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Siempre busco la manera de acabar una serie cuanto antes... para ponerme a ver otra.

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¿Cosas de Casa o How i Met your Mother? ¿Son mejores las sitcoms de los 90 o las de ahora?

Los que nacimos entre los 80 y los 90 hemos crecido rodeados de sitcoms. La llegada de las cadenas privadas, especialmente Antena 3, permitió que España descubriese de una forma más evidente la llamada “comedia de situación”. Esto es: episodios de una media hora si le sumabas la publicidad, que se emitían todos los días, y que pasado un tiempo veías como se iban repitiendo los capítulos.

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Gracias a aquellos que habían estado en EEUU, y especialmente tras la llegada de Internet, descubrimos que estas series no se emitían como en España en el país del que provenían: eran semanales, duraban 20 minutos, y solían aguantar varias temporadas en la parrilla estadounidense. También que llevaban varios años emitiéndose antes de que nosotros las conociésemos, lo que explicaba que aquí pudiesen emitirse diariamente.

La lista es larga: El Príncipe de Bel Air, Cosas de Casa, Sabrina, Friends, Seinfeld, Frasier… Y hasta Los problemas crecen, aunque esta realmente pertenece a los 80. En cualquier caso, todas ellas son indelebles a nuestros recuerdos, ya que formaron parte de algunos momentos concretos que solo podían significar felicidad.

principe (1)Principalmente porque era lo primero que veíamos tras estar toda la mañana en el colegio, junto a la familia a la hora de comer, y porque cuando existían los contenedores infantiles de los sábados y domingos en todas las cadenas también se emitían éstas u otras que no tuvieron tanto impacto. Ya escribí el año pasado un post sobre esto mismo, basado en mi propia experiencia, y que por lo que pudo ver es la de muchos otros.

En España creo que no hemos tenido ninguna al uso. Se me ocurren Farmacia de Guardia Siete Vidas, que empleaban el esquema y el estilo sitcom aunque por su duración parecieran otra cosa.

Ahora estamos en una nueva era de estas comedias ágiles y fáciles de ver (porque hacen gracia y por su duración). Algunas de ellas nos han vuelto a marcar a los que ya disfrutamos de aquellas que surgieron en los 90, con dos exponentes principales. Cómo no, de la CBS: How i met your mother The Big Bang TheoryHay muchas otras, pero estas son las más conocidas junto a Scrubs, la sobrevaloradísima Two and a half men, y 30 Rock, si la encuadramos en la categoría de sitcom. Además podemos sumar, de este año, a Brooklyn Nine-Nine.Big1

¿Hay diferencias entre las de una generación y otras? ¿Cuáles? Se suele decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero, ¿también para la ficción televisiva? ¿O el presente, ya sea por cuestiones técnicas o no, ha superado a lo emitido hace dos décadas? En definitiva, ¿son mejores las sitcoms de los 90 o las actuales?

Honestamente, creo que las de los 90 aún son superiores. Sigo guardando mejor recuerdo de las comedias de aquellos años. Aunque creo que influye el factor emocional de una manera perentoria, ya que si no hubiesen marcado ciertos momentos de mi vida a lo mejor no sería así. De las actuales me gustan muy poquitas, y las de los 90 las ví todas y me hicieron pasar muy buenos ratos; ahora no ocurre lo mismo con las series “jóvenes” del género.

Como ya es habitual, he preguntado a compañeros y amigos sobre su parecer. En esta ocasión, he tenido en cuenta la edad de aquellos a los que he pedido opinión, para así tener una visión más amplia. Más que nada porque todos habrán visto lo mismo, pero con distintas edades.

El primero, el más joven, es Jaime Domínguez, del recomendable blog TV Spoiler Alert (sus calendarios de estrenos y regresos son los mejores). Esto es lo que dice al respecto:

Como5En lo fundamental, las sitcoms siguen siendo las mismas y se mueven por reglas similares. Lo que ha evolucionado es el espectador y, en especial, el concepto de lo que es gracioso y lo que no lo es. Los gags directos y asequibles de entonces han sido sustuidos por otros más referenciales, e incluso intelectuales (aunque las sitcoms multicámara actuales apenas han evolucionado, puede que incluso todo lo contrario). ¿Tendrían entonces el mismo éxito comedias como el de Seinfeld, Frasier o incluso Friends hoy en día? Lo dudo mucho.

La segunda más joven a la que solicitado su parecer es la amiga Lucía Taboada. Muchos la conocéis por su Twitter y sus artículos en GQ. Bien, los que la leáis habitualmente sabréis que, además de devorar queso, hace lo mismo con las series. Las sitcoms no son una excusa. ¿Cuáles le parecen mejor? Su opinión es más larga, pero he extraído el siguiente fragmento:

Compararlas es caer en un error rotundo. Las diferencias entre el Principe de Bel Air y Modern Family no están en su esencia, que es la misma, están en el mero hecho de que los argumentos se han adaptado al siglo en el que vivimos, y a las exigencias de la audiencia, como se constata, por ejemplo, en las relaciones familiares entre los protagonistas. Partiendo de esta base creo que este género ha vivido en los últimos años un repunte del que quizás no se habla demasiado. Series más intensas como Breaking Bad o Black Mirror parece que le han ganado todo el terreno a esas otras risas despreocupadas que triunfaron en los 90. Pero en los últimos años ha habido productos muy buenos. Dos hombres y medio ha estado entre las series más vistas a nivel mundial. Shameless ha roto con la sitcom tradicional y nos ofrece un abanico de situaciones inverosímiles y rudas que antes no hubiesen tenido cabida. The Office o Parks and Recreation deberían estar dentro del nuevo testamento de las series. The Big Bang Theory es una sitcom por excelencia. En cuanto a las series españolas sigue siendo el formato más seguido. La risa es más necesaria que nunca.Sabrina

Natalia Marcos, de Quinta Temporada (El País) insiste en que mejor no buscar similitudes o diferencias entre las de una época y otra:

No creo que se pueda comparar las sitcoms de los 90 y de ahora. Siempre ha habido buenas series y malas series, tanto en drama como en comedia. Lo que sí creo es que el de las sitcoms es un género muy complicado y que los 90 tienen un gran punto a su favor: Friends. Contra algo así es complicado competir, da igual que sea ahora o antes. De las actuales, Cómo conocí a vuestra madre o Modern family, por ejemplo, han tenido grandes momentos. En general, creo que tanto en los 90 como ahora, se trata más de destellos de series puntuales que de “generaciones”, por decirlo de alguna forma. 

Por último, el “veterano” del post es Jaime Jiménez, subdirector de 20minutos, y que es un hombre al que le gusta mucho el humor.

Quien da primer da dos veces. Las sitcom de los 90 eran sin duda mucho mejores que las de ahora, por una sola razón: por la novedad. Era un género no visto hasta entonces como tal en las televisiones españolas, con originales guiones e interpretadas (en líneas generales) por buenos actores, con los que se hizo una buena cantera para años posteriores tanto para el  cine como para TV. Quién no se sorprendía con los guiones de Cheers, El Príncipe de Bel Air, Los problemas crecen, Allo Allo… o de las españolas Farmacia de Guardia, Médico de Familia, incluso con los de las primeras temporadas de 7 vidas, de Aída o de Aquí no hay quien viva (¿son de los 90?). Ahora todas esas situaciones de comedia de las comedias de situación están vistas y más que vistas. Es difícil que sorprendan las tramas, los personajes, los diálogos con doble vuelta, etc. Solo en casos excepcionales ocurre. Es difícil crear algo nuevo y diferente que atrape al espectador.

 

¿Qué pensáis vosotros? Como siempre, los comentarios son vuestros.

Cómo recordar al ‘tío Phil’ James Avery en El Príncipe de Bel Air tras su muerte

Will

James Avery ha muerto. Las complicaciones en una operación a corazón abierto han sido las responsables de que su vida se haya apagado. Pero no se ha ido: su legado es inmortal. El tío Phil, pariente y padre de todos en los 90, que era el paradigma de ese progenitor severo que te fulminaba con la mirada pero que a la vez es la persona que más te quiere y se preocupa por ti, dedicó su vida a hacernos reír. Y así hay que recordarle.

En El Príncipe de Bel Air no podía hacer otra cosa que hacer disfrutar a la gente. Es cierto que a veces sentías misericordia hacia l por lo que tenía que aguantarle a su sobrino Will. Los choques entre ambos daban lugar a situaciones divertidísimas con las que no podías para de reír. He hecho una selección de escenas en su mayoría en versión original. Soy antidoblaje, como ya sabéis, pero tenemos que ser honestos: todos la vimos en castellano. Que aquí opte por su idioma real responde a que las he encontrado mejor así. Sea cual sea la lengua, disfrutamos igualmente de sus momentos. Al menos yo me lo he pasado pipa buscando lo vídeos.

Por ejemplo con éste, cuando el tío Phil decide jugar con Will y Carlton al principio para luego abroncarles.

La personalidad arrolladora de James Avery quedaba reflejada en cada escena. Cuando Will y él acaban en una celda, y se da cuenta de que se están perdiendo Acción de Gracias, decide dar un paso adelante para volver a casa a zampar. Para ello se vale de que es juez. La invectiva que le suelta al policía es desternillante a la vez que aterrador.

Una de sus míticas broncas. Qué tonta era Hilary 🙂

No podía faltar la conversación sobre la situación de los negros en EEUU que mantuvieron Will y el tío Phil.

¿Os acordáis de esta disculpa de Will a su tío?

Si por algo se caracterizaba Phil Banks era por dar consejos a su sobrino. El doblaje es absurdo, pero aún así…

Muere James Avery, el tío Phil en El Príncipe de Bel Air

Avery

Ese era el tuit de Alfonso Ribeiro, el mítico Carlton en El Príncipe de Bel Air, en el que anunciaba la muerte de James Avery a los 68 años. La tragedia la han provocado las complicaciones surgidas en una operación a corazón abierto a la que estaba siendo sometido, como ha confirmado su manager. Sí, se ha ido el tío Phil, ese juez serio y cascarrabias que nos arrancaba una sonrisa por las broncas que le echaba a su sobrino Will (Smith).

Con el fallecimiento de Avery no se va solo un baluarte televisivo. También se va una parte de la infancia de los que nacimos en los 80. Ahora podremos evocar aquellas mañanas de sábados y domingos, o los mediodías de lunes a viernes, para cerciorarnos de los grandes minutos de entretenimiento que disfrutamos gracias a Avery y el resto del reparto de una serie inmortal.

El actor estadounidense nació el 27 de noviembre de 1945 en Atlactic City (Nueva Jersey).  Estuvo en la guerra de Vietnam, y cuando regresó, se puso a escribir guiones. Fue en los 80 cuando comenzó a conseguir papeles de forma habitual.

En 1990 llegó su momento: fue el elegido por Jeff Pollack, el creador de El Príncipe de Bel Air, para interpretar a Philip Banks. Su rol estaba muy claro: un hombre responsable, serio, que ha prosperado en su carrera como juez y se desvive por los suyos, y que se ve superado por la llegada de su sobrino a la mansión familiar. El gamberro y aficionado al rap Will le rompe los esquemas y le hace verse en situaciones que ni imaginaba. Hasta el punto de perder los estribos cada dos por tres.

Todo esto nos lo contó la serie desde la perspectiva más amable que existe: la del humor. Y el tandem Smith-Avery ya es eterno. Eso se lo tenemos que agradecer a ellos. Pero también a Jeff Pollack, que por una macabra coincidencia falleció el 23 de diciembre de 2013. No hace ni diez días.

James Avery era un actor tremendo, pero fuera de Estados Unidos solo fue conocido por la ficción que protagonizó junto a Smith, Ribeiro y otros actores tan queridos y recordados. Porque todos hemos visto El Príncipe de Bel Air. Aunque solo sea una vez, y de refilón. O eso creo. Lo seguro es que no queda nadie en este país (o en todos) que tenga una televisión y no haya escuchado hablar de la serie.

La fotografía que ha colgado Ribeiro en Twitter muestra a un James Avery demacrado y muy envejecido para la edad que tenía. Es una pena que alguien se apague de esta manera y además de forma tan prematura.

Solo queda desearle que descanse en paz. Adiós, tío Phil. Vaya manera de empezar un año.

 

DISCLAIMER

Puse que Avery tenía VIH desde 1999 porque lo vi en medios y webs. Es decir, hice una comprobación de varias fuentes para asegurarme de que era así. Ahora, esos mismos se desdicen y aseguran que no tenía el virus. Para que quede claro que no me escaqueo ni eludo mi responsabilidad ante un posible fallo, dicho queda por aquí. Lo elimino del post, pero asumo que estuvo en éste. Si se confirma que lo tuvo, volveré a añadirlo. Gracias a todos.

“¡Corre, empieza Steve Urkel!”

Son las 14.00 horas. Sales volando del colegio hacia casa, con la esperanza de que tu abuela esté esperándote con unos macarrones, ya que tienes un hambre voraz. Lamentablemente, no es tu día: hay lentejas. No queda más que resignarse y hacer como que no pasa nada. No valen las quejas. Y si las hay, ella responderá con una frase elocuente con la que tú no sabrás cómo lidiar. Al fin y al cabo eres sólo un niño.

Tienes el tiempo justo para llegar, ponerte cómodo, tener la charla de cortesía con tu familia, lavarte las manos, y sentarte a la mesa. Pero siempre te entretienes con cualquier cosa, ya sea tu consola, la revista de videojuegos, o el balón de fútbol al que das toques. Hasta que el grito de rigor te activa: “Nene, corre, ¡que empieza Steve Urkel!”. Sí, ya son las 14:30. La hora de uno de tus momentos favoritos del día.

Cuando entras al salón, justo acaba el último anuncio previo a la serie. Ya sabes que vas a pasar media hora de risas, en las que tú y todos los que están tu alrededor (abuelos, madre y tíos) van a centrarse en disfrutar de la serie que toca en ese instante. En los mejores días, incluso, ni te acuerdas de que la comida no te gusta tanto. Y acabas con ella casi sin darte cuenta.

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En esa época tocaba Cosas de Casa. Antes fueron El príncipe de Bel Air o El show de Bill Cosby, entre otras. Después, le tocó el turno a Sabrina. Y a pesar de tu corta edad, te acuerdas de otras con las que soltabas carcajadas siendo aún más niño, como Primos lejanos o La niñera. No recuerdas muy bien cuándo se emitían, pero da igual. Simplemente las veías a la hora de comer. Con el tiempo, vinieron Los Simpson, y todo dejó de ser especial: habías crecido.

En ese momento, no pensabas en si eran series o no, o en si estabas viendo en orden los capítulos. Te limitabas a sentarte cada día a la mesa con la mirada puesta en la tele mientras tenías la cuchara en la mano, la cual ya manejabas por inercia, lo que te permitía no despegar la vista de la pantalla. Y es que te daba igual que los episodios fuesen repetidos, de una temporada u otra, con los personajes más o menos mayores. Simplemente, era tu ritual del día, aunque no sabías cómo expresarlo en palabras. Hacías lo siguiente: ver una sit com americana con capítulos emitidos de forma indiscriminada mientras comías junto a tu familia.

principe (1)

Con el tiempo, dejaste de hacerlo. La edad es inexorable para todos, incluso para alguien como tú, con una ilusión y un gusto por las pequeñas cosas tan arraigado. Pero ahora que te pones a recordarlo, recuerdas cómo eras entonces. Y te gustaba. Eras un niño que pasaba los días sin mayores preocupaciones que hacer los deberes o agradar a la chica que te gustaba de clase, pensando en el partido con tu equipo del del fin de semana y en dónde ibas a ir a pasar el rato con tus amigos.

Estabas centrado en vivir a episodios, en disfrutar de un día a día que nada tiene que ver con tus experiencias actuales. Ahora estás en una época en la que, entre unos y otros, cada vez más te están haciendo aún más complicada la vida. En aquellos años de ingenuidad e inocencia, eran tus padres los que tenían que cargar con todas esas preocupaciones. Ahora te toca a ti. Tu media hora con el plato de lentejas mientras soltabas carcajadas ha cambiado radicalmente. Pero seguro que si te acuerdas de aquel tiempo, se te forma una sonrisa en la cara.

Acaba el capítulo. Dan las 15.00 horas, y empieza el informativo. Mejor te comes el postre en tu habitación.