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Solo un capítulo más Solo un capítulo más

Siempre busco la manera de acabar una serie cuanto antes... para ponerme a ver otra.

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Vis a Vis: la sorpresa del drama carcelario español de calidad

Mi primera reacción tras saber de la existencia de Vis a Vis fue la siguiente: “Una aspirante a copia de Orange is the New Black que se va a meter un hostión”. Las apariencias influyen en los análisis prematuros. Más aun los prejuicios. Que los tengo con la mayoría de las series españolas no es un secreto y no estoy orgulloso de ello. Estoy en proceso de curarme, vamos. Por eso está muy bien que una serie, que encima es de Globomedia, me haga escarmentar. Porque parece que todos los elementos sospechosos de alumbrar un bodrio se han puesto de acuerdo para darme la hostia a mí y crear una de las que apunta a estar en la lista de las mejores del año junto a El Ministerio del Tiempo.1

Vis a vis es un drama carcelario de calidad que va camino de ser la gran del sorpresa del año. Sus fallos y carencias son muy pocos comparados con los aciertos y recursos que dispone en cada episodio. La historia de una chica joven a la que un ricachón con el que se lía convence para ayudarle a desfalcar su empresa y luego echarle el muerto encima es creíble. También las relaciones entre las presas, sin exageraciones ni dramones. No lo es tanto la gestión de la cárcel que hacen la directora y el personal. Quizá esto sea lo que chirríe más, ya que tanto buenrollismo es lo que más me ha desconcertado. Como ejemplo, la escena de Fabio dándole los bombones a Macarena. Una anécdota que resta dentro de una buena estructura y unas tramas bien hiladas.

2Quizá lo que más mole de la serie de Antena 3 son sus detalles. Todos lo que la rodean dan sensación de realidad. El más llamativo es el del supuesto reportaje que se está haciendo en la cárcel y por el que podemos ver cómo las reclusas hablan a cámara contando sus vidas. Una suerte de mockumentary que en España tiene pocos precedentes (no recuerdo ninguno ahora mismo) y que da otro aire al desarrollo de la historia. Pedir que se integrasen estos momentos en las tramas de la prisión sería pedir demasiado y le quitaría credibilidad.

Pero no todo es tan bueno. La culpable de esto es la propia protagonista. Maggie Civantos tiene un papel complicado, al tener que hacer de niña buena tonta que no sabía lo que hacía. Los paralelismos con Orange is the New Black se acaban aquí, afortunadamente. Porque Civantos no es Taylor Schilling. Esta última es buena actriz. La española, no. Que esté todo el rato en cámara tampoco ayuda a que se disimulen sus carencias. Y la verdad es que no es tan interesante como el resto de personajes. Aquí falta ese salto al reparto coral. Aunque es cierto que puede que en España sea más difícil relegar a la que lidera el elenco en favor de la villana de Najwa Nimri, por ejemplo, que es la mejor de toda la ficción con diferencia. Ser tan buena como Nimri debe doler. A la zaga le van Roberto Enríquez (ya pensaba que era gafe con las series), Carlos Hipólito y Alba Flores, a los que tenemos que ver mucho más aún.3

Cualquiera que conozca un poco el mundo televisivo sabrá lo chocante que resulta que Vis a Vis sea de Globomedia. Una productora que durante toda su vida ha sido a la ficción lo que la Fábrica de la Tele al entretenimiento (Sálvame y demás). Es impresionante que del eje del mal Globomedia-Daniel Écija-Alex Pina haya salido este pedazo de thriller. Sin desayunos familiares ni product placement. Ni chistes absurdos dentro de presuntuosas comedias que a la vez quieren ser dramas trascendentales. Cuesta creer que la idea haya sido suya.

4La lectura más interesante de este giro en una productora que ha sido responsable de lo peorcito (Bienvenidos al Lolita y similares) es que algo está cambiando. Que Globomedia haga series que no recuerden a su pasado es una buena noticia. Que permite ilusionarse con un vuelco en esas ideas y argumentos tan cargantes, aburridos y penosos que hemos sufrido estos últimos años. Pero hay que ser prudentes. Hay mucho que corregir. Por ejemplo, ¿no sería Vis a Vis igual de buena durando 20 minutos menos? Una duración estándar y asumible por cualquiera. Y, además, ¿no podría empezar antes? Son aspectos a tener en cuenta y que también influyen en el impacto que genera un producto en el espectador. Aún falta que una española dé un salto en ese aspecto.

La peor temporada de House of Cards

_DSC4374.NEFLeí el otro día que ser whip del Congreso de Estados Unidos era más divertido que ser presidente del país más poderoso del mundo. Creo que esa sentencia está muy bien tirada. Cuando te tienes que mover de un lado a otro para conseguir aprobar las leyes que te interesan a ti o a tu partido te lo pasas mejor. Nada te ata, salvo una supuesta lealtad a los tuyos. Puedes permitirte más desmanes y tropelías ideadas para hacer sufrir a tus contrarios. Incluso deslices. Al menos eso nos enseñó Frank Underwood en las dos primeras temporadas de House of Cards. Esos 26 episodios que fueron una delicia por lo entretenidos, crudos e interesantes que eran. Unos tiempos que seguro echará de menos el propio Kevin Spacey. Algo habrá pasado para que los trece capítulos de la tercera entrega hayan aburrido en muchos momentos._DG25488.NEF

Tenía pendiente escribir sobre House of Cards tras retrasarlo en varias ocasiones. El motivo es que no sabía qué me había parecido. Ni cuando la terminé, ni los días posteriores. Y eso que el último episodio acabó de forma poderosa. Con esa especie de cliffhanger que deja abierta una trama que, paradojicamente, se habían encargado de enterrar durante la temporada.

_DG24903.NEFLo que nos moló de la serie de Netflix fue lo cabrón que era Frank Underwood. Cómo llevaba el maquiavelismo al extremo para satisfacer su ambición. Su relación con Claire y los ardides que ideaban juntos para embridar a cada vez más gente era un complemento muy divertido. Nunca algo que vertebrase la trama principal o que fuese realmente imprescindible para que la historia avanzase. Al menos yo no lo veo así.

Pero cuando se llega a la cima y al objetivo inicial del protagonista no queda más que buscar alternativas. Eso han intentado en House of Cards, eligiendo la opción de centrarse en la complicada relación del presidente de Estados Unidos y la primera dama desde que ambos accedieron a esos puestos que tanto ansiaban._DG22765.NEF

Esta tercera entrega también se ha querido centrar en la campaña nacional para las elecciones y la complicada relación con Rusia que ha de afrontar el presidente Underwood. Ambas tramas han sido interesantes. La serie ha logrado hacernos notar la tensión de las negociaciones, las decisiones suicidas y las bajadas de pantalones del gobierno estadounidense. Pero no han sido entretenidas. De hecho, han aburrido bastante. Ya sabíamos de sobra que iba a acabar mal con Moscú pasase lo que pasase. Y que iba a hacer todo lo posible para cargarse a sus rivales en la carrera a la nominación para la Casa Blanca. Si no, no sería Frank Underwood.

_DG21243.NEFQuizá lo que ha perdido House of Cards es el efecto sorpresa. Ese con el que nos impactaron y estremecieron sus episodios de los dos años anteriores. Con el metro, el coche encendido o las tropelías al rival. Además del trío, los cuernos o el vender a un amigo antes que reconocer que también es tu culpa. No hemos visto nada parecido o que se aproxime a eso en estos 13 capítulos. Por eso quizá haya sido la peor temporada de la serie. Al menos la han cerrado temporalmente con un “y ahora, ¿qué?”.

Porque, pase lo que pase, sigue siendo muy buena. Una imprescindible. Que es capaz de integrar a las Pussy Riot en su historia de manera sobresaliente. Pero este no ha sido su mejor año. En 2016, eso dará igual. No vamos a dejarla de lado. Ni de coña. Aunque debe espabilar.

Primer tráiler de la segunda temporada de Broadchurch

B4k6PFpCcAIgBxF.jpg largeLa cadena ITV ha anunciado hoy que Broadchurch regresará con su segunda temporada el próximo 5 de enero. La serie protagonizada por David Tennant y Olivia Colman, una de las mejores de 2013 y que este mismo año ha emitido Antena 3, vuelve con nuevas y desconocidas tramas después de cerrar por completo la historia que contaba en su primera entrega.

Y es que lo que va a ocurrir en el pequeño pueblo costero británico en los nuevos capítulos es una incógnita. Hay muchas teorías y especulaciones, pero tampoco es cuestión de darles bola. Este es el primer tráiler. Hay pistas, pero no los datos suficientes como para saber qué nos va a contar desde el próximo año. En menos de un mes lo sabremos.

Una Caperucita Roja a la que no soportarían ni el lobo ni su abuelita

Recuerdo el cuento de Caperucita Roja con mucho cariño. Me harté de leerlo y de ver dibujos sobre el mismo durante mi infancia. Visto ahora parece una historia pueril y simple, pero cuando se tienen cinco años esta es de las pocas historias que puedes disfrutar al constar de varios aspectos similares a lo que ven los mayores. Esto es: relaciones familiares, un asesino (el lobo) y suspense (cuando Caperucita acude engañada a casa de su abuelita). De hecho, todas las películas de animación que vi hace 20 años tenían más intriga que la Caperucita Roja de Cuéntame un Cuento. 

El nuevo capítulo de la miniserie de Antena 3 no pudo ser más decepcionante. Pero puede que me esté precipitando. A lo mejor la idea de los guionistas era que todos los personajes fuesen insoportables y te diesen ganas de que el lobo se los “comiese” a todos. Pero en esto siempre hay clases, y no hay nadie más repipi y limitada que la protagonista. El lobo nos habría hecho un favor si se hubiese encargado en los primeros minutos de la Caperucita de Laia Costa. Porque estoy convencido de que no la soportaría ni su abuela. Ni aunque le lleve 200 cestas de dulces.

1Está claro que la actriz protagonista es la que más carencias muestra por cargar con el peso de la trama. Pero no es la única con una mala interpretación. El bajísimo nivel de las actuaciones queda en evidencia con solo una escena de cada personaje. Lo triste es que me lo esperaba. Quería salvar a alguien, pero no hay manera. Ni la abuelita, que por experiencia se supone que destacaría más, está a la altura. Tampoco Nicolás Coronado. Ser guapo y ser ‘hijo de’ nunca es suficiente.

Más allá de las interpretaciones, sí me gustó la alegoría del túnel. He pasado varias veces por el (sirve para ir de una facultad de la Universidad Complutense a otra) y os confirmo que da miedo. Por las noches no me he atrevido a cruzarlo, desde luego. Y ya está. No hay nada más que me parezca digno de lo que debe ser una ficción. No, la “sorpresa” final tampoco, porque tiene de sorprendente lo que yo de astrofísico.2

Tras este repaso, ¿es Caperucita Roja mejor o peor que Blancanieves? Me parece muy chunga en aspectos técnicos. Su fotografía es feísima, y quitando el túnel el resto de localizaciones me parecen pobres. La adaptación del cuento infantil tampoco me ofrece muchos alicientes. Al final es la historia de una adolescente que tiene ganas de descubrir cómo son las relaciones con los chicos. La trama del malo que quiere acabar con ella pasa a ser secundaria y no tiene ninguna gracia. Así que diría que empatan en despropósito. No sé decir si me parece más mala Laia Costa o Blanca Suárez.

2El hype de Los Tres Cerditos se evapora. Parece que era la excepción de la miniserie. Es una lástima, pero el resultado de estos dos últimos capítulos no da pie a muchas esperanzas para los próximosHansel y Gretel La bella y la bestia. Aunque todo esto tiene un lado bueno: así valoramos más los cuentos infantiles, inalcanzables para sus adaptaciones modernas.

Un año de “¿Cómo haces para ver tantas series?”

El 11 de junio de 2013 echaba a andar Solo un capítulo más. Ocurrió seis meses después de que me ofrecieran el proyecto y propusiera las ideas que tenía para llevarlo a cabo. Esto pasó en diciembre, y yo había perdido toda esperanza de poder escribir este espacio algún día. En marzo, me dijeron que tenía la tarea pendiente de elegir nuevos blogs, y que entre los que optaban a formar parte de la red de 20minutos estaba el mío de series. A finales de mayo se aceleró y tuvimos que preparar en tiempo récord todo lo necesario para el blog. Hasta que lo lanzamos, con una acogida muy buena a pesar de haberlo estrenado a las puertas del verano.how-I-met-your-mother-season-6-poster-450x283

Mi emoción por escribir el blog me impidió pensar en qué quería hacer en concreto. Tenía en mente muchas ideas, varias maneras de plantearlo, además de cómo escribirlo. El tiempo, los comentarios, las meteduras de pata, los consejos y los datos de audiencia han ido modelando mis premisas. Y hasta ahora. El resultado es el que habéis podido ver en los más de 120 posts que he escrito en estos 12 meses, en los que he hablado de más de 50 series distintas.

T5En el primero relataba mi experiencia con la gente que me preguntaba cómo hacía para ver tantas series. Un año después, todo ha cambiado: veo más, pero menos capítulos de cada una, y me cuesta ir al día. El blog me ha permitido descubrir series de otros países, y atreverme con idiomas de los que no sé ni cómo se dice hola. He frikeado como nunca, y me ha encantado hacerlo.

Lo que no me puedo permitir es centrarme en las que me gustan de verdad. La obligación con el blog me lleva a poner episodios que en otras circunstancias no me plantearía ver. Enfrentarme a lo desconocido ha llevado a más decepciones que alegrías, pero ya sabéis que de gustos no hay nada escrito.

También me habría gustado escribir más sobre otras series, pero simplemente no he podido. Motivos laborales, con horarios complicados por medio, me lo han impedido. El pluriempleo es lo que tiene: es gratificante, pero te roba todo el tiempo. El poco que tengo se lo dedico al blog y al ocio.Kevin-Spacey-in-House-of-Cards-Season-2-Chapter-26

Pero lo que no he hecho, ni haré, será renunciar a salir de casa por ver más series o escribir más posts. Puede parecer poco profesional, pero creo que ambas cosas son compatibles. Socializar y dejar el ordenador por unas horas, además de leer libros, contribuye más a escribir mejores posts que redactar a lo loco y ver 200 series a la vez. Y sí, prefiero la calidad a la cantidad que aunar ambas. Si me dedicase en exclusiva a las series, diría otra cosa.

BreakingSolo un capítulo más seguirá todo el tiempo que los responsables de 20minutos quieran. Yo estaré encantado de seguir escribiendo de lo que más me gusta y en un espacio privilegiado como este. El blog ha ido como un tiro y tiene una masa de lectores importante. Seguiré pidiendo ayuda para que esto crezca. Los blogs son una parte esencial de este medio, y los autores que escriben en los mismos son buenísimos en su mayoría. Hay que seguir avanzando.

Y que conste: esta es una reflexión mía. Por suerte, mis quejas engloban aspectos superfluos que tienen solución. Porque, para que quede claro, estoy muy contento por tener este extra a mi trabajo en eldiario.es, donde soy muy feliz aunque mi puesto me impida contar menos historias de las que me gustaría. Lo haré cada vez que pueda.

Sherlock: A Study In PinkLas series continuarán, y yo intentaré ver todas las que pueda y crea que puedan funcionar en el blog. También echaré un ojo a las que no me gusten, sí. Muchos preguntáis que por qué dedico tiempo y espacio a las que detesto: pues para intentar evitaros el trago de verlas y que dediquéis vuestro tiempo a lo que realmente merece la pena. No es un sacrificio, sino una manera de ganarme el sueldo.

Lo que me gustaría seguir haciendo es no engañar a nadie. No dejar de ser honesto en ningún momento. He dejado claro que rechazo por completo el doblaje y que hay que quemar la tierra en el ámbito de las series españolas para que se pueda hacer ficción que no invite a apagar la tele. Yo no cejaré en el esfuerzo de intentar avanzar, escribir mejor y más claro, y recomendaros lo mejor que pase por mis manos, además de contaros las novedades que surjan en el mundillo. Así en cada post que publique.

Gracias por leerme y aguantarme en este año. Salud.

La posible precuela de Perdidos: entre lo innecesario y el ventajismo

No hay nada peor que intentar resucitar a un muerto televisivo cuando ya le has enterrado años atrás. Más si se trata de una historia particular, en la que no hay nada más que rascar porque ya exprimiste los aparatos de promoción al máximo. Ni aunque hayas dejado algunas tramas sin cerrar es plausible, mas si ese producto está tan quemado y acabó hasta por disgustar a algunos de sus seguidores.

Perdidos

Pero algunos no han aprendido esa norma no escrita a pesar de conocer muy bien el negocio del que viven. Es el caso de Damon Lindelof, que el otro día no descartó que alguien rescatase Perdidos (Lost) para hacer una precuela. Según él, esto serviría para responder a preguntas cómo “qué pasó con los osos polares” de la isla, resolver el misterio de “si todos estaban muertos” o “por qué aparecieron Nicky y Paolo”.

LostA la vez, Lindelof se ha excusado, asegurando que no sería él ni los que formaron parte del equipo que manejó la serie durante sus seis temporadas los que llevarían a cabo esta posible y supuesta precuela. Que los que se embarcasen en el proyecto podría ser “otro equipo creativo” que diese un giro sobre esa idea.

Lo haga él o no, me da igual: hacer una precuela de Perdidos es innecesario y sería una resurrección cargada de ventajismo. Lo primero porque no es una serie sobre la que haya un clamor para que se dé un regreso en forma de película o serie. No es el caso de Veronica Marsque ya ha estrenado su película, o el de Skins, de la cual se está esperando el filme en cuestión. A lo mejor hay grupos que quieren el regreso de la isla y las vivencias de los que sobrevivieron al accidente de avión, pero son minoritarios.

Jacob

También hay que tener en cuenta la división sobre el final. A unos les gustó y otros lo odiaron y trasladaron ese rechazo a la serie en sí. Yo soy de otro grupo: al que le dio igual el final. Tenía que acabar de una manera u otra. Creo que no fue la más acertada, pero tampoco que fuese un desastre. Nadie iba a estar contento (salvo los que impulsasen la precuela) e iba a ser un fracaso en cuanto a la aceptación. Porque lo veríamos todo, me temo.

Lo segundo, lo del ventajismo, viene del décimo aniversario de Perdidos. En septiembre se cumplirán los 10 años del estreno en ABC, y que Damon Lindelof deslice esto en este momento no es nada inocente. Sería la ocasión perfecta para intentar embaucar a los millones de personas que vimos la serie, buscando despertar en ellos una especie de nostalgia hacia la misma. Tontos no son, desde luego.

HumoLindelof, que actualmente está enfrascado en la producción de una serie para HBO llamada The Leftovers, ha hecho un “tiro la piedra y escondo la mano” en toda regla. Tras su fracaso como guionista en Prometheus, que se desmarque de todo lo relacionado con Lost es una buena noticia. Pero sería aún mejor si NADIE tuviese que ver NADA en un posible regreso de la serie del Oceanic 815.

Asi que, por favor: dejen a Perdidos. Que está muy bien muerta.

The 7.39, el tren de la infidelidad

El enamoramiento efímero en el transporte público es algo que hemos experimentado todos. Salvo los ricos y sus hijos, claro. Ese flechazo que te asalta en cualquier momento con la chica del metro o el chico del autobús es inevitable. Pero se suele quedar ahí. Las historias de este tipo no suelen llegar a ningún lado, salvo que el que se haya quedado prendado del que tiene enfrente se atreva a dar el paso de decirle algo (que no suele ocurrir). O de que surja conversación entre ambos de manera natural, algo aun menos probable. 71

A lo que más nos atrevemos es a “perseguir” a esa persona, usando ardides como sentarnos al lado o lo más cerca posible, o simplemente movernos al vagón en el que está. Y ahí se suelen acabar miles de historias de amor. Algo que es un poco patético si se piensa, pero el que no lo haya hecho que tire la primera piedra. También puedes intercambiar palabras con un desconocido camino al trabajo de la manera más plausible: por una discusión. Te atraiga o no, las luchas por los asientos son tristemente habituales.

De esto parte The 7.39, una miniserie de dos capítulos de la BBC que cuenta con un reparto muy atractivo: David Morrissey (sí, el gobernador de The Walking Dead) y Sheridan Smith (la rubia de Dates). La trama es muy sencilla: coinciden todas las mañanas en el tren de las 7.39, en hora punta, para ir a sus respectivos trabajos. Y un día se conocen por una tontería: se pelean por un asiento en un vagón abarrotado.

7.39De ahí, tras ponerse cara, optan por comportarse como adultos y disculparse. Empiezan a conocerse, a llevarse bien, e incluso a contarse sus intimidades, algo típico. Hasta que se dan cuenta de que ambos quieren algo más del otro. Y ahí empiezan los problemas… Pero no para ellos.

The 7.39 incide en dos aspectos muy comunes en el día: la pasión por la novedad y el escarceo que surge de forma espontánea. Con el primero se alcanza la perfección gracias a la interpretación de la pareja protagonista. Se ven subyugados uno por el otro, tan ilusionados con que ese que están conociendo sea tan alucinante, que coincidan en tantas cosas… ¿A quién no le ha pasado eso? De ahí a que acabes liado con aquel que te hace experimentar esas sensaciones tan excepcionales va un trecho. Pero…

El otro aspecto es el de “ha surgido”. Todo fluye en la miniserie. La naturalidad es la base de lo que ocurre durante las casi dos horas de historia entre Carl y Sally. Nada chirría, y las escenas se suceden sin dar la sensación de que estaban predestinados a enrollarse. A ésto se suma el “uy, igual no lo tenía todo tan claro”.72

Por esto último, The 7.39  es una serie de terror para aquellos que tienen (tenemos) pareja. Tras verla no puedes evitar pensar en “y si conoce a otro de esta manera”. Puede pasar, de esta forma tan bonita y sin que sea premeditado: dos personas que se conocen en un maldito tren, que se gustan, y que fantasean con compartir cama. Por varios factores, ya sea el riesgo, salir de la rutina, o simplemente el haber conocido a alguien tan fascinante.

Pero la madre de todos los pretextos es el “solo esta vez”. Nunca suele ser solo una vez. Ni de broma. Esa “vez” pasa a ser el “he sido infiel y no ha pasado nada”, y ese dilema provoca que se insista con el autoengaño del “no pasa nada”. El siguiente paso es adecuar tus horarios al de la otra persona, y viceversa. Y así, ya os convertís en amantes sin daros cuenta. Puede que hasta olvidando que se está destrozando la vida a otra persona. En fin.

De esto tienen mucha culpa los actores, que son buenísimos. Los que hayan visto The Walking Dead van a flipar con este cambio de registro de David Morrissey. Sheridan Smith, igual.

74The 7.39 es una historia preciosa entre dos amantes a la vez que una miniserie que causa pavor en aquellos que tienen una relación estable y planes de futuro. Pero que a la vez aporta una lectura tan interesante como el daño que se causa al engañado. Sí, el cornudo no sufre porque le salgan cuernos, sino por otros motivos. Y aportar esa idea al espectador solo lo logran las grandes series.

Por cierto, ¿esto no podría hacerse en España? Es decir, una historia tan simple como dos que se conocen en un tren resumida en dos capítulos. ¡Si hasta hay desayunos familiares! Pero a algunos supongo que les parecería excesivo lo que ofrece The 7.39. Ellos querrían hacer con esto una serie de varias temporadas.

 

Para ti: no, no nos va a pasar lo que a estos dos.

Doblaje: ¿sí o no?

¿En inglés, francés, alemán, o castellano? ¿En versión original subtitulada o sin subtítulos, o con doblaje? ¿Hace falta saber idiomas para ver una serie o una película en una lengua que no es la materna? ¿Tenemos que centrarnos en aprender bien el nuestro, optando por el mismo a la hora de sentarnos ante la televisión o el portátil, dejando de lado el resto? ¿O son compatibles varios?Sherlock6

Todas esas preguntas derivan de un tema mil veces discutido, y sobre el que he dejado clara mi postura en posts anteriores: el doblaje. Siempre que he tratado el tema lo he hecho de forma leve, sin centrarme en éste. Y dado que he debatido sobre el mismo con amigos y familiares, con colegas o desconocidos por Twitter y Facebook, ya tocaba darle espacio por aquí.

¿Por qué ahora? Pues gracias a un artículo en la revista Muy Interesante del escritor a tiempo parcial y maestro a tiempo completo Antonio Muñoz Molina. El escritor andaluz, que vive en Nueva York, deja claro en su escrito lo que piensa de esta práctica. Y he de decir que firmo debajo.

Hijo6Muñoz Molina parte de lo rico y beneficioso que resulta aprender idiomas, lo que define como “educarse en el pluralismo”, y que según sostiene nos permite conocer más nuestra propia lengua a través de los conocimientos que adquirimos en otra. Una serie de ventajas de las que disfrutan pocos españoles, tal y como recuerda avalado por los datos.

Y es que, como recoge Eurostat, solo el 51% de los españoles habla una segunda lengua extranjera. En Luxemburgo lo hace el 99% de su población; Lituania, Letonia, Eslovenia o Dinamarca también superan el 90%. Solo somos mejores que Bulgaria (39%) y Hungría (37%). Vaya panorama, ¿no? Por cierto, en Portugal la tasa es del 58%. Por si a algunos les da por seguir con las bromas.

El rechazo razonado al doblaje que hace Muñoz Molina en su artículo abarca varios aspectos. Por ejemplo, que por su culpa se ha “contaminado” el español de “fórmulas lingüísticas pseudoamericanas que lo empobrecen y lo falsifican”, todo porque la calidad de las traducciones es “bajísima”. Y abunda sobre lo pernicioso que resulta: “El doblaje anestesia esa parte de nuestro cerebro que se mantiene ágil con el conocimiento de otros idiomas”. En definitiva, y según cree el autor de El jinete polaco, “somos bastante más tontos por culpa del doblaje”.Big5

Como he dicho antes, estoy totalmente de acuerdo con la exposición que hace Muñoz Molina. Su premisa me parece acertada y su exposición, brillante. Creo que habría que erradicarlo por completo. Imposibilita un posible aprendizaje de otras lenguas, impide conocer que existen diversos acentos en un mismo idioma, así como las bromas o metáforas empleadas en otros países, y despoja de espíritu al actor o narrador que nos transmite a través del habla aquello que estamos viendo.

Os aseguro que no es lo mismo el Sheldon Cooper (TBBT) original que el doblado; lo mismo ocurre con actores con una voz privilegiada, como Alan Rickman o Benedict Cumberbatch (Sherlock), o con Cate Blanchett o Scarlett Johansson, por poner ejemplos. Y para no perderme toda la riqueza lingüística de otros países, he visto series en alemán y danés. Algo normal entre los seriéfilos, por otra parte, dado que sin la versión original y los subtítulos estaríamos abocados a esperar meses para ver todo lo que nos gusta. Y eso no puede ser.

Como siempre, es mi opinión. Y como es un asunto polémico, he decidido contar con la opinión de otros que seguro ven el tema desde otros prismas. Porque son mayores que yo, padres, o profesionales de la lengua. A la primera a la que acudí fue a la mamá de 20minutos, Madre Reciente, que este lunes escribió un post muy recomendable contando su experiencia y la de su familia. También leí con mucha atención los comentarios de sus lectores. Algunos me dejaron anonadado, pero respeto a todos los que dejaron su opinión. Os invito a que le echéis un ojo a todo lo que dio de sí. Lo que sigue es parte de su texto:

Tengo que confesar que Julia suele ver las series y películas en español. Y es porque ella no quiere de otra manera y yo he decidido no ponerme cabezona. Sólo ve en inglés aquellos dibujos que le gustan tanto como para estar dispuesta a verlos hasta en chino y las películas que ya ha visto previamente en castellano.

También he preguntado a David Marzal, licenciado en filología catalana, profesor de secundaria y escritor. Su reflexión es mucho más larga (os la dejo por aquí), pero me parece muy interesante este fragmento:

En España el doblaje fue y sigue siendo un instrumento social de unificación y expansión lingüística, de uniformización. Esto podría tener sentido en sociedades menos alfabetizadas. Pero seguir a día de hoy con la cantinela de que el doblaje es positivo desde el punto de vista lingüístico es una falacia. Falacia demostrada por dos factores: Los países que doblan tienen una disposición mayor al monolingüísmo (pasa incluso en EEUU) y los países que no lo hacen tienen jóvenes mejor preparados en lenguas extranjeras ( sería el caso de los países nórdicos).

Otro punto de vista es el de Virginia Pérez Alonso, vicedirectora de 20minutos, y que como la mayoría de madres busca que sus hijos adquieran todo el conocimiento posible:

Como usuaria, prefiero ver las películas en versión original con subtítulos. Me permite recoger muchos más matices que cuando las veo dobladas, me meto más en la película, puedo valorar con más criterio el trabajo de los actores y, en el caso de que la película esté rodada en un idioma original que conozco, aunque sea someramente, siempre es un aprendizaje más allá del puro deleite. Como madre y aficionada al cine he de admitir que aún no he logrado que mis hijos vean películas en VOS (¡pero no cejaré en el empeño!), y como hija te diría que, si no hubiera existido el doblaje, mis padres posiblemente no habrían podido amar el cine como lo hacen ni transmitirme por tanto esa pasión.

Por último, y para aportar voces de distinto signo, he recurrido a Juan Carlos Martínez. Él, además de responsable de las ediciones de Estados Unidos y México, es mexicano, lo que le permite aportar una visión completamente distinta. Su escrito es es más largo (como antes, aquí lo tenéis completo), pero el siguiente extracto es muy interesante:

Cuando era niño, en México, no había doblaje de películas. Las únicas que se doblaban eran las de Disney, y eso era porque en ese tiempo la compañía tenía en México su centro de doblaje para Latinoamérica, y porque se encargaban de ello verdaderos artistas. (…)

Pero el resto de las películas eran subtituladas. ¿Los niños mexicanos aprendíamos mejor el inglés por ello? No lo creo; cuando cruzábamos la frontera a Texas éramos incapaces de pedir una coca cola en inglés. Al final lo que hacías, eso sí, era aprender a leer realmente rápido, ver qué era lo que estaban diciendo los personajes para seguir atento a la trama. Algunas palabras se te quedaban, pero pocas. Es ya muy conocido el caso de cómo R2D2 es llamado en México Arturito, por la forma en que el nombre es pronunciado en inglés.

¿Qué pensáis vosotros? Queda abierto el debate.

“¿Cómo haces para ver tantas series?”

La pregunta que me hace todo el mundo siempre que hablo de este tema está ya tan manida que hasta he desarrollado un gesto automático con el que acompaño a la respuesta. “¿Cómo haces para ver tantas?”, me espetan, entre la sorpresa y la condescendencia, a lo que respondo, echando el brazo hacia atrás con la mano en oblicuo, con un “no sé, simplemente lo hago”.

Que actualmente llegue a seguir más de 20 series, sin olvidar miniseries, las que ‘aparto’ para verlas de forma seguida, o aquellas de las que me desencanto con tan sólo un capítulo piloto, no tiene ningún misterio. No hay un secreto para organizarse, seleccionar, o gestionar el tiempo libre, ni se añaden más horas al día o se renuncia a la vida social para dedicarse en cuerpo y alma a la droga sana que nos da la HBO, Showtime, AMC o ITV. Los capítulos se ven cuando a uno le apetece. Y a mí me gusta hacerlo a todas horas.

A pesar de ello, la gente me mira raro y se piensa que soy un friki cuando, por suerte o por desgracia, averiguo qué están viendo con que sólo describan de qué va, ya que ellos no se acuerdan del nombre en concreto. Creen que soy un “viciado” que no sale de casa en todo el día y espera impaciente a que el ‘torrent’ llegue al 100%. A veces veo un capítulo al día, y otros días veo 10. Y aún puede darme tiempo a salir a la calle, leer, ir al trabajo, hacer deporte o quedar con los amigos. Igual que la gente que solo puede verlas los fines de semana.

Del

Lo que nos han traído las series en estos años no han sido más que nuevas formas de socializar. Las parejas ya optan por ver varios capítulos en el sofá de casa en lugar de ponerse a elegir una película. Las familias cenan en torno al episodio de cada semana. Los amigos intercambian recomendaciones. Es decir: ver series no es aislarse, sino todo lo contrario.

No me considero un bicho raro. Que esté pendiente de cuándo volverá mi personaje preferido a la pantalla, que me preocupe de evitar los spoiler o no conteste a los whatsapp por estar enfrascado en una trama inquietante no me impide tener otras preferencias en lo que al entretenimiento se refiere. Y eso que descubrí este mundo de la peor manera.

Hace unos años, seguía una serie americana por televisión. O lo que es lo mismo: todo el mundo la había visto por las pocas webs que en ese momento había disponibles, cuando yo aún no tenía ni idea de que eso existía. Y tuve la mala suerte de toparme con un energúmeno que me destrozó el final de la primera temporada.

Me quedé con cara de tonto. Y desde ahí, empecé a ver todo lo que caía en mi portátil. Cada día me recomendaban más y más cosas nuevas. Y me ‘enamoré’, como seguro que os pasó a muchos de vosotros con una serie, dos, o más.

Por todo esto, trataré que desde aquí se contagie la predilección que siento por estas historias por entregas que nos ofrecen cada día los guionistas de la pequeña pantalla. Ya sea a través de críticas buenas o malas, anuncios, noticias, novedades de una nueva temporada, reflexiones sobre lo que me gusta o me disgusta, o soflamas como la de este post. Y sin dejar a ningún tipo de público fuera de la ecuación. Aunque eso signifique ver una serie completa de The CW. Como se suele decir, “por la gente, lo que sea”. Bienvenidos.