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Solo un capítulo más Solo un capítulo más

Siempre busco la manera de acabar una serie cuanto antes... para ponerme a ver otra.

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El Príncipe no sabe dejar intrigados a sus espectadores

La evolución de este año de El Príncipe ha sido notable. De una serie mediocre como era el año pasado ha pasado a ser una ficción interesante, con un fondo actual y un desarrollo más que interesante. Es cierto que a veces se le ha ido la olla con algunas subtramas que no tienen ni pies ni cabeza y que quizá se hayan pasado de rosca con tantísima conspiración en el espionaje español. Pero el resultado en su conjunto es interesante y merece la pena haber visto la mitad de la temporada final que terminó ayer. El problema es que no saben dejarnos intrigados. No aciertan al hacer un cliffhanger. Y eso es un problema. El final del episodio de ayer es un gatillazo en toda regla por esta razón.2

El capítulo final de la mitad de la serie de Telecinco, a la espera de que en unos meses lleguen los episodios definitivos que la cerrarán para siempre, es una historia de fracasos varios. Fracasa el protagonista, Javier Morey; el villano, Faruq; el contrapunto femenino a ambos, Fátima; e incluso el servicio de espionaje que con tanta fuerza ha entrado en las tramas este año.

4La apuesta de El Príncipe en este tiempo ha sido arriesgada. Abrazar la trama de la acción dejando de lado lo que le hacía daño, que no es otra cosa que la historia de amor entre los protagonista, suponía jugársela con gran parte de su audiencia: los adolescentes. Y les ha salido bien. Apostaron a lo bestia y ahora ven los resultados, puesto que ha sido regular en audiencia y ha atraído incluso a público que dejamos de creer en ella por centrarse en esa estupidez de amoríos que fue en la primera temporada.

Pero, como dije antes, también ha escapado a su control querer dar un giro de 180º. A veces no he comprendido a qué venían tantas muertes ni tantísimo foco en ese supuesto entrenamiento de terroristas que quieren hacer la Yihad. Tampoco es del todo creíble que nos vendan que precisamente cierto tipo de personajes se sumen a los islamistas y que eso conlleve un efecto dominó. Soy consciente de que esto suele ocurrir así. Pero no me consta que sea con ese tipo de perfiles. Deberían buscar que su relato sea creíble al máximo. Aquí no lo han conseguido.3

Además, no ha ayudado que hubiese tanto secundario. Incluso ha mareado. Y si vas a tener un villano, ten claro cual. No hay que cambiar a mitad de temporada por uno que no es tan malo, que es lo que han hecho los responsable de la serie.

1El Príncipe regresará en unos meses. Espero que vuelva a ofrecernos ese riesgo de estos meses. Y ojalá controlen un poco lo que cuentan y deje de parecer tan alocada a la hora de eliminar personajes o hacer que algunos se pasen al bando de los malos. Es el único fallo que le encuentro, aunque sea grande por el tiempo de metraje que ocupan. Al menos ya han acertado con lo que deben dedicar a las historias personales: el tiempo justo. No es necesario más. Como tampoco lo era el pasteleo entre Morey y Fátima. Eso sí que se lo han aprendido bien.

Más acción y menos azúcar refinado. Eso es lo que queremos sus espectadores. Por algo hemos recuperado la fe en ella.

‘Jaimito’: la webserie basura de Kiko Rivera

1El año pasado celebré algo muy importante en un restaurante del centro de Madrid. El sitio era un poco caro y pijo, pero la ocasión era tan especial que lo merecía. Se trataba de un negocio con dos partes: una de bar, donde la gente estaba viendo el fútbol (era el día que comenzaba el Mundial de Brasil) y otra de restaurante, donde la calma y el ambiente íntimo imperaban. Todo empezó a torcerse cuando, nada más sentarnos, escuchamos a un tipo bastante famoso dar gritos desde la mesa que estaba al otro lado de la sala. Junto a él había tres personas que no hacían más que el ruido normal de mantener una conversación. Pero él no. Se comunicaba a voces con sus acompañantes y con los camareros. Y cuando escuchó que alguien había marcado un gol en el partido que se estaba emitiendo, se levantó alzando la voz preguntando de quién era el tanto. El remate, antes de irse, fue ponerse a hablar por el móvil con el altavoz. Se escuchaba todo lo que se contaba con una mujer que le había llamado. Tras todas estas faltas de respeto a los que estábamos intentando pasar una buena noche, se fue junto a sus acompañantes. Sí, ese famoso era Kiko Rivera.3

Tras presenciar aquello, uno se pregunta cómo un tipo que no cuenta con la mínima educación de comportarse en un sitio público puede aspirar a algo más que a vivir del cuento en los programas de la telebasura rosa. Hasta que te das cuenta de que hay un grupo de comunicación que le puede permitir todo eso y mucho más. Sí, con Mediaset es posible que alguien como el hijo de Isabel Pantoja pueda ser protagonista de una serie. Aunque solo se emita en Internet. Ésta se llama Jaimito, está formada por sketches de algo menos de 10 minutos y es sin duda la mayor bazofia que se verá en este 2015. Aunque seguro que de clics y visitas irá sobrada, dado lo bien que funciona la web de Telecinco y la curiosidad que hay por este personaje.

4Esta auténtica basura en formato de webserie (que produce José Frade, el experto en hacer de lo malo un negocio) trata de contar la vida de un chaval disperso que lo más que hace es dormirse en clase. El primer capítulo es el de su nacimiento, en el que no falta nadie: Soledad Mallol y Fernando Esteso son su madre y su abuelo, respectivamente. También aparece el difunto Pedro Reyes. Los tres le dan un poco de verosimilitud al esperpento. Lo malo es que es el propio Paquirrín quien narra hasta que aparece al final del sketch. El segundo va de que se queda sopa en una clase de historia y sueña con que es un centurión romano. Lo que me ha hecho experimentar los 8 minutos más largos de mi vida a la hora de ver un producto televisivo5

Hay que decir que Telecinco rechazó, con buen criterio, emitir esto en televisión. Pero lo que no es admisible es que haya aceptado que esté en su web. Una vez más, Mediaset está contribuyendo a reinventar la telebasura (en este caso, a través de Internet). Es un insulto para cualquier profesional que se deja la vida en un guión, una dirección o una producción. Que haya actores conocidos que se hayan prestado a esto (lo de Esteso no sorprende) tampoco se entiende. Supongo que más cornás da el hambre.

Me resulta incomprensible que alguien que ya ha demostrado no saber hacer nada delante de unas cámaras ahora pueda ser actor. Por muy hijo de torero y tonadillera convicta y condenada por blanqueo de capitales sea. Lo peor de todo es que no hay nada que se pueda salvar en Jaimito. El guión es malísimo, las risas enlatadas son de pena y solo ver a Paquirrín de personaje principal da grima.

2Como decía antes, todo esto dará igual: seguramente, triunfará. Sus predecesoras, como Gym Tony, ya lo han hecho en la televisión. Escenas de matrimonio también puede citarse como uno de sus referentes. Hasta la última ‘maravilla’ de Telecinco, Ancladoses mejor que esto.

Lo que más pena da de todo esto es que se confirma ese tópico que muchas veces quieres negar por exagerado: si eres un famosillo del tres al cuarto, siempre habrá un grupo de comunicación que te dé la posibilidad de vivir del cuento. Del que sea. Pero esto de darle una serie a un incapaz interpretativo ya es pasarse.

Húndete, Anclados

2Hay gente que no aprende. Que se cree que puede seguir ofreciendo lo mismo y triunfar evitando cualquier crítica negativa. Que está convencida de que el humor tiene que ser rancio y pobre, cargado de chistes fáciles y que no tienen ninguna gracia por lo malos que son. Porque hacer reír es difícil. Se puede conseguir con bromas sobre los inmigrantes, los gitanos o los discapacitados. No hay límites en el humor. Otra cosa es confundirlo con burla e insulto. Y eso es lo que ocurre en la mayoría de comedias españolas. La última en querer alzarse como la más zafia de la parrilla es Anclados. Aunque eso no es lo peor. De hecho, es que no puede ser más mala. Por eso se hundirá.5

El argumento tampoco es de los que hacen historia. Un crucero cambia de manos, después de que el padre del hasta ahora director decida ceder el poder a su otra hija. Por supuesto, él es tonto y ella una déspota a la que encima le falta un ojo. Por medio, una tripulación llena de chalados que, faltaría más, son fachas o idiotas. También está el pasaje, donde está la típica ricachona pija que cree que su dinero le da derecho a tratar mal a los demás. Y a la que, oh, sorpresa, se le corta el grifo porque su marido resulta ser un corrupto que se gasta el dinero de otros en droga y prostitutas. Todo un ejercicio de innovación televisiva por parte de, cómo no, Globomedia.

3Suelo esperar a ver dos o tres capítulos de una serie para decidir si me gusta o no. Con ese número de episodios se pueden vislumbrar los matices suficientes. Pero la simpleza hace innecesario gastar tanto tiempo en algo. Anclados es tan penosa que con 10 minutos ya puedes saber todo lo que te va a ofrecer el resto del tiempo. Solo con 5 minutos yo ya quería apagar la tele y ponerme 10 capítulos de Los Soprano (seguidos) para compensar tanta mediocridad. Y aún así lo vi entero. 6

El intento de hacer gracia del último (futuro) fracaso de Telecinco en el ámbito de la comedia se basa en que los personajes hagan chistes con penes y explotar al máximo los estereotipos. La ficción de calidad debe ser de pijos para los que están detrás de esta infamia. Porque solo una serie supera a esta en chabacana: Gym Tony.

1Con solo esos pocos minutos de visionado se nota que Anclados bebe del humor basura de La que se avecina y AídaEse que te hace estremecerte y no reírte de sus gracias, sino del ridículo absurdo de algunos chistes. No da ni para cabrearse por el bajo nivel que ofrece.

No logro comprender qué ha llevado a un tipo con tanto talento como Joaquín Reyes a meterse en este lío. Aquí es una caricatura de lo que suele ofrecer. Parece un mediocre más. Aunque también me ha servido para desengañarme con Ursula Corberó. De buena actriz tiene poco, me temo. Lo de ver a Rossy de Palma y Miren Ibarguren haciendo el ridículo no me extraña tanto.4

El buque de la serie acabará a la deriva, como ya le pasó a Aquí paz y después gloria. Lo penoso tiene muy difícil sobrevivir. No creo que triunfe como sus predecesoras en esta forma de hacer humor tan particular. Los mismos chistes sobre gitanos, gordos y mujeres que hace 20 años. Un barco antiguo tiene más posibilidades de hundirse. Si los mimbres de una serie son viejos, puede ocurrir lo mismo. Que se hunda Anclados es cuestión de tiempo.

El buen regreso de ‘El Príncipe’, la serie a la que solo le sobran los amoríos

El año pasado fui uno de los más haters de El Príncipe. Me fastidiaba que una serie con un punto de partida tan interesante y actual se viese empañada por la manía de Mediaset de convertirla en una historia de amor adolescente. No dudo de que en algo que trata sobre yihadismo pueda haber subtramas de relaciones amorosas. Pero ésta llegó a ser exclusivamente el relato de las aventuras a escondidas de Alex González e Hiba Abouk, dejando de lado todo lo demás. Y eso cansa bastante.1

Parece que El Príncipe ha cambiado en ese aspecto. El regreso de ayer fue muy bueno, y eso que faltan por aparecer varios personajes nuevos (algunos innecesarios, como el de Jesús Castro). Los guionistas han decidido potenciar la acción aprovechando que solo les queda una temporada y han acertado. Ahora, estamos dentro de una serie pura sobre terrorismo yihadista, espionaje y un barrio conflictivo en el que la violencia forma parte de la rutina. A la que solo le sobran las escenas absurdas y pegajosas de Morey y Fátima grabadas con cromas exageradísimos que nota cualquiera. Menos mal que parece que lo de Abdu les ha hecho separarse.

2Con el regreso de Javier Morey a Ceuta, el CNI inicia una operación para acabar con los terroristas de Akrab que pretenden cometer un gran atentado en el barrio de El Príncipe. Un grupo criminal avalado por Khaled, el marido de Fátima al que Morey tiene enfilado por esto y por quitarle a la mujer de su vida. Los espías españoles van a contar esta vez con la ayuda de dos agentes de la inteligencia francesa. A los que quizá les interesa más esconder que revelar algunas de sus actividades.

Mientras tanto, en el barrio siguen con los asesinatos, los ajustes de cuentas y la actuación de la policía chanchullera liderada por Fran. Con el regreso de Morey como jefe, el poli de José Coronado intentará de nuevo acabar con familias como la de Faruq. Y eso que parece que el líder de los supuestos malos tendrá esta temporada un papel más secundario. Si eso ocurriese, la trama principal se vería potenciada. Pero esto es Telecinco, y ni de broma van a dejar de dar bola a un cubano de ojos claros al que le quedan tan bien los calzoncillos.4

Lo que sí puede cambiar, además del planteamiento, es la atmósfera de la serie. Supongo que no fui el único que noté que hay un cambio de rumbo, inspirado en otras grandes series europeas con historias similares. No me parece mal si sus responsables quieren que se parezca a Gomorra, la primera ficción en la que pensé viendo el capítulo. Si la han tomado como referencia, es un acierto absoluto. Pero para aproximarse a una barbaridad de ficción como la italiana sobre la Camorra hacen falta mejores interpretaciones y potenciar muchísimo más la acción. El amor puede jugar un rol importante. Nunca ha de marcar el ritmo. A veces hay que elegir. Y aunque se empeñen en Mediaset, no se pueden mezclar el sentimentalismo pegajoso con las pistolas.

5Para soltar lastre habría que acabar con ciertos personajes. Por ejemplo, ¿alguien echaría de menos a Fátima? No lo creo. Cargarse al personaje de Hiba Abouk sería un acierto. La trama podría ser interesantísima sin la intensidad de una actriz bastante mediocre. Además, permitiría a Alex González soltarse un poco más e intentar hacer más de Tom Cruise (aunque le cueste, claro). Claro, que para que esto ocurra tienen que alinearse los planetas. La cadena jamás lo permitiría. Por algo tienen hasta una sección en la web de la serie titulada “Morey y Fátima”.

Lamentablemente, lo peor está por llegar. Jesús Castro será el primo de Faruq y Fátima. El que quizá sea actor más malo de la actualidad en España contribuirá a hacer peor esta serie. Ojalá no tenga impacto sobre las tramas. La que sí debería tenerlo es Nerea Barros, que también se incorpora para la temporada de despedida como compañera de Morey en el CNI.Principe_MDSIMA20150413_0180_40

Aun con la pesadilla de Morey y Fátima y el error de fichar a Castro, negar que hay un giro sería faltar el respeto a los guionistas. El capítulo de ayer indica que la ficción se toma más en serio a sí misma. Sí, hace un año la llamé “serie vertedero“. Ahora, tengo mucho interés por saber a dónde va El PríncipeHa mejorado mucho y creo puede ser una gran serie. Despedirse para siempre en unas semanas siendo recordada por todos. Solo le sobran los amoríos para lograrlo.

Dios, ¿por qué nos castigas con ‘Aquí paz y después gloria’?

2Desde hace unas semanas, ver los martes por la noche Telecinco es como volver a 2003. Eran los tiempos en que muy pocos veían series de otros países sin utilizar la televisión. Internet aún estaba despegando, con esas tarifas planas a las que te podías conectar sin que te cobrasen de más desde las seis de la tarde. Entonces tu máxima aspiración era descargarte unos discos con el eMule. Lo poco que llegaba a nuestro país que merecía la pena lo emitía Digital +, pero entonces muchos no sabíamos que esas ficciones eran tan obligatorias como descubrimos años después. La culpa de que haya aparecido tanta reminiscencia es Aquí paz y después gloria, protagonizada por Antonio Resines y Antonio Molero. Sí, Telecinco se ha atrevido: ha querido resucitar a Los Serrano en 2015. Porque Resines y Molero hacen de Diego y Fiti. Con algunas diferencias, claro.5

Que la temática de la serie esté vinculada a la religión lleva a preguntarse por qué el supuesto Dios nos castiga de esta manera. Porque Aquí paz y después gloria es muy mala. Más allá de ser una versión de las andanzas de Diego Serrano con alzacuellos, no tiene ninguna gracia. Algún chiste absurdo te puede hacer reír, sí. Pero esta historia de un estafador que se hace pasar por su hermano gemelo, que es cura, para huir de otros más facinerosos que él a los que ha timado no tiene ningún aliciente. Salvo tirar el dinero en un producto inane. Cada uno tiene sus aficiones.

1El principal problema que arrastra es que es muy rancia. Está infectada de cuñadismo y de bromas absurdas que en los años de Los Serrano podrían hacer gracia por ausencia de competidores. Hoy en día es casi imposible reírse con semejantes patochadas que no me explico cómo han podido acabar en la versión definitiva de un guión. Está claro que cualquiera puede fallar. Pero que todo sea tan nefasto es de nota. Es difícil hacerlo peor.

También cabe preguntarse cómo Telecinco ha aceptado emitir Aquí paz y después gloria. No me cabe en la cabeza que alguien acepte que esto esté en las televisiones en horario de máxima audiencia. Ya no por su nula calidad, sino por vergüenza. No aspira ni al costumbrismo más paleto. Porque da reparo ver a Resines resucitando a un Diego Serrano que ha pasado de cortar jamón a fingir que da misa. O a Molero haciendo tan mal de sacerdote inseguro y que va al rebufo de su superior. El trío calavera del despropósito lo completa César Sarachu, que hace lo mismo que en Camera Café pero intentando aparentar severidad. Y no, tampoco lo consigue. Parece que ha perdido el toque de cuando hacía de un cura que sí molaba: el de Ya peco yo por ti. 4

Del resto de actores prefiero no explayarme, porque me daría para otro post. Pero cuando ves a la peluquera tonta, al tatuador o a la novia del gemelo estafador te dan más ganas de viajar en el tiempo. Precisamente al momento en el que puedes rectificar tu decisión de tragarse sus escenas para no sufrirles. O mejor aún: regresar al segundo anterior al que optaste por poner Telecinco cuando se estrenó el piloto.
3La llegada de Allí Abajo le ha dado la puntilla a la serie del, recordemos, futuro presidente de la Academia de Cine. Desde hace tres semanas no paraba de perder audiencia, y lo del martes la ha rematado. Falta saber si Telecinco cortará por lo sano, la relegará a un horario nocturno o si permitirá que acabe la temporada. Pero también puede ocurrir que la renueve. Aunque en Mediaset sepan que es penosa. A mí no me sorprendería. No hay que olvidar que hablamos del grupo de comunicación que apuesta por Gym Tony, el mayor bodrio televisivo de la actualidad.

Pero que nadie piense que la intención de Aquí paz y después gloria me disgusta. Volver a esos años de juventud e instituto es entrañable. A cuando te reías con cualquier tontería. Lo malo es cuando te das cuenta de que Los Serrano era bastante limitada y simplona. Quizá los responsables de la serie y el propio Resines se deberían haber dado cuenta de que, si no hacían gracia entonces, no lo lograrían 10 años después.

Una guerra de horarios con muchas ‘víctimas’ y un solo ganador

Quizá fuiste uno de los que anoche no quería hacer otra cosa que ver la tele tranquilamente para acabar el día. Tu intención era disfrutar de lo mejor de la noche, algo que te entretuviese lo necesario y te permitiese relajarte antes de irte a la cama. Seguro que habría algo que destacaría por encima de la oferta del resto, por lo que sería fácil decidirte. Ayer martes tuviste buena y mala suerte. Había series y programas interesantes y que cuentan con mucha audiencia. Pero en todas las cadenas. A lo mejor ayer no lo sabías, pero anoche fuiste víctimas de la enésima batalla en la guerra de horarios televisiva. Y en la que, como siempre, solo pudo haber un ganador.1

Hace unos días, la lucha iba a estar entre dos espacios. El estreno de Allí abajo, la nueva comedia de Antena 3 protagonizada por María León que explota la manida relación entre vascos y andaluces, y Aquí paz y después gloria, eso que emite Telecinco con Antonio Resines. Estaba claro que iba a ser una noche interesante de cara a las audiencias. Para animarla aún más se metió por medio TVE, que entró anunciando que estrenaba la nueva temporada de Máster Chef, su programa más exitoso. De repente, las dos grandes privadas lo pasaron a tener muy crudo para ser líderes. Por eso una de ellas, Telecinco, decidió contraatacar con el cuchillo en los dientes: pasó a emitir un especial de El Príncipe, su serie franquicia, que era un avance de la nueva temporada que se estrenará pronto.

2Resultado: un espectador con una parrilla aparentemente atractiva y que solo puede ver una de las opciones. Quedándose sin poder disfrutar o sufrir lo que le ofrecen las otras cadenas. Y es que puede que no tenga tiempo, ganas o medios para recuperar en Internet lo emitido esa noche. Si le gusta Máster Chef y quería ver el estreno de Allí Abajo, está fastidiado. Lo mismo si le apetecía ver qué pasará en El Príncipe pero tenía interés por los nuevos cocineros de La 1. Al final, se priva al espectador, que en teoría es lo más importante, de lo mejor que se tiene.

Entiendo por qué se producen las guerras de horarios. Esto es un negocio, hay que ganar dinero y lo más fácil es hacerlo quitándole espectadores a tu competencia. Pero me resulta imposible compartirlas. Es un maltrato al que está esperando ver su programa, y que puede provocar desafección con la cadena o la televisión. Especialmente si se trata de perfiles que no tienen Internet o pasan del mismo para ver la tele. Ya sabemos que cada vez son menos, pero tampoco se tiene en cuenta otro perfil. Ese del que opta por ver lo español en la tele y lo de fuera en Internet. Vamos, el que pasa de los MiTele, Atresplayer y demás.3

Las cadenas no esconden que su interés está en llevarse más pasta, y que el espectador es contingente, pero no imprescindible. Sobre todo si eres el que más audiencia tiene. Lo malo es cuando pierdes esta batalla, el programa no funciona y tienes que retirarlo. Con las pérdidas de todo tipo que eso conlleva. A lo mejor ahí se arrepienten.

Pero, ¿tenemos razón para quejarnos de esto? Para ello he pedido a dos colegas que siguen mucho la televisión que cuenten qué les parece este fenómeno. El primero es Álvaro Onieva, de AgenTV, que compara lo de anoche con un gran partido de fútbol:

A veces, la televisión es la guerra. Y para los que la seguimos de cerca, hablando de ella y criticándola, batallas como la de anoche nos dan la vida. Era como un Madrid-Barça, salvo porque tienes que esperar al día siguiente para conocer los resultados. No es tan divertido, claro, para el espectador medio que, tal vez, deba elegir ver una cosa y perderse otra (aunque mejor que sobren buenas opciones a que falten) o para las productoras implicadas, aunque éstas ya deberían conocer las reglas del juego. Morir o matar. Ninguna noche se puede (o no se debería) dejar sin un producto que dé la talla y le ponga las cosas difíciles a la competencia. Cada noche hay que dar el todo e intentar cazar a cuantos más espectadores puedas. Y la audiencia, que no desespere, siempre puede recurrir al día siguiente al episodio en la web para ponerse al día.

También opina Elsa Aguado, de Vertele, que recomienda lo inevitable: resignarse.

La televisión española no tiene alergias primaverales y ha salido a la calle a lucirse: suma al ‘súper lunes’ el martes bélico del ‘todos contra todos’. No sorprende, las cadenas se sienten fuertes, porque en realidad no han arriesgado tanto. Han apostado por productos y temáticas al alza, como son la cocina o la ficción. Antena 3 acierta queriendo seguir con su firma de “la cadena de las series” por encima de la especialista en programas Telecinco, mientras que TVE quiso disparar con Máster Chef’ una de sus únicas balas seguras, en la progresiva pérdida de audiencia de la pública. En la guerra de audiencias siempre tiene que haber perdedores, pero la buena noticia es que al menos tenemos material donde elegir. Como los días no pueden durar 48 horas, el espectador español va camino de asemejarse cada vez más al americano, que tira de grabador y del ‘a la carta’. Verlo todo en estos tiempos de abundancia es imposible, así que mejor resignarse, y tomar aspirinas.

Podríamos resumir todo lo anterior en una expresión muy socorrida: estamos jodidos. Si nos gusta la tele o queremos descubrir las apuestas de las cadenas, es así. Es absurdo indignarse porque quieran ganar tener más beneficios haciendo la puñeta al del otro canal. Solo queda esperar que estos combates de prime time no abunden. Y si lo de ayer te molestó, asúmelo. No queda otra.

‘Los Nuestros’: el pase de modelos insustancial del boina verde

Las series sobre militares nos suelen gustar. Es evidente que siempre son entretenidas. Nos muestran cómo es la supuesta vida de los soldados en zonas de conflicto, en las que se juegan la vida. También permiten descubrir algunos de los secretos de los distintos ejércitos que las protagonizan, aunque sea una parte nimia. Lo que dudo es que el día a día sea tan frívolo como relata Los Nuestros, la miniserie de Telecinco sobre un equipo especial de boinas verdes que va a Mali para rescatar a unos niños.1

Solo hace falta ver 10 minutos del primer capítulo para darse cuenta del público que busca Los Nuestros. Los adolescentes van a caer rendidos ante el desfile de tíos y tías buenas que aparecen en las primeras escenas, ese pase de modelos protagonizado por boians verdes. No me atrevo a decir que además sea una ficción que busque al público femenino, objetivo principal de los programas de Mediaset, ya que la temática no es de las que más encaja entre sus gustos. Lo que queda claro es que Telecinco ha vuelto a ir a lo fácil. A sacrificar el talento en favor de la belleza. A la apuesta por unas actuaciones poco creíbles en lugar de potenciar la buena propuesta.

3Pero sería muy injusto si no admitiese que es de esas que “cumple su función”, argumento que a mí siempre me ha parecido una excusa para justificar un producto con defectos en el 90% de su contenido. Los Nuestros es muy entretenida. Es innegable. Hay algo de ritmo, te alegras la vista viendo a los actores y el argumento es bueno. Además, se pasa muy rápida y no hace falta prestarle mucha atención para enterarte de lo que ocurre. Esto tiene un aspecto positivo, pero a la vez supone el peor defecto posible: que no te atrapa. Desconectas fácilmente porque lo ocurre no es tan interesante como para volcarte en ella.4

El vestuario, los escenarios, el atrezzo e incluso la fotografía son más que aceptables. Lo que es completamente inaceptable es, otra vez, la actuación de Blanca Suárez. No sé qué pensaréis los que hayáis visto, pero no me trago que su personaje sea la mejor tiradora de precisión que existe en España. Hugo Silva, Álvaro Cervantes y Luis Fernández también están horrorosos, pero ella insiste en no dar la talla. Tampoco es que haga mucho bien al papel de la mujer en el Ejército, por lo que me ha contado gente que está metida en éste o que conoce bien lo que ocurre dentro del mismo. Pero esto es ficción, por lo que en ese aspecto está salvada. Lo que sí debería parecer es que su personaje es verosímil.

5Lo que ocurre con Suárez y la imagen que da de los soldados no es exclusivo de ella. Todo el que se queje de que en Los Nuestros se muestre que las mujeres son tercas, buscavidas y temerarias o que la mayoría de militares son unos canis tendrá razón. No la tendrá el que se queje de que la institución es machista. A lo que hemos visto todos en los últimos días me remito.

¿Merece la pena ver Los Nuestros? Si no tienes nada que hacer, quizá. Total, solo le queda un capítulo. Hay que tener en cuenta que el mayor interés de la serie es cuándo se van a volver a liar Hugo Silva y Blanca Suárez, no lo que pase con los niños. El propio relato se encarga de restar importancia a la supuesta idea central. Así que para tenerla de fondo en la tele no está mal. Puede que veas una escena excitante. Y a Antonio Velázquez, que demuestra que puede ser un buen actor. Lo malo es que coincide con lo mejor de la actualidad, que es El Ministerio del Tiempo2

Como dijo Zaida Cantera el domingo en Salvados, “no tenéis ni idea de lo que ocurre, ni de lo bueno ni de lo malo”. Para eso aún nos falta una serie. Quizá una víctima de la casta de las familias militares como Zaida podría ayudar a escribirla. Porque no todo es tan bonito ni idílico en los cuarteles o las bases. Y dudo que el día a día sea tan insustancial como nos enseñan en Los Nuestros.

 

Gracias a Noemí C. por la ayuda

Amparo Baró: mucho más que las collejas de Sole

1Es imposible no saber quién era Amparo Baró. Cualquiera ha visto al menos un capítulo de Siete Vidas, ya fuese en su primera etapa o al final de la serie, y donde la ya por entonces veterana actriz destacaba por encima del resto de sus compañeros con interpretaciones convincentes. Su papel provocó un efecto sorprendente: a pesar de que le tocaba hacer de anciana arisca que debía llevar siempre la razón, su personaje (y ella misma) se convirtió en uno de los más queridos de la televisión española.

Gran parte del cariño que todos sentimos por Amparo Baró responde a un acto particular de su Sole: las collejas. Solo con ponerte a pensar en ellas, alguna se te vendrá a la cabeza. Ya fuese a sus hijos, a sus vecinos, al que fuese a arreglarle algo… 3Nadie podía escapar a los mosqueos de esa anciana comunista que metía miedo con solo aparecer, lo cual generaba un placer indescriptible en el espectador.

Pero, ¿Amparo Baró era solo collejas? ¿No había nada más? Su caso es muy singular: Sole es el personaje por el que se la recordará siempre, con sus golpes de mano abierta como acompañantes. Esto provocó un encasillamiento inverso: si en la mayoría de casos que un actor quede de por vida asociado a un personaje es perjudicial para su carrera, para Amparo Baró fue una bendición. Temas como la edad, el tipo de serie y el buen trabajo que realizó le beneficiaron y provocaron ese efecto en su ya larga carrera.

Es por esto que recordarla por las collejas está muy bien, dado que se hace con respeto y cariño hacia una actriz que nos dio muchas horas de risas y entretenimiento. Pero hay que reivindicar que, aunque a algunos no se les recuerda por nada, ella sí merece tener más reconocimiento que unas collejas a ciertos actores de renombre. Amparo Baró era una de las pocas actrices creíbles que se han visto en los últimos años en las series españolas. Tenía una presencia imponente a pesar de su corta estatura, y cada escena en la que participaba te animaba a seguir pegado a la historia.

2Desconozco la mayor parte de su trabajo previo a Siete Vidas (no lo he visto, como la mayoría de nosotros, aunque sé con qué grandes directores trabajó) por motivos de edad. Por eso aparecer en El Internado le vino muy bien para demostrar que tenía otros registros, a pesar del despropósito en el que se convirtió la serie. Fue en ésta donde pudo demostrar que se comía con patatas a todo el que aparecía en ese reparto y que podía adaptarse a todo tipo de personajes sin despeinarse. Y sin dar collejas.

Amparo Baró ha muerto a los 77 años de un cáncer. En los últimos años apenas la vimos porque había decidido descansar tras una vida de películas, teatro y televisión. Su muerte nos deja desolados a los que sentimos admiración por aquellos que han trabajado toda su vida para reconfortar las nuestras con sus personajes. Su adiós recuerda a los fallecimientos de Emma Penella y Álex Angulo, otros dos grandes de la televisión de los últimos años y por los que la admiración era unánime. Y sí: me da igual lo que votase.

Las collejas han contribuido a ese recuerdo amable que tenemos todos de Amparo Baró. Pero estoy convencido de que el tema llegó a cansarle un poco. Es inevitable que se la recuerde por eso. Pero también debe hacerse por lo buena actriz que era. Agredir de esa manera a alguien es fácil. Hacerlo de una manera tan creíble, no. Y por eso destacaba.4

Toni Cantó, Santi Millán, Willy Toledo, Javier Cámara, Florentino Fernández, Blanca Portillo, Anabel Alonso, Eva Santolaria o Gonzalo de Castro fueron algunas de las víctimas de la Sole collejera. Como he leído por Twitter, qué bien le vendría a alguno de estos otro sopapo hoy en día. Y si fuese de Amparo Baró, mejor. Descanse en paz.

 

Las fotografías son de esta galería de 20minutos

[Actualización: he metido un enlace a una entrevista a Amparo Baró donde digo que el tema llevó a cansarle un poco. Lo había leído, pero no recordaba dónde, y fue en la entrevista de El País que enlazo.

También he añadido una precisión: no conozco la mayor parte de su trabajo previo porque no me ha dado tiempo a verme todas sus películas en una mañana. Sí sé con qué directores trabajó en cine y demás. La intención, básicamente, era que no pareciese que soy un experto en ella. Porque no lo soy].

Alatriste: mucho más que un fracaso

En mayo de 2014, me tocó moderar una mesa sobre series de televisión dentro de unas jornadas de novela histórica organizadas por Best Seller Español. Entre los ponentes de mi turno había tres guionistas. Uno de ellos era Curro Royo, que trabaja en Cuéntame y que fue invitado en representación de Alatriste1

En alguna de sus intervenciones, y preguntado por su serie, Curro defendió el trabajo que habían realizado dos compañeros más, su coordinador y él mismo al adaptar las novelas de Arturo Pérez-Reverte, reivindicando que el propio escritor había avalado la adaptación para Telecinco de su personaje. Además, se quejó de que los capítulos se hubiesen guardado en un cajón y no se hubiesen estrenado. Todo en un momento en el que ya circulaban rumores de que había sido el propio Paolo Vasile el que había parado la emisión, tras no haberle gustado nada el resultado final.

4Lo anterior, que es una anécdota, puede servir para entender toda la polémica en torno a Alatriste, su calidad, las palabras de Arturo Pérez-Reverte y las reacciones de algunos guionistas españoles ante éstas. Y de paso, para cerciorarnos de que hay un grave problema de autocrítica que afecta a algunos escritores de series nacionales. Porque no admitir el despropósito que es la que llegaron a vendernos como “gran ficción” es incomprensible. Aunque también podría ser comprensible: ¿por qué iban a echarse Curro Royo, sus compañeros en la ficción u otros guionistas piedras sobre su tejado? Pero no estaría mal que lo hiciesen para variar. Criticar a las cadenas está muy bien. Pero mirarse en el espejo, también.

Más allá de todo esto, Alatriste es una pesadilla para cualquiera que tenga un poco de idea de qué debe ofrecer una serie. El montaje es atropellado, el 90% de los actores no da la talla y la historia es tan pobre con respecto a los libros que dan ganas de no volver a ver una adaptación. El resto, especialmente los otros aspectos técnicos, hablando por sí solos. La manera de incluir la música en ciertas escenas es digna de sketch de Martes y Trece. Ese “chan chan” cuando le dicen algo al capitán y las caras que éste pone recuerdan al mejor Millán Salcedo.2

Aun con los caretos y el exceso de impostura, hay que admitir que Aitor Luna demuestra que no es mal actor. De hecho, es de los pocos a los que se puede salvar. Tampoco es que al resto de sus compañeros les hagan un favor. Por un lado, los que sufren un doblaje vergonzoso (como casi todo lo relacionado con esta práctica), con el caso flagrante de Malatesta. Por otro, lo de colocar a Natasha Yarovenko, con su acento ruso tan marcado, como una española de cuna llamada María de Castro.

3Es difícil no ver todas las carencias de Alatriste. Su fracaso era previsible desde que se conoció que no le gustaba a un tipo como Vasile, que defiende la auténtica telebasura y que no necesita mucho para respaldar algo en lo que Mediaset ha gastado dinero. Y esta serie, a pesar de que le ha costado una pasta, la detesta.

Como ya se contó en El Confidencial Digital, es probable que la serie acabe emitiéndose más tarde y se cambie de día. Hasta que se acabe del todo. Porque esto no hay quien lo salve. Ni un rodaje en los estudios Korda de Budapest. A lo mejor sí ayudaría que los guionistas reconociesen sus propios problemas y no lo achacasen todo a las cadenas. Porque España no es la HBO. Pero, con esta poca autocrítica, ni nos vamos a aproximar a ITV, BBC o France2.

El Rey: un biopic de aprobado que lava la imagen de Juan Carlos I

Cuando supe que Telecinco iba a estrenar una miniserie sobre la vida del rey Juan Carlos, me puse en guardia. Saltaron todas las alarmas del mal gusto que tengo, y me esperaba un par de capítulos de puro jabón al monarca. Donde las interpretaciones fuesen malas, el relato no pasase de ser plano (porque todos sabemos lo que ocurre) y los aspectos técnicos más que limitados.4

Es decir, estaba pensando en aquel despropósito llamado Felipe y Letizia. O en el lamentable biopic de Mario Conde, Los días de Gloria, que por temática no tiene nada que ver pero que en la esencia es lo mismo: contar cómo fue supuestamente la vida de un personaje relevante. Ahora puedo decir que me equivoqué. Y que El Rey, aunque también es peloteo a la casa real, se deja ver.

No sé si encuadrar esta miniserie en el apartado de guilty pleasures, o si directamente se puede decir que está bien hecha y por eso es entretenida. La cuestión es que no me he aburrido viéndola. Por eso merece como poco el aprobado.

2Pero a pesar de que sirve para entretenerse y que hay que elogiar todo lo que hay detrás, que nadie crea lo contrario: esto es un lavado de imagen para el monarca. Se nos muestra a un chaval al que se atrevía a toserle todo el mundo, cuando la realidad fue con toda seguridad otra. ¿Quién se va a creer que cualquiera que no fuese su padre o Franco se iba a atrever a reprocharle sus tropelías de adolescente o sus actos de indisciplina haciendo el servicio militar? Y esto no es confundir realidad con ficción, ya que hablamos de un personaje histórico.

También se nos quiere hacer creer que era un chaval ejemplar, que a pesar de haberle educado en mirar por encima del hombro jamás lo hizo. Parece que no han contado con que nos conocemos bien la historia del Borbón. El mismo que si hace algo inexcusable ya tiene lista la disculpa preparada: “Lo siento, m’equivocao, no volverá a ocurrir”. Ya se la sabía desde pequeñito, según muestra la miniserie.1

El Rey y su entretenimiento no parece que respondan a una fórmula secreta de sus responsables y guionistas. Simplemente han ido a centrarse en lo que mejor podía funcionar: mostrar cómo creció un niño al que desde pequeño le llamaron alteza pero que en realidad no tenía ninguna libertad, pues su vida tenía un único fin.

Así pasó con su llegada a España,  al trasladarse desde el exilio de Don Juan en Estoril. Sus idas y venidas del país, con un Franco pendiente de seguir aislando a su padre y que a la vez se trabajaba al chaval para sumarle a su causa. Otros momentos clave son el “accidente” que acabó con la vida de su hermano, el infante Alfonso, y sus primeras relaciones, como la que mantuvo con Olghina de Robillant.

5El otro punto central es su relación con Don Juan, que en la miniserie se nos muestra que fue empeorando por sentirse este último traicionado por su hijo en favor del dictador. Algo en lo que influyó el ansia de poder de Don Juan y la muerte de su otro hijo en presencia del futuro rey.

Entre los actores destacan Patrick Criado, como el rey en la adolescencia, y José Luis García Pérez, que encarna a Don Juan. El resto son secundarios que hacen papeles muy correctos, y que resultan creíbles en sus roles. También destaca mucho Adriana Torrebejano (Olghina), que hace un papel corto pero que logra asombrar por la sensualidad que desprende. La interpretación que me da más miedo es la de Fernando Gil (el rey ya adulto). No hay que olvidar que ya interpretó al príncipe Felipe en la miniserie infame que mencioné al principio. Y que hizo el ridículo tanto o más que Amaia Salamanca y Juanjo Puigcorbé. Más allá de ser alto y tener algo de parecido con Juan Carlos I, no entiendo sus méritos como actor para acceder a estos trabajos. 3

El ritmo del biopic del rey es bueno, y resulta muy entretenida. Sí, entra en el grupo de las que permite engancharse rápidamente aunque dejes de prestarle atención durante unos minutos. Pero al menos la fotografía, los escenarios o el guión cumplen las exigencias mínimas. No hay nada vergonzoso como una iluminación de discoteca o unos cromas cutres que se descubren fácilmente.

Aun con la pleitesía a los Borbones y su patriarca, El Rey me ha sorprendido gratamente. Y eso que estaba preparado para lo peor. Supongo que no seré el único.