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Trasdós Trasdós

No nos disgusta la definición del término trasdós: la "superficie exterior convexa de un arco o bóveda". En este blog perseguimos estar en alerta y con el objetivo siempre dispuesto para capturar los reflejos, destellos, brillos y fulgores que el arte proyecta.

La grieta sin fondo de las fotos anónimas

Una de las fotos de "The Face in the Lens"

Una de las fotos de "The Face in the Lens"

No es una foto de un prima donna cualquiera del reportaje cándido. Nunca ha sido vendida por comisionistas de agencia o galeristas a mano armada.

No tiene firma. No consta autoría.

Sin embargo, la prefiero a cualquier fotografía becada por PHotoespaña con el beneplácito (y los euros) de sus muchos patrocinadores (instituciones públicas de dudoso pelaje, nichos bancarios practicantes de la usura, empresas cerveceras, fabricantes de automóviles y otros especímenes del status quo que nos ha condenado al abismo).

De este retrato candoroso -tristeza, abandono, esperanza, gesto- sólo sabemos tres cosas:

1. Mide 9,9 por 6,7 centímetros.

2. Fue realizado en 1960 en algún lugar de España.

3. Deja en evidencia la cultura del ego, la prepotencia y la banalidad que campa a sus anchas en buena parte de la fotografía contemporánea.

Es una foto anónima, una foto encontrada. Por ende, abandonada por su autor o propietario.

Añade a sus valores, a esa condensación emotiva que me hace verla y erizarme, la condición de resto, de trapo, de historia abierta, de interrogante…

Europa, 1940

Europa, 1940

Hoy quiero hablarles en Xpo -la sección de este blog dedicada a fotografía- de un libro. Se titula The Face in the Lens. Anonymous Photographs. Lo acaba de reeditar la editorial de la Universidad de California.

No se les ocurra comprarlo en una librería. En España los libros de fotografía son más caros que la heroína y hay una regla de oro que cualquier yonqui debe cumplir a rajatabla: si la droga es la misma, cómprala al camello que te haga mejor precio. En la sede inglesa de Amazon se puede conseguir, nuevo, por 18 euros más gastos de envío. Si no le importa que otras manos lo hayan tocado antes, por 14 euros.

El autor de la antología, Robert Flynn Johnson, está enamorado de las fotos anónimas, huérfanas en su “espléndido aislamiento”.

No pueden ser evaluadas, dice Johnson en un texto introductorio, con los condicionantes que impone la autoría, que casi siempre es un hándicap: si sabemos que una foto es de tal o cual gurú, santón o autor aplaudido, la mirada no es la misma, está coartada de antemano, en el mejor de los casos, por la inconsciente propensión a dejarnos llevar, y dirigida, en el peor, por las aviesas campañas de propaganda que intentan decirnos qué y cómo mirar.

"Mujer joven con elefantiasis" (EE UU, 1878)

"Mujer joven con elefantiasis" (EE UU, 1878)

Alejadas de la visión nostálgico-historicista, esa especie de exclamativo qué bonitos eran los viejos tiempos, las fotos de The Face in the Lens, impiden la apatía.

No estamos ante las imágenes que debemos ver porque lo diga un artefacto mediático sobre el uso del tiempo libre (el poco que nos permiten los explotadores).

Lo que tenemos ante los ojos es espacio abierto, en blanco. Nos toca esforzarnos.

“No puedes depender de tus ojos si tienes la imaginación desenfocada”, dijo Mark Twain.

La experiencia de ver fotos anónimas de las que sólo, como mucho, conocemos la parcialidad de dos o tres detalles (una nota en el reverso, un sello con una fecha…), tiene que ver con la relación entre mirada e imaginación.

EE UU, 1910

EE UU, 1910

Ante la joven mujer-elefante un click pasa de off a on, activamos  articulaciones sutiles que con frecuencia mantenemos en estado de esclerosis y volvemos a ver, queremos entrar, romper el silencio.

¿Y el bebé muerto. Perfecto y cándido, pero muerto?

Sabemos todo lo que dicen los foto historiadores y archiveros (la tradición, el exvoto mortuorio, el deseo de retención…), pero la vulnerabilidad se acrecienta por la enorme grieta del anonimato.

Por utilizar un lugar común, creo que todos sabemos que en ese agujero caeremos, que, como el cadáver del bebé, la joven-elefante, los niños-fumadores, la muchacha española triste, nadie se acordará de nosotros cuando estemos muertos.

Asómense al precipicio.

Ánxel Grove

4 comentarios

  1. Dice ser segun

    muy interesante, gracias

    19 Mayo 2011 | 20:55

  2. Dice ser yolanda

    estoy impresionada. que bonito!!

    20 Mayo 2011 | 06:27

  3. Buen Articulo. Muchas Gracias por publicar cosas interesantes.

    20 Mayo 2011 | 07:36

  4. Dice ser kutaisov

    Gracias por el artículo y… corro a comprar el libro, ciertamente son fotos que estremecen y el hecho de que no lo sepamos todo de ellas hacen que de cierta manera tengamos que poner de nuestra parte también.

    Muchas gracias por el artículo, saludos.

    21 Mayo 2011 | 23:50

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