostengo que el hip-hop es el género musical más importante de nuestros tiempos, el más valiente y sincero, el más arriesgado, el más licencioso, la oración de esta época de harapos morales.

Sé con certeza que si estuviésemos en 1955, Elvis Presley cantaría rap como remedio contra la palidez.

¿Cuántas veces he escuchado de mis amigos la sarta habitual de advertencias sobre los raperos: “demasiado jactanciosos”, “demasiado ególatras”, “demasiado vanidosos”…? ¿Cuántas veces me han intentado llevar al lugar común de los calibres balísticos, las cadenas de oro y los automóviles, casi siempre enunciados por quienes admiten idénticas veleidades en las rock stars de vidas licenciosas, hedonistas y de culto a la dominación de la masa en el estadio hitleriano? ¿Por qué los roquistas solamente son capaces de citar los nombres de Eminem y Kanye West si les pregunto a qué músicos de hip-hop han escuchado?

¿Racismo? Algo de eso hay. Constatación: en el best-seller El ruido eterno, donde abunda el sesudo análisis sobre medianías como Radiohead, el gurú trendy Alex Ross limita las referencias al hip-hop a media página de las casi 800 del libro. Lo hace para deducir que el estilo tiene su base en el minimalismo repetitivo de Steve Reich. Me gustaría estar presente para ser testigo de la agresión si alguna vez Ross expone su tesis de esnob con doctorado  en un gueto de Detroit.

J Dilla - "Donuts" (2006)

J Dilla - "Donuts" (2006)

Tres días antes de la muerte, Jay Dee celebró su último cumpleaños terminando los dos temas finales de Donuts (se reedita ahora en vinilo y con una cubierta diferente), un disco-testamento que justifica una vida y salva unas cuantas más, un disco sagrado y trepanante (“le puso ese título porque los donuts le encantaban, una semana antes de morir me pidió que le comprase una caja”, dice Mamá Yancey).

El disco es un tesoro de 31 piezas mezcladas por un niño. ¿En el sótano, en el hospital?, ¿qué importa?

Las lágrimas que no merece Amy las derramo cada vez que J Dilla entra en mi vida.

Ánxel Grove

Sintetizadores de cartón

22 julio 2011
'2061' - Dan McPharlin

'2061' - Dan McPharlin

Dibuja paisajes de ciencia ficción: planetas nebulosos, superficies vacías, máquinas, rocas y naves oxidadas.

El australiano Dan McPharlin crea en sus ilustraciones un retrofuturo: el futuro que nunca fue, un lugar imaginario en el que se almacenan cohetes-mochila, casas en la luna, coches voladores y robots-mayordomo.

Como si también quisiera crear la banda sonora de la vida espacial en un futuro nostálgico, hace música con sintetizadores.

Le gusta evocar escenarios extraños, lejanos a la Tierra, producir sonidos más cercanos a los fenómenos científicos que a la creación humana. “Lo que me atrae de la música es lo mismo que me conquista del arte visual: la forma, el espacio, la atmósfera“.

Dan McPharlin

Dan McPharlin

Conoce a fondo modelos y marcas y lleva relacionándose con ellos desde una edad temprana. Habla con cariño y respeto de los ejemplares-mazacote de los años 70 y 80, bloques cuadrados de colores serios que fueron testigo de sus primeros experimentos sonoros.

Siempre quise diseñar un sintetizador, pero me faltaban conocimientos. El equipo analógico es visualmente muy atractivo, con botones y controles para cada función”, dice con ánimo de técnico frustrado.

Las miniaturas que he traído hoy a la sección de Artefactos de este blog son una muestra más del amor de McPharlin por las máquinas analógicas, una solución a su falta de conocimientos mecánicos, un modo más de manifestar la admiración por un futuro nostálgico desterrado para siempre.

Dan McPharlin

Dan McPharlin

Conexiones de cables, bobinas, pantallas ecualizadoras… Es todo mentira, los aparatos son mudos y nunca funcionarán.

El artista tarda en elaborar cada uno de estas bellas maquetas de cartón dos o tres días, aunque es frecuente que vuelva a empezar desde el principio si no le convencen.

Luego fotografía a las maquinitas en bodegones  de tonos neutros,  recreando las imágenes de un catálogo desfasado.

Los sintetizadores fantásticos de McPharlin son tan inútiles como apetitosos, irresistibles y estéticos como un caramelo.

Suspirarías por poder manejarlos como un bebé suspira por echarle mano a un juguete infantil.

Helena Celdrán

Chester: 300 crímenes sin resolver y un fotógrafo con vergüenza

21 julio 2011
De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

Foto #1
Doretha Washington, a la izquierda, llora sobre el ataúd la muerte de su hermana menor, Kathy Ann Stewart (49 años, madre de tres hijos), cuyo cadáver aparece a la derecha. Kathy Ann fue alcanzada por una bala perdida mientras estaba en cama, descansando tras cuidar a su madre, enferma de cáncer. Horas después del crimen, un grupo reza ante la casa de Stewart, situada en las viviendas sociales William Penn, una de las zonas más violentas de la ciudad. 

Usted no querría vivir en Chester, condado de Delaware, estado de Pennsylvania, Estados Unidos. Usted no podría vivir en Chester. A usted también le alcanzarían las balas perdidas. Si, por ser negro o pobre o haber nacido con la marca de Caín de la desgracia o todo a la vez, usted se viese obligado a vivir en Chester, olerían su culo débil a millas de distancia. Usted se iría a cama y escucharía los tiros. Usted declararía una mentira: “No vi nada, estaba durmiendo”. Al agente de Policía, que sabe que usted miente, le importa un carajo que mienta. En la comisaría de Chester hay 300 expedientes de asesinatos sin resolver cometidos desde mediados de los años noventa. Gracias a su ayuda y el nulo interés del agente, serán 301.

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

Foto #2
Una niñita en pañales espera en la puerta de la casa de su tío. La madre de la cría ha ido a todo correr al badulaque de la esquina. Una prima juega en el suelo con un ordenador. En la casa viven 12 personas. Algunos duermen sobre el suelo del comedor y el salón.

Usted sería otro paria en Chester. Ganaría, según los ingresos medios de la ciudad, 6.000 euros al año. Seis veces menos que un estadounidense-tipo, tres veces menos que un españolito-tipo. Tendría la sensación de que vive en el pecho de un cadáver. Entre 1960 y hoy Chester ha perdido la mitad de su población, de 60.000 a 30.000 habitantes. No, no me venga con la teoría ultrasur-cospedal de la mano blanda: el porcentaje de población negra es el mismo que entonces (un 75 por ciento). Usted sería negro en Chester. Se acostaría sobre el suelo a esperar. En el pecho del cadáver.

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

Foto #3
Después de ver la tele hasta medianoche, los niños duermen en casa de un amigo de la familia. Los padres tenían fiesta y no querían a los críos cerca.

Sus hijos, que también serían tan negros como usted y su amantísima esposa, no tendrían colegio decente, pero sí mucha escuela de calle y esquina (y una de las tasas de mortalidad infantil más altas del país). Un buen laboratorio a su entera disposición de la aplicación práctica de la teoría de las expectativas racionales de Reagan, Bush, Aznar, Zapatero, Merkel, Blair y todos esos tiguerasos por los que usted votó cuando era blanco, antes de ser negro. No tema. Obama está tranquilo: “vivimos en la era post-racial”. Obama compra la comida en Whole Foods el supermercado nerd que te permite acceder a hortalizas y nectarinas orgánicas (cultivadas en China), dulces como sueños de una noche de verano. No hay sucursal en Chester, tierra de badulaques.

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

Foto #4
Joven en su casa. Noche.

¿Juegan en Chester? ¿Alzan los brazos, como en un movimiento de un tai-chi funerario, y los elevan, inspirando con languidez, hasta parecer cristos crucificados con una sonrisa que en la noche es una mueca grotesca? ¿Hay reglas sociales en Chester, un municipio cuyo alcalde, desde una pulcra página web, se vanagloria de que no hayan subido los impuestos locales durante “dieciseis años consecutivos”, pero no menciona la criminalidad, el desplome, la osadía de la maldad en los corazones, el índice de cáncer y asma por las emisiones de la industria pesada instalada en las orillas del río Delaware? Si usted no fuese el negro que es, ¿qué razón le conduciría a Chester, donde cuatro de cada diez menores de 18 años son pobres de solemnidad, dos de cada cuatro viviendas están abandonadas, tres de cada diez cabezas de familia son mujeres solas, los índices de polución industrial son los más altos del país y las Glock circulan con cristiana solidaridad de mano en mano, repartiendo mútuamente la paz eterna de la pólvora? ¿Iría usted a Chester para visitar el viejo Seminario de Teología Crozer, donde Martin Luther King Jr. terminó en 1951 un bachillerato en Divinidad (lo juro, existe)? ¿Tuvo usted alguna vez un sueño? ¿Le hizo falta soñar ante de ser el negro de badulaque que es ahora?

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

Foto #5
Latasha Bacon (21 años) fuma un cigarrillo. Está en arresto domiciliario tras un mes en la cárcel por una pelea doméstica con el padre de sus hijos.

Entre 2007 y 2009 en Chester asesinaron a 58 personas (ocho veces más que la media de crímenes mortales de EE UU según la incidencia porcentual sobre la población). Si la ciudad de Madrid fuese Chester habría 1.700 cadáveres al año por disparos (la navaja ya no se lleva). Madrid-Chester tendría anualmente 1.852 violaciones, 21.271 robos y 62.121 asaltos con violencia. ¿Qué dirían los ultrasur-cospedal, la chulapa de hierro Aguirre, el tirillas Gallardón?  ¿”No vi nada, estaba durmiendo”? Es probable: también serían negros.

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

De la serie "When the Spirit Moves"- Justin Maxon

Foto #6
Personas a pie y en bicicleta durante una tormenta invernal con un metro de nieve. La pobreza impide a casi todos los vecinos tener vehículos propios. A la izquierda, un chico posa como si disparase una pistola, un gesto común entre los niños de Chester.

El autor de estas seis fotos se llama Justin Maxon. Nació en 1983. Lo traigo hoy a Xpo porque, a diferencia de los ególatras del objetivo, Maxon siente vergüenza por hacer tan buenas fotos.

Desde hace tres años está embarcado en el proyecto When the Spirit Moves (Cuando el espíritu se moviliza), una crónica fotográfica desoladora y valiente de lo que sucede en Chester. Suyos son también los textos en cursiva que explican cada imágen. Hay más fotos en esta pieza de la revista Burn.

Maxon ha escrito:

“En estos tres años he aprendido que Chester es un lugar donde, por un efecto dominó de problemas socio económicos, agravados por una larga historia de corrupción administrativa, la comunidad se ha revelado como un microcosmos de las heridas del racismo (…) He sido testigo de una cantidad enorme de tragedias y me he comportado a menudo como un espectador desamparado con una cámara. Nunca he visto que mi trabajo haya beneficiado de manera tangible a la comunidad. Siento que muchos fotógrafos, yo incluido, no utilizamos nuestro trabajo en pro de aquellos que retratamos. Las fotos acaban en una web o, como mucho, publicadas por una revista o un diario, lugares donde el fotógrafo no tiene control sobre el dialogo que resulta de las images. Las lanzamos a los abismos de la imagineria, esperando de forma idealista que pase algo. Casi nunca pasa nada. La gente pasa la página”.

El fotógrafo que tiene vergüenza de ser fotografo está buscando fondos para que sus fotos no sean tristes como un recorte. Quiere emplear el dinero en un proyecto comunitario contra la violencia en Chester. Como primer paso, hará fotos de gran formato de los familiares de los 300 muertos en asesinatos sin resolver y organizará una manifestación. Es un fotógrafo que desea regresar a la escena del crimen. No declarará: “No vi nada, estaba haciendo fotos”.

Ánxel Grove

 

William S. Burroughs, San Virus

20 julio 2011

Ésta es la oración de cada una de mis noches:

Gracias por el pavo salvaje y las palomas pasajeras, destinadas a convertirse en mierda en las sanas tripas americanas. Gracias por un continente para saquear y envenenar. Gracias por los indios, que proporcionaron un módico peligro y desafío. Gracias por las vastas manadas de bisontes para matar y desollar y dejar pudrir. Gracias por las recompensas por lobos y coyotes. Gracias por un sueño americano para poder vulgarizar y falsificar hasta que la mentira desnuda brille al trasluz. Gracias por el Ku-Klux-Klan y los sheriffs que hacen una muesca en sus armas por cada negro muerto. Por las decentes y devotas señoras, con sus rostros mezquinos, tensos, amargos, malvados. Gracias por las pegatinas de ‘Mate un marica en nombre de Cristo’. Gracias por el sida de laboratorio. Gracias por la Ley Seca y la guerra contra las drogas. Gracias por un país donde a nadie lo dejan vivir su propia vida. Gracias por una nación de camellos. Sí, gracias por todos los recuerdos. ¡Está bien, presenten armas! Siempre fueron ustedes un dolor de cabeza y siempre fueron aburridos. Gracias por la última y mayor traición del último y más grande de los sueños humanos.

William S. Burroughs (1914-1997), politoxicómano, bisexual, libertario, defensor de las armas de fuego, conjugador impenitente del verbo encular, escritor de fuste, inventor de máquinas de sueños, profeta de la interzona, plegador de papeles, pintor, inventor del punk y abuelo de los punkis, trajinador de hipodérmicas, cantante de rap, cineasta, cazador de efebos, reinventor de la piratería…

William Burroughs por Annie Leibovitz

William Burroughs por Annie Leibovitz

San William Burroughs, el virus. Deberían ustedes rezar conmigo. Aunque sea en forma de Cotilleando a…

1. El tío de W.S.B. fue Ivy Lee, el inventor de las relaciones públicas modernas. Fue el encargado de relaciones externas de la familia Rockefeller.

2. La madre de W.S.B., Laura Lee Burroughs, procedía de una familia sureña de abolengo, entre cuyos ancestros estaba el general sudista Robert E. Lee.

3. La fortuna familiar procede de la máquina sumadora Burroughs Adding Machine.

4. Disparó por primera vez con un arma a los ocho años.

5. A la misma edad escribió su primer relato, The Autobiography of a Wolf (La autobiografía de un lobo).

6. Fue iniciado en el el opio por invitación del mayordomo de la familia.

7. Cita: “La democracia es cancerígena y su cáncer es la burocracia”.

8. Fue a Viena a estudiar Medicina. Se casó por conveniencia con una mujer judía, Ilse Klapper, para que ella obtuviese una visa de entrada en los Estados Unidos y escapase de los nazis. Se divorciaron pero siguieron siendo amigos durante varias décadas.

Mano auto mutilada de W.S.B.

Mano auto mutilada de W.S.B.

9. A los 25 años se mutiló la mano, cortándose dos falanges del pulgar izquierdo. Dijo que lo hacía como parte de “una ceremonia de iniciación de la tribu piel roja de los Crow”.

10. En 1942 se estableció en Chicago y trabajó como exterminador de plagas.

11. En 1944 fue arrestado, junto a su amigo, el escritor Jack Kerouac, como posibles testigos de un crimen pasional entre homosexuales.

12. In 1946 fue arrestado otra vez: por falsificar recetas de narcóticos.

13. Cita: “Toda legislación que castiga maneras de vivir es propia de un estado policial”.

14. Se casó con Joan Vollmer, una joven estudiante de periodismo que le había presentado Kerouac. La pareja se fue a vivir a Texas. Cultivaban marihuana. Consumían bencedrina inhalada. Tuvieron un hijo en 1947, William Burroughs III, Bill Jr. La familia se fue a México DF en 1949. Burroughs se matriculó en Antropología.

New York Daily News, 8 de septiembre de 1951

New York Daily News, 8 de septiembre de 1951

15. Dos años después, en 1951, W.S.B. mató a Joan de un disparo en la cabeza mientras jugaban a Guillermo Tell. Usaron una bola de cristal en vez de una manzana. Antes del disparo, ella dijo: “Voy a cerrar los ojos. No soporto la sangre”. Estaban muy colocados. A W.S.B. le condenaron a un año de cárcel por imprudencia criminal, pero no cumplió más que trece días de arresto. Dijo más tarde que de no haber matado a Joan nunca se hubiera dedicado a escribir.

16. Cita: “Me niego a vivir en una sociedad en la cual las únicas personas a las que se les permite la posesión de armas sean la policía y los militares”.

17. Su primer libro, Queer (Marica), lo escribió entre 1951 y 1953, pero no fue publicado hasta 1985. En 1953 editó bajo el seudónimo de William Lee la novela Junkie, Confessions of an Unredeemed Drug Addict (Yonqui, confesiones de un drogadicto irredento). La frase tras la palabra junkie fue añadida por la editorial.

18. Cita (de Yonqui): “Colocarse es ver las cosas desde un ángulo especial. Es la liberación momentánea de las exigencias de la carne temerosa, asustada, envejecida, picajosa“.

19. Otra cita (de Yonqui). “No acepto la teoría de que la droga impregna el organismo de forma permanente -se supone que se acumula sobre todo en la médula espinal- y está siempre al acecho, ni me satisface ninguna de las respuestas psicológicas. Creo que el uso de la droga causa una alteración celular permanente. Una vez yonqui, siempre yonqui. Puedes dejar de consumir droga, pero nunca te desenganchas del todo”.

20. Muchos años después, en 1993, W.S.B. -que se metió heroína toda su vida- escribió el guión del corto The Junky’s Christmas (La Navidad del yonqui), que produjo Francis Ford Coppola. W.S.B. también actúa y pone la locución a la desaforada historia.

21. W.S.B. aparece en la portada del disco de los Beatles Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967). Está al lado de Marilyn Monroe.

22. Adoraba a las serpientes y a los gatos.

23. Uno de sus mejores libros, quizá el mejor, Naked Lunch (El almuerzo desnudo, 1959) fue rechazado por obscenidad por la editorial hippie City Lights. El editor de la revista liberal Chicago Review fue despedido por publicar un adelanto. W.S.B. logró colocarlo en una editorial francesa.

Autorretrato de W.S.B.

Autorretrato de W.S.B.

24. Cita (de la introducción de El almuerzo desnudo): “Si los países civilizados quieren volver a los ritos druídicos de la horca en el Bosque Sagrado, a beber sangre con los aztecas o a alimentar a sus dioses con sangre de sacrificios humanos, que vean lo que de verdad comen y beben. Que vean lo que hay en la gran cuchara de las noticias“.

25. El libro se enfrentó a cargos judiciales por obscenidad que sólo fueron sobreseidos en 1966. Fue el proceso criminal más largo de la historia de los EE UU contra una obra literaria y su autor.

26. En Turquía, tras una denuncia de oficio de la fiscalía hace dos meses, pueden condenar a al editor de W.S.B. a nueve  años de cárcel. Dicen que la novela The Soft Machine (La máquina blanda, 1961) desarrolla “actitudes permisivas hacia el crimen, concentradas en los atributos banales, vulgares y débiles de la humanidad”.

27. Cita (de La máquina blanda): “Corta las líneas del mundo – Corta las líneas de la música – Aplasta las imágenes del control – Aplasta la máquina de control – Quema los libros – Mata al sacerdote – ¡Mata, mata, mata!”.

28. W.S.B. siempre iba armado, incluso cuando estaba en la cama.

Con una amiga

Con una amiga

29. Cita: “Un paranoico es alguien que sabe de qué va la cosa”.

30. W.S.B. vivió 24 años (1954-1974) fuera de los EE UU. Pasó por muy malos momentos económicos. En Londres vendió la máquina de escribir para comprar heroína.

31. Cita (carta de 1977): “He leído en People que Keith Richards tiene una mansión en el norte de Nueva York, un piso en París, elegantes casas en Londres y Jamaica y un castillo en Chichester. Y aquí estoy yo, comprando la ropa en el Ejército de Salvación”.

32. En 1977 fue uno de los primeros estadounidenses en recibir un transplante de hígado.

33. Su único hijo [ver punto 14] murió a los 33 años. Estaba intentando desengancharse de la heroína con un tratamiento de metadona. Había publicado dos (malas) novelas e intentado vivir a la manera de su padre.

34. Cita: “El rostro de la maldad es el rostro de la absoluta necesidad”.

35. A los 77 años le hicieron un triple by-pass. Dejó de fumar, pero no de chutarse.

36. Cita: “Has de estar en el Infierno para ver el Cielo”.

37. Antes de suicidarse, Kurt Cobain visitó a W.S.B. Tocó la guitarra en el disco de spoken-word del escritor, The “Priest” They Called Him.

38. Pintó cuadros disparando bolas de pintura con un rifle. Tuvo un gran éxito comercial cuando los expuso.

39. Cita: “Chulos del mundo, hay una sola marca a la que no podéis derrotar, la marca interior”.

40. Participó en docenas de discos. La impagable página Ubuweb los tiene alojados aquí. Sus experimentos cinematográficos pueden verse aquí.

41. Cita: “Emitir no puede ser nunca más que un medio para emitir más, como la Droga. Trate usted de utilizar la droga como medio para otra cosa (…) Al emisor no le gusta la charla. El emisor no es un ser humano (…) Es el Virus Humano“.

William S. Burroughs with Glasses, Kansas - Herb Ritts, 1990

William S. Burroughs with Glasses, Kansas - Herb Ritts, 1990

42. Protagonizó una campaña publicitaria de Nike.

43. Cita: “No somos responsables. Robad todo lo que esté a vuestro alcance”.

44. Escribió 16 novelas, otros tantos ensayos y centenares de relatos cortos.

45. Más allá de la escandalera de los primeros libros, algunas de sus novelas tardías, como Cities of the Red Night (Ciudades de la noche roja, 1981) y The Place of Dead Roads (El lugar de los caminos muertos, 1983), están entre los mejores del siglo XX.

46. Casi toda su obra está traducida al castellano, aunque algunos títulos están fuera de circulación.

47. Cita: “1. Nunca entregues nada a cambio de nada. 2. Nunca entregues más de lo que tienes (espera a que el comprador esté hambriento y hazlo esperar). 3. Recupera todo lo que puedas”.

Zapatos favoritos de W.S.B. (foto: Peter Ross)

Zapatos favoritos de W.S.B. (foto: Peter Ross)

48. Murió en Lawrence (Kansas), a los 83 años. Ataque al corazón.

49. Cita (de El lugar de los caminos muertos): “Ansiaba drogas y placeres desconocidos y una distante estrella llamada HOGAR“.

50. Última entrada en su diario: “¿El amor? ¿Qué es? El más natural de los analgésicos”.

Ánxel Grove

No hay dos gotas de tinta iguales

19 julio 2011
'Bubble 15' - Roland Flexner

'Bubble 15' - Roland Flexner

La gota nunca cae igual dos veces.

Mi primera impresión al ver los dibujos-gota del artista francés residente en Nueva York Roland Flexner fue que también podrían pasar por haikus japoneses.

Los remolinos de tinta que descansan sobre el papel apenas miden 12 por 17 centímetros. Son explosiones, planetas, esferas con degradados de grises, arañas aplastadas, retinas afectadas por una extraña enfermedad, rostros desconocidos, canicas…

Me sorprendió descubrir la larga trayectoria de Flexner como artista, sus devaneos iniciales con el pop-art, sus obras conceptuales. Pero claro, habiéndo nacido en 1944 supongo que a uno le da tiempo de cambiar y de tirarlo todo a la basura varias veces.

La técnica es sencilla hasta lo insultante. Sólo hace falta un tubo de plástico: “Meto el tubo en la mezcla, soplo la pompa, revienta y sólo tengo unos segundos para modificarla”. En esos segundos no se sabe si actúa a la loca o realmente sabe lo que quiere. Es posible que ni él lo sepa.

'Bubble 1' - Roland Flexner

'Bubble 1' - Roland Flexner

Traigo estas gotas volcánicas a la sección de Obsesiones porque su autor parece estar embebido por el azar de estas manchas redondas, igual que ellas se dejan capturar casi al instante por la porosidad del papel.

Se declara una persona muy paciente y, sin embargo, confiesa que en cada pompa le invade la euforia del resultado inmediato.

Su modo de proceder está inspirado en el suminagashi (tinta flotante en japonés), una técnica japonesa que nació en la Edad Media.

A grandes rasgos, consiste en verter en una misma bandeja agua, gelatina y tinta para después manipular la superficie.

El resultado es una imagen marmolada y caprichosa.

Flexner ha creado así obras mayores, paisajes completos en un éxtasis de oscuridad. También para ellos el tiempo está limitado a unos pocos movimientos en el segundero de un reloj.

Con las gotas sin embargo da un giro a esta técnica ancestral japonesa. Concentra todas las posibilidades en un movimiento, un soplido casual, para que un pegote de tinta aterrice en el papel y cuente una historia.

Helena Celdrán

La cárcel donde nació la música

18 julio 2011
Parchman

Parchman

Algunas cárceles hacen que la noción del infierno sea deseable.

En el mundo invertido del blues, donde la ruina y el dolor son garantía de veracidad, las cárceles son uno de los regazos primarios.

Junto con plantaciones y juke joints, las prisiones acunaron al niño trágico, le alimentaron con leche amarga.

Parchman, por ejemplo. Una antigua granja -es decir, otra forma de presidio- comprada por el Estado de Misisipi en 1900 para encerrar a negros.

Los legisladores no estaban dispuestos a perder los 80.000 dólares que costaron las 7.300 hectáreas iniciales (se ampliaron pronto a 15.000) de terreno seco, agrietado, húmedo y poblado de febriles mosquitos del delta.

Pusieron a los convictos a trabajar (seis días a la semana, diez horas al día). Cultivos de algodón y granjas de cerdos y gallinas atendidas por presos encadenados.

La apariencia era compasiva. “Mirad, no hay puerta, no hay rejas, no hay torres de vigilancia. El terreno está abierto”, decían los alcaides. Tras ellos, los guardias a caballo, armados con Winchester de repetición, mascaban tabaco y escupían. Los gargajos eran lentejuelas sobre la arcilla.

En 1905 la cárcel-empresa cerró el año con unas ganacias de 185.000 dólares (equivalentes a unos 5 millones de dólares de ahora). Era la segunda fuente de ingresos de Misisipi, sólo superada por la recaudación de impuestos.

Algunas cárceles han merecido el interés de los blancos. En las de San Quintín y Folsom cantó Johnny Cash; Burt Lancaster crió gorriones en Alcatraz. A Parchman nunca se acercó ningún famoso. Excepto los guardias armandos, todos en Parchman eran negros.

Por mucho que digan algunos esnobistas de ciudad, el blues no nació de noche. La lámpara de aquel parto fue el sol que, en las plantaciones, castigaba con una severidad racista.

Los días en Parchman era muy largos y el blues siempre estuvo ahí, a plena luz, latiendo en los surcos como una víscera. Bukka White, que sabía lo que era una cárcel, lo dijo mejor que nadie:

Estoy en la vieja granja Parchman
Pero quiero volver a casa

Parchman, 1910

Parchman, 1910

El blues de Parchman era una polifonía de jirones: la piel desgarrada de las manos que arrancan el algodón de las cápsulas; el chirrido de los carros de mulas arrastrando la carga hasta las desmontaderas; los gritos de reclamo de los capataces; el himno milenarista de las chain-gang de hombres atados por los tobillos; los golpes de azada contra las malas hierbas; en la lejanía, los gritos de los sondistas de las barcazas y el gemido de los silbatos de los trenes, afinados personalmente por cada maquinista para distinguir un convoy de otro y, a falta de relojes, decir la hora, contar los minutos restantes de vida.

Los braceros de la cárcel nada poseían, ni una herramienta, ni una tabla, ni un animal. Morían con el mismo pantalón de sarga con el que había muerto antes otro interno. Tenían tiempo para cantar porque vivían para trabajar.

Columna de castigo. Parchman

Columna de castigo. Parchman

El blues no sabe de sutilezas. En Parchman castigaban a los díscolos, poco productivos o protestones con latigazos de Annie la Negra, una correa de cuero de diez centímetros de ancho que había mellado espaldas de esclavos desde hacía medio siglo y que la prisión guardaba como un tesoro. Los encargados de administrar la sanción eran los presos de confianza: chivatos, veteranos sometidos, amantes de los guardias…

Los azotes, como los golpes de azada, los cascos de los caballos, las inundaciones del río y el vuelo de los mosquitos, también seguían el ritmo.

Algunas canciones nacieron en ferias de ganado (Elvis Presley y su country acelerado); otras, en burdeles (los Beatles y sus nacientes armonías en la zona rosa de Hamburgo); otras más, en el garaje de papá (las canciones de capilla y pies descalzos de los Beach Boys tras lavar y sacar brillo al automóvil de la familia); otras, sobre las sábanas desordenadas tras el sexo (Sam Cooke)…

Al blues lo parió la cópula entre un látigo y el vientre de una prisión.

Son House, el músico sin el cual no hubieran existido los White Stripes (por citar un ejemplo menor y de escasa importancia), estuvo internado en Parchman durante dos años. No está claro si por contrabando o, como a él le gustaba alardear, por matar a una mujer. En una fecha tan tardía como 2005 descubrieron una de sus grabaciones, Mississippy County Farm Blues. Sólo hace falta escucharla para visitar Parchman, la cárcel donde nació la música.

Ánxel Grove